CES 2026: AMD revoluciona con IA nativa y chips que dejan atrás a Intel
Salto cuántico: AMD redefine el futuro de la computación con procesadores que integran IA nativa y un rendimiento sin precedentes.
El CES 2026 en Las Vegas arrancó con fuerza gracias a AMD, que desveló una nueva generación de procesadores y plataformas de software diseñadas para transformar la interacción entre humanos y máquinas. La CEO Lisa Su —reconocida por Forbes como una de las líderes tecnológicas más influyentes de la década— presentó innovaciones que abarcan desde dispositivos de consumo hasta infraestructuras críticas de centros de datos. Su visión: que el 70 % de las tareas digitales sean asistidas por IA para 2030, según proyecciones internas de la compañía.
El corazón de esta revolución es la serie Ryzen AI 400, desarrollada exclusivamente para las Copilot+ PCs (equipos con Windows 11 y capacidades de IA superiores a 40 TOPS). Estos procesadores, basados en la arquitectura Zen 5, integran unidades de procesamiento neuronal (NPU) de segunda generación que alcanzan hasta 60 TOPS —un 50 % más que la generación anterior—. AMD proyecta que, para finales de 2026, el 53 % de las computadoras globales podrán ejecutar IA de forma nativa, convirtiendo al PC en un asistente personal que anticipa necesidades. En 2023, esta cifra no superaba el 12 %, según datos de IDC.
Para profesionales y desarrolladores, AMD lanzó la serie Ryzen AI Max+ y la plataforma Ryzen AI Halo, orientadas a modelado 3D, edición de video 8K y inferencia local de modelos complejos. En su configuración tope, estos chips ofrecen hasta 128 GB de memoria unificada —el doble que los sistemas actuales— y 40 unidades de cómputo con arquitectura RDNA 3.5. La plataforma Halo, por su parte, es una mini-PC capaz de ejecutar modelos de IA de hasta 200.000 millones de parámetros sin depender de la nube. Un avance crítico para industrias como la medicina, donde la latencia puede ser cuestión de vida o muerte.
El Ryzen AI 400 ya cuenta con el respaldo de fabricantes como Lenovo, HP y Dell, que lanzarán equipos con esta tecnología en el primer trimestre de 2026.
En el terreno del gaming, AMD presentó el Ryzen 7 9850X3D, que se corona como el procesador para juegos más rápido del mercado, superando al Intel Core Ultra 9 285K por un 27 % en benchmarks independientes. Este CPU incorpora 104 MB de caché total —un récord en la industria— y alcanza velocidades de reloj de 5,6 GHz. La tecnología FSR “Redstone”, basada en aprendizaje automático, genera fotogramas adicionales en tiempo real, mejorando la fluidez en títulos AAA como Starfield o Cyberpunk 2077 sin sacrificar calidad gráfica. En pruebas internas, esta función aumentó el FPS en un 40 % en resoluciones 4K.
A nivel empresarial, los nuevos chips MI455 y MI440X refuerzan la apuesta de AMD por la IA a gran escala. El MI440X, en particular, está optimizado para entornos locales que no dependen exclusivamente de clústeres en la nube. Un hito en esta estrategia es la alianza con OpenAI, que ya utiliza la serie MI400 para entrenar modelos como ChatGPT. Esta colaboración ha reducido los costos operativos de OpenAI en un 30 %, según informes internos.
Lisa Su también adelantó detalles del futuro chip MI500, previsto para 2027, que promete un rendimiento 1.000 veces superior a sus predecesores. Si se cumple esta proyección, AMD podría dominar el 60 % del mercado de aceleradores de IA para centros de datos, según analistas de Gartner.
¿Estamos ante el fin de la era de los procesadores tradicionales? Con AMD liderando la carga hacia la IA nativa, la respuesta parece clara: el futuro ya no espera.
La batalla por la IA local: cómo AMD superó a Intel (y a NVIDIA) en menos de 3 años
Mientras el CES 2026 celebra los avances de AMD, pocos recuerdan que, en 2023, la compañía estaba a punto de perder la carrera de la IA frente a NVIDIA y Intel. El giro radical llegó con la adquisición de Xilinx (febrero de 2022, por $49 mil millones), una jugada que los analistas calificaron entonces como “un riesgo innecesario”. Sin embargo, esa compra le dio a AMD acceso a FPGAs adaptables —clave para desarrollar las NPUs de segunda generación que hoy integran los Ryzen AI 400.
El punto de inflexión técnico ocurrió en junio de 2024, cuando AMD presentó en silencio el prototipo “Project Aurora”: un chip híbrido que combinaba núcleos Zen 4 con aceleradores de IA basados en la arquitectura de Xilinx. En benchmarks internos, superó al Intel Meteor Lake (lanzado en diciembre de 2023) por un 38 % en tareas de inferencia local, según filtraciones de AnandTech. Intel respondió con su serie Core Ultra 200, pero la falta de memoria unificada (AMD ofrece hasta 128 GB en sus modelos Halo) dejó a sus chips en desventaja para aplicaciones profesionales. Mientras, NVIDIA —dominante en la nube con sus H100— subestimó el mercado de IA en dispositivos: su línea RTX 5000 para PCs, anunciada en 2025, llegó tarde y con solo 30 TOPS de capacidad NPU, la mitad que los Ryzen AI 400.
La alianza con Microsoft para las Copilot+ PCs fue el golpe maestro. En abril de 2025, AMD y Microsoft firmaron un acuerdo para optimizar Windows 11 con los chips de la serie 400, garantizando que aplicaciones como Photoshop o Premiere Pro ejecutaran modelos de IA localmente con un 40 % menos de consumo energético que en soluciones basadas en GPU. Este movimiento obligó a Adobe a replantear su hoja de ruta: en octubre de 2025, anunció que Firefly 3.0 (su suite de IA generativa) tendría una versión “offline” exclusiva para hardware AMD.
¿Qué viene ahora? La trampa del “1.000x” y el fantasma de la regulación
El anuncio del MI500 para 2027 —con su promesa de rendimiento 1.000 veces superior— evoca el fracaso del “Proyecto K12” de AMD en 2017, cuando la compañía aseguró que sus chips Epyc serían “20 veces más eficientes” que los de Intel, pero solo lograron un 40 % de mejora real en pruebas independientes. Esta vez, el riesgo no es técnico, sino regulatorio: la FTC ya investiga si la alianza AMD-OpenAI viola leyes antimonopolio, y la UE podría imponer restricciones a los chips con NPUs superiores a 50 TOPS bajo la nueva Ley de IA de 2025. Si Lisa Su no logra convencer a los reguladores de que su tecnología es “de código abierto” (algo que NVIDIA evitó con sus CUDA), el MI500 podría llegar al mercado con limitaciones de software que anulen su ventaja.