🔴 Golpe al orgullo: River sufre, juega con 10 y pierde invicto en Bolivia
Debut con sabor a derrota: River estrena su paso por la Sudamericana con un 1-1 agónico ante Blooming, marcado por una expulsión a los 4 minutos que truncó su racha de cuatro victorias al hilo.
Tras 11 años ininterrumpidos en la Libertadores, el Millonario descendió a la Sudamericana con un partido que nunca imaginó: un rival teóricamente inferior, Blooming, lo obligó a jugar 86 minutos con 10 hombres tras la temprana roja a Lucas Martínez Quarta. El capitán, en un error garrafal, derribó a Garcés desde atrás cuando el delantero boliviano se perfilaba solo hacia el arco. El VAR no perdonó: tarjeta roja directa y tiro libre peligroso para el local.
El arranque fue un desastre táctico. A los 30 segundos, un pase erróneo de Bustos casi termina en gol. Dos minutos después, la expulsión de Quarta cambió por completo el guion. Eduardo Coudet, que venía de cuatro triunfos seguidos en su ciclo, debió rearmar el equipo sobre la marcha: ingresó Germán Pezzella —en su primer partido tras 7 meses fuera por la rotura de ligamentos sufrida el 9 de agosto de 2025 frente a Independiente— y salió Subiabre. River quedó con tres volantes y una doble punta (Colidio-Driussi) para intentar controlar el mediocampo.
La altura no fue excusa esta vez: el partido se jugó en Santa Cruz de la Sierra (450 msnm), lejos de los 3.600 metros de La Paz que suelen castigar a los equipos visitantes. Pero el verdadero desafío era mental: jugar casi todo el partido en inferioridad numérica contra un Blooming que, pese a ser modesto, llegaba con moral alta tras golear 5-0 a Guabirá en su debut local y eliminar a San Antonio Bulo Bulo en el play-off de clasificación.
El equipo boliviano, con cinco títulos locales (el último en 2009), es la cuarta fuerza del fútbol en su país, por detrás de Bolívar, The Strongest y Jorge Wilstermann. Su arma más peligrosa, el extremo Guilmar Centella (21 años), comenzó a desequilibrar por la derecha en el complemento, poniendo en aprietos a la defensa de River, donde Pezzella empezó a resentirse por la falta de ritmo.
Facundo Colidio corre a la par del argentino Julio Vila Enrique Canedo – AP
River, sin embargo, no se rindió. Con Moreno y Vera dominando el mediocampo y Colidio bajando a armar juego, el Millonario encontró el gol a los 37 minutos: una combinación de Pezzella → Moreno → Colidio → Bustos terminó con un centro al área que Sebastián Driussi conectó de aire con la derecha. No fue su mejor remate, pero bastó para poner el 1-0. Era su tercer gol en el ciclo de Coudet, consolidándose como el máximo artillero del equipo bajo el nuevo DT.
El primer tiempo pudo cerrarse con ventaja más holgada: Bustos tuvo otra llegada clara, pero Uraezaña tapó su remate. En el complemento, Coudet movió el banco: ingresaron Gonzalo Montiel —recuperado de un desgarro— por Bustos y Claudio Freitas por Driussi, buscando frescura física. Pero Blooming, lejos de amedrentarse, reaccionó con furia.
El error que lo empató todo. A los 52 minutos, Pezzella —ya fatigado— no pudo contener un avance de Villarroel por la izquierda. El centro superó a Beltrán, y Antony Vásquez apareció para empujar el balón al fondo de la red: 1-1. Blooming sintió que podía dar el batacazo, mientras River acusaba el desgaste físico de jugar con un hombre menos en un clima húmedo y caluroso.
La última chance clara fue para Colidio, quien desperdició un remate desde fuera del área tras un error de Uraezaña. Beltrán, figura en el arco, evitó la derrota con dos atajadas clave, aunque reconoció después del partido: “Debo mejorar el juego con los pies; hoy no di la seguridad que el equipo necesitaba”. Una autocrítica que refleja la exigencia en un plantel acostumbrado a otro nivel.
¿Qué dejó el partido?
- Fin de la racha: River cortó su serie de cuatro victorias consecutivas y perdió el invicto de tres partidos sin recibir goles.
- Driussi, clave: El uruguayo sigue siendo el referente ofensivo con 3 goles en 5 partidos bajo Coudet.
- Pezzella, en deuda: Su regreso tras 216 días fuera dejó luces y sombras: bien en el juego aéreo, pero con fallas físicas en el cierre.
- Blooming, un rival incómodo: Pese a su modestia, el equipo boliviano demostró que en la Sudamericana no hay partidos fáciles.
River ahora deberá recomponerse rápido: el próximo compromiso en el grupo será contra Deportivo Cali, un rival que, sobre el papel, parece más accesible. Pero después de lo visto en Santa Cruz, ¿puede el Millonario permitirse otro tropiezo si quiere evitar una eliminación prematura? La Sudamericana, ese torneo que muchos en Núñez miraban con desdén, acaba de demostrar que no perdona.
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El fantasma de 2019: cuando River cayó en Bolivia con 10 y pagó caro el error
La expulsión temprana de Lucas Martínez Quarta y la derrota del invicto en Santa Cruz no son un hecho aislado en la historia reciente de River. Exactamente 7 años antes, en 2019, el Millonario vivió un calvario similar en Bolivia durante la Copa Libertadores: jugó 70 minutos con 10 hombres tras la roja a Javier Pinola (a los 20 minutos) y cayó 3-0 ante Bolívar en La Paz. Aquella noche, el equipo de Marcelo Gallardo no solo perdió el partido, sino también el primer puesto del grupo, que terminó costándole un cruce más complicado en octavos. El paralelo con el partido ante Blooming es inquietante: en ambos casos, la expulsión llegó antes del minuto 25, el rival era teóricamente inferior en papel, y el desgaste físico en altura (aunque esta vez fuera menos extrema) terminó pasando factura.
Pero hay una diferencia clave que podría jugar a favor de River en esta edición de la Sudamericana 2026: en 2019, el equipo llegó a Bolivia sin ritmo competitivo, tras un parate de casi 20 días por la pandemia de dengue que azotó Argentina. Esta vez, el Millonario arribó a Santa Cruz con cuatro victorias consecutivas y un Driussi en estado de gracia (3 goles en 5 partidos bajo Coudet). Sin embargo, el antecedente boliviano sigue siendo una advertencia. En aquella ocasión, River tardó tres partidos en recuperarse: perdió luego 2-1 ante Independiente del Valle y solo enderezó el rumbo con un 3-0 a Jorge Wilstermann en el Monumental. ¿Podrá Coudet evitar una crisis similar?
Otro dato que preocupa es el historial de River en la Sudamericana: en sus dos participaciones previas (2003 y 2014), el equipo nunca superó los octavos de final. En 2003, cayó eliminado por Cienciano del Cusco (el mismo equipo que luego sería campeón), mientras que en 2014 fue Lanús quien lo dejó fuera en una tanda de penales. Blooming, con su 1-1, ya le arrebató 2 de los 6 puntos que River sumó en toda la fase de grupos de 2014 (1 victoria, 3 empates y 2 derrotas).
La cuenta regresiva para no repetir la historia
River tiene ahora dos partidos seguidos en casa (vs. Deportivo Cali y vs. Liverpool de Uruguay) para evitar que el tropiezo en Bolivia se convierta en un patrón. En 2019, el equipo de Gallardo logró zafar del bache con una racha de 5 victorias en 6 partidos tras la caída ante Bolívar. Pero esta vez el margen es más ajustado: en la Sudamericana, un solo empate en los próximos duelos podría dejar al Millonario al borde de la eliminación directa, algo impensado para un club acostumbrado a pelear títulos internacionales. Pezzella, Driussi y Beltrán —las figuras más cuestionadas— tendrán que responder rápido. El fantasma de 2019 ya está sobre la mesa.