Djokovic sobrevive por lesiones rivales y explota contra periodista en Australia
Destino caprichoso: Djokovic avanza en Australia por abandono de Musetti, pero su suerte choca con un polémico cruce con la prensa.
El Abierto de Australia 2025 escribe otro capítulo de Novak Djokovic con sabor a fortuna. Cuando el serbio veía cómo Lorenzo Musetti —con un tenis arrollador— lo superaba 6-4 y 6-3 y lo empujaba al borde de la eliminación, el destino intervino: el italiano sufrió una lesión en el muslo derecho que lo obligó a abandonar. Así, Djokovic accedió a semifinales sin merecerlo, donde enfrentará al campeón defensor, Jannik Sinner. Es la segunda vez en este torneo que avanza sin jugar un punto decisivo: en octavos, su rival Jakub Mensík también se retiró por lesión.
El propio Djokovic lo admitió sin rodeos: “Él fue claramente el mejor. Yo ya iba camino a casa. Es muy desafortunado lo que le pasó. Hoy fui extremadamente afortunado. Él se merecía ganar; yo merecía perder”. Con este pase, el serbio suma su semifinal número 54 en Grand Slams y mantiene viva la posibilidad de alcanzar su 25º título mayor, un récord absoluto en la historia del tenis.
Musetti: de la gloria al drama en minutos
Musetti dominaba el partido con un nivel que incluso sorprendió al propio Djokovic. Pero en el inicio del segundo set, sintió “algo extraño en la pierna derecha“. “Seguí porque estaba jugando muy bien, pero el dolor aumentaba”, confesó. Tras recibir atención médica y intentar continuar, el italiano no tuvo más remedio que abandonar. Su diagnóstico preliminar —un probable desgarro— lo dejaría fuera de las canchas al menos 20 días, lo que pone en riesgo su participación en el ATP de Buenos Aires, donde era la máxima estrella.
La frustración del tenista italiano fue palpable: “Hicimos pruebas antes de la temporada para evitar esto. No tengo palabras para describir lo oscuro que es este momento”. Musetti ya arrastraba antecedentes de lesiones musculares: en 2023, un desgarro en el aductor izquierdo lo marginó dos meses, incluyendo el Masters 1000 de Roma.
El momento más simbólico del drama ocurrió cuando Musetti lideraba 5-3 en el segundo set. Djokovic, al saque, ejecutó un toque defensivo que el italiano respondió con un passing shot que el árbitro James Keothavong declaró fuera. Sin embargo, el serbio detuvo el juego y corrigió al juez: “Yo toqué la pelota”. Un gesto de fair play inusual en momentos de máxima presión, que contrastó con la suerte posterior que lo llevó a semifinales.
Djokovic vs. la prensa: “¿Siempre soy el perseguidor?”
La rueda de prensa posterior al partido derivó en un tenso intercambio con un periodista. El cuestionamiento que encendió la mecha: “Al principio de tu carrera, perseguías a Roger y Rafa… ¿y ahora persigues a Jannik y Carlos?“. Djokovic respondió con ironía: “¿En qué sentido?“. Ante la insistencia —”en términos de Grand Slams”—, el serbio contraatacó: “¿Siempre soy el perseguidor y nunca me persiguen?“.
El serbio usó el momento para recordar su dominio absoluto: “Hubo 15 años en los que yo dominé los Grand Slams. No siento que esté persiguiendo a nadie. Desde 2011 hasta 2023, gané 21 de los 52 majors disputados (un 40% del total), mientras Federer y Nadal sumaron 13 en el mismo período. Estoy creando mi propia historia”.
Djokovic cerraría su reflexión con una mirada al futuro: “Roger y Rafa siempre serán mis mayores rivales. Pero es bueno para el tenis que ahora haya nuevas superestrellas como Jannik y Carlos. El deporte necesita estos ciclos: yo también fui el tercero al principio, cuando Federer y Nadal acaparaban todo“. Su mensaje implícito: la rivalidad con Alcaraz y Sinner no es una “persecución”, sino la evolución natural de un legado que él mismo ayudó a construir.
¿Qué sigue para Djokovic?
Con Sinner —actual campeón y verdugo de Djokovic en la final del US Open 2024— como próximo rival, el serbio enfrenta un desafío físico y mental. En sus últimos 5 enfrentamientos, Sinner lleva ventaja 3-2, incluyendo una victoria en la final de la ATP Finals 2023. Pero Djokovic tiene un as bajo la manga: en Melbourne, su récord es abrumador (10 títulos, incluyendo 3 de los últimos 4).
La pregunta que planea: ¿Podrá el “afortunado” Djokovic —que llegó a semifinales sin ganar un set en esta ronda— recuperar su mejor versión contra el tenista más en forma del circuito? O, por el contrario, ¿será Sinner quien consolide su reinado en el nuevo orden del tenis mundial?
El fantasma de 2008: cuando Djokovic avanzó por lesiones y luego cayó en la final
El pase a semifinales de Djokovic por abandono de Musetti no es la primera vez que la suerte sonríe al serbio en un Grand Slam de manera controvertida. En el Abierto de Australia 2008, un joven Novak —entonces con solo 20 años— llegó a la final tras dos retiros clave: Jo-Wilfried Tsonga (cuartos de final) abandonó por lesión lumbar cuando Djokovic perdía 6-7, 7-6, 1-0, y en semifinales, Roger Federer —quien lo dominaba 6-1 en sets previos— sufrió un desgarro abdominal que mermó su rendimiento. Djokovic ganó ese partido 7-5, 6-3, 7-6(5), pero en la final, caería 7-5, 6-3, 7-6(5) ante el ruso Marat Safin, en lo que aún hoy considera su “peor derrota en una final de Grand Slam”.
El paralelo con 2025 es inquietante: entonces, como ahora, Djokovic llegó a semifinales sin ganar un solo set en octavos o cuartos (en 2008, perdió los dos primeros contra Tsonga; en 2025, Musetti lo superaba 6-4, 6-3). La diferencia crucial radica en su madurez: en 2008, era el N°3 del mundo con solo 1 título mayor (Australia 2008, ironicamente); hoy, es el líder histórico con 24 Grand Slams y un 87% de efectividad en semifinales en Melbourne (10-1). Sin embargo, el fantasma de aquél Safin —un rival que lo superó en físico y mentalidad— podría encarnarse ahora en Jannik Sinner, quien, como el ruso, llega con una racha de 18 victorias consecutivas (Safin tenía 17 en 2008) y un juego adaptado a las condiciones extremas de la pista.
Otro dato que añade presión: en sus dos últimos enfrentamientos contra Sinner en Grand Slams (US Open 2023 y 2024), Djokovic ha perdido 6 de los 7 sets disputados, con un preocupante 28% de efectividad en puntos de break (frente al 45% de Sinner). En 2008, su estadística previa contra Safin era similar: 1-2 en sets jugados ese año, con un 30% en breaks salvados. La historia sugiere que, cuando Djokovic llega “regalado” a una semifinal, el cuerpo —y el rival— le pasan factura.
¿Repetirá el error de subestimar a un rival en racha?
En 2008, Djokovic admitió después que “subestimó la intensidad de Safin”. Hoy, Sinner no es solo el campeón defensor, sino el único tenista activo con balance positivo contra él en los últimos 12 meses (3-2). El serbio tiene 24 horas para recordar que, en tenis, la suerte se paga con creces: de los 5 jugadores que llegaron a una final de Australia sin ganar un set en rondas previas (desde 2000), solo uno —Andre Agassi en 2003— logró alzarse con el título. Los otros cuatro, incluyendo a Djokovic en 2008, cayeron en la final. El precedentes es claro: en Melbourne, los dioses del tenis exigen sangre, no milagros.