EEUU exige respuestas: 4 marinos muertos en enfrentamiento con Cuba
Tensión extrema: Washington investiga la muerte de cuatro tripulantes de una lancha estadounidense tras un tiroteo con fuerzas cubanas, el incidente más grave en aguas compartidas desde 2018.
El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, advirtió este miércoles que su país “responderá con determinación” tras el fallecimiento de cuatro ciudadanos estadounidenses en un enfrentamiento armado con patrullas cubanas cerca de la costa de Villa Clara. “Investigaremos a fondo qué ocurrió y actuaremos en consonancia“, declaró Rubio a periodistas durante su participación en la cumbre del Caricom en Saint Kitts y Nevis, donde el tema dominó las conversaciones paralelas.
El canciller dejó claro que Washington no confiará en la versión de La Habana y realizará su propia investigación: “Confío más en nuestros propios informes. En Washington no solemos tomar decisiones basadas en lo que afirman las autoridades cubanas”. El Departamento de Seguridad Nacional, la Guardia Costera y el FBI ya analizan el incidente, que ha reavivado las tensiones bilaterales en su punto más crítico desde la crisis migratoria de 2022, cuando miles de cubanos intentaron llegar a EEUU por vía marítima.
Rubio descartó que los fallecidos fueran agentes gubernamentales o parte de una operación encubierta, pero evitó precisar el motivo de la presencia de la embarcación —registrada en Florida— en aguas cubanas. “No especularé“, insistió, aunque reconoció que el tiroteo es un evento “muy poco común“. “No ocurre a diario y, sinceramente, hacía cinco años que no se registraba algo similar con Cuba“, añadió, en referencia al último incidente armado documentado en 2019, cuando una lancha con migrantes fue interceptada cerca de Cayo Largo sin víctimas mortales.
La embajada de EEUU en La Habana ha solicitado acceso inmediato a los seis supervivientes de la embarcación, mientras Cuba mantiene bajo custodia a los tripulantes. Las autoridades cubanas, por su parte, denunciaron un intento de “infiltración terrorista“. Según el Ministerio del Interior de la isla, la lancha se acercó a una milla náutica del canal El Pino (Cayo Falcones, Corralillo) y, al ser requerida para identificarse, sus ocupantes abrieron fuego contra la patrulla, hiriendo al capitán e provocando la muerte de cuatro de sus tripulantes.
El incidente ocurre en un contexto de máxima tensión migratoria: solo en 2023, la Guardia Costera de EEUU interceptó a más de 6.000 cubanos intentando llegar a sus costas, un récord desde la crisis de los balseros de los 90. ¿Podría este enfrentamiento marcar un punto de no retorno en las ya deterioradas relaciones entre ambos países?
El precedente ignorado: el caso de 1996 que EEUU y Cuba nunca resolvieron
Mientras Washington exige respuestas por el tiroteo en Villa Clara, el incidente evoca un patrón histórico que ambos gobiernos han evitado confrontar: el derribo de dos aviones civiles en 1996, el único caso previo en el que fuerzas cubanas abrieron fuego contra ciudadanos estadounidenses, dejando cuatro muertos. Aquella vez, la respuesta de EEUU fue la Ley Helms-Burton, que recrudeció el embargo hasta niveles sin precedentes. La diferencia ahora: en 1996, las víctimas eran pilotos de Hermanos al Rescate, una organización anticastrista; hoy, son civiles sin afiliación política declarada, lo que complica la narrativa de ‘infiltración terrorista‘ esgrimida por La Habana.
El paralelo no es retórico. En ambos casos, Cuba alegó violación de su espacio aéreo/acuático (en 1996, las aeronaves sobrevolaban aguas internacionales, pero cerca de la línea de 12 millas; en 2024, la lancha estaba a 1 milla náutica de la costa). La clave está en la reacción legal: en 1996, la ONU condenó a Cuba por ‘uso desproporcionado de la fuerza‘, pero EEUU vetó sanciones. Hoy, con un Consejo de Seguridad polarizado (Rusia y China bloquearían cualquier medida contra La Habana), la opción de Rubio podría limitarse a sanciones unilaterales o a activar el Título III de Helms-Burton, dormido desde 2019. Este título permite demandar a empresas extranjeras que operen en propiedades nacionalizadas en Cuba —una bomba para inversores europeos y canadienses.
Otro dato incómodo: en 2014, durante el deshielo Obama-Castro, ambos países firmaron un Memorando de Entendimiento para evitar incidentes en aguas compartidas. El documento, nunca ratificado por el Congreso de EEUU, establecía protocolos de comunicación directa entre guardacostas. Según fuentes de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental consultadas en 2023, el mecanismo jamás se activó: Cuba lo consideraba una ‘injerencia en su soberanía‘, y EEUU lo archivó tras la llegada de Trump. Hoy, ese vacío legal deja el conflicto en manos de declaraciones cruzadas —y de un FBI que, según filtró The Miami Herald, ya analiza si la lancha transportaba armamento no declarado.
¿Hacia un nuevo ‘período especial’ en las relaciones?
La pregunta no es si habrá represalias, sino cuánto dañarán a una Cuba ya asfixiada por la inflación (470% en 2023, según la CEPAL) y a un Biden que evita crisis migratorias antes de las elecciones. El riesgo real: que el incidente active el Artículo 4 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), invocado por última vez en 2019 durante la crisis venezolana. Si EEUU logra que la OEA declare a Cuba ‘amenaza a la seguridad hemisférica‘, podría justificar un bloqueo naval de facto —como el impuesto a Haití en 1994—. La ironía: en 2022, 13 países latinoamericanos (incluidos México y Argentina) votaron en la OEA contra excluir a Cuba de la Cumbre de las Américas. Hoy, esos mismos gobiernos tendrían que elegir bando.