Petrolero con barriles iraníes en alta mar tras levantamiento de sanciones de EE.UU.

EE.UU. libera 140 millones de barriles de crudo iraní en plena crisis energética

Movida estratégica: Washington desbloquea petróleo iraní ya en alta mar para frenar la escalada de precios.

El gobierno de Estados Unidos levantó este viernes las sanciones sobre el petróleo iraní previamente cargado en petroleros, una decisión que llega en medio del aumento récord de los precios del crudo —que superaron los US$92 por barril esta semana— y el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, ruta crítica por donde fluye el 25 % del suministro global.

El Departamento del Tesoro emitió una licencia excepcional que autoriza la compra y venta de crudo y derivados iraníes embarcados entre el 20 de marzo y el 19 de abril. La medida, calificada como “temporal y no negociable”, libera al mercado 140 millones de barriles que ya se encontraban en tránsito, pero prohíbe expresamente nuevas extracciones o adquisiciones a Teherán.

El secretario adjunto del Tesoro, Scott Bessent, aclaró en un comunicado en redes sociales que “Irán enfrentará obstáculos para acceder a los ingresos generados por estas ventas”. Según fuentes de la Casa Blanca, los fondos podrían ser retenidos en cuentas bloqueadas o usados para compensar deudas iraníes con terceros países. “Utilizaremos ese crudo como herramienta contra Teherán para mantener los precios a raya”, advirtió Bessent, quien reveló que el objetivo es inyectar 440 millones de barriles adicionales al mercado global en las próximas semanas, combinando esta medida con liberaciones de la Reserva Estratégica de Petróleo.

La decisión se produce apenas 48 horas después de que Bessent insinuara la posibilidad de flexibilizar las sanciones, lo que desencadenó una respuesta inmediata de Irán. El portavoz del Ministerio de Petróleo iraní, Saman Ghodousi, desmintió que el país tenga “reservas excedentarias” para exportar y acusó a Washington de “manipular el mercado con excusas geopolíticas”. “Nuestra producción actual ya está comprometida con socios estratégicos como China e India”, declaró Ghodousi en una rueda de prensa transmitida por la agencia estatal IRNA.

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El trasfondo: represalias y el “cuello de botella” del Ormuz

El contexto de esta medida es la escalada militar del 28 de febrero, cuando fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron un ataque conjunto contra instalaciones iraníes en respuesta a los apoyos de Teherán a grupos proxy en la región. Irán respondió con ataques a buques petroleros en el estrecho de Ormuz, lo que redujo el tráfico en un 15 % y disparó los costos de los fletes. Según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), cada día de bloqueo en esta vía eleva el precio del crudo en US$1,2 por barril.

Esta no es la primera vez que Washington recurre a licencias temporales para el petróleo iraní. En 2018, durante la administración Trump, se otorgaron exenciones similares a ocho países (incluyendo China, India y Turquía) para evitar un shock de precios. Sin embargo, en esta ocasión, la licencia es más restrictiva: solo aplica a cargamentos ya en el mar y excluye cualquier transacción futura. Expertos en energía, como Helima Croft de RBC Capital Markets, advierten que “esta medida es un parche, no una solución”, ya que el verdadero problema es la capacidad de refinamiento global, actualmente al 92 % de su límite.

Mientras tanto, los mercados reaccionaron con cautela: el Brent cayó un 1,8 % tras el anuncio, pero los analistas de Goldman Sachs prevén que el alivio será “de corto plazo”. ¿Logrará EE.UU. estabilizar los precios sin ceder terreno geopolítico, o esta licencia será el primer paso hacia un deshielo con Irán?

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El precedente de 2011: cuando EE.UU. liberó petróleo iraní y el mercado reaccionó con volatilidad extrema

La decisión de Washington de desbloquear 140 millones de barriles de crudo iraní ya en tránsito no es inédita, pero evoca un episodio clave en noviembre de 2011, cuando la administración Obama autorizó la venta de 18 millones de barriles de las reservas estratégicas iraníes almacenadas en Corea del Sur y Japón. Aquella medida, anunciada en plena crisis por las sanciones a Teherán y el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, provocó una caída inicial del 4,3 % en el precio del Brent… seguida de un rebote del 6,8 % en solo 72 horas, según datos de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC).

El paralelo con 2011 es revelador: en ambos casos, la liberación se produjo tras un aumento superior al 20 % en los fletes marítimos (entonces, por ataques iraníes a buques saudíes; ahora, por la reducción del tráfico en Ormuz). Sin embargo, hay una diferencia crítica: en 2011, el petróleo liberado ya estaba refinado y listo para consumo, mientras que los 140 millones de barriles actuales son crudo sin procesar, lo que añade presión a unas refinerías globales operando al 92 % de capacidad. Además, en 2011, Arabia Saudita compensó el vacío con un aumento de producción de 1,5 millones de barriles diarios —algo que hoy no está garantizado, dado que Riad ya recortó su output en 500.000 barriles/día en abril, según la OPEP+.

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Otro factor que los analistas vigilan es el destino de los ingresos. En 2011, Irán recibió el 60 % de los pagos en yuanes chinos y rupias indias, eludiendo parcialmente las sanciones. Esta vez, el Tesoro estadounidense ha advertido que los fondos quedarán bloqueados en cuentas de terceros países, pero históricos como el de 2013 —cuando Irán usó US$4.200 millones en divisas congeladas para comprar oro a través de Emiratos Árabes— demuestran que Teherán tiene experiencia en triangulaciones financieras.

¿Repetirá la historia su patrón de 2011?

El mercado ya descuenta que esta liberación es un alivio temporal, pero el verdadero test llegará en tres semanas, cuando se agoten los barriles liberados y el estrecho de Ormuz siga bajo tensión. Si Irán escalara sus ataques —como hizo en 2019, cuando derribó un dron estadounidense y los precios se dispararon un 10 % en un día—, la respuesta de EE.UU. podría incluir no solo más liberaciones de reservas, sino también sanciones secundarias a compradores asiáticos, un movimiento que en el pasado ha llevado a China a aumentar sus compras clandestinas a través de “buques fantasma” (embarcaciones que apagan sus transpondedores para evitar rastreos). La pregunta no es si habrá otro pico de precios, sino cuándo y qué activo usará Irán como moneda de cambio.

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