Nueva víctima mortal en Jericó: Ejército israelí abre fuego en Cisjordania
Escalada violenta: Un palestino de 24 años murió y al menos seis resultaron heridos durante una operación militar israelí en Jericó, en el este de Cisjordania.
La Autoridad Palestina ha denunciado que el Ejército de Israel mató a un joven de 24 años este martes en una incursión en Jericó, donde también se reportaron al menos seis heridos, según fuentes médicas locales. La víctima fue identificada como Said Nael Said al Sheij, quien falleció a causa de un disparo en el abdomen que le perforó el hígado, confirmó el director del Hospital de Jericó, Riyad Eid, a la agencia WAFA.
El Ministerio de Salud palestino informó inicialmente de tres heridos, pero WAFA elevó la cifra a seis: tres por munición real, dos por agresiones físicas y una mujer atropellada por un vehículo militar. Este tipo de operaciones, junto a los ataques de colonos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este, han dejado cerca de 1.050 palestinos muertos desde el 7 de octubre de 2023, fecha en que se intensificó la violencia tras el ataque de Hamás contra Israel.
El conflicto en la región ha registrado cifras récord de víctimas incluso antes de octubre de 2023. Según datos de la ONU, en 2024 murieron casi 500 palestinos, mientras que en lo que va de 2025 ya se contabilizan 240 fallecidos. Jericó, una de las ciudades más antiguas del mundo y ubicada en la zona de Cisjordania bajo control palestino, ha sido escenario recurrente de tensiones, especialmente por su proximidad a asentamientos israelíes y su importancia histórica y estratégica.
¿Qué implica este nuevo episodio en un contexto donde la violencia no cesa? La comunidad internacional ha advertido repetidamente sobre el riesgo de una escalada mayor, pero las operaciones militares y los ataques de colonos continúan sin una solución política a la vista.
Jericó en la mira: por qué esta ciudad es un polvorín histórico y estratégico
El último episodio violento en Jericó no es un hecho aislado, sino el reflejo de una dinámica que se repite desde décadas atrás. Esta ciudad, conocida como la más antigua del mundo con más de 11.000 años de historia, se ha convertido en un símbolo de la resistencia palestina y, al mismo tiempo, en un objetivo clave para las fuerzas israelíes debido a su ubicación geográfica. Ubicada a solo 25 kilómetros al este de Jerusalén y cerca de la frontera con Jordania, Jericó es un corredor estratégico que controla el acceso al Valle del Jordán, una zona rica en recursos hídricos y agrícola, disputada por ambos bandos.
Los datos históricos revelan un patrón: desde la Primera Intifada (1987-1993), Jericó ha sido escenario de al menos cuatro operaciones militares israelíes a gran escala, incluyendo la Operación Escudo Defensivo (2002), donde el Ejército israelí rodeó la ciudad durante 39 días y detuvo a más de 1.000 palestinos, según informes de Amnistía Internacional. Pero el conflicto aquí no es solo militar. La ciudad alberga el Campamento de Refugiados de Aqabat Jaber, uno de los más densamente poblados de Cisjordania, con más de 6.000 habitantes en menos de 0,25 km², según la UNRWA. Este campamento ha sido foco de protestas y redadas, como la ocurrida en mayo de 2021, cuando las fuerzas israelíes mataron a dos adolescentes palestinos durante manifestaciones contra desalojos en Jerusalén Este.
La tensión se agrava por la presencia de asentamientos israelíes ilegales en los alrededores, como Almog y Vered Yeriho, que albergan a más de 2.500 colonos, según datos de Peace Now. Estos asentamientos, considerados ilegales por el Derecho Internacional y la ONU, han sido punto de partida de ataques de colonos contra palestinos, como el registrado en febrero de 2023, cuando un grupo de colonos incendió 15 vehículos y 3 viviendas en las afueras de Jericó, dejando a siete familias sin hogar, según documentó B’Tselem.
¿Qué sigue para Jericó: ¿un nuevo ciclo de violencia o un punto de inflexión?
La pregunta ahora no es si habrá más violencia en Jericó, sino cuándo y con qué intensidad. La ciudad, que en los últimos 12 meses ha registrado un aumento del 40 % en redadas militares en comparación con el año anterior (según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU), podría convertirse en el detonante de una escalada mayor si no se frena la espiral de represalias. Con la Autoridad Palestina debilitada —su presencia en Jericó se ha reducido a un 30 % del territorio municipal desde 2020, según fuentes locales— y la creciente influencia de grupos armados como las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, el riesgo de que la ciudad se convierta en un nuevo Gaza es real. La comunidad internacional mira, pero las acciones concretas brillan por su ausencia. ¿Hasta cuándo?