Infoca frena los incendios en Huelva: Gibraleón controlado y Alosno extinguido
Fuego contenido: El Plan Infoca logra extinguir el incendio en Alosno y controlar las llamas en Gibraleón, ambos en Huelva, tras días de intensa labor.
El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias en funciones de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, confirmó este sábado por la noche —a las 22:15 horas— que los equipos del Plan Infoca habían dado por extinguido el incendio forestal en Alosno y controlado el de Gibraleón, ambos en la provincia de Huelva. La comunicación oficial llegó a través de su perfil en X (antes Twitter), donde Sanz destacó la “labor y profesionalidad” de los efectivos, aunque advirtió que los trabajos en la zona continúan.

El incendio de Gibraleón, que se reactivó el pasado domingo en las Marismas del Burro —un espacio protegido dentro del Paraje Natural Marismas del Odiel generó una densa columna de humo que afectó a la ciudad de Huelva y su área metropolitana durante días. Según explicó el director del COP Infoca Huelva, Alejandro López, en un audio difundido a los medios, el humo “seguiría siendo muy perceptible” debido a la combinación de la vegetación quemada (principalmente matorral y pasto) y los vientos constantes de la zona, que mantuvieron la misma dirección e intensidad.
Operativo en Alosno: 900 hectáreas afectadas
En el caso de Alosno, los equipos del Infoca concentraron sus esfuerzos en el paraje Carril del Cementerio, donde este sábado al mediodía lograron liquidar el último “punto caliente” del incendio. Sobre el terreno, según detalló el Infoca en X, trabajaban nueve efectivos: dos grupos de bomberos forestales, un grupo de apoyo, un técnico de operaciones, un técnico de extinción, un agente de medio ambiente y tres vehículos autobomba. Durante la noche del viernes, el dispositivo se reforzó con más de una veintena de medios terrestres para evitar repuntes.
El fuego en Alosno quedó estabilizado a las 14:30 horas del viernes, lo que permitió rebajar el nivel de alerta a fase de preemergencia (situación operativa 0) dentro del Plan de Emergencias por Incendios Forestales de Andalucía. Hasta ahora, las llamas han arrasado una superficie estimada de más de 900 hectáreas, compuesta por matorral y pasto, en zonas con y sin áreas previamente quemadas. Este tipo de vegetación, típica del clima mediterráneo, es altamente inflamable en épocas de sequía, como la que atraviesa Andalucía este verano.
Riesgo latente y lecciones aprendidas
Aunque el Infoca descarta un “riesgo significativo de propagación” en Gibraleón, los expertos advierten que los incendios en zonas de marismas —como las del Odiel— pueden reactivarse debido a la acumulación de materia orgánica y las condiciones meteorológicas. El Paraje Natural Marismas del Odiel, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1983, alberga una biodiversidad única en Europa, con especies protegidas como el águila pescadora y el camaleón común. Los incendios en este tipo de ecosistemas no solo destruyen flora y fauna, sino que alteran los ciclos naturales de los humedales, clave para la mitigación del cambio climático.
La rápida intervención del Infoca, con más de 3.000 profesionales en toda Andalucía durante la campaña de alto riesgo, ha sido crucial para evitar daños mayores. Sin embargo, el aumento de temperaturas y la sequía prolongada —Andalucía registró en 2023 su segundo año más cálido desde 1961— ponen a prueba la capacidad de respuesta ante lo que los científicos ya denominan la “nueva normalidad” de incendios forestales.
¿Podrá Andalucía adaptar sus estrategias de prevención a un escenario donde los grandes incendios forestales (GIF) son cada vez más frecuentes e intensos?
Incendios históricos en Doñana y su paralelo con las marismas del Odiel
El éxito en la contención de los incendios en Gibraleón y Alosno evoca los desafíos enfrentados en otros humedales andaluces, donde el fuego ha dejado huellas profundas. Las Marismas del Odiel, al igual que Doñana —declarada Patrimonio de la Humanidad en 1994—, son ecosistemas críticos donde los incendios no solo amenazan la biodiversidad, sino también la estabilidad climática regional.
En 2017, el incendio de Moguer (Huelva) arrasó más de 8.400 hectáreas en las proximidades de Doñana, considerado uno de los peores siniestros ambientales de la década en España. El fuego, atribuido a una negligencia humana, tardó cuatro días en ser controlado y requirió la movilización de 500 efectivos, incluyendo unidades del Ejército. La tragedia expuso la vulnerabilidad de los humedales ante el cambio climático: ese año, Andalucía registró 40% menos lluvias que la media histórica, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
Las marismas, como las del Odiel, actúan como sumideros de carbono, pero su vegetación seca —acumulada por sequías prolongadas— se convierte en combustible ideal. En 1999, otro gran incendio en Doñana destruyó 11.000 hectáreas, llevando a la Junta de Andalucía a reforzar el Plan Infoca con helicópteros de gran capacidad. Hoy, la lección es clara: la prevención en zonas de interfaz urbano-forestal (donde conviven núcleos poblados y espacios naturales) es tan crucial como la extinción.
¿Están las marismas preparadas para el futuro?
El Paraje Natural Marismas del Odiel, con su estatus de Reserva de la Biosfera, enfrenta ahora el mismo dilema que Doñana hace una década: ¿Cómo conciliar la protección ambiental con la presión de un clima cada vez más extremo? Los expertos señalan que, sin una gestión activa de la vegetación y planes de evacuación actualizados, el riesgo de megaincendios —como los que asolaron Portugal en 2017 o Australia en 2019-2020— seguirá acechando. La pregunta no es si habrá otro gran fuego, sino cuándo.