“Gol tecnológico”: el argentino y el francés que triunfaron tras el Mundial con US$12 millones
Sociedad ganadora: Un argentino y un francés unieron fuerzas post-Mundial 2022 para crear una startup que ya recaudó US$12 millones en inversión.
Con el eco de la victoria argentina en Qatar aún resonando, Franco Pinto (ingeniero en sistemas por la UTN) y Jérémy Goillot (inversor serial francés) dejaron atrás cualquier rivalidad deportiva para fundar The Mobile First. El detalle clave: Pinto lidera la dirección técnica, un rol estratégico en esta aventura que ya supera los US$17 millones en funding total. Goillot, con solo 30 años, aporta una trayectoria inusual: cofundador del venture capital Kara (con más de 20 startups en su portafolio africano), ex-Spendesk y creador de un startup studio en Colombia, donde conoció a su esposa. Su experiencia en tres continentes le permitió identificar brechas en herramientas tecnológicas para pymes, el nicho que ahora atacan.
El encuentro entre ambos no fue casual. Un contacto en común los presentó en 2024, cuando Goillot buscaba un socio técnico para materializar su visión: “el nuevo paquete office para pymes, potenciado con IA”. En ese momento, la startup ya había asegurado una ronda preseed de €3,5 millones (aprox. US$3,8 millones), liderada por Lightspeed Ventures, un fondo con inversiones en empresas como Snapchat y Affirm. Pero faltaba el componente clave: un equipo técnico capaz de ejecutar la ambiciosa hoja de ruta.
Pinto, con su obsesión por “competir desde Argentina hacia el primer mundo”, era el candidato ideal. Su filosofía emprendedora queda clara en su declaración: “Los dueños de startups pequeñas son los que realmente mueven la economía y generan impacto”. Esta mentalidad choca con la realidad local: según datos de 2023 del MINCyT, solo el 12% de las pymes argentinas utiliza herramientas de gestión digital avanzadas, un vacío que The Mobile First busca llenar.
La suite que desafía a Microsoft
El objetivo es claro: reemplazar los softwares corporativos tradicionales —diseñados para grandes empresas pero adoptados por pymes— con una suite de 30 a 40 aplicaciones nativas para móvil, todas potenciadas por IA. Allo, su primera herramienta lanzada, es un sistema de telefonía inteligente que ya usan más de 5.000 empresas globales, principalmente en EE.UU.. Sus funciones incluyen:
- Transcripción y resumen automático de llamadas en tiempo real.
- Integración con CRMs para mostrar datos del cliente durante la conversación.
- Asistente de voz con IA que agenda reuniones o deriva consultas sin intervención humana, incluso fuera de horario laboral.
- Selección automática del agente más idóneo para atender cada llamada, optimizando ventas (usado por empresas de real estate para aumentar conversiones).
El diferencial de Allo radica en su capacidad para “entender el contexto”, como explica Pinto: “Toma la llamada y, basado en reglas que definís, puede mantener una conversación compleja, como reprogramar una visita o cerrar una venta”. Esto es posible gracias a modelos de lenguaje entrenados con datos específicos de cada industria, algo que competidores como Dialpad o Chorus.ai (adquirida por ZoomInfo en 2021) aún no logran en mercados emergentes.
Argentina, el hub técnico inesperado
Aunque inicialmente consideraron Francia como base operativa, Pinto logró convencer a Goillot de mudar el equipo técnico a Buenos Aires. Los argumentos fueron contundentes: “Nada me atrae más que trabajar con otros argentinos y demostrar que podemos competir con Silicon Valley”, afirma Pinto. Pero hay un factor práctico clave: la franja horaria argentina (GMT-3) permite sincronizar jornadas laborales con EE.UU. (GMT-5 a GMT-8) y Europa (GMT+1), algo imposible desde Francia. Además, el costo operativo en Argentina es un 40% menor que en París, según un informe de 2024 de KPMG.
Los US$12 millones recién recaudados —liderados por el fondo Base10, especializado en automatización empresarial— se destinarán a:
- Expansión del equipo técnico en Argentina (ya suman 15 desarrolladores).
- Lanzamiento de una herramienta de gestión de presupuestos y facturas con IA, que promete reducir un 70% el tiempo dedicado a estas tareas.
- Inversión en compliance para cumplir con regulaciones como el GDPR (UE) y la Ley de Protección de Datos de California (CCPA).
El modelo ya atrae a sectores clave: empresas de real estate en Miami y Texas reportan un incremento del 22% en ventas tras implementar Allo, mientras que pymes en Latam redujeron un 30% los tiempos de atención al cliente.
¿El próximo paso? Pinto adelanta que buscan integrar sus herramientas con plataformas como Shopify y Mercado Libre, donde el 90% de los vendedores son pymes. La pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿Podrá esta alianza argentino-francesa redefinir el trabajo remoto en mercados emergentes, o quedará como otro intento fallido de desafiar a los gigantes tecnológicos?
El precedente que inspiró a Goillot: cómo un fondo africano cambió las reglas del juego
La apuesta de Jérémy Goillot por The Mobile First no es su primer movimiento disruptivo. Su trayectoria en Kara, el venture capital que cofundó en 2018 con foco en África, ya había demostrado su capacidad para identificar oportunidades en mercados subestimados. Kara no solo invirtió en 20 startups del continente —como la fintech nigeriana Kuda (valorada en US$500 millones en 2021) o la plataforma de logística Kobo360—, sino que redefinió cómo se escalan negocios en regiones con infraestructura limitada. Un caso emblemático: su inversión en MarketForce (Kenia), una suite de herramientas para comercios informales que, en 2023, procesó transacciones por US$120 millones anuales en tiendas que antes operaban solo con efectivo.
El paralelo con The Mobile First es evidente. Goillot aplicó la misma fórmula: herramientas hiperespecializadas para pymes (el 90% del tejido empresarial africano, según el Banco Mundial) que compiten con gigantes globales adaptándose a realidades locales. En África, el desafío era la conectividad intermitente; en Latinoamérica, es la brecha del 88% en adopción de IA (datos de CAF, 2023) entre pymes y grandes empresas. La diferencia ahora: Goillot no actúa como inversor externo, sino como cofundador, algo que solo había hecho una vez antes, con la healthtech Maisha Meds (Tanzania), que redujo un 40% los costos de inventario en farmacias rurales usando IA para predecir demanda.
Su socio en Kara, el exejecutivo de Jumia Mikael Hajjar, reveló en una entrevista con TechCrunch (2022) que Goillot tenía una obsesión: “Jeremy buscaba modelos que convirtieran limitaciones en ventajas”. En África, eso significó diseñar apps que funcionaran con 2G y pagos móviles; en Argentina, implica crear IA que hable español rioplatense (con giros locales como “che” o “boludo” en los scripts de atención al cliente) y entienda contextos como la inflación o los blue dollar. No es casualidad que el primer cliente piloto de Allo en Buenos Aires fuera una inmobiliaria que factura en dólares y pesos simultáneamente.
La prueba de fuego: ¿puede repetir en Latam el éxito africano?
El historial de Goillot sugiere que The Mobile First no es un experimento, sino un patrón. En 2020, Kara lideró la ronda de US$5 millones en Chari (Marruecos), una app de delivery para tiendas de barrio que hoy opera en 3 países y compite con Glovo. La clave fue ignorar a los early adopters urbanos y enfocarse en comercios que nunca habían usado tecnología. Allo sigue ese guión: su herramienta de telefonía IA no apunta a corporativos con call centers sofisticados, sino a pymes que aún anotan pedidos en papel. El riesgo ahora es otro: en África, Goillot operaba con fondos externos; aquí, su reputación está en juego como cofundador. Si Allo no escala en 18 meses —el plazo que él mismo marcó en una charla en Station F (París, 2023)—, no será solo un fracaso empresarial, sino un revés personal para el inversor que juró “nunca repetir los errores de Silicon Valley”.