Tanques israelíes avanzan hacia el castillo medieval de Beaufort en Líbano, zona en conflicto con Hezbolá e Irán

“¡Alto al fuego ya!”: Francia convoca al Consejo de Seguridad por la ofensiva israelí en Líbano

Escalada sin freno: París exige al Consejo de Seguridad de la ONU que frene la “injustificable” expansión militar israelí en el sur de Líbano, tras la toma del castillo de Beaufort.

'¡Alto al fuego ya!': Francia convoca al Consejo de Seguridad por la ofensiva israelí en Líbano

El Gobierno de Francia ha activado el protocolo de emergencia en la ONU para detener lo que califica como una violación flagrante del derecho internacional. La invasión, iniciada en marzo de 2024 tras el recrudecimiento de los combates entre Israel y Hezbolá —apoyado por Irán—, ha cruzado esta semana un umbral crítico con la ocupación del castillo de Beaufort (Qalat al Shaqif), un símbolo histórico de las Cruzadas con valor estratégico en la región.

En declaraciones exclusivas a BFMTV, el ministro de Exteriores francés, Jean-Noel Barrot, no dudó en tachar la operación de “grave error“. “Reconocemos el derecho de Israel a defenderse, pero nada justifica que sus fuerzas avancen más allá de la frontera libanesa y profundicen una ocupación que ya ha dejado cientos de civiles desplazados”, advirtió. Barrot recordó que, desde el inicio de la guerra entre Israel e Irán en octubre de 2023, la comunidad internacional había instado a ambas partes a evitar una escalada regional. “Ahora, con esta ofensiva, el riesgo de un conflicto abierto es real”, sentenció.

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La captura del castillo de Beaufort —una fortaleza del siglo XII que dominaba las rutas entre Siria y el Mediterráneo— marca un punto de no retorno. Fuentes militares israelíes confirmaron que la operación, ejecutada este domingo con apoyo aéreo, buscaba cortar las líneas de suministro de Hezbolá. Sin embargo, analistas advierten: este movimiento podría desencadenar una respuesta masiva de Irán, que ya ha amenazado con “consecuencias impredecibles” si Israel no detiene su avance.

¿Qué sigue? La reunión de emergencia del Consejo de Seguridad, convocada para las próximas horas, enfrentará a las potencias occidentales —con Francia y EE.UU. en bandos opuestos— y pondrá a prueba la capacidad de la ONU para contener una crisis que, según la Cruz Roja, ya ha dejado más de 120.000 desplazados en el sur de Líbano. Mientras, en las calles de Beirut, miles de manifestantes coreaban anoche: “¡No queremos otra guerra!“.

Beaufort: de bastión cruzado a polvorín geopolítico en el siglo XXI

El castillo de Beaufort (Qalat al Shaqif), ahora epicentro de la tensión entre Israel y Hezbolá, no es solo una fortaleza medieval: es un símbolo de conflictos recurrentes en Líbano. Su captura por Israel este domingo reactiva memorias de ocupaciones pasadas —como la operación Litani en 1978, cuando el ejército israelí invadió el sur del país bajo el pretexto de atacar bases palestinas, dejando 2.000 civiles muertos y una ocupación que duró 22 años. La historia se repite con un agravante: esta vez, el escenario incluye a Irán, que en 2018 ya desplegó misiles en Siria tras ataques israelíes a sus posiciones, escalando el conflicto a un umbral nuclear.

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La estrategia israelí de controlar Beaufort no es nueva. En 2000, durante su retirada de Líbano tras 18 años de ocupación, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) volaron parcialmente la fortaleza para evitar que Hezbolá la usara como base. Hoy, su reconquista busca cortar la ‘Ruta de los Misiles’ —una red logística que, según inteligencia occidental, transporta armamento iraní desde Damasco a Beirut—. Datos de la ONG Conflict Armament Research revelan que, entre 2021 y 2023, el 80% de los cohetes usados por Hezbolá contra Israel provenían de esta ruta. La diferencia ahora: Teherán ha advertido que responderá ‘fuera de las fronteras libanesas’, lo que incluye posibles ataques a infraestructuras israelíes en el golfo Pérsico.

El castillo, declarado Patrimonio Tentativo de la UNESCO en 1996, también encarna un dilema cultural. Su destrucción parcial en 2000 generó condenas de la UNESCO y una demanda de restauración que nunca se completó. Hoy, con drones y artillería pesada en juego, arqueólogos libaneses —como el doctor Ali Badr, de la Universidad Americana de Beirut— advierten: ‘Cada bombardeo borra capas de historia que datan del siglo XII’. Mientras, en las redes, usuarios comparan imágenes de Beaufort en 2023 (intacto) con las de este lunes (con cráteres de 10 metros), bajo el hashtag #SaveBeaufort.

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¿Prólogo de una guerra asimétrica?

La toma de Beaufort podría ser el detonante de un conflicto híbrido: mientras Israel apuesta por golpes quirúrgicos (como el ataque a un depósito de Hezbolá en Baalbek en 2022, que eliminó 40% de su arsenal de precisión), Irán y sus proxies podrían responder con ciberataques y guerra de desgaste. El precedente está en el ataque al oleoducto Eilat-Ashkelon en 2021, atribuido a grupos chiíes, que paralizó el 30% del suministro energético israelí durante 48 horas. La pregunta ahora no es si habrá represalias, sino dónde caerán: ¿en el Golan, en el estrecho de Ormuz… o en una capital europea?

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