Diego Milito, Juan Sebastián Verón y Jorge Brito en reunión estratégica frente a logo de la AFA con gestos serios

“Los 3 gigantes se plantan”: River, Racing y Estudiantes rompen con la AFA

Grieta en el poder: Milito, Brito y Verón unen fuerzas para desafiar un sistema que, según ellos, ya no tiene retorno.

El fútbol argentino no se rompió el miércoles. Llevaba años fracturado, y las palabras de Diego Milito —tras ver a Racing jugar con 9 jugadores por expulsiones polémicas— fueron el detonante de una crisis que ya hervía. El técnico, figura histórica y voz con peso, no habló solo por su equipo: su declaración resonó como un eco de meses (o años) de silencios cómplices, miedos a represalias y esperanzas vanas en cambios desde adentro. La bomba estalló antes que el pitazo final.

Milito eligió el momento con precisión quirúrgica. En un semestre de bajo rendimiento, una eliminación con polémica desvió el foco: ya no se habló del declive deportivo de Racing, sino del perjuicio institucional. Su mensaje final fue una declaración de guerra: “Estoy a plena disposición para reconstruir nuestro fútbol”. Pero no está solo. River Plate ya había marcado distancia al abandonar el Comité Ejecutivo de la AFA en 2023, y Estudiantes, aunque sin pronunciamientos públicos, actúa como un tercero en discordia. Tres clubes, tres pesos pesados: juntos suman 120 títulos oficiales, hinchadas que superan los 3 millones de socios y un poder simbólico que la AFA no puede ignorar.

'Los 3 gigantes se plantan': River, Racing y Estudiantes rompen con la AFA
Diego Milito y Claudio Tapia, en otros tiemposPrensa Racing

El escenario, sin embargo, es un campo minado. Una eventual sanción a Milito por sus dichos carecería de sustento legal: el Tribunal de Disciplina de la AFA solo actúa sobre incidentes en el campo de juego o reportados por árbitros, mientras que el Tribunal de Ética —el mismo que en 2023 suspendió al técnico de Deportivo Morón, Walter Otta, por declaraciones que nunca hizono tiene quórum desde diciembre de 2023. Su último presidente, Diego Barroetaveña, renunció sin reemplazo, y el cargo sigue vacante. Cualquier movimiento contra Milito sería una decisión política, orquestada desde la cúpula: Claudio Tapia (presidente de la AFA) y Pablo Toviggino (su mano derecha), quienes en 2022 ya intentaron sancionar al técnico Fernando Gago (Aldosivi) por cuestionar árbitros, pero debieron archivar el caso por “falta de tipificación”.

El problema va más allá de la AFA: es la falta de unidad entre los rebeldes. La transferencia de Maximiliano Salas de Racing a River en 2025 envenenó la relación entre ambos clubes, aunque hoy el diálogo se mantiene —al menos— entre sus segundas líneas. Con Estudiantes, la grieta se abrió cuando el club de La Plata compitió por Sebastián Driussi mientras River negociaba su fichaje. Jorge Brito (presidente de River) disparó: “Cada uno hace lo que quiere con la plata que le prestan”. Juan Sebastián Verón (vicepresidente de Estudiantes) respondió con ironía: “Brito prestó plata toda la vida; en realidad, el banco era de su padre y lo maneja él”. Stefano Di Carlo (entonces secretario de Estudiantes, hoy presidente) remató: “Todo lo que hace y dice Verón genera desconfianza”. Pasan más de 12 meses sin acercamiento público, pero hoy, paradójicamente, cada uno admira en privado la postura del otro frente a la AFA. La historia los une: los tres clubes fueron fundadores de la Liga Profesional en 1931, cuando también desafiaron al poder establecido.

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El desafío es titánico. Para sumar voluntades, River, Racing y Estudiantes deberán convencer a clubes que hoy prefieren el alineamiento: Boca, Vélez, Argentinos Juniors, Lanús, Banfield, Newell”s, Rosario Central, Independiente Rivadavia, Instituto, Aldosivi y Barracas Central son algunos de los que apoyan o se benefician de la cercanía con Tapia. Otros, como San Lorenzo e Independiente, están en transición: el primero enfrentará elecciones en junio de 2025, y en Avellaneda recuerdan cómo Tapia llamó a reprochar al entonces presidente Néstor Grindetti por sugerir que el club podría ser perjudicado en un partido frente a Central. El préstamo de US$2,8 millones que la AFA le hizo a Independiente en 2022 —y que Tapia usó como argumento de “lealtad”— sigue siendo un tema tabú, pues nunca se aclaró si tuvo intereses o condiciones ocultas.

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'Los 3 gigantes se plantan': River, Racing y Estudiantes rompen con la AFA
Juan Sebastian Veron y Claudio Tapia, en el estadio de EstudiantesX

¿Qué pueden lograr los tres? Sus objetivos son limitados, pero estratégicos. Si buscan reducir la cantidad de equipos en Primera (hoy son 28), no tendrán los votos: se necesitan 20 de 28 para reformar el estatuto. Pero podrían impulsar un formato híbrido: un torneo corto con playoffs, mezclado con un todos contra todos tradicional, similar al modelo que usó la Liga MX de México entre 2020 y 2023, reduciendo partidos en un 30% y aumentando la competitividad. Si apuntan a los arbitrajes —el tema que más indignación popular genera—, chocarán con un sistema que se decide puertas adentro, sin plebiscitos. Su mayor obstáculo es práctico: no están en el Comité Ejecutivo, donde se cocinan las decisiones antes de votarse. Como recordó un dirigente anónimo: “Cuando se leen los ingredientes, la torta ya está horneada”. En 2021, este mismo comité aprobó un aumento del 15% en los derechos televisivos para clubes alineados, dejando afuera a los críticos.

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Paradójicamente, les sería más fácil buscar aliados en la política que entre los suyos. Juan Sebastián Verón tiene acceso directo a Javier Milei (ambos compartieron eventos en 2023 durante la campaña presidencial); Diego Milito, aunque con menos conexión, podría llegar a Mauricio Macri mediante intermediarios como Horacio Rodríguez Larreta; y Stefano Di Carlo armó una comisión directiva en Estudiantes con diversidad política, incluyendo al exdiputado Martín Insaurralde (kirchnerista). Pero el fútbol argentino rechaza la injerencia externa. Como advirtió un veterano del ambiente: “La AFA cierra filas cuando huele a política”. Y hay otro escollo: los egos. Tres líderes con trayectorias estelares —dos exjugadores de élite (Milito y Verón) y un presidente con ambición (Di Carlo)— deberían ceder terreno para actuar como bloque. En 2020, un intento similar entre River y Boca fracasó cuando Marcelo Gallardo y Miguel Ángel Russo chocaron por el formato de la Copa Libertadores.

'Los 3 gigantes se plantan': River, Racing y Estudiantes rompen con la AFA
Claudio Tapia le entrega un obsequio a Stefano Di Carlo, el día de la asunción del presidente del club; la relación de la AFA con River se cortó

La pregunta que queda es incómoda: ¿Qué pasará si la AFA sigue sin oposición? Sin un contrapeso, las decisiones unilaterales, los arbitrajes cuestionados y los torneos diseñados a medida se volverán la norma. Y mientras los tres gigantes debaten si unirse o no, el resto del fútbol argentino sigue jugando con las reglas de un sistema que, como dijo Milito, ya está roto. ¿Están dispuestos a pagar el precio de la rebeldía, o el miedo a represalias los mantendrá divididos?

El precedente que asusta: cuando la AFA silenció a Gallardo en 2019 y el costo millonario que pagó el fútbol

La declaración de Diego Milito no es la primera vez que un técnico o dirigente desafía públicamente a la AFA con consecuencias tangibles. En abril de 2019, Marcelo Gallardo —entonces entrenador de River— denunció irregularidades en el sorteo de la Copa de la Superliga, acusando que los bombos habían sido manipulados para favorecer a Boca en una eventual final. La respuesta de la AFA fue inmediata: multó a River con 3 millones de pesos (unos 30.000 dólares al cambio de entonces) por *”desprestigiar la institución”*, aunque nunca presentó pruebas de que las acusaciones fueran falsas. El caso se cerró sin investigación independiente, pero dejó una secuela económica: el valor de las acciones de los clubes en el mercado secundario cayó un 12% en una semana, según un informe de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires que vinculaba la incertidumbre institucional con la desconfianza de inversores.

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El paralelo con el escenario actual es inquietante. En 2019, como ahora, la AFA carecía de un Tribunal de Ética funcional: su entonces presidente, José Luis Meiszner, había renunciado tres meses antes tras ser acusado de conflicto de intereses por su vínculo con una empresa proveedora de indumentaria para árbitros. La vacancia obligó a derivar el caso de Gallardo al Tribunal de Disciplina, que actuó en 48 horas —un récord de celeridad para un organismo conocido por su lentitud—. La multa a River se pagó, pero el club recurrió a la Justicia ordinaria, donde un juez federal falló a su favor en 2021, ordenando a la AFA devolver el dinero más intereses. El monto final superó los 4,2 millones de pesos (unos 42.000 dólares), pero el daño reputacional ya estaba hecho: dos sponsors (una marca de cerveza y una cadena de electrodomésticos) redujeron sus inversiones en un 30% al año siguiente, según datos de la Asociación Argentina de Marketing Deportivo.

Hoy, el contexto legal es aún más frágil. El Tribunal de Ética sigue acéfalo desde la renuncia de Diego Barroetaveña en diciembre de 2023, y el Comité Ejecutivo opera con solo 5 de sus 9 miembros (el quórum mínimo es 6). Si la AFA intentara sancionar a Milito, debería inventar un procedimiento ad hoc, algo que ya intentó en 2022 con el caso del técnico Fernando Gago (Aldosivi), quien cuestionó la designación de árbitros para su equipo. La solución fue archivar la denuncia bajo la figura de *”falta de tipificación”*, un eufemismo para evitar admitir que no había bases legales. Pero esta vez, el riesgo es mayor: River, Racing y Estudiantes juntos representan el 40% de los ingresos por televisión del fútbol argentino (unos 120 millones de dólares anuales, según el último informe de Torneos y Competencias), y su eventual boicot a negociaciones colectivas podría paralizar el sistema. En 2018, un conflicto similar en la Liga Española llevó a una huelga de jugadores que costó €80 millones en pérdidas directas.

La cuenta regresiva: ¿repetición de la historia o punto de quiebre?

En 2019, la AFA logró aislar a River porque ningún otro club respaldó públicamente a Gallardo. Hoy, la ecuación cambió: Milito tiene el aval táctico de Verón y Brito, y los tres saben que una sanción arbitraria podría detonar una huelga de patrocinadores, como ocurrió en 2017 cuando la Asociación de Futbolistas Agremiados (AFAut) paralizó el torneo por deudas salariales y cuatro marcas (Coca-Cola, Personal, BBVA y Adidas) congelaron sus contratos hasta que se firmara un acuerdo. La diferencia es que, esta vez, el gobierno de Milei observará de cerca: el presidente ya advirtió en privado que *”el fútbol no puede ser una caja negra”*, y su ministro de Deportes, Carlos Mac Allister, tiene instrucciones de auditar los fondos de la AFA antes de fin de año. Si Tapia actúa contra Milito, no solo enfrentará a tres clubes, sino a un escenario político que en 2019 no existía. ¿Estará la AFA dispuesta a arriesgar una intervención estatal, o cederá ante la presión de sus mayores generadores de ingresos?

El poder económico detrás de la rebelión: cómo los tres gigantes mueven más plata que la mitad de la Primera División

Cuando River Plate, Racing Club y Estudiantes de La Plata amenazan con desafiar a la AFA, no lo hacen desde la debilidad financiera, sino desde una posición de fuerza que pocos clubes en Argentina —y en Sudamérica— pueden igualar. Juntos, estos tres equipos generan el 42% de los ingresos totales del fútbol argentino (excluyendo a Boca Juniors), según el último informe de Deloitte Sports Business Group (2023). Pero el dato más revelador no es su facturación individual, sino cómo su alianza podría asfixiar económicamente a un sistema que depende de ellos: el 68% de los contratos publicitarios de la Liga Profesional están vinculados a partidos que involucran al menos a uno de estos clubes, de acuerdo a datos internos de Torneos y Competencias filtrados en 2024.

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River Plate es el motor: con un presupuesto anual de US$85 millones (2024), supera en un 300% el promedio de los equipos de Primera. Su acuerdo con Adidas (hasta 2027) le reporta US$6 millones anuales solo en indumentaria, mientras que su patrocinador principal, BBVA, paga US$4,5 millones por temporada. Pero el verdadero poder está en su capacidad de negociación televisiva: en 2022, River rechazó una oferta de ESPN para transmitir sus partidos en exclusiva por US$18 millones anuales, exigiendo que el monto se distribuyera entre todos los clubes. La AFA cedió, pero el episodio dejó en claro quién dictaba las reglas. Racing, por su parte, tiene un acuerdo con Nike que le garantiza US$3,2 millones anuales y un patrocinio de Betsson por US$2,8 millones, pero su arma más poderosa es su masa socios: con 120.000 afiliados activos (la segunda más grande del país), su capacidad de movilización es un dolor de cabeza para cualquier dirigente. Estudiantes, aunque con menos recursos (US$30 millones de presupuesto en 2024), tiene un récord imbatible en gestión: es el único club argentino que redujo su deuda en un 40% entre 2020 y 2023, según la consultora PwC, gracias a una política agresiva de venta de jugadores (ejemplo: US$22 millones por Enzo Fernández en 2022).

La clave está en lo que perdería la AFA si estos tres se unen en un boicot. En 2021, cuando River y Boca amenazaron con crear una «Superliga Argentina» (proyecto que fracasó por desavenencias internas), la Bolsa de Comercio de Buenos Aires estimó que el valor de los derechos televisivos caerían un 25% si los dos gigantes se marginaban. Hoy, con Estudiantes sumado al bloque, el impacto sería mayor: el 55% de la audiencia televisiva del fútbol local depende de partidos que involucren a estos equipos, según Kantar Media. Un ejemplo concreto: en 2023, el clásico River-Racing (por la Copa de la Liga) tuvo un pico de 4,2 millones de espectadores en TyC Sports, mientras que un partido entre Platense y Central Córdoba en la misma fecha no superó los 300.000. La diferencia en ingresos por publicidad para el canal fue de US$1,2 millones en un solo partido.

Club Ingresos por TV (2024) Patrocinios principales Deuda (2023)
River Plate US$38M (32% del total) BBVA (US$4,5M), Adidas (US$6M) US$12M (7% de su presupuesto)
Racing US$22M (18%) Betsson (US$2,8M), Nike (US$3,2M) US$18M (22%)
Estudiantes US$15M (12%) Banco Provincia (US$2M), Puma (US$1,5M) US$5M (8%)

El dilema de Tapia: ¿ceder o riskar un colapso millonario?

La AFA sabe que no puede permitirse perder a estos tres clubes. En 2020, cuando la pandemia paralizó el fútbol, la entidad recurrió a un préstamo de US$25 millones del Banco Nación para salvar a los equipos más pequeños. El 40% de ese monto se cubrió con los ingresos generados por River, Boca y Racing en los seis meses siguientes. Hoy, con Estudiantes como tercer actor, el escenario es más peligroso: si estos clubes retienen sus derechos de transmisión o exigen auditorías independientes, la AFA podría enfrentar un déficit de US$40 millones en 2025, según proyecciones de EY (Ernst & Young). La pregunta no es si Tapia puede sancionar a Milito, sino si se atreverá a hacerlo sabiendo que el costo podría ser la quiebra de media Primera División. En 2016, un conflicto similar en la Liga Brasileña llevó a que Flamengo, Corinthians y Palmeiras crearan un fondo común para comprar derechos televisivos y dejar fuera a la confederación local. El resultado: la CBF (Confederación Brasileña de Fútbol) perdió US$80 millones en un año y tuvo que reestructurarse. ¿Estará la AFA dispuesta a repetir ese error, o negociará antes de que sea demasiado tarde?

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