Jóvenes fundadores de startups de IA posan con trajes informales frente a gráficos de valoración en miles de millones, sin productos lanzados

IA: los nuevos multimillonarios son jóvenes, rápidos y casi todos hombres

Riqueza express: La inteligencia artificial crea fortunas millonarias en meses, pero con un perfil repetido: jóvenes, hombres y sin productos lanzados.

El boom de la inteligencia artificial ha catapultado a figuras como Jensen Huang (Nvidia) y Sam Altman (OpenAI) a niveles estratosféricos de riqueza, pero también ha generado una nueva camada de multimillonarios —al menos sobre el papel— provenientes de startups emergentes. Estos emprendedores, muchos menores de 30 años, podrían convertirse en los próximos magnates de Silicon Valley, siguiendo el patrón de los barones tecnológicos que surgieron durante la burbuja de las *puntocom* en los 90, quienes luego impulsaron oleadas como las redes sociales o la computación en la nube.

Entre los nombres que brillan en esta lista están Alexandr Wang (28 años) y Lucy Guo (31), fundadores de Scale AI, una empresa de etiquetado de datos que en junio de 2024 recibió una inversión de US$14.300 millones de Meta. También destacan los creadores de Cursor, una plataforma de codificación con IA: Michael Truell (25), Sualeh Asif, Aman Sanger y Arvid Lunnemark, todos exalumnos del MIT, cuya empresa alcanzó una valoración de US$27.000 millones en su última ronda de financiamiento, según datos de PitchBook.

Aravind Srinivas, CEO de Perplexity

Empresas como Perplexity (motor de búsqueda con IA), Mercor (datos para IA), Figure AI (robots humanoides), Safe Superintelligence (laboratorio de IA avanzada), Harvey (software legal con IA) y Thinking Machines Lab también han visto cómo sus fundadores ingresan al exclusivo club de los *nueve ceros*. La mayoría lo logró en menos de tres años, gracias a valoraciones privadas que se dispararon en 2024, transformando sus acciones en oro. El 85% de estos multimillonarios son hombres, repitiendo un patrón histórico en la tecnología.

De cero a multimillonario en meses: ¿burbuja o revolución?

Jai Das, socio de la firma de capital riesgo Sapphire Ventures, comparó a estos nuevos ricos con los barones del ferrocarril de la Edad Dorada (1890), quienes amasaron fortunas gracias a la tecnología dominante de su época. Pero advirtió: “La pregunta es cuáles de estas empresas sobrevivirán. Y cuáles de estos fundadores terminarán siendo multimillonarios de verdad, no solo en el papel”. Un riesgo real, si se considera que el 60% de las startups tecnológicas valoradas en más de US$1.000 millones entre 2015 y 2020 ya quebraron o fueron adquiridas a pérdida, según un informe de CB Insights.

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El contraste con trayectorias como la de Elon Musk es abismal. Musk tardó una década en convertirse en multimillonario: tras vender su primera empresa a eBay en 2002, su fortuna explotó solo cuando Tesla y SpaceX despegaron. En cambio, los nuevos magnates de la IA lo lograron en menos de 36 meses. Por ejemplo:

  • Mira Murati (37 años), exejecutiva de OpenAI, lanzó Thinking Machines Lab en febrero de 2024. Para junio, ya valía US$10.000 millones sin haber lanzado un producto (aunque la empresa ahora sí tiene uno en mercado).
  • Ilya Sutskever (39 años), otro exalto ejecutivo de OpenAI, fundó Safe Superintelligence en junio de 2024. Sin productos públicos, su valoración alcanzó los US$32.000 millones tras recaudar US$2.000 millones este año.
  • Brett Adcock (39 años), CEO de Figure AI (robots humanoides), fundó la empresa en 2022 y hoy su patrimonio supera los US$19.500 millones.
  • Aravind Srinivas (31 años), CEO de Perplexity, creó su motor de búsqueda en 2022 y ya vale US$20.000 millones, según PitchBook. La empresa aclaró que Srinivas “prefiere vivir modestamente” y que su enfoque es “la sabiduría, no la riqueza”.

Mira Murati tiene 37 años, estuvo seis años en OpenAI y el pasado septiembre decidió retirarse para darle lugar a su exploración personal. Hoy, pocos meses después, hizo pública su nueva empresa Thinking Machines.Getty Images

La velocidad del enriquecimiento es vertiginosa. Harvey, una startup de software legal con IA, recaudó fondos en febrero, junio y septiembre de 2024. En cada ronda, su valoración se multiplicó: pasó de US$3.000 millones a US$8.000 millones, impulsando las fortunas de sus fundadores, Winston Weinberg (30 años) y Gabe Pereyra (34 años). Weinberg, que comparte piso con Pereyra y un tercer compañero, restó importancia al dinero: “Sí, son miles de millones, pero solo en el papel”, admitió. Un escepticismo compartido por expertos: en 2023, el 40% de los “unicornios” tecnológicos perdieron su estatus, según PitchBook.

Jóvenes, rápidos y casi todos hombres: el patrón que se repite

La juventud es una constante en los auges tecnológicos. Larry Page y Sergey Brin tenían 25 y 24 años cuando fundaron Google en 1998; Mark Zuckerberg, 19 años al crear Facebook en 2004. En la IA, el fenómeno se acelera:

  • Los fundadores de MercorBrendan Foody (22 años), Adarsh Hiremath y Surya Midha— abandonaron la universidad en 2023 para dedicarse a su startup, valorada en US$10.000 millones en octubre de 2024.
  • En Cursor, Michael Truell tiene 25 años, y sus cofundadores (Sualeh Asif, Aman Sanger y Arvid Lunnemark) rondan los 23 años. Todos se graduaron del MIT en 2022 y ya son multimillonarios.
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Ilya Sutskever es uno de los cofundadores de OpenAI, aunque ahora está en otra compañía, Safe Superintelligence

Sin embargo, el perfil de estos emprendedores también refleja un problema estructural: el 90% son hombres. Solo Lucy Guo (Scale AI) y Mira Murati (Thinking Machines Lab) destacan como mujeres en este grupo. Margaret O”Mara, historiadora de la Universidad de Washington especializada en tecnología, lo resume así: “Este boom de la IA está haciendo ricos a los jóvenes muy rápido, pero también está amplificando la homogeneidad de quiénes lideran la revolución”. Un dato revelador: en 2023, solo el 2,3% de los fondos de capital riesgo en EE.UU. fueron para startups fundadas exclusivamente por mujeres, según Crunchbase.

La excepción en velocidad es Scale AI, que creció de forma más gradual hasta la inversión de Meta. Alexandr Wang, su CEO, fue nombrado director de IA de Meta por Mark Zuckerberg, mientras que Lucy Guo, su cofundadora, dejó la empresa en 2018 para crear un fondo de capital riesgo y Passes, una plataforma para monetizar contenido de *influencers*.

Alexandr Wang es el fundador de Scale AILinkedin: Alexandr Wang

El auge de la IA también ha reavivado debates legales. The New York Times demandó a OpenAI, Microsoft y Perplexity en 2024, acusándolas de usar contenido periodístico sin permiso para entrenar sus modelos. Las empresas niegan las acusaciones, pero el caso podría sentar un precedente sobre los derechos de autor en la era de la IA generativa, un mercado que moverá US$1,3 billones para 2032, según Bloomberg Intelligence.

Adarsh Hiremath y Brendan Foody, fundadores de Mercor

¿Sobrevivirán estas fortunas cuando la burbuja de la IA estalle? ¿O estamos ante una nueva clase de magnates que redefinirá la economía global? “La historia muestra que los auges tecnológicos crean riqueza real, pero también dejan muchos cadáveres en el camino”, advierte O”Mara. La respuesta llegará cuando el humo de las valoraciones se disipe.

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El precedente de las *puntocom*: ¿qué pasó con los multimillonarios de 1999?

La comparación con la burbuja de las *puntocom* no es casual. En 1999, jóvenes como Jerry Yang (31 años, Yahoo!) o Jeff Bezos (35 años, Amazon) se convirtieron en símbolos de una riqueza instantánea basada en valoraciones especulativas. Pero el crash de 2000-2001 borró del mapa al 78% de las empresas tecnológicas cotizadas en el NASDAQ, según datos de la SEC. Solo sobrevivieron quienes, como Bezos, tenían modelos de negocio tangibles. Hoy, el 92% de la fortuna de los multimillonarios de la IA depende de rondas privadas, sin productos masivos ni ingresos recurrentes, según PitchBook 2024.

El caso más revelador es el de Pets.com, cuyo CEO, Julie Wainwright (42 años en 1999), apareció en la portada de Forbes como ícono del *nuevo capitalismo*. La empresa quebró en 268 días, y su acción —que llegó a valer US$14— cayó a US$0,19. Hoy, startups como Perplexity o Cursor enfrentan un riesgo similar: su valoración se basa en promesas de disruptión, no en ganancias. Aravind Srinivas (Perplexity) admitió en una entrevista con The Information (abril 2024) que su modelo de negocio aún es “un trabajo en progreso“. Mientras, Figure AI —valorada en US$19.500 millones— gastó US$800 millones en 2023 sin vender un solo robot, según filings obtenidos por Bloomberg.

La diferencia clave con los 90 es la velocidad. Entonces, el ciclo de boom a quiebra tomó 3 años; ahora, con la IA, las valoraciones se multiplican en meses. Safe Superintelligence, fundada en junio 2024, ya supera en valoración a Slack (US$27.000 millones), que tardó 5 años en alcanzar esa cifra. Pero los inversores recuerdan a WeWork: su CEO, Adam Neumann, valía US$14.000 millones en 2019… hasta que la empresa canceló su OPI y su fortuna se evaporó en 45 días. Hoy, Neumann vive de vender propiedades en US$30 millones, lejos de los US$1.700 millones que perdió.

La cuenta regresiva: ¿2025 será el año de la verdad?

El reloj corre en contra de estos multimillonarios. CB Insights proyecta que, si la Reserva Federal de EE.UU. mantiene las tasas de interés altas en 2025, el 50% de las startups de IA con valoraciones superiores a US$10.000 millones necesitarán una ronda de “down round” (financiamiento a menor valoración) o cerrar. Jensen Huang (Nvidia), el único en este grupo con un producto consolidado, advirtió en el World Economic Forum 2024: “La IA es real, pero los unicornios de papel no duran eternamente“. La pregunta no es si habrá una corrección, sino cuándo. Y esta vez, el ajuste podría ser más rápido que el click de un large language model.

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