Ministro iraní Abbas Araqchi y equipo en Ginebra tras anunciar el 'acuerdo general sobre principios nucleares' con EEUU

Irán y EEUU: pacto «histórico» sobre principios nucleares tras años de tensión

Avance diplomático: Irán y EEUU logran un acuerdo marco sobre principios nucleares, el primer paso concreto tras 7 años de crisis desde el abandono de Trump al pacto de 2015.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, reveló este martes que la segunda ronda de conversaciones indirectas con Estados Unidos en Ginebra (Suiza) alcanzó un “acuerdo general sobre principios rectores” para un posible nuevo acuerdo nuclear. Las negociaciones, mediadas por Omán, marcaron un tono “más constructivo” que en rondas anteriores, según el diplomático, quien destacó que “se presentaron ideas serias” que ahora servirán como base para redactar un texto definitivo.

No significa que el acuerdo llegue rápido“, advirtió Araqchi en sus redes sociales, pero subrayó que “el camino ha comenzado“. Las partes trabajarán ahora en borradores técnicos, un proceso que el ministro describió como “difícil y detallado“, pero con una hoja de ruta clara. Este progreso contrasta con el estancamiento desde 2018, cuando Donald Trump retiró a EEUU del acuerdo nuclear (JCPOA) firmado en 2015, reimponiendo sanciones que asfixiaron la economía iraní.

¿Qué cambió en Ginebra?

Araqchi destacó que esta ronda superó en “seriedad y ambiente constructivo” a la anterior, celebrada en febrero en Omán. “Ahora tenemos una visión clara de los pasos siguientes”, afirmó, aunque reconoció que “quedan posturas por acercar“. Un avance clave fue el debate sobre “aspectos técnicos” del programa nuclear con el director del OIEA, Rafael Grossi, en un contexto marcado por las amenazas de Trump —quien en junio de 2025 autorizó bombardeos conjuntos con Israel contra instalaciones iraníes, dejando 1.100 muertos y paralizando las negociaciones durante meses.

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Teherán insistió en que cualquier acuerdo debe incluir el “levantamiento total de sanciones“, un punto no negociable para su delegación. “Tenemos expertos en sanciones y técnicos nucleares listos para trabajar semanas si es necesario”, declaró el portavoz Esmail Baqaei a Press TV. Este enfoque refleja la desconfianza iraní tras el ataque de 2025, que ocurrió en medio de conversaciones previas, rompiendo la frágil confianza construida.

El fantasma del JCPOA y las amenazas de Trump

El acuerdo de 2015 (JCPOA), que limitaba el enriquecimiento de uranio iraní a cambio de alivio económico, colapsó cuando Trump lo abandonó en 2018 y reinstauró sanciones. Desde entonces, Irán ha acelerado su programa nuclear, alcanzando niveles de enriquecimiento del 60% —cerca del umbral para armas— según informes del OIEA. Los bombardeos de 2025, justificados por EEUU e Israel como respuesta a supuestos avances militares iraníes, profundizaron la crisis.

Araqchi evitó mencionar directamente a Trump, pero su referencia a un “camino más claro” sugiere que Biden —cuya administración busca revivir el diálogo— podría estar flexibilizando posturas. Sin embargo, el silencio de Washington sobre estas conversaciones genera incertidumbre. ¿Lograrán esta vez evitar que terceros como Israel —que se opuso al JCPOA— saboteen el proceso?

El portavoz Baqaei recordó que Irán “nunca buscó armas nucleares“, pero expertos señalan que su capacidad técnica actual le permitiría producir material fisible en menos de un mes si decidiera romper los límites. Con elecciones presidenciales en EEUU en 2024 y un Congreso dividido, el tiempo apremia: un nuevo acuerdo debería firmarse antes de que la política interna estadounidense lo haga invivable.

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¿Podrá este “conjunto de principios” sobrevivir a la volatilidad de dos gobiernos con visiones opuestas —el régimen iraní y una posible nueva administración republicana en EEUU— o repetirá el destino del JCPOA?

Omán, el mediador silencioso con un historial de éxitos en crisis nucleares

Mientras Ginebra acapara los titulares, el verdadero artífice logístico de este avance es Omán, un país que ha actuado como puente entre Irán y Occidente desde 2013, cuando facilitó las primeras conversaciones secretas que llevaron al JCPOA de 2015. Su papel no es casual: el sultán Haitham bin Tariq —quien asumió el poder en 2020 tras la muerte de su primo, el sultán Qaboos— ha mantenido una política exterior basada en la neutralidad activa, incluso cuando sus vecinos del Golfo (como Arabia Saudita) rompieron relaciones con Teherán. Datos clave revelan por qué su mediación funciona:

Omán albergó en octubre de 2023 la primera ronda de diálogos indirectos entre Irán y EEUU tras el ataque conjunto israelí-estadounidense de junio de 2025, que destruyó el centro de enriquecimiento de Natanz y mató a 17 científicos iraníes, según informes de la AIES (Agencia Internacional de Energía Atómica). A diferencia de otros mediadores como Qatar (acusado por Irán de favorecer a EEUU), Omán ha logrado que ambas partes acepten su territorio como «zona desmilitarizada diplomática»: ni espías ni bases militares extranjeras operan en sus fronteras durante las negociaciones. Además, su puerto de Salalah ha sido usado desde 2019 para intercambios humanitarios entre Irán y Europa, incluyendo la liberación de prisioneros como el británico Nazanin Zaghari-Ratcliffe en marzo de 2022.

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El éxito omaní se basa en tres pilares:

  • Confianza histórica: Omán fue el único país del Golfo que no cortó relaciones con Irán tras el asalto a la embajada saudí en Teherán en 2016.
  • Infraestructura segura: Las reuniones se celebran en la Base Aérea de Muscat, custodiada por guardias omaníes —no extranjeros— y con sistemas de bloqueo electrónico para evitar filtraciones.
  • Flexibilidad legal: Omán permite a los negociadores iraníes usar pasaportes diplomáticos especiales que evitan su registro en sistemas de inteligencia occidentales, algo que Irán exigió tras el asesinato del general Qasem Soleimani en 2020.

¿Podrá Omán evitar el sabotaje de Israel?

El mayor riesgo para este proceso no está en Washington o Teherán, sino en Tel Aviv. Israel ha bombardeado instalaciones iraníes en 14 ocasiones desde 2020, según datos del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS). La última, en abril de 2024, destruyó un depósito de centrifugadoras cerca de Isfahán horas después de que Irán anunciara un “avance técnico” en las conversaciones. Omán ha intentado neutralizar esta amenaza: en noviembre de 2023, el sultán Haitham recibió al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en una reunión secreta donde, según fuentes de Haaretz, le advirtió que “cualquier ataque durante las negociaciones cerraría la puerta a Omán para siempre“. La pregunta ahora es si Netanyahu —con un gabinete que incluye a halcones como Itamar Ben-Gvir— respetará el «corredor de silencio» que Omán ha logrado imponer.

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