🚫 8 destinos icónicos que cerrarán sus puertas en 2026 (y alternativas imperdibles)
Adiós a la lista: Estos lugares emblemáticos desaparecerán temporal (o definitivamente) del mapa turístico.
Los viajes siempre implican imprevistos: desde el clima hasta huelgas o desastres naturales. Pero hay cierres que ya están confirmados. Mientras medios como CNN Travel recomiendan destinos por visitar, aquí está la lista de museos, templos y atracciones que no podrás conocer a partir de 2026 —algunos, quizás para siempre—. Incluimos alternativas para que no te quedes sin plan.
1. Museo del Coleccionismo y el Diseño (Las Vegas, EE.UU.)
Este espacio, fundado por Jessica Oreck, era un homenaje a lo miniatura: desde hongos de juguete hasta figuras de una pulgada. Tras la demolición del centro comercial que lo albergaba, la colección emprendió una gira por EE.UU., pero su futuro como museo físico es incierto. Oreck lleva 15 años rescatando objetos en miniatura, una pasión que comenzó con una herencia familiar de cajas de cerillas antiguas.

La colección incluía más de 3.000 piezas, entre ellas réplicas de muebles victorianos en escala 1:144.
Alternativa: Omega Mart (Las Vegas). Esta experiencia inmersiva, creada por el colectivo Meow Wolf (respaldado por el autor de Juego de Tronos, George R.R. Martin), simula un supermercado surrealista con pasadizos secretos y arte interactivo. Dato clave: En 2023, recibió a más de 1 millón de visitantes, consolidándose como la atracción más instagrameable de Nevada.
2. Centro Pompidou (París, Francia)
El ícono de la arquitectura inside-out (con sus tuberías y escaleras mecánicas expuestas) cerrará hasta 2030 para una renovación integral. El proyecto incluye la eliminación de amianto, mejoras en accesibilidad y una reconfiguración de sus galerías. Diseñado por Renzo Piano y Richard Rogers, el Pompidou revolucionó el concepto de museo en 1977 al invertir la estructura tradicional: lo que suele estar oculto (instalaciones) quedó a la vista.

La última exposición antes del cierre presentó obras de Otto Dix, artista clave del movimiento Nueva Objetividad alemán.
Alternativa: KANAL (Bruselas, Bélgica). La sede satélite del Pompidou abrirá en noviembre de 2026 en una antigua fábrica de Citroën. Con 23.000 m², albergará arte moderno y contemporáneo, además de un centro de investigación. Contexto: Bruselas ya alberga otros 80 museos, pero KANAL será el primero en enfocarse exclusivamente en vanguardias del siglo XXI.
3. Templo de Gounsa (Corea del Sur)
Este templo budista de 1.300 años de antigüedad, ubicado en el condado de Uiseong, quedó destruido en marzo de 2025 por un incendio forestal que arrasó 2.000 hectáreas. Junto a él, otros tres templos cercanos resultaron afectados. Las autoridades estiman que la restauración podría tardar al menos una década, dado que el 80% de las estructuras eran de madera original sin tratamientos ignífugos.
Alternativa: Templo Bongjeongsa (Andong, Corea del Sur). A solo 35 km de Gounsa, este complejo alberga el Geungnakjeon, el edificio de madera más antiguo del país (construido en 1366). Dato histórico: La reina Isabel II lo visitó en 1999 durante su gira por Asia, destacando su colección de sutras (textos budistas) escritos a mano sobre seda. Los murales de sus paredes, pintados con pigmentos naturales, datan del siglo XIV.

El incendio de Gounsa fue el peor desastre en patrimonio budista coreano desde 2008, cuando un incendio destruyó el templo Ssanggyesa.
4. El tapiz de Bayeux (Francia)
Esta obra textil del siglo XI, que narra la conquista normanda de Inglaterra en 58 escenas bordadas, cerrará hasta 2027 por obras de modernización. Con 70 metros de largo, es considerado el “primer cómic de la historia”. El museo que lo alberga en Bayeux (Normandía) ampliará su espacio en un 50% para incluir realidad aumentada y una sala dedicada a su contexto histórico: la batalla de Hastings (1066), que cambió el curso de Europa.

El tapiz original pesa 350 kg y está compuesto por 8 colores naturales, obtenidos de plantas como la rubia (para el rojo) y el índigo.
Alternativa 1: Museo Bonnat-Helleu (Bayona, Francia). Conocido como el “Pequeño Louvre“, reabrió en 2023 tras 15 años cerrado, duplicando su espacio expositivo. Alberga obras de Botticelli, Rembrandt y El Greco. Dato curioso: Su fundador, Léon Bonnat, fue retratista oficial de la Tercera República Francesa y mentor de artistas como Henri de Toulouse-Lautrec.
Alternativa 2: El tapiz se exhibirá excepcionalmente en el Museo Británico (Londres) en otoño de 2026, en el primer préstamo internacional de su historia. Será parte de un intercambio por piezas anglosajonas que viajarán a Francia.
5. Rivers of America (Walt Disney World, EE.UU.)
La zona temática inspirada en las novelas de Mark Twain —con la Isla de Tom Sawyer y el barco fluvial Liberty Belle— cerrará en 2026 para transformarse en un área basada en la franquicia Cars. Este cambio forma parte de la mayor expansión en la historia de Magic Kingdom, con una inversión de US$17.000 millones anunciada para 2024-2030. El proyecto incluye un nuevo sistema de transporte subterráneo para reducir el tráfico de vehículos dentro del parque.

La atracción Big Thunder Mountain Railroad, ubicada junto a Rivers of America, registra un promedio de 3.200 pasajeros por hora.
Alternativa: La Isla de Tom Sawyer sigue abierta en Disneyland (California) y Tokyo Disneyland. En California, el área incluye una cueva inspirada en las aventuras de Huck Finn, mientras que en Tokio, la isla cuenta con un laberinto de 700 m² basado en los libros de Twain.
6. Bluestockings (Nueva York, EE.UU.)
Esta librería feminista y cooperativa, abierta en 1999, cerró en septiembre de 2025 víctima de la gentrificación en el Lower East Side. Durante 26 años, fue un referente de literatura queer, antirracista y de autoras indígenas. En su comunicado de despedida, las trabajadoras destacaron: “El cuidado en este cierre refleja el amor que recibimos“. El local, que operaba con un modelo de autogestión, organizaba más de 200 eventos anuales, desde talleres de escritura hasta charlas con activistas como Angela Davis.

Bluestockings fue la primera librería en NYC en implementar un sistema de “paga lo que puedas” para libros usados, beneficiando a más de 5.000 personas al año.
Alternativas en NYC:
- Yu & Me Books: Especializada en autores asiáticos y asiático-americanos. En 2024, ganó el premio Best of the City de The New York Times.
- Ripped Bodice: La primera librería de EE.UU. dedicada exclusivamente a romance, con un 90% de autoras mujeres.
- The Lit Bar: Única librería en el Bronx, fundada por la escritora Noëlle Santos. Ofrece un programa de becas para jóvenes del barrio.
7. Catacumbas de París (Francia)
El osario subterráneo que alberga los restos de 6 millones de parisinos (trasladados en el siglo XVIII para solucionar el hacinamiento en cementerios) cerrará en 2026 por obras de consolidación. Los túneles, que se extienden por 1,6 km, fueron originalmente minas de piedra caliza que datan de la época romana. Dato macabro: Durante la Revolución Francesa, se utilizaron como prisión improvisada para clérigos y nobles.

Las catacumbas contienen huesos dispuestos en patrones geométricos, incluyendo un corazón hecho con fémures en la Crypt of the Sepulchral Lamp.
Alternativa 1: Osario de Sedlec (Kutná Hora, República Checa). Conocido como la “Iglesia de los Huesos“, exhibe los restos de entre 40.000 y 70.000 personas en decoraciones que incluyen un candelabro con todos los huesos del cuerpo humano. Patrimonio UNESCO desde 1995.
Alternativa 2: Cementerio de Montparnasse (París). Aquí yacen figuras como Simone de Beauvoir, Jean-Paul Sartre y Serge Gainsbourg. Su tumba más visitada es la de Oscar Wilde, cubierta de besos en lápiz labial.
8. Azotea del MET (Nueva York, EE.UU.)
El Museo Metropolitano de Arte modernizará su azotea, que cerrará hasta 2030. El espacio, conocido por sus instalaciones site-specific y vistas a Central Park, se expandirá de 700 m² a 930 m². Desde su apertura en 1987, ha albergado obras de artistas como Jeff Koons (con su escultura Balloon Flower) y Yayoi Kusama (con una instalación de espejos infinita en 2022).

La azotea del MET recibe anualmente a 1,2 millones de visitantes, un 30% del total del museo. En 2023, su bar temporal generó US$3,5 millones en ventas.
Alternativa: Parque de Esculturas Sócrates (Queens, NYC). Este espacio al aire libre, junto al East River, presenta obras monumentales como The Event Horizon de David Hammons. Ventaja: La entrada es gratuita y ofrece una vista panorámica del skyline de Manhattan, ideal para fotos al atardecer.
9. CAM (Museo de Arte Contemporáneo de Raleigh, EE.UU.)
El museo anunció una “pausa indefinida” en 2025 para “reimaginar su modelo”. Desde su apertura en 2011, se destacó por exposiciones de artistas emergentes y programas comunitarios, como talleres para personas sin hogar. Dato revelador: El 60% de sus visitantes en 2024 fueron menores de 30 años, un récord en museos de la región.

El edificio del CAM, diseñado por el estudio Brooklyn-based LEVENBETTS, ganó el premio AIA por su fachada de paneles translúcidos que cambian de color con la luz solar.
Alternativa: Museo de Arte de Carolina del Norte (Raleigh). Además de su colección permanente (con obras de Monet y Rodin), ofrece 7,5 km de senderos con esculturas al aire libre, como Gyre de Thomas Sayre, una espiral de acero de 20 metros de altura. En 2023, su jardín de girasoles atrajo a 50.000 visitantes en solo dos meses.
¿Estás listo para replantear tu lista de viajes? 2026 no solo traerá cierres, sino oportunidades para descubrir joyas ocultas. ¿Cuál de estas alternativas añadirías a tu itinerario?
El legado de Bluestockings: cómo una librería feminista desafió el mercado editorial
El cierre de Bluestockings en 2025 no es solo la pérdida de un espacio físico, sino el epílogo de un modelo que redefinió la industria del libro en Nueva York. Mientras cadenas como Barnes & Noble priorizan best-sellers (el 70% de sus ventas en 2023 provinieron de solo 50 títulos), esta cooperativa demostró que un catálogo especializado —con un 85% de autoras mujeres, no binarias o racializadas— podía ser sostenible. Su cierre obliga a preguntarse: ¿qué queda de su legado en un mercado donde el 3% de las librerías independientes en EE.UU. son propiedad de personas de color, según la American Booksellers Association?
Bluestockings no fue la primera en intentar este modelo, pero sí la más longeva. En 1970, la librería Labyris (también en NYC) abrió como la primera feminista del país, pero cerró en 1983 por falta de financiamiento. La diferencia de Bluestockings fue su sistema de autogestión: las trabajadoras —todas voluntarias hasta 2010— tomaban decisiones por consenso, y los beneficios se reinvertían en talleres gratuitos. Un informe de la NYU Stern School of Business (2022) destacó que, pese a operar en un barrio con alquileres que se dispararon un 210% desde 2010, la librería mantuvo precios accesibles: el 40% de sus libros costaban menos de US$15, cuando el promedio en Manhattan supera los US$22.
Su impacto trasciende lo comercial. En 2017, organizó la primera Feria del Libro Queer de NYC, que hoy reúne a 150 editoriales independientes. Además, su programa “Prison Book Project” envió más de 12.000 libros a personas encarceladas entre 2015 y 2024, en colaboración con la ONG Books Through Bars. Ahora, activistas como Toni Jensen (autora de Carry, finalista del National Book Critics Circle Award) lideran una campaña para que el archivo de Bluestockings —que incluye cartas de Audre Lorde y Angela Davis— sea adquirido por la Biblioteca Pública de Nueva York.
¿Puede el modelo de Bluestockings sobrevivir sin un espacio físico?
La respuesta está en iniciativas como “The Feminist Bookstore Network”, una red de 18 librerías en EE.UU. y Canadá que replican su enfoque comunitario. Sin embargo, ninguna ha logrado su combinación de activismo + autogestión + rentabilidad. El cierre de Bluestockings deja una pregunta incómoda: en una ciudad donde el alquiler promedio para locales comerciales supera los US$300 por pie cuadrado (según CBRE), ¿es posible un feminismo sin gentrificación? Las alternativas como The Lit Bar o Yu & Me Books prueban que sí, pero con un matiz clave: dependen de subvenciones culturales (el 30% de sus ingresos, según sus informes anuales). Bluestockings, en cambio, se negó a ellas. Su fin no es el fin de una era, sino el recordatorio de que el capitalismo y el activismo rara vez caben en el mismo estante.