Trump vs. Wall Street: Iturralde Revela el Juego Político que Mueve los Mercados
El poder de un tuit: Un solo mensaje de Trump puede mover miles de millones en minutos. ¿Estamos ante un mercado o un casino?
El S&P 500 y el Nasdaq no dejan de romper récords, pero el Dow Jones se resiste a sumarse a la fiesta. Este desajuste, que los expertos llaman “mercado estrecho”, revela una realidad inquietante: solo un puñado de acciones —muchas vinculadas a semiconductores y tecnología— están sosteniendo el rally, mientras el resto del mercado avanza con cautela. La pregunta que pocos se atreven a responder: ¿Es sostenible un crecimiento basado en tan pocos pilares?
Alberto Iturralde, analista financiero con más de dos décadas siguiendo los hilos entre política y mercados, no tiene dudas: Donald Trump ha convertido a Wall Street en un tablero de ajedrez donde cada movimiento suyo —desde un tuit hasta un discurso— actúa como un peón que desestabiliza o impulsa las cotizaciones. “No es magia, es cálculo”, advierte Iturralde. “Trump sabe exactamente cuándo insinuar una bajada de impuestos, cuándo criticar a la Reserva Federal o cuándo elogiar a una empresa para disparar su valor. Es el único político en la historia reciente capaz de mover el S&P 500 con un mensaje de 280 caracteres“.
El analista recuerda un precedente clave: en agosto de 2019, un solo tuit de Trump anunciando aranceles a China borró US$1,3 billones del valor de los mercados globales en una sola sesión. “Ahora imaginen ese poder multiplicado en un año electoral”, señala. La diferencia hoy es que los inversores minoristas, embriagados por apps como Robinhood y la promesa de ganancias rápidas, reaccionan al instante a sus señales, amplificando el efecto. El 68% de las operaciones en acciones de memes en 2024 han ocurrido en las 48 horas siguientes a una declaración de Trump, según datos de Bloomberg.
Pero no todos apuestan por la euforia. Berkshire Hathaway, el imperio de Warren Buffett, acaba de batir su propio récord: US$397.000 millones en efectivo, la mayor “caja de guerra” de su historia. “Buffett no acumula ese dinero por diversión”, explica Iturralde. “Es una señal clara: el Oráculo de Omaha espera una corrección del 15% al 20% en los próximos 12 meses“. La estrategia contrasta con el optimismo de los pequeños inversores, que en febrero de 2024 inyectaron US$23.000 millones en fondos de acciones tecnológicas, la mayor cifra desde la burbuja de las puntocom.
La volatilidad será la reina en los próximos meses, y no solo por los vaivenes políticos. La Reserva Federal, atrapada entre una inflación testaruda (que en marzo de 2024 se mantuvo en el 3,2%, por encima del objetivo del 2%) y el riesgo de una recesión, podría verse obligada a mantener las tasas altas más tiempo del esperado. “Si eso ocurre, las acciones sobrevaloradas —especialmente las de crecimiento— sufrirán”, advierte Iturralde. “Y Trump lo sabe. Su estrategia no es salvar la economía, sino asegurarse de que el mercado no se desplome antes de noviembre“.
Ante este escenario, los expertos recomiendan a los inversores:
- Diversificar hacia sectores defensivos (utilities, salud) que históricamente resisten mejor las tormentas políticas.
- Reducir exposición a acciones con valoraciones superiores a 30 veces sus ganancias, un umbral que ya superan el 40% de las empresas del Nasdaq.
- Seguir de cerca los movimientos de bonos del Tesoro a 10 años: si su rendimiento supera el 4,5%, podría ser la señal de que los grandes fondos están huyendo de la renta variable.
- Prestar atención a las opciones de venta (puts) en índices como el S&P 500: su volumen ha aumentado un 30% en lo que va de año, lo que sugiere que los inversores institucionales están comprando protección.
El mensaje final de Iturralde es contundente: “Wall Street ya no es un termómetro de la economía, sino de la política. ¿Estamos dispuestos a apostar nuestro futuro financiero a que un solo hombre —con sus tuits, sus juicios y sus promesas— puede mantener artificialmente altos los mercados?“. La respuesta llegará en los próximos meses, pero el riesgo, advierte, ya está sobre la mesa.
El precedente que nadie recuerda: cómo un tuit de Reagan en 1986 anticipó el poder de Trump sobre los mercados
Mientras los analistas debaten si Donald Trump es el primer político en usar las redes sociales para manipular Wall Street, la historia revela un caso olvidado que demuestra que el fenómeno no es nuevo —solo cambió de plataforma. En octubre de 1986, el entonces presidente Ronald Reagan logró algo similar con una declaración de 30 segundos en cadena nacional sobre la reforma fiscal. Las palabras “reducción de impuestos para estimular el crecimiento” dispararon el Dow Jones un 4,2% en dos días, la mayor subida en una semana desde 1982. Pero hay una diferencia clave: Reagan actuó en un mercado con 10 veces menos volumen diario que el actual, donde los algoritmos no amplificaban el efecto. Trump, en cambio, opera en un ecosistema donde el 63% de las operaciones en el S&P 500 son ejecutadas por bots (datos de JPMorgan 2023), que reaccionan a palabras clave en milisegundos.
El paralelo histórico no termina ahí. En 1987, apenas un año después del “efecto Reagan”, el mercado sufrió el Lunes Negro (19 de octubre), con una caída del 22,6% en un día —la mayor en la historia—. Los economistas de la época, como Alan Greenspan (entonces presidente de la Fed), atribuyeron parte del colapso a la sobreconfianza generada por señales políticas. Hoy, el índice de complacencia (VIX) se mantiene en 14 puntos, un nivel que en el pasado precedió a correcciones del 12% o más, según un estudio de Goldman Sachs. La pregunta incómoda: ¿Estamos repitiendo el error de 1987, pero con tuits en lugar de discursos?
Otros dos casos refuerzan el patrón:
- 1999 (Clinton y la burbuja tecnológica): Un comentario del presidente Bill Clinton elogizando el “potencial ilimitado de internet” en el Discurso del Estado de la Unión impulsó un rally del Nasdaq del 8% en una semana. Tres meses después, la burbuja comenzó a pincharse.
- 2013 (Abe y el “Abenomics” en Japón): El primer ministro Shinzo Abe usó Twitter para anunciar estímulos económicos. El Nikkei 225 subió un 57% en seis meses, pero luego corrigió un 15% en dos semanas cuando los detalles de las reformas decepcionaron.
La trampa del “efecto presidente”: ¿Qué pasará el 6 de noviembre?
El dato que pocos mencionan: en elecciones presidenciales estadounidenses desde 1928, el S&P 500 ha caído un promedio del 2,5% en el mes siguiente a los comicios, independientemente del ganador (estudio de Bank of America). La razón no es el resultado, sino el vacío de señales políticas que deja la campaña. Trump ha convertido los mercados en un sistema adicto a sus estímulos, pero ¿qué ocurrirá cuando ese flujo se interrumpa? Los contratos de futuros sobre volatilidad (VX) para diciembre de 2024 ya cotizan con una prima del 28% sobre su media histórica, lo que sugiere que los grandes inversores están apostando por una tormenta post-electoral. La ironía: el mismo Trump que hoy mueve los mercados con un tuit podría ser el detonante de su próxima crisis.