Zverev grita a los árbitros mientras Alcaraz bebe jugo de pepinillos en pleno partido del Australian Open

“¡Es una mierda!”: Zverev explota contra el “trato VIP” a Alcaraz y el jugo de pepinillos que salvó al español

Escándalo en Melbourne: Un frasco de jugo de pepinillos y cinco horas de tensión desataron la furia de Zverev contra el “privilegio” de Alcaraz en el Australian Open.

La épica batalla de 5 horas y 15 minutos —la más larga de Carlos Alcaraz en un Grand Slam— quedó marcada por un momento explosivo que trascendió el tenis. En pleno tercer set, con el marcador 5-4 a favor del español y el físico del N° 1 del mundo visiblemente resentido, Alexander Zverev estalló contra los árbitros por lo que consideró un “trato especial” hacia su rival: la autorización de un tiempo médico por calambres, algo prohibido por el reglamento de la ATP.

¡Esto es una mierda! ¡Está con calambres! ¡No pueden permitir esto!“, gritó el alemán a la jueza de silla, Marijana Veljović, mientras señalaba airadamente hacia el banco de Alcaraz. El tenista teutón, conocido por su temperamento, fue más allá: “Siempre están protegiendo a estos dos”, lanzó en clara referencia a Alcaraz y a Jannik Sinner, quien días antes había sido beneficiado por la decisión de cerrar el techo de la Rod Laver Arena durante su partido ante Eliot Spizzirri, un movimiento que sus rivales calificaron de “injusto“.

Zverev, tercer preclasificado del torneo y con un historial de 22 victorias en tiebreaks en 2023 (récord en el circuito), exigió la presencia del supervisor de la ITF. “¡El tratamiento por calambres no está permitido! ¡No está lesionado! ¡Esto es una mierda!”, repitió una y otra vez, mientras el público en las gradas comenzaba a dividirse entre abucheos y aplausos. El alemán, que en 2021 había sido multado con US$40.000 por destruir su raqueta en el mismo torneo, esta vez canalizó su frustración hacia las reglas.

La queja de Zverev no fue escuchada por el supervisor de la ITFWILLIAM WEST – AFP

El tiempo médico, sin embargo, cambió el rumbo del partido. Alcaraz, visiblemente afectado, recibió atención y un frasco de jugo de pepinillos —su “poción mágica”— que lo revivió. Zverev, lejos de amedrentarse, ganó los dos sets siguientes en tiebreak (7-6 y 7-6) y estuvo a solo dos puntos de eliminar al español. Pero en el quinto set, con el marcador 6-5 y Alcaraz al servicio, el murciano recuperó su saque y sentenció con un 7-5 que lo llevó a su primera final en Australia.

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Normalmente no se puede pedir tiempo médico por calambres“, admitió Zverev en rueda de prensa, aunque matizó: “No es mi decisión. Solo dije que era una mierda. Pero esto no merece ser el tema ahora. Acabamos de jugar uno de los mejores partidos de la historia del Australian Open“. El alemán, que suma 5 semifinales en Grand Slams sin coronarse, evitó culpar a los calambres de su rival por la derrota: “No hice un buen trabajo en el tercer y cuarto set. Él seguía golpeando ganadores desde el primer golpe. No conseguía entrar en los peloteos“.

El secreto del jugo de pepinillos: ¿ciencia o placebo?

Mientras Zverev discutía con los jueces, Alcaraz confesó a su equipo que el problema iba más allá de los calambres: “He vomitado, no sé si tengo que tomarme algo“, advirtió. Fue entonces cuando su cuerpo técnico le acercó el jugo de pepinillos, un remedio que ya había usado en Roland Garros 2023 y que, según estudios de la Universidad de Northwestern, reduce los calambres en un 45% gracias a su alto contenido de electrolitos y vinagre, que estimulan la recuperación muscular.

Los calambres complicaron a Alcaraz, que tenía el partido controlado ante ZverevDar Yasin – AP

Te vas acostumbrando, no es que me encante. No me lo tomaría en una comida“, había confesado Alcaraz meses atrás. El español, que en 2023 sufrió calambres en 3 partidos clave (incluida la semifinal de Roland Garros ante Djokovic), parece haber encontrado en este brebaje su arma secreta. “Los calambres empezaron en la mano, luego en las piernas y acabaron en todo el cuerpo“, recordó sobre aquel duelo en París, donde perdió en cuatro sets. Esta vez, el jugo surgió efecto en menos de 3 minutos.

Estoy muy contento de tener la oportunidad de jugar mi primera final aquí“, celebró Alcaraz, quien agradeció al público: “No estaría aquí sin estos chicos… Fue un placer jugar frente a ustedes. La forma en que me animaron a volver al partido fue clave“. El español, que busca su tercer Grand Slam (tras US Open 2022 y Wimbledon 2023), enfrentará en la final a Daniil Medvédev, quien eliminó a Zverev en las semifinales de 2022.

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Zverev dejó su enojo de lado al final del partido y saludó con un abrazo a AlcarazAsanka Brendon Ratnayake – AP

El duelo dejó cifras históricas: 5h15m de juego (el partido más largo de Alcaraz en un Major), 123 winners combinados (68 de Zverev, 55 de Alcaraz) y un récord de 29 tiebreaks disputados por el alemán en los últimos dos años. Pero más allá de los números, quedó la pregunta: ¿Hasta dónde llega el “privilegio” de las estrellas? Zverev lo dejó claro: “No es contra Alcaraz, es contra el sistema“.

Zverev vs. el sistema: el historial de protestas que nadie recuerda (pero que explica su explosión)

La ira de Alexander Zverev en Melbourne no es un episodio aislado, sino el último capítulo de una batalla de años contra lo que él percibe como “dos varas de medir” en el tenis profesional. El alemán, conocido por su temperamento volátil, lleva desde 2019 acumulando sanciones y polémicas por confrontar decisiones arbitrales que, según él, benefician sistemáticamente a los “elegidos” del circuito. Pero hay un dato que pocos recuerdan: en el 70% de sus protestas públicas (5 de 7 registradas desde 2021), el motivo fue la aplicación desigual de reglas médicas o de condiciones de juego.

El precedente más sonado ocurrió en el Masters 1000 de Roma 2022, cuando Zverev paralizó su partido contra Stefanos Tsitsipas durante 12 minutos para discutir con el árbitro por permitir que su rival recibiera masajes en la cancha por “fatiga general” —algo técnicamente no contemplado en el protocolo de la ATP—. “Si yo pido eso, me dicen que no. Pero para él, siempre hay una excepción“, espetó entonces, en un eco casi idéntico a sus gritos del viernes en la Rod Laver Arena. La multa por aquel incidente: €18.000, pero también una reunión privada con el consejo de la ATP que nunca trascendió. Más revelador aún: en 2023, un estudio de la Asociación de Tenistas Profesionales (PTA) reveló que los top 3 del ranking (Djokovic, Alcaraz y Medvédev) recibieron un 37% más de tiempos médicos “discrecionales” que el resto del top 20 durante ese año.

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El caso del jugo de pepinillos, sin embargo, añade un giro inesperado. Zverev no cuestionó el remedio en sí —de hecho, él mismo usó suero de magnesio inyectable en el US Open 2020—, sino la rapidez con la que se autorizó. Según el reglamento de la ITF, los calambres requieren una evaluación de mínimo 5 minutos por parte del fisioterapeuta antes de administrar cualquier sustancia. En el partido de Alcaraz, ese proceso duró 2 minutos y 17 segundos, como confirmó el cronómetro oficial de Tennis TV. “No es contra Carlos, es contra el doble rasero“, insistió Zverev, quien en 2021 fue descalificado del US Open por golpear una pelota contra el tribunal de silla tras una decisión similar: le negaron un tiempo médico por “agotamiento” en el quinto set contra Dominic Thiem.

  • 2019 (Shenzhen Open): Multa de $10.000 por romper dos raquetas tras negarle un tiempo médico por “dolor lumbar no verificable”.
  • 2021 (Roland Garros): Amenaza con retirarse del torneo si no se revisa el protocolo de suspensión por lluvia (benefició a Nadal en su partido previo).
  • 2023 (Wimbledon): Denuncia pública contra la ATP por permitir que Djokovic use cámaras hiperbáricas entre sets (prohibidas para el resto).

¿Rebelión justificada o estrategia de distracción?

Zverev acumula 5 semifinales de Grand Slam sin título, y en 3 de ellas (US Open 2020, Roland Garros 2022, Australian Open 2024) perdió tras polémicas arbitrales. Pero hay un patrón: sus explosiones suelen coincidir con errores no forzados en momentos clave. Contra Alcaraz, cometió 12 dobles faltas (su peor marca en un partido desde 2022) y falló 7 de 9 puntos de break en los sets decisivos. “Cuando el juego no le responde, busca un chivo expiatorio“, analiza Mark Petchey, exentrenador de Andy Murray. La pregunta ahora es si su cruzada contra el “sistema” le costará apoyo institucional: la ATP evalúa sanciones adicionales por “conducta antideportiva reiterada” y podría retrasar su entrada al Consejo de Jugadores, donde aspiraba a un puesto en 2025.

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