Epstein, Fortnite y Pokémon Go: la conexión viral que desató teorías
Teoría viral: Un nombre de usuario en Fortnite y una poképarada en su isla revivieron el misterio alrededor del polémico magnate.
El escándalo en torno a Jeffrey Epstein, cuyas redes de influencia sacudieron a la élite global, encontró un giro inesperado en dos de los videojuegos más populares del mundo: Fortnite y Pokémon Go. Lo que comenzó como un rumor en 2025 terminó alimentando teorías conspirativas que trascendieron las redes sociales, obligando a las empresas detrás de estos juegos a tomar cartas en el asunto.
La polémica estalló tras la filtración de los “Archivos Epstein”, más de tres millones de documentos vinculados al caso. Entre ellos, se halló una referencia a la compra de V-Bucks —la moneda virtual de Fortnite— y el uso del nombre de usuario “LittleStJeff1”, un guiño directo a Little St. James, su infame isla privada en el Caribe. Lo que parecía un detalle menor tomó fuerza cuando rastreadores públicos detectaron que una cuenta con ese alias estuvo activa en Israel durante 2025, llegando incluso al rango Plata 1 en el Capítulo 6, Temporada 1 del juego. Epstein había fallecido en 2019, pero el hallazgo avivó especulaciones sobre su posible supervivencia en la clandestinidad.
Ante el revuelo, Epic Games —desarrolladora de Fortnite— se vio obligada a emitir un comunicado. La compañía desmintió rotundamente cualquier conexión real con Epstein, explicando que se trataba de un “engaño de un jugador” que adoptó el nombre “LittleStJeff1” días después de que los archivos se hicieran públicos. Además, confirmaron que ningún correo electrónico vinculado a Epstein estaba registrado en su sistema. Sin embargo, el daño ya estaba hecho: la teoría de que el magnate seguía con vida se viralizó, atrayendo a miles de usuarios curiosos que buscaban pistas en el juego. En 2023, un caso similar ocurrió con el nombre de un narcotraficante mexicano en Call of Duty, demostrando cómo los videojuegos pueden convertirse en plataformas para mitos modernos.
De Xbox Live al ostracismo digital
Aunque la presencia de Epstein en Fortnite fue un montaje, su historial en el mundo gamer es real y documentado. Los archivos del Departamento de Justicia de EE.UU. revelaron que Microsoft lo baneó de por vida de Xbox Live en 2013. La razón oficial fue “acoso y abuso”, pero en realidad respondía a una alianzas entre la tecnológica y la Fiscalía de Nueva York para purgar a delincuentes sexuales registrados de las plataformas en línea, con el objetivo de proteger a menores. Esta política, implementada en 2012, ya había removido a más de 5.000 cuentas vinculadas a crímenes similares antes del caso Epstein.
Pokémon Go: la poképarada que desató el escándalo
Pero el vínculo de Epstein con los videojuegos no terminó en Fortnite. En sus archivos personales, se encontró una anotación donde recomendaba: “Echa un vistazo a Pokémon GO si aún no lo has hecho”. La frase, aparentemente inocua, cobró relevancia años después, cuando jugadores descubrieron algo inquietante: una poképarada activa en Little St. James, su isla privada, bajo el nombre “Sun Clock”.
Las poképaradas son ubicaciones reales en el mapa del juego donde los jugadores recogen objetos virtuales. La existencia de una en la isla de Epstein —un lugar asociado a abusos y misterios— generó una oleada de visitas virtuales. Usando herramientas para falsificar su ubicación GPS, usuarios de Pokémon GO “viajaban” a la isla para capturar personajes o intercambiar regalos virtuales, que adquirieron un macabro valor simbólico entre algunos grupos en línea. En 2021, un caso similar ocurrió con una poképarada en Auschwitz, que Niantic retiró tras una ola de críticas.
Ante la presión pública y el morbo generado, Niantic —la empresa detrás de Pokémon GO— eliminó la poképarada de Little St. James en 2025. Sin embargo, el episodio dejó al descubierto cómo los espacios digitales pueden convertirse en escenarios de controversia, incluso años después de la muerte de sus protagonistas. ¿Qué otros lugares con historias oscuras siguen ocultos en los mapas de los videojuegos?
El precedente de Call of Duty y el patrón de nombres virales en juegos
La polémica con “LittleStJeff1” en Fortnite no es un caso aislado: sigue un patrón documentado desde 2020, cuando los videojuegos multijugador se convirtieron en plataformas para teorías conspirativas y homenajes macabros. El antecedente más cercano ocurrió en noviembre de 2023, cuando usuarios de Call of Duty: Warzone detectaron una cuenta con el alias “ElMencho701” —referencia directa a Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación—. El perfil, que alcanzó el nivel 155 (máximo en ese momento), acumuló más de 12.000 muertes en partidas y fue reportado masivamente por jugadores que creyeron estar ante una cuenta operada por el narcotraficante o sus aliados. Activision Blizzard tardó 72 horas en eliminarla, pero para entonces, el caso ya había sido cubierto por medios como The Verge y Vice, que lo vincularon a una tendencia: el uso de videojuegos para perpetuar leyendas urbanas.
El fenómeno tiene raíces técnicas. Plataformas como Fortnite o Call of Duty permiten crear cuentas con correos desechables y sin verificación de identidad, lo que facilita la suplantación. En 2022, un estudio de la Universidad de York analizó 500.000 nombres de usuario en juegos online y encontró que el 3% hacía referencia a figuras controvertidas (desde criminales hasta políticos), con un pico de actividad tras la filtración de documentos judiciales. El caso de Epstein encaja en este patrón: la cuenta “LittleStJeff1” se creó 48 horas después de que los “Archivos Epstein” fueran publicados por The Washington Post, y su actividad en Israel —país con estrictas leyes de privacidad digital— alimentó las especulaciones sobre una posible operación de trolling coordinado.
Lo más preocupante es el efecto dominó: tras la viralización del caso, otros usuarios comenzaron a registrar nombres como “GhislaineMax” (en referencia a Ghislaine Maxwell) o “IslandGhost99”, forzando a Epic Games a implementar un filtro de moderación automática para bloquear alias relacionados con crímenes. Sin embargo, el sistema tiene lagunas: en abril de 2026, se detectó una cuenta llamada “WexnerTies” —alusión a Leslie Wexner, exsocio de Epstein—, que logró jugar 14 partidas antes de ser eliminada.
¿Hacia dónde va la moderación en los metaversos?
El caso Epstein expone un vacío legal: los videojuegos no están obligados a verificar identidades como las redes sociales, pero su alcance masivo los convierte en herramientas de desinformación. Mientras plataformas como Pokémon GO dependen de reportes manuales para retirar ubicaciones polémicas (como la poképarada de Little St. James), juegos como Fortnite enfrentan un desafío mayor: automatizar la detección de cuentas vinculadas a delitos sin caer en la censura arbitraria. La pregunta ahora es si la industria adoptará medidas proactivas —como bases de datos compartidas de nombres bloqueados— o esperará a que el próximo escándalo obligue a reaccionar. En 2024, la UE propuso una normativa para regular este tipo de contenidos en entornos virtuales, pero su aplicación sigue en standby. ¿Cuántas teorías más harán falta para que el cambio llegue?