Mapa de México con 14 estados marcados en rojo por incendios y bloqueos tras operativos contra el CJNG

“El Mencho” cae: México arde en 14 estados tras muerte del capo más temido

Golpe al narco: La muerte de Nemesio Oseguera, ‘El Mencho’ desencadena el caos en medio país. Bloqueos, incendios y balaceras paralizan a México.

Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, el temido ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue abatido este viernes por fuerzas de élite del Ejército mexicano en un operativo de alto riesgo en Tapalpa, Jalisco. Su eliminación —confirmada por fuentes oficiales— ha desatado una ola de violencia sin precedentes en 14 estados del país, con saldos de bloqueos, incendios y enfrentamientos armados que recuerdan a los peores episodios de la guerra contra el narcotráfico en 2011.

El enfrentamiento se registró cuando los militares intentaban detener a Oseguera, quien resistió con un arsenal que incluía lanzacohetes RPG y vehículos blindados. En el operativo murieron cuatro sicarios del CJNG en el lugar, mientras que otros tres fallecieron durante el traslado aéreo de emergencia a Ciudad de México. Las autoridades lograron la captura de dos integrantes clave del cartel, aunque el costo humano también incluyó a tres soldados heridos, evacuados de urgencia a la capital para recibir atención médica especializada.

La operación, que contó con inteligencia compartida por autoridades estadounidenses, comenzó a las 9:00 horas y provocó la suspensión inmediata del transporte público en Guadalajara y su zona metropolitana. Las autoridades emitieron alertas máximas y recomendaron a la población permanecer en sus hogares, ante el riesgo de balaceras y ataques coordinados por células del CJNG.

La confirmación de la muerte de Oseguera detonó una reacción violenta en cadena: bloqueos carreteros con vehículos incendiados, quema de comercios y enfrentamientos armados se reportaron en Jalisco, Michoacán, Colima, Guerrero, Aguascalientes, Guanajuato, Nayarit, Zacatecas, Tamaulipas, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Estado de México y Baja California. Según registros de la Secretaría de Seguridad Pública, esta es la mayor ola de disturbios simultáneos desde la captura de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en 2016, cuando el CJNG emergió como la organización criminal más expansiva del país.

Estados en llamas: el costo de la guerra

En Jalisco, el gobernador Pablo Lemus decretó código rojo tras registrarse incendios en gasolineras, farmacias y comercios en Guadalajara. Grupos armados utilizaron ponchallantas y camiones robados para bloquear vialidades principales, mientras que en zonas como Tonalá y Zapopan se reportaron balaceras entre civiles y presuntos sicarios. Testigos describieron escenas de pánico, con familias atrapadas en sus vehículos y negocios saqueados.

En Michoacán, el mandatario Alfredo Ramírez Bedolla activó protocolos de emergencia en 13 municipios, donde se documentaron unidades de transporte público incendiadas y ataques con armas largas. Los centros comerciales más grandes del estado, como Plaza Las Américas en Morelia, cerraron sus puertas ante el riesgo de saqueos. La Guardia Nacional desplegó refuerzos en las carreteras federales, pero los bloqueos persisten en puntos clave como Uruapan y Apatzingán.

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Guanajuato se convirtió en uno de los epicentros de la violencia, con más de 70 ataques registrados en 23 municipios, incluyendo León, Irapuato y Celaya. Las autoridades estatales informaron que controlan 60 incendios provocados por cócteles molotov y vehículos quemados, mientras que las fuerzas federales y estatales tomaron el control de las principales carreteras. El saldo preliminar incluye cinco civiles heridos y daños materiales millonarios en infraestructura pública y privada.

Aunque los aeropuertos de Jalisco operan con normalidad, el puerto de Manzanillo —uno de los más importantes del Pacífico— suspendió temporalmente sus actividades por medidas de seguridad. La Marina Armada de México reforzó la vigilancia en la zona para evitar posibles ataques a instalaciones estratégicas.

Reacciones políticas: entre el triunfo y el temor

El Partido Acción Nacional (PAN) celebró la operación como un “golpe contundente” contra el crimen organizado. Jorge Romero, líder del partido, destacó que “la captura o abatimiento de capos es esencial para proteger a las familias mexicanas”, aunque evitó pronunciarse sobre el costo humano de los disturbios. En contraste, la Conferencia del Episcopado Mexicano hizo un llamado a la paz y unidad nacional, advirtiendo que “la violencia solo genera más violencia”.

Desde Estados Unidos, el subsecretario de Estado Christopher Landau felicitó a México por “eliminar a uno de los narcotraficantes más sanguinarios de la historia reciente”, pero expresó preocupación por las imágenes de caos que circulan en redes sociales. Tanto EE.UU. como Canadá emitieron alertas de seguridad para sus ciudadanos en México, recomendando evitar viajes no esenciales a los estados afectados. Landau subrayó que, pese a la turbulencia, “este es un paso necesario en la lucha contra el fentanilo y el tráfico de armas”, dos de los principales negocios del CJNG.

‘El Mencho’: del anonimato al capo más buscado

Nacido en 1966 en Aguililla, Michoacán, Nemesio Oseguera emigró a Estados Unidos en su juventud, donde se involucró en actividades delictivas antes de regresar a México. Su ascenso en el narcotráfico comenzó al asociarse con Ignacio ‘Nacho’ Coronel, entonces lugarteniente del Cártel de Sinaloa. Tras la muerte de Coronel en 2010, Oseguera fundó el CJNG junto a Erik Valencia Salazar, ‘El 85’, consolidando un imperio que superó en violencia y expansión territorial al mismo Cartel de Sinaloa.

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Con la captura de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en 2016, ‘El Mencho’ se convirtió en el narcotraficante más poderoso de México, implementando un modelo de franquicias criminales que operaban bajo el paraguas del CJNG en al menos 28 estados. Su organización destacó por el uso de técnicas sofisticadas de lavado de dinero —incluyendo inversiones en bienes raíces y empresas legales—, rutas de transporte ultraeficientes y una violencia extrema que incluyó el uso de drones cargados con explosivos y masacres como la de Tonalá en 2020, donde murieron 19 personas.

La DEA lo consideraba uno de sus objetivos prioritarios, con una recompensa de 10 millones de dólares por información que llevara a su captura. Su nombre apareció en múltiples informes por tráfico de fentanilo a EE.UU., responsable de miles de muertes por sobredosis en los últimos cinco años. Entre sus posibles sucesores figuran Julio Alberto Castillo Rodríguez, ‘La Sombra’; Gonzalo Mendoza Gaytán, ‘El Sapo’; y Audias Flores Silva, ‘El Jilo’, aunque analistas advierten que una guerra interna por el liderazgo podría desatar una nueva ola de violencia en los próximos meses.

¿Podrá México contener el vacío de poder que deja la muerte de ‘El Mencho’, o este operativo marcará el inicio de una guerra sin cuartel entre las facciones del CJNG y sus rivales?

El precedente que México no quiere repetir: el ‘efecto Chapo’ de 2016 y sus 11,000 muertos

La muerte de ‘El Mencho’ no es la primera vez que un golpe al liderazgo del narcotráfico desencadena un baño de sangre en México. En enero de 2016, la recaptura de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán —tras su fugaz escape del penal del Altiplano— provocó una escalada de violencia sin precedentes: 11,155 homicidios dolosos en ese año, la cifra más alta desde que se tienen registros, según el SESNSP. El vacío de poder dejó al Cártel de Sinaloa fracturado en facciones lideradas por Los Chapitos (hijos de Guzmán) y Dámaso López Núñez, ‘El Licenciado’, mientras el CJNG aprovechó para expandirse a 15 estados adicionales en solo 18 meses.

El paralelo histórico es inquietante. Tras la caída de ‘El Chapo’, el CJNG pasó de controlar 3 estados (Jalisco, Colima y Nayarit) a dominar 22 entidades para 2018, según informes de la DEA. Su estrategia incluyó masacres selectivas —como la de 19 personas en Minatitlán, Veracruz (abril 2019)— y alianzas con grupos locales como Los Viagras en Michoacán o La Unión Tepito en CDMX. Hoy, con ‘El Mencho’ fuera del tablero, el riesgo es que su organización replique el mismo patrón: guerra interna por el liderazgo (entre ‘La Sombra’, ‘El Sapo’ y ‘El Jilo’) y ofensivas de carteles rivales, como el Cártel de Sinaloa (que ya recuperó terreno en Sonora y Chihuahua) o el Cártel del Noreste en Tamaulipas.

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Un dato clave: en 2017, el año siguiente a la extradición de ‘El Chapo’, México registró 31,174 homicidios —un aumento del 27% respecto a 2015—. El Instituto Belisario Domínguez del Senado documentó que el 70% de esos crímenes estuvieron vinculados a disputas entre grupos criminales por rutas de tráfico o plazas. Hoy, el CJNG controla el 80% del tráfico de fentanilo a EE.UU. (según la OFAC), un negocio que factura $20,000 millones anuales. La pregunta no es si habrá guerra, sino cuánto durará y cuántos civiles pagarán el precio.

Evento Año Homicidios posteriores (año +1) Expansión territorial del CJNG
Captura de ‘El Chapo’ (1ª vez) 2014 15,649 (+5% vs 2013) De 2 a 5 estados
Fuga de ‘El Chapo’ + Recaptura 2015-2016 11,155 (récord histórico) De 5 a 12 estados
Extradición de ‘El Chapo’ a EE.UU. 2017 31,174 (+27% vs 2015) De 12 a 22 estados
Muerte de ‘El Mencho’ (2024) ¿De 28 estados a?

La cuenta regresiva: ¿3 meses para la próxima masacre?

Analistas como Edgardo Buscaglia (experto en crimen organizado) advierten que el período crítico serán los próximos 90 días. Tras la muerte de Arturo Beltrán Leyva en 2009, su cartel se fragmentó en 4 grupos, y la violencia alcanzó su pico en 120 días. Con el CJNG, el riesgo es mayor: su estructura de ‘franquicias’ (células semiautónomas que pagan cuotas por usar la marca) podría convertir la sucesión en una guerra de todos contra todos. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador enfrenta ahora un dilema: ¿desplegar más tropas y arriesgarse a más confrontaciones, o contenerse y permitir que los carteles redefinan el mapa del poder en las sombras. La historia sugiere que, sin una estrategia clara, México podría cerrar 2024 con más de 35,000 homicidios —una cifra no vista desde 2019.

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