Edinson Cavani camina cabizbajo hacia el banquillo mientras la Bombonera lo silba en partido vs Racing

“¡Fuera, Cavani!”: La Bombonera explota contra su ídolo fallido en noche de vergüenza xeneize

Caída en picado: El ídolo que prometía goles se convirtió en el blanco de los silbidos en la Bombonera.

Cuando el cuarto árbitro alzó el cartel con el dorsal 10, Edinson Cavani comenzó su caminata hacia el banquillo, pero lo que encontró no fueron aplausos, sino una lluvia de silbidos que resonó en cada rincón de la Bombonera. El uruguayo, figura estelar en otros tiempos, pasó de héroe a villano en 79 minutos de un partido gris (0-0 vs. Racing), donde su actuación fue tan opaca como la del equipo que dirige Claudio Úbeda. No tocó más de 15 balones, perdió 6 duelos aéreos y no generó ni una sola situación clara de gol. La paciencia de la hinchada, ya desgastada, estalló sin remedio.

La decisión de Úbeda de alinear a Cavani desde el inicio sorprendió a propios y extraños. Durante la semana, el técnico había ensayado con la dupla Miguel Merentiel-Ángel Romero, pero en un clásico de alto voltaje —y con el cuerpo técnico en la cuerda floja—, optó por la experiencia del exPSG y Manchester United. Sin embargo, el plan fracasó: Cavani, lejos de ser la solución, se convirtió en parte del problema. Su falta de movilidad, los gestos de frustración ante pases errados de sus compañeros y su nula conexión con el mediocampo aceleraron el hartazgo de una afición que ya no tolera excusas.

Edinson Cavani busca proteger la pelota ante la marca de Matko Miljevic en otro opaco partido en la Bombonera; Boca y Racing igualaron sin goles y el uruguayo fue reprobadoManuel Cortina

El uruguayo, cuyo último gol oficial data del 16 de noviembre de 2023 (un penal ante Tigre), llegó a este partido con el antecedente de las polémicas imágenes virales donde aparecía sentado sobre una heladera durante el calentamiento previo al duelo con Platense. Esa actitud, sumada a sus 77 días sin jugar por lesión, ya había encendido las alarmas. Pero esta vez, ni siquiera el hecho de participar activamente del rondo prepartido logró apaciguar los ánimos. Los silbidos comenzaron antes del pitazo inicial, cuando el estadio anunció su presencia en el once titular. La Bombonera, históricamente indulgente con sus ídolos, le cerró las puertas sin miramientos.

Ver  Renzo Olivo: "El tenis me robó la vida que no tuve" – La confesión que conmociona al deporte

En el campo, Cavani fue un fantasma. Sin explosión para desequilibrar, débil en el juego aéreo y sin capacidad para asociarse con Valentín Barco o Kevin Zenón, el delantero no logró ni un solo remate al arco de Facundo Cambeses. Su única acción destacada en meses —un mano a mano anulado por fuera de juego ante Platense— quedó en el olvido. Mientras tanto, en las gradas, la hinchada coreaba: “Movete, Xeneize movete / Movete y dejá de joder”, un canto que resonó con más fuerza a los 28 minutos del segundo tiempo, justo antes de su reemplazo. El contraste fue brutal: los juveniles del club, como Milton Delgado, recibieron aplausos; Cavani, solo reproches.

Cavani en una pelota aérea dividida: el capitán no pesó en el partidoManuel Cortina

El contexto agrava su situación. Boca, que lleva 3 partidos sin ganar en el Torneo Clausura y solo ha marcado 2 goles en sus últimos 5 encuentros, ya tiene un reemplazo en camino: Adam Bareiro, el delantero paraguayo adquirido por US$3,5 millones que este viernes llegó a Buenos Aires para firmar su contrato. Su llegada no solo refuerza el ataque, sino que reduce aún más el margen de error para Cavani, un jugador que llegó con la promesa de ser el “9 de jerarquía” que el equipo necesitaba y hoy parece un lastre.

Pero el uruguayo no fue el único blanco de la ira xeneize. Marcos Rojo, exdefensor de Boca y actual jugador de Racing, también recibió una lluvia de abucheos en cada intervención. El central, que brilló en la primera mitad, fue silbado incluso después de ser sustituido, en un gesto que refleja el resentimiento por su salida del club tras el Mundial de Clubes de 2022. La noche, sin embargo, tuvo un símbolo claro: Cavani abandonando el campo entre silbidos, mientras la voz del estadio anunciaba, irónicamente, un simulacro de evacuación. ¿Metáfora perfecta? El equipo de Úbeda no solo está en emergencia deportiva, sino en riesgo de colapso.

Ver  ¡Niño de 10 años humilla a Alcaraz! El viral que conmocionó al tenis mundial

Edinson Cavani por el piso: el fútbol de Boca tampoco lo ayudóManuel Cortina

¿Qué sigue para un ídolo que ya no convence? Cavani, con un contrato que vence en diciembre de 2024 y un salario que ronda los US$2 millones anuales, enfrenta un escenario crítico. Sin goles, sin confianza y con un reemplazo (Bareiro) listo para ocupar su lugar, su futuro en Boca pende de un hilo. Mientras tanto, la hinchada, que alguna vez coreó su nombre, ahora le exige lo mismo que al equipo: “Dejá de joder”.

El precedente que persigue a Cavani: de ídolo a rechazo en menos de un año

La noche del 18 de febrero de 2024 quedó marcada en la memoria xeneize no solo por el 0-0 ante Racing, sino por el colapso definitivo de la relación entre Edinson Cavani y la Bombonera. Pero este no es el primer caso en el que un ídolo de Boca Juniors pasa de la adoración al repudio en tiempo récord. El uruguayo sigue ahora los pasos de Carlos Tévez, quien en su segunda etapa (2015-2018) vivió una caída similar: de héroe en su debut —con un gol en el Superclásico de 2015— a ser abucheado en 2018 tras 18 partidos sin marcar y una actitud cuestionada. La diferencia clave: Tévez logró redimirse con un gol en su último partido (vs. Gimnasia), algo que Cavani aún no ha conseguido.

Ver  "Adiós con sabor a Mundial: Argentina enfrenta al 115° del ranking FIFA en la Bombonera

El patrón se repite con precisión quirúrgica. En 2019, Wando Moreno —otro delantero uruguayo— llegó a Boca con el cartel de figura experimentada (exGremio y Atlético Mineiro), pero tras 6 meses sin goles y un rendimiento similar al actual de Cavani (14 balones tocados por partido, según datos de Opta Sports), fue silbado hasta su salida. Incluso el caso de Martín Palermo en 2011 —ícono máximo del club— sirve como referencia: tras su retiro y breve regreso como DT, la hinchada le giró la espalda cuando el equipo cayó a puestos de descenso. La Bombonera, históricamente paciente con sus símbolos, tiene un límite claro: 3 meses sin aportar. Cavani lleva 4.

Lo más llamativo es cómo el contexto agrava la percepción. Boca, en sus peores crisis (como la de 2014, cuando terminó 12° con Bianchi), siempre tuvo un chivo expiatorio: en ese caso, fue Juan Román Riquelme, silbado pese a ser el máximo asistente del equipo. La diferencia con Cavani es que el 10 ni siquiera cumple un rol táctico. Mientras Riquelme, incluso en baja forma, generaba 2,3 chances por partido (datos de Wyscout), el uruguayo no supera las 0,8 en 2024. Su único “récord” actual es negativo: 77 días sin jugar (por lesión) y 210 minutos en cancha sin remates al arco este año.

¿Puede Cavani evitar el destino de Tévez y Wando?

La llegada de Adam Bareiro —delantero que en 2023 marcó 11 goles en 18 partidos con Nacional de Paraguay— no es solo un refuerzo, sino un ultimátum. En Boca, cuando un ídolo pierde la titularidad por un juvenil o un fichaje, el final suele ser inmediato: Tévez fue reemplazado por Dario Benedetto en 2018 y salió en 6 meses; Wando, por Ramón Ábila, duró 4. Cavani tiene una última carta: el partido ante River Plate en la Copa de la Liga, el 3 de marzo. Si no aparece allí, su ciclo en Boca podría cerrarse con el mismo sonido que lo despidió anoche: silbidos. Y esta vez, sin redención posible.

Referencia de contenido: aquí

Categorías