Edinson Cavani en entrenamiento con Boca, luchando contra el dolor para volver a la Libertadores antes de que su cuerpo diga basta

Cavani vs. el tiempo: su última batalla por la gloria en Boca

Golpe de orgullo: El Matador quiere borrar su peor imagen en Boca con un regreso épico en la hora decisiva.

Edinson Cavani acumuló solo 104 minutos en cancha durante 2026: 25 frente a Platense —donde su viral entrada en calor sentado sobre una heladerita en la Bombonera se convirtió en símbolo de su frustración— y 79 contra Racing, partido en el que, tras seis meses fuera, fue titular y abandonó el campo entre silbidos. Ahora, 81 días después, el uruguayo lucha contra el reloj para evitar que aquella tarde sea su despedida de la camiseta xeneize. Aunque su cuerpo aún no responde al 100%, su objetivo es claro: estar en el banco en los dos partidos que definirán el futuro de Boca en la Copa Libertadores.

Las últimas semanas en el Mundo Boca estremecieron con un rumor persistente: si Cavani no lograba volver antes de fin de semestre, rescindiría su contrato (que vence en diciembre) para retirarse o emigrar a otro club. Pero el goleador parece haber superado esa encrucijada. Este lunes, en Ezeiza, volvió a entrenar con el grupo, aunque no fue un 11 vs. 11 a ritmo de partido. Hasta hace poco, incluso estas prácticas lejanas a la intensidad real parecían un espejismo para un delantero que arrastra más de un año de batalla contra una hernia de disco, secuela de un golpe lumbar sufrido el 2 de febrero de 2025 en un choque ante Huracán, días antes del repechaje contra Alianza Lima. Aquella lesión le provocó una fisura vertebral y una inflamación en la bursa del psoas derecho, condenándolo a una pesadilla física.

Cavani vs. el tiempo: su última batalla por la gloria en Boca
Cavani, en su último partido en Boca: fue titular ante Racing, pero, muy lejos de su plenitud física y futbolística, se retiró silbado por el público.Manuel Cortina

Su último partido en 2025 fue en noviembre. En 2026, solo disputó esos dos encuentros, donde el dolor y la falta de ritmo lo alejaron de su nivel. Aunque lleva pocos días entrenando al ritmo del equipo y está lejos de su mejor versión, Cavani exige estar en la lista para enfrentar a Cruzeiro y Universidad Católica. No es solo una cuestión deportiva: es una señal de intenciones sobre su futuro.

La oportunidad que abrió la crisis

En circunstancias normales, su inclusión sería improbable. Boca no puede conceder ventajas en partidos eliminatorios, pero el escenario cambió radicalmente con la doble lesión de Adam Bareiro (desgarro en aductor y recto abdominal derecho). El paraguayo está descartado para el duelo ante Cruzeiro (19 de mayo) y llegaría “con lo justo” al choque con Católica (7 de junio). Si Diego Martínez mantiene el esquema con dos delanteros, el reemplazante natural sería Milton Giménez junto a Miguel Merentiel, lo que liberaría un cupo en el banco para un tercer ‘9’. Ahí entra Cavani.

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Cavani vs. el tiempo: su última batalla por la gloria en Boca
El festejo del último gol de Edinson Cavani en Boca, el 16 de noviembre de 2025, frente a Tigre.@Facamorales

En su entorno manejan la cautela, pero sin perder el optimismo. Confían en que el bloqueo aplicado a principios de marzo —segundo intento tras el fracaso anterior— esta vez dará resultados. El uruguayo “se siente mejor” que en su regreso fallido, aunque saben que el roce de un partido no se compara con una práctica, donde sus compañeros evitan contactos fuertes por conocimiento de sus limitaciones. Si la infiltración falla, el siguiente paso será inevitable: el quirófano, con una recuperación de varios meses y una posible reevaluación de su continuidad en el fútbol.

Números que duelen

El aporte de Cavani en Boca ha sido mínimo en términos estadísticos. Entre 2025 y 2026, disputó 26 de 67 partidos posibles (38% de presencia) y anotó 5 goles. Además, se perdió el inicio del Mundial de Clubes 2025 por una lesión muscular y solo sumó minutos en el cierre ante Auckland City, cuando Boca ya dependía de un milagro para avanzar. Su historia con la Libertadores en el club es igual de agridulce: en 2023, jugó 6 partidos y marcó un gol (a Palmeiras), pero su error en la final ante Fluminense —optó por pasar en lugar de definir— quedó grabado en la memoria colectiva. En 2024, Boca ni siquiera clasificó a la Copa, y en 2025, su ausencia en el repechaje contra Alianza Lima (por el dolor lumbar) y un gol increíble que falló en la revancha —que podría haber sellado la clasificación— terminaron de manchar su ciclo.

Cavani vs. el tiempo: su última batalla por la gloria en Boca
Cavani llegó con lo justo al Mundial de Clubes, se perdió los primeros dos partidos y solo fue titular ante Auckland City, en la despedida del equipo del torneo.FEDERICO PARRA – AFP

“Las cosas que nos pasan nos sirven para aprender y darnos cuenta de que siempre hay un motivo para mirar adelante”, escribió Cavani en redes sociales cuando surgieron versiones sobre su retiro. Desde entonces, publicó casi a diario imágenes de su recuperación: las últimas, con botines, pelota y compañeros alrededor, algo que no se veía desde hacía meses. Días atrás, compartió un video entrenando aparte con un preparador físico, acompañado por una canción con un verso revelador: “Dejaré que el tiempo cure todas las heridas”. En charlas con Claudio Ubeda, el técnico interino, le transmitió que “se siente entero” y que puede contar con él para los desafíos que vienen.

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El sueño que lo ata a Boca

A sus 39 años, con una carrera plagada de títulos y récords —es el máximo goleador histórico de la selección uruguaya (58 goles) y uno de los pocos futbolistas en marcar en tres Mundiales distintos (2010, 2014, 2018)—, Cavani tiene un único pendiente: levantar la Copa Libertadores con Boca. Un objetivo que, según su círculo íntimo, “no está dispuesto a abandonar”, especialmente cuando el equipo sigue con vida en el torneo que lo obsesiona.

Cerca del delantero insisten en que “no piensa tirar la toalla”. La Libertadores fue, de hecho, el principal motivo por el que aceptó vestir la azul y oro. En 2023, su único gol en la competición fue ante Palmeiras, pero su error en la final contra Fluminense —un pase atrás mal calculado que costó la pelota— lo persigue. En 2025, su ausencia en el repechaje y aquel remate fallido en la revancha contra Alianza Lima (que terminó en eliminación por penales) agregaron más frustración a su legado. Ahora, con el equipo al borde del abismo y sin Bareiro, su experiencia podría ser clave en los minutos finales.

¿Podrá Cavani, con un cuerpo castigado por 14 meses de lesiones y solo dos partidos en el año, ser el factor sorpresa que Boca necesita? ¿O su historia en el club terminará como comenzó: entre silbidos y dudas?

El fantasma de 2018: cuando Cavani jugó lesionado y pagó el precio

La obsesión de Edinson Cavani por estar en cancha a pesar de las lesiones no es nueva. En 2018, durante el Mundial de Rusia con la selección uruguaya, el delantero arrastraba una lesión en el gemelo izquierdo desde la fase de grupos, pero insistió en jugar. En cuartos de final contra Francia (6 de julio), marcó dos goles en la victoria 2-0, pero su rendimiento decayó notablemente en semifinales ante Bélgica (derrota 0-2), donde su movilidad estaba reducida a un 60%, según informes médicos posteriores. El riesgo valió la pena en ese momento, pero las secuelas lo persiguieron: tras el torneo, necesitó 45 días de recuperación extra y se perdió el inicio de la temporada 2018-19 con el PSG, donde su equipo arrancó con tres derrotas en cinco partidos.

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El paralelo con su situación actual en Boca es inquietante. En 2025, su hernia de disco lo marginó del repechaje de Libertadores contra Alianza Lima, un partido que Boca perdió en penales. Ahora, con solo 104 minutos jugados en 2026 y un cuerpo que responde a ritmos intermitentes, Cavani enfrenta la misma disyuntiva: ¿forzar su presencia en un partido eliminatorio arriesgando agravar la lesión, o priorizar su salud y dejar su futuro en manos de otros? En el PSG, su decisión de jugar con dolor en 2018 le costó dos meses de fisio extra y una recaída en octubre de ese año. En Boca, el margen de error es aún menor: una recaída ahora podría significar el fin de su carrera, según especialistas consultados por *TyC Sports* en abril.

Su historial con lesiones lumbares tampoco es alentador. En 2021, mientras jugaba para el Manchester United, sufrió una fisura en el disco L5-S1 (la misma zona afectada ahora) que lo dejó fuera dos meses. En ese caso, optó por terapia conservadora (infiltraciones y reposo), pero recayó en 2022 durante un partido de la Premier League contra Leicester City, donde debió ser sustituido al minuto 30 con un dolor que describió como *«un cuchillo en la espalda»*. El tratamiento posterior incluyó sesiones de ozono y plasma rico en plaquetas, igual que ahora en Boca, pero con un detalle clave: en el United contaba con un equipo médico de 12 especialistas; en la Bombonera, los recursos son más limitados.

La cuenta regresiva que nadie menciona

Cavani tiene 17 días para demostrar que puede sumar algo más que presencia en el banco. Si logra estar frente a Cruzeiro, será su primer partido en 81 días, pero con un agravante: el rival brasileño es el equipo que más faltas duras cometió en la fase de grupos de esta Libertadores (22 en 6 partidos, según datos de *CONMEBOL*). Un choque fuerte podría enviarlo directo al quirófano, donde la recuperación mínima sería de 4 meses—tiempo que supera el vencimiento de su contrato en diciembre. Su entorno maneja dos escenarios: 1) un milagro físico que le permita jugar 20-30 minutos en los dos partidos, o 2) una despedida anticipada con cirugía incluida, donde Boca debería negociar una rescisión por invalidez temporal (cláusula que reduce su salario en un 40% durante la baja). La pregunta que nadie se atreve a hacer en voz alta es: ¿vale la pena arriesgar su legado por un puesto en el banco que, en el mejor de los casos, le daría 15 minutos de gloria?

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