Mundial 2026: precios récord y gastos millonarios ahogan a los hinchas
Sueño inalcanzable: El Mundial 2026 se convierte en el más caro de la historia, con entradas desde US$60 y paquetes VIP que superan los US$8.680.
La FIFA lanzó casi 7 millones de entradas para el torneo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026, pero los precios han generado polémica. Cada aficionado puede comprar hasta cuatro boletos por partido y un máximo de 40 para todo el evento, aunque el costo de vida en Norteamérica —vuelos, alojamiento y transporte— multiplica el gasto total.
En la primera fase de ventas, realizada por sorteo en octubre de 2023, se agotaron más de 2 millones de localidades. La segunda etapa, entre diciembre y enero, batió récords con 508 millones de solicitudes, una cifra que refleja la demanda sin precedentes. Sin embargo, el sistema de precios dinámicos —que ajusta las tarifas según la popularidad del partido— ha disparado los costos más allá de lo prometido.
Partidos estrella: Colombia-Portugal y la final, los más caros
Los encuentros con mayor expectativa son Colombia vs. Portugal (27 de junio en Miami), México vs. Corea del Sur (18 de junio en Guadalajara) y, sobre todo, la final (19 de julio en East Rutherford, Nueva Jersey). Mientras que en el Mundial de Rusia 2018 las entradas más económicas costaban US$105 para la final, ahora el precio mínimo en la misma categoría supera los US$2.000.
La organización Football Supporters Europe denunció que la FIFA incumplió su promesa de ofrecer boletos desde US$21. El valor real más bajo es de US$60 —para partidos como Austria-Jordania o Brasil-Haití—, pero la mayoría de los encuentros de selecciones potentes parten de los US$200. Los asientos premium para la final alcanzan los US$8.680, una cifra que duplica el costo máximo del Mundial anterior.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, defendió el modelo: “En EE.UU. el precio dinámico es común; sube o baja según la demanda y el atractivo del partido”. Tras las críticas, la entidad reservó un cupo limitado de entradas a US$60 para miembros de asociaciones de hinchas, aunque sin precisar cuántas.
Para el público VIP, los paquetes incluyen acceso a lounges exclusivos. Por ejemplo, el partido Francia vs. Senegal (16 de junio en East Rutherford) tiene opciones entre US$2.900 y US$4.500. Además, la FIFA retendrá un número no revelado de localidades para una venta exprés entre abril y julio de 2026, lo que podría inflar aún más los precios en el mercado secundario.
Reventa y gastos ocultos: el costo real de vivir un Mundial
Las plataformas de reventa —legales en EE.UU. y Canadá— ya muestran cifras estratosféricas. Una entrada de categoría alta para México vs. Sudáfrica pasó de US$895 a US$5.324 en menos de 24 horas. Pero el boleto es solo el inicio: los hinchas deben sumar vuelos internacionales (promedio de US$1.200 desde Sudamérica), hospedaje (hoteles en ciudades sede superan los US$300 por noche), comida y transporte.
Varios estadios están lejos de los centros urbanos. Estacionar cuesta entre US$75 en Atlanta y US$300 en Los Ángeles, mientras que el visado de turismo para quienes no califiquen al programa ESTA asciende a US$185. En el Mundial de Qatar 2022, los aficionados gastaron un promedio de US$3.500 por persona; en 2026, la cifra podría superar los US$6.000.
Quienes no consigan entradas podrán asistir a los “Fan Festivals” en las 16 ciudades sede. El de Kansas City, donde Argentina debutará el 16 de junio contra Argelia, tendrá capacidad para 25.000 personas. En Nueva York, la Fan Zone del US Open cobrará entrada para 10.000 asistentes entre el 17 y el 28 de junio. Sin embargo, la experiencia no será igual: sin acceso a los estadios, los hinchas dependerán de pantallas gigantes y actividades paralelas.
¿Valdrá la pena endeudarse para vivir el “Mundial más caro de la historia”? Mientras la FIFA reporta récords de ingresos —se estima que superará los US$11.000 millones en 2026—, los aficionados enfrentan una disyuntiva: ¿es justo pagar el equivalente a un auto usado por unos días de fútbol?
El precedente de Brasil 2014: cuando los precios dispararon protestas globales
La polémica por los costos del Mundial 2026 no es nueva: en 2014, la FIFA ya enfrentó un boicot masivo por entradas que superaban los US$900 en la final de Brasil, donde Alemania aplastó 7-1 a la *Canarinha*. Pero lo que comenzó como un malestar por tarifas se convirtió en un movimiento social cuando se reveló que el gobierno brasileño invirtió US$11.500 millones en estadios —como el Arena Corinthians (US$435 millones)— mientras el 21% de la población vivía en pobreza extrema. Las protestas bajo el lema *«Não vai ter Copa»* (No habrá Mundial) paralizaron 12 ciudades en junio de 2013, con un saldo de 250 detenidos y pérdidas por US$30 millones en daños materiales.
El paralelo con 2026 es inquietante: entonces, como ahora, la FIFA justificó los precios con el argumento de que los ingresos financiarían el «legado» del torneo. Sin embargo, un informe de la Universidad de São Paulo (2016) demostró que 8 de los 12 estadios construidos quedaron en abandono o subutilizados, con costos de mantenimiento anuales de hasta US$20 millones por recinto. Mientras, en Estados Unidos, donde el 2026 se jugará en sedes como el MetLife Stadium (Nueva Jersey) —cuya remodelación costó US$1.600 millones—, el 40% de los asientos en partidos de la NFL se venden a menos de US$150, según datos de Ticketmaster. La discrepancia ha llevado a que figuras como el exfutbolista Eric Cantona acusen a la FIFA de «monopolio abusivo», recordando que en Sudáfrica 2010 las entradas más baratas costaban US$20 (ajustados a inflación, US$28 hoy).
Otros dos datos agravan el escenario actual:
- El mercado secundario en EE.UU. está menos regulado que en Europa: en 2022, el Super Bowl LVI tuvo entradas revendidas por US$12.000 (un 800% sobre su valor nominal), según StubHub.
- La inflación en México (8.7% en 2023) y el costo de vida en Canadá (un 30% más alto que en EE.UU.) hacen que los US$6.000 estimados por hincha equivalgan a 3 meses de salario mínimo en países como Colombia o Argentina.
¿Repetirá la FIFA el error de 2014 o el modelo 2026 es irreversible?
El silencio de las asociaciones de hinchas es elocuente: en 2014, la presión obligó a la FIFA a liberar 100.000 entradas de US$15 para brasileños de bajos ingresos. Hoy, con Gianni Infantino al frente —quien en 2016 prometió «democratizar» el acceso—, no hay señales de rectificación. Mientras, plataformas como Viagogo ya anunciaron que aceptarán pagos en criptomonedas para el Mundial, un guiño a un público VIP que contrasta con la realidad de los aficionados que, como en Brasil, podrían terminar viendo el torneo desde las pantallas de sus celulares. La pregunta no es si habrá protestas, sino cuándo empezarán a organizarse.