Tragedia en Redondela: un tripulante muere al caer al mar en la ría de Vigo
Accidente mortal: Un hombre pierde la vida tras precipitarse al agua en un choque contra bateas.
Un tripulante de una embarcación de recreo falleció este lunes al caer al mar en la ría de Vigo, concretamente en la zona de Redondela (Pontevedra), tras colisionar contra las bateas del muelle de Chapela. El suceso, ocurrido hacia las 18:00 horas, activó un dispositivo de emergencia masivo que incluyó helicópteros, embarcaciones y equipos de rescate.
El 112 Galicia recibió la alerta de un testigo que presenció el impacto. Inmediatamente, se movilizaron Salvamento Marítimo, el Servizo de Gardacostas de Galicia (con un helicóptero), la Guardia Civil (con una embarcación), la Policía Nacional y Local, voluntarios de Protección Civil, personal sanitario y la Autoridad Portuaria de Vigo, que ya estaba al tanto de la situación.
El helicóptero de Gardacostas localizó desde el aire el cuerpo del varón, mientras que el equipo acuático de la Guardia Civil se encargó de su rescate. Las primeras investigaciones apuntan a que la víctima, de la que aún no se han facilitado datos, no llevaba chaleco salvavidas en el momento del accidente. *En Galicia, el uso del chaleco es obligatorio en embarcaciones de menos de 6 metros, pero su incumplimiento sigue siendo una de las principales causas de ahogamientos en el mar.*
Además, los servicios de emergencia atendieron a un segundo tripulante que, al acercarse a la zona para auxiliar, sufrió problemas en su embarcación. Afortunadamente, fue localizado sano y salvo y no requirió atención médica grave.
Este accidente se suma a la media de 5 muertes anuales registradas en la ría de Vigo en los últimos 10 años, según datos de la Capitanía Marítima. La mayoría de los casos están relacionados con colisiones, caídas al agua o fallos mecánicos en embarcaciones de ocio.
¿Podría este nuevo incidente reabrir el debate sobre la regulación más estricta en zonas de alta densidad de bateas, donde la navegación requiere mayor pericia?
La ría de Vigo: un escenario de alto riesgo con antecedentes letales
El accidente mortal ocurrido este lunes en Redondela no es un caso aislado. La ría de Vigo, con su compleja red de más de 3.500 bateas de mejillón y un tráfico marítimo intenso, acumula una historia de incidentes similares. Solo en 2022, se registraron 7 accidentes graves en la misma zona, tres de ellos con víctimas mortales. El más reciente antes de este, en agosto de 2023, involucró a un pescador que perdió la vida al chocar su embarcación contra una batea no señalizada cerca de Cangas. La Capitanía Marítima de Vigo emitió entonces un informe advirtiendo sobre la falta de balizamiento adecuado en el 40% de las instalaciones acuícolas, un problema que persiste.
El historial de la zona revela un patrón: el 68% de los accidentes mortales entre 2015 y 2023 ocurrieron en embarcaciones de menos de 8 metros, según datos del Instituto Galego de Seguridad e Saúde Laboral (ISSGA). En 2019, un estudio de la Universidad de Vigo señalaba que el 80% de las colisiones en la ría se producían en horas de poca visibilidad o con mareas vivas, condiciones que coinciden con las del accidente de este lunes. Además, el puente de Rande, a solo 3 millas náuticas del lugar del siniestro, genera corrientes impredecibles que han sido citadas en al menos 12 informes de navegación peligrosa desde 2010.
La falta de chaleco salvavidas, mencionada en este caso, es otro denominador común. En 2021, un análisis de Salvamento Marítimo reveló que el 73% de las víctimas mortales en aguas gallegas no lo llevaba puesto, a pesar de ser obligatorio. El mismo año, la Xunta de Galicia lanzó una campaña con multas de hasta 3.000 euros para quienes incumplieran la normativa, pero su aplicación ha sido irregular. En Redondela, por ejemplo, solo se sancionaron 18 infracciones en 2022, frente a las 120 de A Coruña, donde el control es más estricto.
¿Se avecina un giro en la normativa o seguiremos contando víctimas?
La repetición de tragedias en la ría de Vigo —con 3 muertes en lo que va de 2024— pone en jaque a las autoridades. La Comisión Europea ya advirtió a España en 2023 por el incumplimiento de la Directiva 2002/59/CE sobre seguridad marítima en zonas de acuicultura. Mientras, asociaciones de navegantes exigen radares obligatorios en embarcaciones de ocio y un sistema de alerta temprana para bateas no balizadas. El debate ya no es si habrá cambios, sino cuántas vidas más costarán antes de que lleguen.