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Jude Bellingham celebra su gol de palomita en el 3-2 de Inglaterra sobre México en el Azteca con lluvia y altitud

Inglaterra vence a Mexico en el Azteca y avanza a cuartos

Duelo histórico: Inglaterra y México escribieron una de las páginas más intensas del Mundial 2026 en el Azteca, con lluvia, altura y un 3-2 épico.

Ni el mejor guionista podría haber imaginado un escenario más dramático: cuatro horas de lluvia incesante antes del partido, más agua durante el juego, 2.200 metros de altitud que, según Thomas Tuchel, son “imposibles de adaptarse”. Dos equipos cargados de complejos históricos y un público eufórico que llenó el estadio de energía.

El choque cumplió con lo prometido. México e Inglaterra entregaron un partido para el recuerdo, con los británicos imponiéndose 3-2 a pesar de jugar casi un tiempo completo con diez hombres. Ahora, los Three Lions enfrentarán a Noruega en la siguiente fase.

El peso de la historia pesó. Los ingleses nunca habían vencido a México en territorio azteca en tres amistosos previos, y el trauma de los dos goles de Maradona en 1986 seguía latente. La altitud añadió más presión a un partido ya de por sí cargado de tensión.

Jude Bellingham celebra su primer gol en el Azteca
La frustración de los jugadores mexicanos; el Tri sigue sin poder superar los octavos mundialistas (AP Photo/Silvia Izquierdo)Silvia Izquierdo – AP

La maldición de México en octavos de final, especialmente contra selecciones de renombre, frenó el ímpetu que habían mostrado bajo el mando de Javier Aguirre. Aunque el apoyo de las tribunas y un largo invicto en el Azteca les dieron un empuje extra desde el inicio.

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El primer tramo fue de estudio. Pocos riesgos, mucha prudencia. Solo un cabezazo de Raúl Jiménez que Pickford atajó con brillo y una carrera de Anthony Gordon frenada por Raúl Rangel. Poco para lo que se esperaba de un partido tan esperado.

Raúl Jiménez en acción durante el partido contra Inglaterra
Jordan Pickford sale con un puñetazo; el arquero inglés se lució para salir cuando México llenó el área de centros (AP Photo/Natacha Pisarenko)Natacha Pisarenko – AP

Hasta que el partido explotó. A los 36 minutos, Declan Rice encontró a Bukayo Saka por la derecha. El desborde sobre Jesús Gallardo terminó con un centro y Jude Bellingham, en una actuación estelar, remató de palomita para el 1-0. México respondió con un contraataque: Elliot Anderson presionó a Érik Lira, el balón llegó a Harry Kane y este asistió a Bellingham para el 2-0. Pero el árbitro Alireza Faghani cobró un penal inexistente a favor de México, Ezri Konsa falló en el despeje y Julián Quiñones descontó. Antes del descanso, Pickford salvó un remate de César Montes y Bellingham casi sentencia el partido.

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Harry Kane anota desde el punto penal
Raúl Jimenez intenta una pirueta en el área, pero la pelota dará en la espalda de Burn (AP Photo/Natacha Pisarenko)Natacha Pisarenko – AP

El caos se desató en el segundo tiempo. Nico O”Reilly estrelló un remate en el poste, Jarell Quansah fue expulsado por el VAR, y un penal claro de Rangel a Gordon permitió a Kane poner el 3-1. Pero el VAR y Faghani inventaron otro penal por un roce de Kane sobre Brian Gutiérrez, y Jiménez acortó distancias. En solo 23 minutos del complemento, el partido se volvió un torbellino de emociones.

El público del Azteca reacciona a un momento clave del partido
Gran gol de Jude Bellingham (10): fue el 1-0 parcial para Inglaterra (Photo by Ulises RUIZ / AFP)ULISES RUIZ – AFP

La lluvia cesó, pero la intensidad no. México, olvidando su juego de toque, lanzó centro tras centro contra los tres centrales de Tuchel. Inglaterra, a pesar de la inferioridad numérica, se agigantó. Los Three Lions apretaron los dientes, resistieron y, al final, rompieron otra vez con su trauma histórico. México, por octava vez, se despidió en octavos de final. Como en tantas otras ocasiones, las ideas se nublaron en el momento clave.

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En este contexto, el partido no solo fue un espectáculo, sino una confirmación de que Inglaterra, pese a sus dudas, sigue siendo un equipo de élite. México, en cambio, vuelve a quedarse con la espina de no poder dar el salto definitivo.

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Equipo de Inglaterra celebra el pase a cuartos de final

El costo psicológico de un partido que trasciende el marcador

El 3-2 de Inglaterra en el Azteca no fue solo un resultado: fue un golpe demoledor a dos narrativas históricas que pesaban como los 2.200 metros de altitud.

Para los Three Lions, la victoria borra de un plumazo el fantasma de 1986 y demuestra que pueden ganar en escenarios hostiles, incluso con un hombre menos. Lo que esto significa es que el equipo de Tuchel ha dado un paso psicológico gigante: ya no son los eternos favoritos que se ahogan en la presión, sino un bloque capaz de sufrir y responder. La expulsión de Quansah, lejos de hundirlos, los unificó.

México, en cambio, vio cómo su invicto en el Azteca y el empuje de su afición no fueron suficientes para romper el techo de cristal. La pregunta urgente es si el equipo de Aguirre podrá reconstruir su identidad después de que, una vez más, el caos y las decisiones arbitrales —dos penales polémicos— desdibujaran su juego de toque.

¿El punto de quiebre para dos selecciones?

Inglaterra llega a cuartos con la moral por las nubes, pero el desgaste físico y emocional de este partido podría pasar factura. México, mientras, enfrenta otra crisis existencial: ¿cómo convertir el talento en resultados cuando el peso de la historia parece siempre más fuerte?

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