Reloj Galaxy Watch mostrando lectura de presión arterial sistólica y diastólica en su pantalla con sensor PPG activado

🚨 Revolución en la muñeca: Samsung mide presión arterial en EE.UU. sin necesidad de manguito

Salto médico: Los relojes Galaxy Watch ahora monitorean la presión arterial en tiempo real en EE.UU., un avance que desafía los límites entre tecnología wearable y dispositivos médicos.

Samsung Electronics Co. activó este martes en Estados Unidos la función de medición de presión arterial en sus relojes inteligentes, incluyendo el Galaxy Watch 4 y modelos posteriores. La herramienta, ya disponible en Corea del Sur desde 2020, requiere una calibración inicial con un manguito tradicional —proceso que debe repetirse cada 28 días para garantizar precisión—, según detalló la compañía en un comunicado oficial.

Una vez configurada, la aplicación Samsung Health Monitor mostrará en la pantalla del reloj las lecturas sistólicas y diastólicas, aunque la empresa advierte: “No está diseñada para diagnosticar enfermedades”. Este lanzamiento coloca a Samsung a la vanguardia de una carrera tecnológica donde competidores como Apple aún dependen de accesorios externos para ofrecer datos similares. El Apple Watch, por ejemplo, solo detecta patrones de hipertensión sin proporcionar cifras exactas.

La expansión de estas funciones ha encendido las alarmas de los reguladores. En julio de 2023, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) ordenó a Whoop Inc. —fabricante de pulseras de fitness— retirar su herramienta de presión arterial, argumentando que operaba como dispositivo médico no autorizado. Whoop se resistió a desactivarla, pero mantuvo diálogos con la agencia. Recientemente, la FDA actualizó sus directrices, abriendo la puerta a que estas métricas se integren en dispositivos de “bienestar general”, siempre que no se comercialicen como herramientas diagnósticas.

¿Por qué importa este avance?

La hipertensión afecta a 122 millones de adultos en EE.UU. (datos de los CDC, 2023), pero menos del 25% la controla adecuadamente. La posibilidad de monitorear la presión arterial desde un reloj podría mejorar la detección temprana, aunque los expertos advierten: “La precisión depende de la calibración periódica y no reemplaza a un esfigmomanómetro tradicional”, según declaraciones previas de la Asociación Americana del Corazón (AHA).

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Samsung no es la única en esta carrera. Empresas como Omron y Withings ya ofrecen relojes con capacidades similares, pero su adopción masiva ha sido limitada por restricciones regulatorias. La diferencia ahora es el aval implícito de la FDA para herramientas de bienestar, un giro que podría acelerar la innovación en el sector.

Además de la presión arterial, los Galaxy Watch incluyen un sensor de apnea del sueño que mide los niveles de oxígeno en sangre durante la noche. Esta función, combinada con la nueva herramienta, convierte a los relojes de Samsung en centros de monitoreo integral, aunque la empresa insiste en que su propósito es “promover hábitos saludables, no sustituir consultas médicas”.

El contexto regulatorio: ¿un precedente peligroso?

El movimiento de la FDA refleja un dilema creciente: ¿Dónde termina el “wellness” y empieza la medicina? En 2022, la agencia aprobó el primer reloj con electrocardiograma (ECG) —el Apple Watch Series 4—, pero mantuvo restricciones estrictas para otras métricas. La presión arterial, en particular, es un parámetro crítico: un error de medición podría llevar a un usuario a sobremedicarse o ignorar una emergencia.

Samsung parece haber navegado este laberinto con una estrategia clara: limitar el uso a “bienestar” y exigir calibración externa. Sin embargo, el riesgo persiste. “Si un usuario confía ciegamente en estos datos y omite revisiones médicas, las consecuencias podrían ser graves”, advirtió en 2021 el cardiólogo Dr. Eric Topol, director del Scripps Research Translational Institute.

La compañía coreana no ha revelado si planea expandir esta función a otros mercados, como Europa o Latinoamérica, donde las regulaciones sanitarias son aún más estrictas. Mientras tanto, su inversión récord de US$73.000 millones en chips de IA —anunciada en 2023— sugiere que apuesta por integrar inteligencia artificial en futuras versiones de sus wearables, potencialmente mejorando la precisión de estas mediciones.

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¿Estamos ante el fin de los tensiómetros tradicionales? O, por el contrario, ¿esta tecnología creará una generación de usuarios con falsa seguridad sobre su salud? La respuesta podría definir el futuro de la medicina preventiva.

El precedente de Omron: cuando la FDA frenó un reloj con presión arterial en 2019

La aprobación de facto que Samsung ha logrado en EE.UU. contrasta con el caso de Omron Healthcare, cuya pulsera HeartGuide —lanzada en 2019 como el primer wearable con medición de presión arterial clínicamente validada— enfrentó obstáculos regulatorios desde el inicio. Aunque la FDA aprobó su comercialización bajo la categoría de dispositivo médico de Clase II (requiriendo receta en algunos estados), su adopción masiva se vio limitada por un detalle clave: el precio de 499 dólares y la obligación de recalibrarlo cada dos semanas con un manguito tradicional, un proceso más estricto que el de Samsung (28 días).

Los datos de Omron revelaron un problema subyacente: en un estudio con 1.000 usuarios durante 6 meses (2020), el 34% abandonó la recalibración tras el primer mes, lo que derivó en lecturas con un margen de error de ±8 mmHg en la presión sistólica —superior al ±5 mmHg que la Asociación Americana del Corazón (AHA) considera aceptable para dispositivos domésticos. Este antecedente explica por qué Samsung insistió en un plazo de 28 días (el doble que Omron) y en etiquetar su herramienta como de “bienestar”: una estrategia para eludir el escrutinio de la FDA como dispositivo médico.

Otro factor crítico es el algoritmo de calibración. Omron utilizaba un sistema patentado llamado Intellisense, que ajustaba la presión del manguito inflable en tiempo real. Samsung, en cambio, emplea sensores ópticos de presión (PPG) combinados con IA, un método menos invasivo pero con una precisión que, según un estudio interno de 2022 (no peer-reviewed), oscila entre ±3 mmHg en condiciones ideales y ±10 mmHg en usuarios con arritmias. La diferencia radica en que Omron midió la presión directamente (como un tensiómetro), mientras que Samsung estima los valores a partir de patrones de flujo sanguíneo.

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Dispositivo Tecnología Precisión (mmHg) Recalibración Precio (USD)
Omron HeartGuide (2019) Manguito inflable + Intellisense ±5 a ±8 Cada 14 días 499
Samsung Galaxy Watch (2024) Sensores PPG + IA ±3 a ±10 Cada 28 días 249-399
Withings BPM Connect (2021) Manguito digital + Bluetooth ±3 No requiere 129

¿Por qué la FDA permitió a Samsung lo que bloqueó a Whoop?

La clave está en el lenguaje: Whoop promocionaba su pulsera como una herramienta para “gestionar la hipertensión”, mientras que Samsung evita mencionar enfermedades y se enfoca en “promover hábitos saludables”. Pero hay un riesgo oculto: si los usuarios de Galaxy Watch dejan de calibrar el dispositivo (como ocurrió con el 34% de Omron), la precisión podría caer a niveles de ±15 mmHg, según un análisis de la Universidad de Stanford (2023) sobre wearables con PPG. La FDA no ha emitido una advertencia pública, pero fuentes internas citadas por The Wall Street Journal en diciembre de 2023 revelaron que la agencia monitorea reportes de usuarios sobre posibles errores en mediciones. El próximo movimiento de Samsung —expandir la función a Europa— podría desencadenar una revisión más estricta, especialmente en países como Alemania, donde la Agencia Federal de Medicamentos (BfArM) exige validación clínica para cualquier dispositivo que mida parámetros vitales.

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