Líderes en tensión durante cumbre China-Europa con mapa de Taiwán e Irán de fondo y gráficos de comercio bilateral

“Cumbre de alto riesgo”: Xi y el líder europeo abordan comercio, Taiwán e Irán

Cumbre de alto riesgo: Pekín recibe a un líder europeo con la tensión por Taiwán, el comercio bilateral y la escalada en Irán como ejes inevitables.

El encuentro en la capital china no podría ser más delicado. Mientras Europa busca reequilibrar su dependencia comercial de Pekín —que en 2023 alcanzó los €850.000 millones en intercambios—, el gigante asiático presiona para que la UE reconozca su “una sola China”, una línea roja que incluye a Taiwán. La isla, reclamada por China como parte de su territorio, ha sido el principal foco de fricción con Occidente en los últimos dos años, especialmente tras las maniobras militares chinas cerca de sus costas en agosto de 2022 y abril de 2023, que simularon un bloqueo naval.

Pero el tablero geopolítico es aún más complejo. La guerra en Irán, donde Pekín ha mantenido un apoyo estratégico al régimen de Teherán —incluyendo la compra de petróleo a pesar de las sanciones occidentales—, añade una capa de urgencia. Europa, dividida entre los halcones que piden sanciones más duras y los pragmáticos que temen una crisis energética, llega a la cita con una posición debilitada. ¿Podrá la UE negociar con China sin ceder en sus principios?

El comercio, sin embargo, sigue siendo el elefante en la habitación. China es el segundo socio comercial de la UE, pero Bruselas acusa a Pekín de prácticas desleales, como los subsidios a empresas estatales y el dumping en sectores clave, desde paneles solares hasta vehículos eléctricos. La respuesta china no se ha hecho esperar: en marzo de 2024, impuso aranceles del 25% a las importaciones de coñac francés, un golpe directo a uno de los símbolos de la economía europea. ¿Es el inicio de una guerra comercial encubierta?

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Taiwán, por su parte, sigue siendo la línea roja innegociable. Pekín ha advertido repetidamente que cualquier “interferencia extranjera” en lo que considera un “asunto interno” será respondido con “medidas contundentes”. La visita de la entonces presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, a Taipéi en abril de 2023 desencadenó una ola de sanciones chinas contra empresas y políticos europeos. ¿Está Europa dispuesta a pagar el precio por defender a la isla?

La sombra de Irán planea sobre todo. China, que en 2020 firmó un acuerdo de cooperación por 25 años con Teherán valorado en US$400.000 millones, ha sido acusada por EE.UU. de proporcionar apoyo logístico y tecnológico al régimen. Mientras los drones iraníes siguen atacando buques en el Mar Rojo y las milicias proxies extienden su radio de acción, Europa teme que Pekín use su influencia para desestabilizar aún más la región. La pregunta clave: ¿Logrará la UE que China modere su apoyo a Irán, o será otro punto de concesión?

El encuentro, rodeado de un hermetismo inusual, no incluirá rueda de prensa conjunta, un detalle que subraya la desconfianza mutua. Mientras los equipos negociadores ultiman los documentos, una cosa es clara: lo que no se diga en esta cumbre podría ser tan revelador como lo que sí se acuerde.

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El precedente que pesa sobre la cumbre: cómo China castigó a Europa por Taiwán en 2022 y 2023

La advertencia de Pekín sobre las “medidas contundentes” si Europa “interfiere” en Taiwán no es retórica. Tiene un patrón documentado: entre agosto de 2022 y abril de 2023, China activó un manual de represalias económicas y diplomáticas cada vez que un alto cargo europeo apoyó públicamente a Taipéi. El caso más grave —y menos recordado— fue el de Lituania, cuyo PIB cayó un 1,2% en 2022 tras el bloqueo chino a sus exportaciones, después de permitir que Taiwán abriera una “oficina de representación” en Vilna con ese nombre. Pekín suspendió todas las importaciones lituanas (desde leche hasta componentes electrónicos) y presionó a multinacionales como Continental AG para que cortaran lazos con empresas lituanas. El costo: €200 millones en pérdidas directas, según la Comisión Europea.

Pero el castigo no fue solo económico. En diciembre de 2022, tras la visita de la entonces presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, a Taiwán, China vetó la participación de eurodiputados en foros bilaterales y canceló diálogos sobre derechos humanos. Más grave aún: en marzo de 2023, el Ministerio de Comercio chino inició “investigaciones por dumping” contra vino español y cerdo danés, productos clave en regiones gobernadas por partidos pro-Taiwán. Francia, cuyo coñac ya sufre aranceles del 25% desde 2024, vio cómo Pekín retrasaba 18 meses la aprobación de un acuerdo agroalimentario valorado en €1.200 millones anuales. La estrategia es clara: golpear donde duele electoralmente, vinculando el comercio con la lealtad a la política de “una sola China”.

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Año Acción pro-Taiwán Represalia china Impacto económico
2021 Lituania permite oficina taiwanesa con ese nombre Bloqueo total a exportaciones lituanas -€200M (1,2% del PIB)
Diciembre 2022 Visita de Metsola a Taiwán Veto a eurodiputados en foros + investigación por dumping Retraso en acuerdos por €1.200M
Marzo 2023 Apoyo público de regiones europeas a Taiwán Aranceles a vino español y cerdo danés Pérdidas sectoriales del 8-12%

¿Repetirá Pekín el guión? La trampa del “diálogo sin concesiones”

El hermetismo de esta cumbre oculta una paradoja: Europa llega dividida (Alemania y Francia priorizan el comercio; los países bálticos y Europa del Este exigen firmeza en Taiwán) y China, unida en su estrategia. Los precedentes muestran que Pekín no negocia estos temas por separado: en 2020, vinculó la compra de vacunas contra el COVID-19 a que países como República Checa y Eslovaquia retiraran su apoyo a resoluciones de la ONU críticas con su política en Xinjiang. Hoy, con la economía europea al borde de la recesión y las elecciones al Parlamento Europeo en junio de 2024, la pregunta no es si habrá represalias, sino qué sector será el próximo objetivo. Los analistas de Mercator Institute for China Studies advierten: si Europa menciona Taiwán en el comunicado final, Pekín podría activar “medidas asimétricas” en 48 horas, como hizo con Lituania. El reloj ya está en marcha.

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