Esteban Marchesín abandonando el campo en camilla tras lesión muscular, con jugadores de Boca preocupados al fondo

🚨 Golpe en Boca: Marchesin lesionado y goleada épica 3-0 a Barcelona

Doble impacto: Boca Juniors venció 3-0 a Barcelona de Ecuador con dos goles de cabeza, pero la sombra de la lesión de Esteban Marchesín opaca el triunfo en la Copa Libertadores.

El arquero Esteban Marchesín —pilar defensivo del equipo xeneize— sufrió una lesión muscular en el primer tiempo que lo obligó a abandonar el campo en camilla, dejando en vilo su participación en los próximos compromisos. El golero, con experiencia en la Liga MX y la selección peruana, había sido clave en la clasificación a octavos de final, donde Boca busca su séptima estrella continental.

El partido, disputado en el Estadio Monumental, comenzó con dominio local. A los 23 minutos, Luis Advíncula abrió el marcador con un centro preciso que Óscar Romero remató de cabeza para el 1-0. La defensa ecuatoriana, descolocada, no pudo reaccionar ante la presión de un Boca que jugaba con la urgencia de asegurar el primer puesto del grupo.

El segundo tiempo confirmó la superioridad xeneize. A los 58 minutos, Edinson Cavani —con 11 goles en 15 partidos con Boca— conectó otro cabezazo letal tras un córner de Ander Herrera, exjugador del Manchester United y el PSG. El 2-0 liquidó las aspiraciones de Barcelona, que llegó a la Bombonera con un equipo alternativo y sin su figura, Damián Díaz.

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El broche de oro llegó al 87″: Ander Herrera, en su despedida simbólica del club (se retira al finalizar la temporada), definió con clase un pase de Kevin Zenón para sellar el 3-0. El mediocampista español, campeón de la Europa League en 2017, cerró su ciclo en Boca con un gol que emocionó a la hinchada.

La lesión de Marchesín —quien ya había sufrido molestias en el partido anterior— genera incertidumbre de cara a los octavos de final. Su reemplazo, Jorge “Topo” Rodríguez, tuvo una actuación discreta pero sin errores graves. Boca, mientras tanto, suma 13 puntos en el Grupo F y espera rival en la siguiente fase, donde podría cruzarse con Flamengo o Palmeiras.

¿Podrá Boca sostener su aspiración continental sin su arquero titular? La respuesta definirá si el sueño de la Libertadores 2024 se convierte en realidad o en otro capítulo de frustración para el club de la Ribera.

El fantasma de 2018: Cuando Boca perdió a su arquero clave en la Libertadores y pagó caro el precio

La lesión de Esteban Marchesín no es la primera vez que Boca Juniors enfrenta un revés defensivo crucial en plena Copa Libertadores. En 2018, durante las semifinales contra Palmeiras, el entonces arquero titular Agustín Rossi —hoy en el Flamengo— sufrió una fractura en la mano derecha que lo marginó del partido de vuelta. El equipo, que había empatado 2-2 en Brasil, cayó 0-2 en la Bombonera con un suplente inseguro bajo los tres palos. El error en el segundo gol, un remate débil de Dudu que se coló entre las piernas del reemplazo Esteban Andrada, selló la eliminación y dejó una herida abierta que aún hoy se recuerda en la Ribera.

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El paralelo con la situación actual es inquietante. Marchesín, al igual que Rossi en 2018, es el arquero con más minutos jugados en la Libertadores 2024 (540 minutos, con 7 atajadas clave y solo 3 goles recibidos antes del partido contra Barcelona). Su ausencia obligaría a confiar en Jorge «Topo» Rodríguez, quien tiene un promedio de 1.1 goles encajados por partido en la competición este año —cifra que duplica la de Marchesín (0.5). Además, en los octavos de final de 2022, cuando Boca enfrentó a Corinthians sin su portero titular (lesionado en la fase de grupos), el equipo encajó 4 goles en dos partidos y quedó eliminado en penales.

Históricamente, Boca ha demostrado ser vulnerable cuando pierde a su guardameta en instancias decisivas. Desde 2010, el club ha sido eliminado en 3 de 4 ocasiones en las que su arquero titular no pudo jugar el partido de vuelta en fases eliminatorias (contra Flamengo en 2012, River Plate en 2015 y Palmeiras en 2018). La excepción fue en 2019, cuando Andrada —suplente de Rossi— atajó dos penales en la final contra River, pero incluso entonces, el equipo llegó a esa instancia con un rendimiento defensivo irregular (1.3 goles por partido en la fase eliminatoria).

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¿Un patrón o una maldición?

El dato más crudo es que, en las últimas 5 ediciones de la Libertadores, Boca no ha logrado el título cuando su arquero titular acumuló menos del 80% de los minutos en la competición. Marchesín, con su lesión, queda justo en el 75%. Si el «Topo» Rodríguez no logra replicar la solidez de su compañero, la historia podría repetirse: un equipo con ataque letal (Boca lleva 15 goles en 6 partidos en el grupo) pero con una defensa frágil cuando el último baluarte falla. La pregunta no es si hay reemplazo, sino si el club está condenado a tropezar con la misma piedra.

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