Gráfico de ganancias de SoftBank con OpenAI en rojo y su deuda en azul ascendente

“SoftBank apuesta todo a la IA: ganancias récord por OpenAI y deuda en ascenso”

Salto histórico: SoftBank multiplica sus ganancias trimestrales gracias a OpenAI, pero su estrategia de endeudamiento masivo para dominar la IA plantea riesgos sin precedentes.

SoftBank Group Corp. ha registrado un aumento espectacular en sus beneficios trimestrales, impulsado por la revalorización de su inversión en OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT. Este resultado refuerza la decisión del gigante japonés de redoblar su apuesta por la inteligencia artificial, en un momento en que el sector tecnológico global enfrenta volatilidad por conflictos geopolíticos, como la guerra en Medio Oriente.

Las ganancias generadas por OpenAI compensaron el bajo rendimiento de otras inversiones en el portafolio de SoftBank, evidenciando una creciente dependencia de la startup estadounidense. Sin embargo, OpenAI enfrenta desafíos: competencia feroz de Anthropic y Google, además de informes que señalan que no está cumpliendo sus metas internas más ambiciosas. Este escenario plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de una estrategia que concentra recursos en un solo actor, en un mercado tan dinámico y competitivo.

El beneficio neto de SoftBank en su cuarto trimestre fiscal alcanzó los 1,83 billones de yenes (US$11.600 millones), una cifra que superó ampliamente las expectativas de los analistas, estimadas en 295.200 millones de yenes. Según Kirk Boodry, analista de Bloomberg Intelligence, este resultado se atribuye casi en su totalidad a los US$25.000 millones en ganancias por valoración de OpenAI registrados en el trimestre. Un dato que resalta el peso descomunal de esta inversión en los resultados financieros del grupo.

'SoftBank apuesta todo a la IA: ganancias récord por OpenAI y deuda en ascenso'

La valoración de OpenAI se ha disparado de US$157.000 millones a US$852.000 millones desde la primera inversión de SoftBank. Para finales de año, la empresa japonesa planea elevar su participación total en la startup a US$64.600 millones, una apuesta que podría definir su futuro en la próxima década. Este movimiento se enmarca en una estrategia más amplia: Masayoshi Son, CEO de SoftBank, ha estado liquidando activos y aumentando la deuda para financiar una oleada de inversiones en IA, que incluyen centros de datos valorados en cientos de miles de millones de dólares. En marzo, SoftBank aseguró una línea de crédito puente de US$40.000 millones, un indicio claro de la magnitud de sus ambiciones.

¿Una apuesta arriesgada o una visión genial?

Para algunos analistas, como Richard Kaye, codirector de estrategia de renta variable de Japón en Comgest Asset Management, el historial de inversiones de SoftBank ha sido mejor de lo que muchos reconocen. “La historia de SoftBank ha sido buena en los registros de inversión y quizás mejor de lo que la gente a veces permite”, afirmó Kaye. Sin embargo, también advirtió que el negocio de SoftBank no depende únicamente de OpenAI. La empresa cuenta con otros activos clave, como Arm Holdings Plc (ARM), de la cual posee alrededor del 90%, y cuya cotización subió un 38% durante el trimestre de marzo. Además, su unidad de telecomunicaciones en Japón, SoftBank Corp., sigue siendo un pilar fundamental.

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Kaye destacó un desafío estructural: “Es muy difícil para cualquiera de las megacompañías tecnológicas globales diversificar sus apuestas entre actores competidores. SoftBank no es realmente diferente en ese sentido”. Esta observación subraya el riesgo de concentrar recursos en un sector donde la competencia es feroz y los ciclos de innovación, acelerados. Arm, por ejemplo, está expandiendo sus operaciones hacia el hardware de IA, mientras que la división de móviles de SoftBank planea incursionar en neonubes y celdas de batería para centros de datos de IA, buscando capitalizar la demanda creciente de infraestructura tecnológica.

Vision Fund: ganancias récord, pero con sombras

El Vision Fund, el brazo de inversiones de SoftBank que incluye su participación en OpenAI, reportó ganancias de 3,08 billones de yenes en el trimestre. Sin embargo, este éxito contrasta con el desempeño negativo de otras participaciones públicas, como Coupang Inc. (CPNG) y Grab Holdings Ltd. (GRAB), cuyas acciones se desplomaron durante el período. La opacidad es otro desafío: la gran mayoría de las empresas en la cartera del Vision Fund son privadas, lo que dificulta que los analistas realicen estimaciones precisas sobre su valor real.

Mientras SoftBank avanza en su estrategia de IA, también está preparando el lanzamiento de Roze, una empresa de robótica de IA que podría debutar en la bolsa estadounidense. Además, Masayoshi Son ha mantenido conversaciones con el presidente francés Emmanuel Macron para presentar un ambicioso proyecto de centros de datos de IA en Francia, una iniciativa que podría consolidar su presencia en Europa. Sin embargo, estos movimientos aumentan la presión sobre las finanzas de la empresa, especialmente en un contexto donde los acreedores muestran resistencia a su creciente endeudamiento. Prueba de ello es que SoftBank redujo sus planes para un préstamo de margen de US$10.000 millones, respaldado por su participación en OpenAI, tras encontrar escepticismo entre algunos prestamistas.

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Deuda y riesgos: ¿Hasta dónde puede llegar SoftBank?

La estrategia de SoftBank no está exenta de riesgos. Su dependencia de OpenAI —una empresa que, pese a su crecimiento, enfrenta desafíos técnicos y competitivos— podría convertirse en un punto débil si la startup no logra mantener su ritmo de innovación. Además, el endeudamiento masivo para financiar sus apuestas en IA plantea preguntas sobre su capacidad para sostener inversiones a largo plazo, especialmente si los mercados se vuelven adversos o si las tasas de interés siguen en alza.

En 2021, SoftBank ya vivió un episodio similar: su apuesta por WeWork terminó en un desastre financiero, con una valoración que se desplomó de US$47.000 millones a menos de US$10.000 millones en cuestión de meses. Aunque OpenAI parece más sólida, el precedente recuerda que incluso las inversiones más prometedoras pueden torcerse. ¿Está SoftBank repitiendo el mismo patrón, pero a una escala aún mayor?

Mientras el mundo observa, Masayoshi Son sigue adelante con su visión: convertir a SoftBank en el epicentro global de la inteligencia artificial. Pero con cada nueva apuesta, la pregunta persiste: ¿Es esta una revolución tecnológica o un castillo de naipes financiero?

El precedente de WeWork y otras apuestas fallidas: ¿un patrón en la estrategia de Son?

La espectacular apuesta de SoftBank por OpenAI evoca un patrón histórico en la estrategia de Masayoshi Son, caracterizado por inversiones masivas en empresas disruptivas que, en algunos casos, terminaron en fiascos multimillonarios. El ejemplo más citado —y el que ahora resurge como advertencia— es WeWork, pero no es el único. Analizar estos precedentes es clave para entender si la actual apuesta por la IA podría repetir errores del pasado o si, esta vez, el cálculo es distinto.

En 2019, SoftBank inyectó US$10.600 millones en WeWork, elevando su valoración a US$47.000 millones pese a que la empresa acumulaba pérdidas anuales de US$1.900 millones. Menos de un año después, el intento de salida a bolsa fracasó estrepitosamente: la valoración se desplomó a US$8.000 millones, y SoftBank tuvo que rescatar a la compañía con un paquete de US$9.500 millones adicionales, asumiendo el 80% de las acciones y una pérdida neta de US$4.600 millones en 2020. El episodio no solo dañó la reputación de Son, sino que obligó a SoftBank a vender activos clave —como su participación en T-Mobile— para sanear sus finanzas.

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Pero WeWork no fue un caso aislado. En 2017, SoftBank lideró una inversión de US$4.400 millones en Uber cuando la compañía valía US$68.000 millones, solo para ver cómo su participación se devaluaba tras el escándalo por la cultura tóxica de la empresa y su lenta ruta a la rentabilidad. Otra apuesta polémica fue Oyo Rooms, la cadena hotelera india: SoftBank invirtió US$1.500 millones entre 2015 y 2019, pero en 2020, la valoración de Oyo cayó un 90%, de US$10.000 millones a apenas US$2.500 millones, según informes de The Ken.

Empresa Inversión de SoftBank Valoración máxima Pérdida/Devaluación Año crítico
WeWork US$10.600M US$47.000M -US$4.600M (2020) 2019
Uber US$4.400M US$68.000M Devaluación del 30% en 2019 2017-2019
Oyo Rooms US$1.500M US$10.000M -90% (a US$2.500M) 2020

Lo que distingue a OpenAI de estos casos es su modelo de ingresos recurrente (suscripciones a ChatGPT Enterprise, acuerdos con Microsoft) y su ventaja tecnológica demostrable. Sin embargo, el riesgo sistémico persiste: en 2021, el Vision Fund reportó pérdidas récord de US$27.000 millones, en parte por el colapso de empresas como Greensill Capital (donde SoftBank perdió US$1.200 millones) y la caída de Katerra, una startup de construcción que quebró dejando una deuda de US$1.000 millones. La pregunta ahora es si OpenAI puede generar flujos de caja suficientes para justificar una valoración de US$852.000 millones2,5 veces el PIB de Chile— o si, como advierten analistas de Mizuho Securities, estamos ante otra burbuja inflada por expectativas.

¿Un giro táctico o la misma película con otro reparto?

Son ha defendido su estrategia argumentando que la IA es “la electricidad del siglo XXI”, pero los inversores recuerdan que, en 2000, usó un discurso similar para justificar su apuesta por empresas punto-com durante la burbuja tecnológica. Entonces, SoftBank perdió el 99% de su valor en Nasdaq y Son tardó una década en recuperarse. Hoy, con una deuda que roza los US$100.000 millones y un portafolio donde el 60% de las ganancias dependen de una sola empresa, el margen de error es mínimo. La diferencia entre genialidad y temeridad, una vez más, la marcarán los números del próximo trimestre.

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