Gráfico en rojo mostrando caída del 65% en descargas de Sora de OpenAI en 60 días

🚨 Sora de OpenAI pierde fuel: caen descargas un **65%** en solo 2 meses

Caída en picado: La app estrella de OpenAI para generar videos con IA pasa de 3,2M a 1,2M descargas en 60 días, mientras usuarios migran a rivales como Vibes de Meta.

El modelo Sora 2, que en septiembre de 2023 revolucionó la generación de videos hiperrealistas con inteligencia artificial, ve cómo su aplicación homónima pierde un 65 % de descargas entre noviembre (3,2 millones) y enero (1,2 millones), según datos de Appfigures analizados por TechCrunch. El declive no es solo en nuevas instalaciones: el uso diario también se desplomó un 32 % interanual, con usuarios abandonando la plataforma para crear contenido.

La app, lanzada inicialmente solo para usuarios en EE.UU. y Canadá (y con acceso por invitación en iOS), superó el millón de descargas en menos de cinco días —un récord que ni ChatGPT logró—, según celebró su director, Bill Peebles, en X (antes Twitter). Sin embargo, el éxito inicial chocó con un problema crítico: la saturación del modelo Sora 2. En diciembre, OpenAI se vio obligada a limitar su uso ante la avalancha de peticiones para generar videos, lo que ralentizaba el servicio y frustraba a los creadores.

El informe de Appfigures revela que, tras alcanzar su pico en diciembre con 3,2 millones de descargas, la app experimentó una caída del 32 % en ese mismo mes, seguida de un 45 % adicional en enero. En total, Sora acumula 9,6 millones de descargas en iOS y Android, pero su modelo de monetización también resiente el bajón: los usuarios gastaron US$367.000 en enero (≈€307.390), muy por debajo de los US$540.000 (≈€452.291) de diciembre. EE.UU. lidera el gasto, seguido de Japón, Canadá, Corea del Sur y Tailandia.

¿Qué frenó a Sora? Competencia feroz y polémicas legales

El declive de Sora coincide con el auge de alternativas como Vibes de Meta (integrada en Instagram y Facebook) y Nano Banana de Google Gemini, que ofrecen herramientas similares sin las restricciones iniciales de OpenAI. Pero el golpe más duro llegó desde el frente legal: la Asociación Japonesa de Radiodifusores Comerciales (JBA) acusó a OpenAI de entrenar Sora 2 con material protegido de estudios de anime sin consentimiento, un escándalo que mancilló su reputación entre creadores de contenido.

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El intento de OpenAI por reconducir la situación —el acuerdo con Disney en enero de 2024, que incluía una inversión de US$1.000 millones y una licencia para usar personajes de la compañía en videos generados por IA— no logró revertir la tendencia. Los usuarios, según analistas, prefieren ahora plataformas con menos barreras de entrada y mayor velocidad de generación, como las de Meta o Google.

El futuro de Sora: ¿reinvención o irrelevancia?

OpenAI enfrenta ahora un dilema: ¿priorizar la estabilidad del modelo Sora 2 (y riesgo de saturar el servicio) o abrirlo a más usuarios y arriesgarse a repetir los errores de diciembre. Mientras, sus competidores avanzan. Vibes de Meta, por ejemplo, ya permite generar videos de hasta 1 minuto con solo un prompt de texto, y Google Nano Banana destaca por su integración con YouTube Shorts, atrayendo a creadores de contenido viral.

El caso de Sora refleja un patrón en el mercado de IA: el entusiasmo inicial por una tecnología disruptiva suele chocar con problemas de escalabilidad, legales o de experiencia de usuario. Como ocurrió con DALL·E 2 en 2022, que tras su lanzamiento masivo vio cómo usuarios migraban a MidJourney por su mayor flexibilidad, Sora podría quedar relegada si no resuelve sus cuellos de botella. ¿Logrará OpenAI recuperarse antes de que sus rivales dominen el mercado?

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El precedente que persigue a Sora: el caso DALL·E 2 y la «maldición del pionero» en IA

La caída de Sora no es un fenómeno aislado, sino el último capítulo de un patrón que OpenAI ya vivió con DALL·E 2 en 2022. Entonces, la herramienta de generación de imágenes arrasó al lanzar su versión beta en abril de ese año, acumulando 1 millón de usuarios en solo dos meses y generando más de 2 millones de imágenes diarias en su pico. Sin embargo, su dominio duró menos de seis meses: en octubre de 2022, MidJourney —con un modelo más rápido y menos restrictivo en filtros de contenido— le arrebató el 40 % de la cuota de mercado en herramientas de IA visual, según datos de SimilarWeb. El error estratégico de OpenAI fue claro: priorizar el control sobre la escalabilidad, imponiendo listas de espera y límites de uso que ahuyentaron a creadores profesionales.

El paralelo con Sora es inquietante. Al igual que DALL·E 2, Sora 2 debutó con restricciones geográficas (solo EE.UU. y Canadá) y un sistema de invitaciones que, aunque generó exclusividad inicial, limitió su adopción masiva. Mientras, competidores como Vibes de Meta —que en diciembre de 2023 ya permitía generar videos de 60 segundos con un solo clic en Instagram— capitalizaron la frustración de los usuarios. La historia se repite incluso en cifras: DALL·E 2 perdió un 35 % de usuarios activos entre septiembre y diciembre de 2022, casi idéntico al 32 % interanual que Sora registra ahora. La diferencia clave es el contexto legal: DALL·E 2 enfrentó demandas por violación de derechos de autor de artistas (como la colectiva interpuesta por Sarah Andersen, Kelly McKernan y Karla Ortiz en enero de 2023), pero Sora arrastra además la acusación de la Asociación Japonesa de Radiodifusores Comerciales (JBA), que en noviembre de 2023 denunció el uso no autorizado de 12.000 horas de anime protegido para entrenar su modelo.

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OpenAI tiene un último as en la manga: el acuerdo con Disney, que en 2024 inyectó US$1.000 millones para integrar personajes como Mickey Mouse o Star Wars en videos generados por IA. Pero el precedente de DALL·E 2 advierte que, sin cambios radicales, incluso los acuerdos con gigantes del entretenimiento pueden ser insuficientes. Stability AI —creadora de Stable Diffusion— demostró en 2023 que la clave no está en las alianzas, sino en la velocidad de iteración: tras perder terreno frente a MidJourney, lanzó SDXL 1.0 en julio, reduciendo los tiempos de generación en un 60 % y recuperando el 22 % de usuarios migrados. Sora, en cambio, aún no ha anunciado actualizaciones significativas desde su lanzamiento en septiembre.

La cuenta atrás: 90 días para evitar el colapso

Los analistas de Gartner estiman que, en el mercado de IA generativa, el plazo crítico para retener usuarios es de tres meses tras el primer declive. Sora lleva 60 días en caída libre. Si OpenAI no desbloquea el acceso global, acelera la generación de videos (actualmente, el promedio es de 47 segundos por clip, frente a los 22 segundos de Vibes) o resuelve la demanda de la JBA antes de abril, podría repetir el destino de Google’s Imagen, otra herramienta pionera que en 2022 pasó de 500.000 descargas mensuales a ser irrelevante en menos de un año. La pregunta no es si Sora puede recuperarse, sino si OpenAI está dispuesta a sacrificar su modelo de control por supervivencia.

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