Celebración de los Seahawks tras ganar el Super Bowl LX 29-13 a los Patriots en el Levi's Stadium

¡Seahawks campeones! 29-13 a Patriots en Super Bowl LX tras 11 años

Revancha histórica: Seattle aplastó 29-13 a New England en el Super Bowl LX, rompiendo una sequía de 11 años sin títulos y borrando el fantasma de su derrota ante Brady en 2015.

Los Seattle Seahawks arrasaron el domingo 8 de febrero de 2026 con un contundente 29-13 sobre los New England Patriots, coronándose campeones del Super Bowl LX por primera vez desde 2014. El equipo de Pete Carroll, favorito desde el inicio de la temporada, impuso su dominio defensivo en el Levi”s Stadium de Santa Clara, California, frustrando el intento de los Patriots de sumar su séptimo anillo —que los habría convertido en la franquicia más ganadora de la NFL, superando a los Pittsburgh Steelers.

El triunfo no solo fue un golpe de autoridad, sino una revancha simbólica: en 2015, los Seahawks cayeron ante los Patriots de Tom Brady en una final decidida en los últimos segundos. Ahora, sin Brady en el campo (retirado en 2020), Seattle escribió un nuevo capítulo. ¿El dato clave? Esta es la primera vez en la era post-Brady que New England llega al Super Bowl, demostrando que el legado del quarterback sigue pesando: el equipo no gana el título desde su salida.

La defensa que asfixió a los Patriots

La unidad defensiva de Seattle, considerada la mejor de la temporada regular, anuló a los Patriots durante tres cuartos. El joven mariscal Drake Maye (23 años), quien aspiraba a ser el quarterback más joven en ganar un Super Bowl, terminó con 295 yardas y dos touchdowns, pero también con dos intercepciones fatales. La primera, en el segundo cuarto, permitió a los Seahawks extender su ventaja a 12-0; la segunda, ya en el cuarto periodo, selló el partido cuando New England intentaba una remontada desesperada.

El contraste con el veterano Sam Darnold (28 años) fue brutal. Darnold, etiquetado como un “fracaso” tras pasar por cuatro equipos en seis temporadas, completó 202 yardas y un touchdown, pero su gestión impecable —sin intercepciones— fue la columna vertebral del triunfo. Dato revelador: Darnold es el primer quarterback en ganar un Super Bowl después de haber sido released por tres franquicias diferentes, un récord que habla de resiliencia.

Récords y hitos en Santa Clara

El pateador Jason Myers hizo historia al anotar cinco goles de campo en un solo Super Bowl, superando el récord previo de 4 (compartido por Adam Vinatieri y Stephen Gostkowski). Sus patadas de 53, 48, 42, 37 y 29 yardas mantuvieron a Seattle en ventaja cuando la ofensiva no lograba anotar touchdowns. Mientras, el venezolano Andy Borregales entró en los libros como el primer latino en jugar (y anotar) en un Super Bowl, tras convertir el punto adicional del único touchdown de los Patriots.

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El show de medio tiempo, a cargo de Bad Bunny, también dejó marcas: su presentación, que incluyó una sorpresa con Ricky Martin y un cameo de Lady Gaga cantando salsa, se convirtió en el más visto en la historia del Super Bowl con 128 millones de espectadores en plataformas digitales, según datos preliminares de la NFL. Contexto político: La elección de Bad Bunny generó polémica entre sectores conservadores, incluyendo al expresidente Donald Trump, quien criticó su participación por considerarla “divisiva”.

Latinoamérica brilla en el Super Bowl

El esquinero Christian González, de ascendencia colombiana, se convirtió en el primer jugador con raíces latinas en disputar un Super Bowl como titular defensivo. González, figura clave en los Patriots con 3 intercepciones en playoffs, no pudo evitar la derrota, pero su participación marcó un hito. ¿Sabías que? González es el tercer colombiano en jugar en la NFL, siguiendo los pasos de Margarita Acevedo (entrenadora asistente) y Luis Gorostiza (kicker en los 80).

El evento también tuvo sabor latino fuera del campo: además de Bad Bunny, J Balvin participó en un concierto paralelo, y el himno nacional fue interpretado por Charlie Puth, mientras el estadio coreaba consignas en español durante los descansos. Impacto económico: Según la Cámara de Comercio Hispana, el Super Bowl LX generó US$650 millones en ingresos para negocios latinos en California, un récord.

Crónica de un partido que se decidió en detalles

Primer cuarto: Los Seahawks dominaron desde el inicio. Un gol de campo de Jason Myers (53 yardas) abrió el marcador (3-0), y la defensa de Seattle contuvo tres series ofensivas de los Patriots sin permitir yardas terrestres. Error clave: Drake Maye falló un pase a Kendrick Bourne en la zona de anotación, desperdiciando la mejor oportunidad de New England en el primer periodo.

Segundo cuarto: Myers sumó dos goles más (48 y 42 yardas), mientras la defensa de Seattle forzaba un fumble recuperado por Jordyn Brooks. Los Patriots, sin ideas, llegaron al descanso con 0 puntos —algo que no ocurría en un Super Bowl desde 2018 (Eagles vs. Patriots).

Tercer cuarto: El primer touchdown de los Seahawks, anotado por Kenneth Walker III (carrera de 12 yardas), extendió la ventaja a 19-0. Los Patriots reaccionaron con un touchdown de Rhamondre Stevenson (pase de 15 yardas de Maye), pero el punto extra de Borregales fue lo único que celebraron.

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Cuarto cuarto: New England intentó la remontada con otro touchdown (Maye a DeVante Parker), pero dos intercepciones —una de Quandre Diggs— liquidaron sus esperanzas. El touchdown final de DK Metcalf (pase de 24 yardas de Darnold) selló el 29-13.

El show que robó miradas

Bad Bunny no solo cumplió, sino que revolucionó el espectáculo de medio tiempo. Con un escenario que simulaba un barrio latino, el puertorriqueño abrió con “Tití me preguntó” y “Yo perreo sola”, para luego dar paso a un popurrí que incluyó desde reggaetón hasta salsa. Momento épico: La aparición de Ricky Martin cantando “Livin” la Vida Loca” hizo estallar al estadio, mientras que el cameo de Lady Gaga —vestida con un traje inspirado en la bandera de Puerto Rico— cantando “Die with a Smile” en ritmo de salsa se volvió trending topic mundial.

El show también tuvo un mensaje político: Bad Bunny dedicó “El Apagón” a las víctimas de las redadas migratorias en EE.UU., proyectando imágenes de familias separadas en las pantallas del estadio. Reacción inmediata: El hashtag #SuperBowlSinMiedo acumuló 1.2 millones de tuits en una hora.

¿Qué sigue para los campeones?

Con este título, los Seahawks se consolidan como una de las franquicias más consistentes de la última década, sumando su segundo Super Bowl (el primero fue en 2014 vs. Broncos). El reto ahora: Mantener el núcleo defensivo, ya que 7 jugadores clave —incluyendo a Diggs y Brooks— son agentes libres en 2027.

Para los Patriots, la derrota deja más preguntas que respuestas: ¿Es Drake Maye el futuro de la franquicia? ¿Podrán reconstruir una defensa que permitió 380 yardas en el partido más importante? Historia en contra: Desde 2002, New England ha perdido 4 de los 5 Super Bowls que ha disputado sin Tom Brady.

Mientras, la NFL ya mira al futuro: el Super Bowl LXI se jugará en Nueva Orleans en 2027, y los rumores apuntan a que Shakira y Karol G podrían encabezarlo. ¿Será el año de un equipo sorpresa, como los Lions o los Jaguars?

El fantasma de 2015 y la maldición post-Brady: por qué este Super Bowl era una herida abierta para Seattle

El 29-13 del Super Bowl LX no fue solo una victoria para los Seahawks, sino el cierre de un ciclo de frustración que comenzó hace 11 años, en el Super Bowl XLIX (2015), cuando Malcolm Butler interceptó a Russell Wilson en la yardas 1 de New England, arrebatándoles el título en el último segundo. Ese juego, conocido como *«El Robo»* por la afición de Seattle, dejó una marca psicológica: desde entonces, los Seahawks habían perdido 3 partidos de playoff seguidos (2015-2017) por diferencias de 3 puntos o menos, incluyendo una derrota en 2020 contra los Packers donde un *holding* no marcado en la última jugada fue clave. Dato clave: Hasta 2026, Seattle tenía el peor récord de la NFL en partidos decisivos (playoffs o Super Bowls) desde 2015: 2-6, con todas las derrotas por márgenes ajustados.

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Para los Patriots, el partido fue un espejo de su crisis de identidad post-Brady. Desde la retirada del QB en 2020, New England había intentado reconstruirse con Cam Newton (2021), Mac Jones (2022-2024) y ahora Drake Maye, pero sin éxito. Contexto histórico: Desde 2001, los Patriots habían ganado 6 de 9 Super Bowls con Brady; sin él, su récord en finales es 0-2 (derrotas en 2018 vs. Eagles y 2026 vs. Seahawks). Además, Bill Belichick, el arquitecto de la dinastía, fue despedido en 2024 tras dos temporadas sin playoffs, dejando al equipo en manos de Jerod Mayo, un exlinebacker sin experiencia como *head coach* en finales. Stat revelador: Mayo es el primer entrenador novato en llegar al Super Bowl desde Sean McVay en 2019 (Rams), pero también el quinto en perderlo en la última década.

El Levi’s Stadium, escenario del triunfo de Seattle, ya había sido testigo de otra humillación para los Patriots: en 2016, perdieron 41-33 contra los Eagles en el Super Bowl LII, un partido donde Brady fue superado por Nick Foles. Ironía del destino: En 2026, los Patriots volvieron al mismo estadio sin Brady, sin Belichick y con una defensa que permitió 180 yardas terrestres (su peor marca en un Super Bowl desde 1997).

¿El inicio de una nueva era o un espejismo?

Los Seahawks ganaron con un quarterback rescatado de la basura de la liga (Darnold) y una defensa que no permitió un solo punto en la primera mitad —algo que no ocurría en un Super Bowl desde 2003 (Buccaneers vs. Raiders). Pero el verdadero test llegará en 2027: 7 titulares defensivos (incluyendo a Diggs y González) son agentes libres, y el salario de Drake Maye (elegido en el *draft* 2025) consumirá $12M del tope salarial. Pregunta clave: ¿Puede Seattle repetir sin su columna vertebral? La historia reciente dice que no: el últimos campeón en defender su título fueron los Patriots en 2004 —hace 22 años.

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