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	<title>comida ecuatoriana archivos - En foco Hoy</title>
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	<description>Noticias verificadas al minuto sobre deportes, economía, tecnología y el mundo. Análisis profundos y cobertura de los acontecimientos e impactos que definen nuestro tiempo.</description>
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		<title>Diana Lozano: del rechazo en España al triunfo con su food truck ecuatoriano</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Jun 2026 05:29:42 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Sueño sobre ruedas: Diana Lozano transformó el racismo y la nostalgia en &#8220;Chulla Vida&#8221;, un</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/diana-la-nina-quitena-que-migro-sola-a-espana-y-que-hoy-triunfa-con-su-food-truck-ecuatoriano-chulla-vida/">Diana Lozano: del rechazo en España al triunfo con su food truck ecuatoriano</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Sueño sobre ruedas:</strong> Diana Lozano transformó el racismo y la nostalgia en &#8220;Chulla Vida&#8221;, un food truck que lleva el sabor de Ecuador por España.</p>
<p></p>
<figure itemscope itemtype="http://schema.org/ImageObject" class="image-container"><picture><source media="(min-width: 1200px)" srcset="https://imagenes.primicias.ec/files/main_image_832_468/uploads/2026/06/25/6a3d7ccc47686.jpeg"><source media="(min-width: 768px)" srcset="https://imagenes.primicias.ec/files/image_640_360/uploads/2026/06/25/6a3d7ccc47686.jpeg"><img decoding="async" style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  class="u-img-fluid" alt="Diana Lozano en su food truck Chulla Vida, sirviendo comida ecuatoriana en España" src="https://imagenes.primicias.ec/files/image_480_270/uploads/2026/06/25/6a3d7ccc47686.jpeg"></source></source></picture></figure>
</p>
<p>Diana Lozano (a la derecha) en su food truck, Chulla Vida, que recorre diversas ciudades de España ofertando comida ecuatoriana.</p>
<h2>De la migración solitaria al arraigo forzado</h2>
<p>MADRID. Diana llegó a España con 13 años, junto a su hermano de 15, en 2003. Viajarían como &#8220;los típicos niños que iban con la azafata&#8221;, justo antes de que España exigiera visado a los ecuatorianos. Su destino: Murcia, epicentro de la migración ecuatoriana en España, donde hoy viven alrededor de 29.000 personas de origen ecuatoriano.</p>
<p>La adaptación fue brutal. &#8220;Había mucho racismo, era feo, feo&#8221;, recuerda. Durante dos años, ella y su hermano suplicaron a su madre que los enviara de vuelta. &#8220;En el cole te veían como una especie rara, como que no fueras humana&#8221;, confiesa. Aunque el idioma era el mismo, los códigos no: &#8220;Los profesores hablaban y yo les entendía la mitad&#8221;.</p>
<p>Su madre, Yolanda Villacís, había emigrado en 1999. Abogada en Ecuador, con una familia de clase media, el feriado bancario las dejó &#8220;sin nada de la noche a la mañana&#8221;. En España, probó suerte en el campo de Lorca, pero no aguantó. Se trasladó a Murcia, donde trabajó en una fábrica textil, planchando. Nunca logró homologar su título de abogada, pero sí el bachillerato. Volvió a estudiar administración. &#8220;Es una persona que vale mucho, mi heroína&#8221;, dice Diana.</p>
<p>Mientras Yolanda reconstruía su vida, Diana y su hermano observaban su resistencia. &#8220;Estuvimos dos años así, luego la cosa fue cambiando&#8221;, cuenta. La comunidad latina crecía, llegaron amistades, y los códigos de la nueva sociedad dejaron de ser ajenos. &#8220;Encuentras amistades de allí, amistades de aquí, y vas consiguiendo esa adaptación que necesitas&#8221;.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /><img decoding="async" style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  class="pm-banner__img" src="https://primicias.s3.us-east-1.amazonaws.com/recursos/banderas/spain2.png" alt="Diana Lozano y su familia en el interior del locutorio Las Maravillas en Murcia"></p>
<h2>El emprendimiento como escape</h2>
<p>Diana echó raíces en España, a diferencia de su hermano, que vive entre ambos países. A los 19 años, la maternidad no la frenó. &#8220;Seguí estudiando, porque para mí el conocimiento es poder&#8221;, afirma. Heredó de su madre la vena emprendedora: abrió el Locutorio Las Maravillas en Murcia, un negocio que era también tienda de alimentación y punto de encuentro para migrantes. Durante años, fue un refugio donde se hablaba de trabajo, papeles y la familia dejada atrás.</p>
<p>Lo mantuvo tres años, pero lo cerró seis meses antes de la pandemia. &#8220;Dios te manda las cosas en el momento perfecto&#8221;, dice ahora. En octubre de 2019, empezó a estudiar desarrollo web y fue contratada en una empresa de cartuchos y tóner. Durante el confinamiento, la web que desarrolló &#8220;la petó&#8221;: con las familias en casa, las ventas online se dispararon.</p>
<p>Pero Diana no quería una nómina. Dejó la empresa, se formó en marketing digital y vendió piscinas para una constructora. Los resultados fueron tan buenos que en 2024 dio el salto: creó Vloz Group Global, su propia sociedad limitada. El nombre es un homenaje: la V por Villacís (apellido de su madre), el resto por Lozano (el de su padre).</p>
<h2>El giro que lo cambió todo</h2>
<p>Bajo Vloz Group, desarrolló actividades en marketing digital, construcción y sector inmobiliario. Hasta que un anuncio en Instagram lo alteró todo: el festival gastronómico itinerante Latineando. Diana vio que Ecuador no estaba representado. &#8220;Siempre es como que estamos aislados, sabemos que existimos, pero no estamos en las cosas que tenemos que estar&#8221;, explica.</p>
<p>Escribió a los organizadores. &#8220;Yo soy demasiado patriota. Siempre he sido bien patriota y quería estar presente por Ecuador&#8221;, confiesa. Sin experiencia en hostelería, logró un food truck para su país. &#8220;Nosotros también estamos. Somos super válidos, tenemos mil cosas que ofrecer&#8221;.</p>
<p>Añadió un epígrafe de hostelería a su empresa y lanzó &#8220;Chulla Vida Vloz&#8221;, un guiño a que solo se vive una vez. Los organizadores le facilitaron el camión, evitándole la enorme inversión de adquirir y homologar un vehículo propio. Ella lo adaptó, decoró y convirtió en una embajada ecuatoriana sobre ruedas.</p>
<p>Simplificó el menú: papipollo, salchipapas, chuzos y hornado. Y lo convirtió en una aventura familiar. Su madre se encarga del hornado (preparado en Murcia, envasado al vacío y transportado por España). Su hermano Ricardo, de la coctelería. Su pareja, de la logística. Su hijo, de echar una mano en todo.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure class="c-detail__media__thumb zoom-effect"><picture><source media="(min-width: 768px)" srcset="https://imagenes.primicias.ec/files/image_original/uploads/2026/06/25/6a3d7df55197e.jpeg"><source media="(min-width: 400px)" srcset="https://imagenes.primicias.ec/files/image_original/uploads/2026/06/25/6a3d7df55197e.jpeg"><img decoding="async" style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  loading="lazy" alt="Menú del food truck Chulla Vida con platos típicos ecuatorianos como papipollo y salchipapas" src="https://imagenes.primicias.ec/files/image_original/uploads/2026/06/25/6a3d7df55197e.jpeg"></source></source></picture><figcaption class="c-detail__media__txt"><span class="c-detail__media__credit">Diana Lozano, quiteña, junto a su hijo, quien ayuda en el trabajo del food truck de comida ecuatoriana que recorre España.</span><span class="c-detail__media__signature">Cortesía</span></figcaption></figure>
</p>
<h2>El impacto emocional de Chulla Vida</h2>
<p>Desde marzo de 2025, Chulla Vida Vloz ha recorrido Murcia, Málaga, Sevilla, Alicante y municipios madrileños dentro del festival Latineando. &#8220;Se me eriza la piel cuando veo esos videos de toda la gente ecuatoriana que ha ido a ver el food truck&#8221;, reconoce Diana.</p>
<p>La escena se repite: familias atraídas por una salchipapa que terminan haciéndose fotos frente al camión, decorado con los colores de Ecuador. Migrantes emocionados al escuchar un acento familiar. En Murcia, Diana comprendió la dimensión de su proyecto. &#8220;Cuando llegué y vi que la gente se echaba fotos y se sentían tan orgullosos, venía gente de todos lados&#8221;.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure class="c-detail__media__thumb zoom-effect"><picture><source media="(min-width: 768px)" srcset="https://imagenes.primicias.ec/files/image_original/uploads/2026/06/25/6a3d7e4db3ffd.jpeg"><source media="(min-width: 400px)" srcset="https://imagenes.primicias.ec/files/image_original/uploads/2026/06/25/6a3d7e4db3ffd.jpeg"><img decoding="async" style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  loading="lazy" alt="Multitud de personas haciendo cola en el food truck Chulla Vida durante el festival Latineando" src="https://imagenes.primicias.ec/files/image_original/uploads/2026/06/25/6a3d7e4db3ffd.jpeg"></source></source></picture><figcaption class="c-detail__media__txt"><span class="c-detail__media__credit">Ricardo Lozano se encarga de la coctelería en Chulla Vida, el food truck de comida ecuatoriana que recorre España.</span><span class="c-detail__media__signature">Cortesía</span></figcaption></figure>
</p>
<p>Gestionar un food truck implica jornadas interminables, proveedores distintos en cada ciudad, normativas sanitarias, personal y logística agotadora. Su hijo se lo recuerda: &#8220;Mamá, si tú no lo haces ni por el dinero, lo haces por patriotismo&#8221;. Y quizá por eso sigue adelante, incluso cuando el cansancio aprieta. &#8220;Ya me metí en esto y no voy a quedar mal, primeramente por mi persona y luego por mi país&#8221;.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure class="c-detail__media__thumb zoom-effect"><picture><source media="(min-width: 768px)" srcset="https://imagenes.primicias.ec/files/image_original/uploads/2026/06/25/6a3d7ea2df09b.jpeg"><source media="(min-width: 400px)" srcset="https://imagenes.primicias.ec/files/image_original/uploads/2026/06/25/6a3d7ea2df09b.jpeg"><img decoding="async" style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  loading="lazy" alt="Diana Lozano junto a su madre y hermano frente al food truck decorado con los colores de la bandera de Ecuador" src="https://imagenes.primicias.ec/files/image_original/uploads/2026/06/25/6a3d7ea2df09b.jpeg"></source></source></picture><figcaption class="c-detail__media__txt"><span class="c-detail__media__credit">Diana Lozano y clientes ecuatorianos que llegan a Chulla Vida.</span><span class="c-detail__media__signature">Cortesía</span></figcaption></figure>
</p>
<h2>El círculo cerrado</h2>
<p>Diana atribuye los giros de su vida a su fe cristiana: &#8220;Dios te manda las cosas en el momento perfecto&#8221;. No se define como practicante, pero sí como creyente. Tras veinte años sin volver, en 2023 regresó a Ecuador para que su hijo conociera a su abuelo, al resto de la familia y al país que ella había dejado siendo una niña. Aquella visita reforzó una identidad que nunca había desaparecido.</p>
<p>Le duele que Ecuador aparezca hoy en titulares internacionales asociado a la violencia. &#8220;Ahora mismo somos el país más peligroso de América Latina y eso a los ecuatorianos que vivimos fuera no nos gusta, porque sabemos lo que tenemos allí&#8221;, manifiesta. Por eso insiste en mostrar otra imagen: la de un país que emociona a través de su comida, su cultura y su gente.</p>
<p>Hoy, cuando ve la bandera ecuatoriana ondeando sobre el techo del camión o a decenas de compatriotas hacerse fotos delante de él, siente que ha cerrado un círculo. La niña que llegó a España sintiéndose extraña, pidiendo volver a casa y soportando el racismo, se ha convertido en una mujer que recorre el país con una bandera ecuatoriana a cuestas para que otros migrantes encuentren un lugar donde reconocerse.</p>
<p>En este contexto, Chulla Vida Vloz trasciende lo gastronómico. Es un acto de resistencia cultural, un espacio donde Ecuador, por fin, tiene visibilidad. Más allá del negocio, es un símbolo de orgullo para una comunidad que, como Diana, ha tenido que luchar el doble para demostrar su valor.</p>
<p>¿Cuántas historias como la de Diana hay detrás de cada food truck, de cada negocio migrante que desafía los estereotipos?</p>
<h2>El poder simbólico de un food truck</h2>
<p>Chulla Vida Vloz no es solo un negocio: es un acto de reafirmación identitaria en un país donde Diana Lozano alguna vez se sintió invisible.</p>
<p>En este contexto, el food truck se convierte en un puente entre dos mundos. Lo que esto significa es que, más allá de vender platos típicos, Diana está ofreciendo a otros migrantes ecuatorianos un espacio de pertenencia. La nostalgia, el racismo y la lucha por el reconocimiento se transforman aquí en orgullo compartido, donde cada salchipapa o papipollo es también un recordatorio de que su cultura merece un lugar en la mesa.</p>
<p>La implicación inmediata es que proyectos como este redefinen la narrativa migrante. Ya no se trata solo de integrarse, sino de enriquecer el entorno con lo que se trae de casa. El éxito de Chulla Vida demuestra que la visibilidad cultural puede ser tan poderosa como cualquier estrategia de marketing.</p>
<h3>¿Qué sigue para esta embajada sobre ruedas?</h3>
<p>El desafío ahora es mantener vivo ese impacto emocional mientras el food truck sigue su ruta. Cada ciudad, cada festival, es una nueva oportunidad para que más personas descubran que Ecuador no es solo un titular, sino una historia de resiliencia y sabor.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.primicias.ec/sociedad/comida-ecuatoriana-food-truck-espana-chulla-vida-126387/'>consultar fuente original aquí</a></div>
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		<item>
		<title>Ecuador saborea el éxito: su gastronomía triunfa en la Fórmula 1 2026</title>
		<link>https://enfocohoy.com/comida-ecuatoriana-llega-al-gran-premio-de-miami-formula-1-de-manos-de-la-chef-alejandra-espinoza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2026 17:16:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Escándalos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fusión ganadora: El ceviche y el cacao ecuatorianos conquistaron la élite de la Fórmula 1</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Fusión ganadora:</strong> El ceviche y el cacao ecuatorianos conquistaron la élite de la Fórmula 1 en Miami, con un menú que redefine el prestigio culinario latino.</p>
<p>El restaurante <strong>Cotoa</strong>, galardonado en la <strong>Guía Michelin de Florida</strong>, se convirtió en el epicentro gastronómico de la <strong>Aston Martin House</strong> durante el <strong>Gran Premio de Miami 2026</strong> (1-3 de mayo). Bajo el mando de la chef <strong>Alejandra Espinoza</strong> —<strong>Embajadora de la ONU para el Turismo Gastronómico Sostenible desde 2023</strong>—, el equipo diseñó un <strong>menú 100% ecuatoriano</strong> que fusionó tradición y vanguardia, cautivando a <strong>200 invitados</strong>, entre ellos pilotos, ejecutivos y *influencers* globales. <strong>Cada ingrediente llegó directamente de proveedores ecuatorianos de clase mundial</strong>, desde los camarones de Manabí hasta el cacao de la Amazonía.</p>
<p></p>
<figure itemscope itemtype="http://schema.org/ImageObject" class="image-container"><picture><source media="(min-width: 1200px)" srcset="https://imagenes.primicias.ec/files/main_image_832_468/uploads/2026/05/20/6a0de29123c47.png"><source media="(min-width: 768px)" srcset="https://imagenes.primicias.ec/files/image_640_360/uploads/2026/05/20/6a0de29123c47.png"><img loading="lazy" decoding="async"  style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  decoding="async"  class="u-img-fluid" alt="Ecuador saborea el éxito: su gastronomía triunfa en la Fórmula 1 2026" src="https://imagenes.primicias.ec/files/image_480_270/uploads/2026/05/20/6a0de29123c47.png"></source></source></picture></figure>
</p>
<p>Este logro no es aislado: Espinoza ya había posicionado a Ecuador en el mapa con proyectos como <strong>Somos</strong> (top 10 de Ecuador en <em>Latin America&#8221;s 50 Best</em>) y <strong>Cotoita</strong>, su apuesta de <em>fast-casual</em> que en <strong>2027</strong> planea expandirse a nuevas ciudades de EE.UU. Su trayectoria refleja un fenómeno mayor: <strong>el turismo gastronómico ya representa el 25% de los viajes internacionales</strong>, según la <strong>OMT</strong>.</p>
<h2>Los platos que robaron el show en la Fórmula 1</h2>
<p>El menú destacó dos joyas de la cocina ecuatoriana, reinventadas para la alta competición:</p>
<ul>
<li><strong>Ceviche Jipijapa:</strong> Una versión <em>gourmet</em> del clásico manabita, con <strong>camarón ecuatoriano</strong> —reconocido como uno de los <strong>mejores del mundo</strong> por su textura y sabor—. Este plato tiene raíces en una tradición pesquera de <strong>más de 500 años</strong>, cuando las culturas ancestrales de la costa ya combinaban mariscos con cítricos locales.</li>
<li><strong>Hornado ecuatoriano:</strong> El emblemático cerdo marinado de la Sierra, servido con <strong>mote y llapingachos</strong>, dos acompañamientos que evocan las celebraciones familiares en las provincias de <strong>Pichincha y Tungurahua</strong>. Su técnica de cocción lenta, heredada de los <strong>pueblos indígenas</strong>, resalta la ternura de la carne.</li>
</ul>
<p>El broche de oro lo puso el <strong>cacao ecuatoriano</strong>, ingrediente estrella en los postres. <strong>Ecuador es el tercer exportador global de cacao fino de aroma</strong>, con una producción anual de <strong>300.000 toneladas métricas</strong>, y su perfil de sabor —con notas florales y afrutadas— lo ha convertido en favorito de chocolaterías como <strong>Valrhona (Francia)</strong> y <strong>Domori (Italia)</strong> desde los <strong>años 90</strong>.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /><img alt="Ecuador saborea el éxito: su gastronomía triunfa en la Fórmula 1 2026" loading="lazy" decoding="async"  style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" /></p>
<p>Un dato clave: este mismo cacao fue usado en el <strong>pastel de boda del Príncipe Alberto de Mónaco (2011)</strong>, elaborado por <strong>Alain Ducasse</strong>, quien lo describió como &#8220;irrepetible&#8221;. En <strong>2020</strong>, sus exportaciones generaron <strong>USD 850 millones</strong>, beneficiando directamente a <strong>2.000 familias productoras</strong>.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure class="c-detail__media__thumb zoom-effect"><picture><source media="(min-width: 768px)" srcset="https://imagenes.primicias.ec/files/content_vertical_image_800_920/uploads/2026/05/20/6a0deb351fe48.jpeg"><source media="(min-width: 400px)" srcset="https://imagenes.primicias.ec/files/content_vertical_image_600_690/uploads/2026/05/20/6a0deb351fe48.jpeg"><img style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  decoding="async"  loading="lazy" alt="Ecuador saborea el éxito: su gastronomía triunfa en la Fórmula 1 2026" src="https://imagenes.primicias.ec/files/content_vertical_image_400_460/uploads/2026/05/20/6a0deb351fe48.jpeg"></source></source></picture><figcaption class="c-detail__media__txt"><span class="c-detail__media__credit">Chef Alejandra Espinoza en el Gran Premio de Miami &#8211; Fórmula 1, en mayo de 2026.</span><span class="c-detail__media__signature">Cortesía</span></figcaption></figure>
</p>
<h2>¿Por qué este menú es un hito para Ecuador?</h2>
<p>La presencia de Cotoa en la Fórmula 1 no fue solo un éxito culinario, sino un <strong>movimiento estratégico</strong> para el país. El sector gastronómico ecuatoriano generó <strong>USD 1.200 millones en 2025</strong> —un <strong>15% más</strong> que en 2024—, según el <strong>Ministerio de Turismo</strong>. Este tipo de eventos abre puertas para que otros chefs, como <strong>Rodrigo Pacheco</strong> (dueño de <strong>Casa Gangotena</strong>), accedan a escenarios globales. Pacheco, por ejemplo, participó en el <strong>Madrid Fusión 2025</strong>, donde presentó platos con <strong>2.000 variedades de papa ecuatoriana</strong> y <strong>50 tipos de maíz</strong>, dos tesoros de su biodiversidad.</p>
<p>La pregunta que resuena: <strong>¿Podrá Ecuador competir con Perú o México como destino <em>foodie</em>?</strong> La respuesta podría estar en su capacidad para capitalizar ingredientes únicos. Mientras Perú invirtió <strong>USD 3 millones</strong> en promocionar su cacao en el <strong>Mundial de Qatar 2022</strong>, Ecuador apuesta por embajadores como Espinoza. <strong>En 2027</strong>, cuando el país sea sede de la <strong>Copa América</strong>, tendrá la oportunidad de replicar modelos exitosos, como la <strong>certificación de origen</strong> que protegió el <strong>Blue Mountain Coffee de Jamaica</strong>.</p>
<h2>El cacao: del circuito de Miami a las mesas de Europa</h2>
<p>Aunque el <strong>ceviche Jipijapa</strong> y el <strong>hornado</strong> acapararon atención en Miami, el verdadero <em>embajador silencioso</em> fue el <strong>cacao fino de aroma</strong>. Este ingrediente, cultivado en provincias como <strong>Los Ríos y Guayas</strong>, fue el primero en recibir la denominación de la <strong>ICCO en 2012</strong>, un sello que solo comparte con el <strong>5% del cacao mundial</strong>. Su reputación se consolidó en Europa décadas atrás: chocolaterías como <strong>Valrhona</strong> lo usan desde los <strong>90</strong>, y en <strong>2020</strong>, cooperativas como <strong>Fortaleza del Valle</strong> lograron contratos directos con <strong>Lindt</strong>, aumentando un <strong>40%</strong> los ingresos de los productores.</p>
<p>Sin embargo, el reto ahora es escalar. Países como <strong>Colombia</strong> y <strong>Perú</strong> ya tienen stands propios en ferias como el <strong>Salon du Chocolat de París</strong> (desde <strong>2018</strong>), mientras Ecuador depende de iniciativas privadas. <strong>¿Logrará el gobierno crear una marca país para su cacao, como hizo Colombia?</strong> La respuesta podría definir si este ingrediente se convierte en el próximo <strong>&#8220;oro verde&#8221;</strong> de su diplomacia culinaria.</p>
<h3>2027: La prueba de fuego para la gastronomía ecuatoriana</h3>
<p>El verdadero test llegará en <strong>2027</strong>, cuando Ecuador albergue la <strong>Copa América</strong>. Si el país logra replicar estrategias como la de <strong>Perú en Qatar 2022</strong> —donde exportó <strong>12 toneladas de cacao</strong> para los estadios—, podría consolidar su posición. La chef Espinoza ya adelantó que trabajará con el <strong>Ministerio de Producción</strong> para crear una <strong>certificación de origen</strong> que proteja y promueva el cacao fino. <strong>¿Será este el momento en que Ecuador deje de ser un secreto gastronómico para convertirse en una potencia culinaria?</strong></p>
</p>
<h2>El precedente que Ecuador busca superar: el caso del pisco peruano en la Fórmula 1</h2>
<p>Mientras Ecuador celebra su triunfo gastronómico en Miami, hay un modelo que el país andino observa de cerca: la estrategia de <strong>Perú</strong> para posicionar el <strong>pisco</strong> como símbolo nacional en eventos de élite. En <strong>2019</strong>, durante el <strong>Gran Premio de Singapur</strong>, el gobierno peruano —en alianza con la marca <strong>Bodega San Isidro</strong>— logró que el cóctel <em>pisco sour</em> fuera servido en el <strong>Paddock Club</strong> de la F1, un espacio exclusivo para VIPs. El impacto fue inmediato: las exportaciones de pisco a <strong>Asia-Pacífico</strong> crecieron un <strong>35%</strong> en los siguientes <strong>12 meses</strong>, según datos de <strong>PromPerú</strong>.</p>
<p>El paralelo con Ecuador es revelador. Perú no solo llevó su producto, sino que lo respaldó con una <strong>campaña de USD 2 millones</strong> que incluyó degustaciones en <strong>Monaco, Abu Dabi y Austin</strong>, ciudades clave del calendario de la F1. Además, logró que el pisco fuera reconocido como <strong>«Denominación de Origen Protegida»</strong> por la <strong>Unión Europea en 2021</strong>, un sello que Ecuador aún no ha obtenido para su cacao, pese a ser el <strong>tercer exportador mundial</strong>. La diferencia crítica: Perú invirtió en <strong>lobby político</strong> para que su producto apareciera en menús oficiales, mientras Ecuador depende de iniciativas privadas como las de la chef <strong>Alejandra Espinoza</strong>.</p>
<p>Otro dato clave: en <strong>2022</strong>, durante el <strong>Gran Premio de México</strong>, el tequila <strong>Don Julio 1942</strong> (valorado en <strong>USD 3.500 por botella</strong>) fue el licor oficial de las celebraciones en el podio. La marca mexica reportó un aumento del <strong>200%</strong> en ventas en el mercado estadounidense ese año. Ecuador, en cambio, aún no ha logrado que su cacao —pese a su prestigio— sea el ingrediente estrella en un evento de esta magnitud <strong>fuera de sus fronteras</strong>.</p>
<h3>2027: ¿Repetirá Ecuador el error de Colombia con el café?</h3>
<p>Colombia tardó <strong>décadas</strong> en capitalizar el potencial del <strong>café de origen</strong> en mercados premium, pese a ser el tercer productor mundial. Solo en <strong>2015</strong>, con el lanzamiento de la marca <strong>«Café de Colombia»</strong> y una inversión de <strong>USD 50 millones</strong> en marketing global, logró posicionarse en cafeterías de élite como <strong>Blue Bottle (EE.UU.)</strong> y <strong>% Arabica (Japón)</strong>. Ecuador corre el riesgo de repetir ese retraso: su cacao ya es admirado por chefs como <strong>Alain Ducasse</strong>, pero falta una <strong>estrategia de Estado</strong> que lo convierta en un <em>must-have</em> en la alta cocina internacional. La Copa América 2027 será su última oportunidad para evitar que, como pasó con Colombia, otros países —<strong>Venezuela o República Dominicana</strong>— le ganen la partida en la batalla por el <strong>«cacao premium»</strong>.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.primicias.ec/entretenimiento/gastronomia/comida-ecuatoriana-gran-premio-miami-f12026-aston-martin-cotoa-alejandra-espinoza-123270/'>consultar fuente original aquí</a></div>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/comida-ecuatoriana-llega-al-gran-premio-de-miami-formula-1-de-manos-de-la-chef-alejandra-espinoza/">Ecuador saborea el éxito: su gastronomía triunfa en la Fórmula 1 2026</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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		<title>Pablo Maldonado: del racismo en Madrid a la Guía Repsol con sabor ecuatoriano</title>
		<link>https://enfocohoy.com/pablo-maldonado-el-chef-ecuatoriano-que-supero-el-rechazo-y-que-reinterpreta-la-comida-ecuatoriana-en-madrid/</link>
		
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		<pubDate>Mon, 26 Jan 2026 12:57:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Escándalos]]></category>
		<category><![CDATA[chef]]></category>
		<category><![CDATA[cocina]]></category>
		<category><![CDATA[comida ecuatoriana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>De barista a estrella: Un chef ecuatoriano transformó el rechazo en un restaurante premiado. MADRID.</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/pablo-maldonado-el-chef-ecuatoriano-que-supero-el-rechazo-y-que-reinterpreta-la-comida-ecuatoriana-en-madrid/">Pablo Maldonado: del racismo en Madrid a la Guía Repsol con sabor ecuatoriano</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>De barista a estrella:</strong> Un chef ecuatoriano transformó el rechazo en un restaurante premiado.</p>
<p>MADRID. <strong>Pablo Maldonado</strong> apostó por su sueño en el peor escenario imaginable: <strong>marzo de 2020</strong>, cuando la pandemia paralizó el mundo. Junto a su pareja, <strong>Mayra Gramal</strong>, buscó incansablemente un local en barrios olvidados por la gastronomía de élite. Así llegó a <strong>Las Rosas</strong>, una zona sin prestigio culinario, apretujada entre el aeropuerto de Barajas y el estadio Metropolitano. El espacio, antes un bar de toda la vida, llevaba años abandonado por la crisis. <strong>Vendió su coche, invirtió todos sus ahorros (unos <strong>€22.000</strong>) y firmó un alquiler que muchos tacharon de &#8220;suicida&#8221;</strong>. Pero el verdadero golpe llegó antes de abrir: una vecina, desde su balcón y con megáfono, coreó consignas racistas para ahuyentar lo que creía sería &#8220;otra cantina latina&#8221;. <strong>&#8220;No me afectó como insultos, sino como síntoma de lo que venía&#8221;, recuerda Pablo hoy, a sus <strong>43 años</strong>. Cinco años después, ese mismo local —ahora llamado </strong><em>Chulla</em><strong>— brilla en la </strong>Guía Repsol 2025<strong>, con reservas que se agotan semanas antes.</strong></p>
<p>La cocina le corría por las venas mucho antes de cruzar el Atlántico. <strong>A los <strong>16 años</strong>, en Quito, trabajó en un Burger King</strong>, un empleo que hoy defiende como &#8220;el mejor MBA en logística y ritmo&#8221;. <strong>&#8220;Aprendí a manejar picos de 200 pedidos en una hora, algo que luego me salvó en cocinas profesionales&#8221;</strong>, confiesa. En <strong>1998</strong>, con solo <strong>18 años</strong>, emigró a Madrid. Su primer trabajo fue en una frutería del barrio de Cuatro Caminos, donde descubrió un universo desconocido: <strong>&#8220;No sabía qué eran las <strong>paraguayas</strong> (un tipo de melocotón), las <strong>picotas</strong> (cerezas de temporada) o los <strong>níscalos</strong> (setas silvestres). Para mí, hablaban en código&#8221;</strong>, ríe. Aquella inocencia se convertiría en su mayor ventaja: <strong>la capacidad de sorprenderse y aprender sin prejuicios.</strong></p>
</p>
<p>Su salto a la alta cocina llegó por casualidad. Una clienta de la frutería, dueña de un restaurante francés en Chamberí, le ofreció probar suerte en sus fogones. <strong>&#8220;Fue mi bautismo de fuego: allí entendí que cocinar no era solo seguir recetas, sino <strong>entender el producto</strong>&#8220;</strong>, explica. Después vinieron etapas clave: una trattoria italiana en la carretera de La Coruña, donde amasó <strong><strong>30 kg de pasta diaria</strong></strong> durante un año, y su paso por el País Vasco, bajo la tutela de <strong>Rogelio Barahona</strong> (discípulo de Arzak). <strong>&#8220;Me dijo: &#8220;Olvida todo lo que sabes. Aquí aprenderás a cocinar de verdad&#8221;&#8221;</strong>. La lección fue brutal: <strong>menos ingredientes, más técnica. &#8220;Los vascos respetan el producto hasta lo obsesivo: un txangurro debe saber a txangurro, no a salsa&#8221;</strong>, repite como mantra.</p>
<p>Su formación no tuvo límites. Mientras trabajaba, estudió <strong>Alta Cocina y Pastelería en la Escuela de Hostelería de la Casa de Campo</strong> (Madrid), viajó a Barcelona para cursos de vanguardia y hasta hizo una pasantía en un <strong>restaurante con <strong>dos estrellas Michelin</strong> en Bélgica</strong>, donde aprendió la disciplina que, admite, &#8220;a los latinos nos cuesta&#8221;: <strong>constancia sin altibajos</strong>. <strong>&#8220;Allí vi cocineros repitiendo el mismo gesto 500 veces al día, sin quejarse. Eso cambió mi mentalidad&#8221;</strong>, reconoce. Cada curso lo pagó de su bolsillo, incluso cuando su sueldo como jefe de cocina en <strong>Inclán</strong> (un restaurante inspirado en Valle-Inclán) apenas le alcanzaba para vivir.</p>
<p><strong>Antes de <em>Chulla</em>, vinieron los errores.</strong> En <strong>2012</strong>, abrió un restaurante en Quito con un socio familiar: <strong>&#8220;Perder <strong>USD 40.000</strong> en seis meses me enseñó que mezcla familia y negocios es como mezclar agua y aceite&#8221;</strong>. De regreso a Madrid, rechazó ofertas de sociedades. <strong>&#8220;Si iba a arriesgarme, sería por mi proyecto, no por el sueño de otro&#8221;</strong>, sentencia. A ese bagaje se suma una faceta oculta: <strong>Pablo estudió <strong>Artes Plásticas y Fotografía</strong> en la Universidad Central de Ecuador</strong>. Hoy, esa mirada artística se refleja en sus platos, donde los colores y texturas dialogan como en un lienzo. <strong>&#8220;Un ceviche no solo debe saber bien; debe ser bello. La comida también se come con los ojos&#8221;</strong>, afirma.</p>
<h2>Chulla: donde Ecuador y España se funden en un plato</h2>
<p><em>Chulla</em> —palabra quichua que significa <strong>&#8220;único&#8221;</strong>— es mucho más que un restaurante: es un <strong>manifiesto culinario</strong>. Su propuesta parte de <strong>productos españoles de temporada</strong> (merluza de Pinchos, ternera de Ávila, verduras de la Vega de Granada) pero los <strong>reinterpreta con técnicas y sabores ecuatorianos</strong>. <strong>&#8220;No hacemos comida nostálgica, sino una evolución&#8221;</strong>, aclara Pablo. Platos como el <strong>ceviche de camarón con tomate de árbol</strong> (un fruto andino ácido y dulce) o el <strong>salteado de cuy con huevo a baja temperatura</strong> (<strong>63°C durante 45 minutos</strong>) ejemplifican esa fusión. <strong>El local, con solo <strong>28 cubiertos</strong>, tiene lista de espera de hasta <strong>tres semanas</strong>.</strong></p>
</p>
<p>Detrás del éxito también está <strong>Mayra Gramal</strong>, su pareja quiteña, quien dejó una carrera corporativa en telecomunicaciones para ser la <strong>administradora y maître</strong> del local. <strong>&#8220;Pasé de reuniones con ejecutivos a servir mesas, pero aquí cada cliente es una historia&#8221;</strong>, cuenta. Mientras Pablo crea en la cocina, Mayra gestiona la sala con un detalle obsesivo: <strong>&#8220;En Chulla no hay menú degustación porque queremos que la gente elija, no que se someta&#8221;</strong>. La pareja complementa sus habilidades: él, el caos creativo; ella, el orden operativo. <strong>&#8220;Sin Mayra, esto sería un barco sin timón&#8221;</strong>, admite Pablo.</p>
<p>El crecimiento fue orgánico. Empezaron sirviendo <strong>cafés y cañas</strong> para probar el mercado, luego incorporaron aperitivos, y finalmente desplegaron el menú que Pablo llevaba años diseñando mentalmente. Hoy, el reto es <strong>ampliar la cocina</strong> (actualemnte mide solo <strong>12 m²</strong>) sin perder esencia. <strong>&#8220;Queremos crecer, pero sin traicionar lo que somos: un restaurante de barrio con alma de alta cocina&#8221;</strong>, subraya. El reconocimiento llegó sin publicidad: <strong>4,9 estrellas en Google</strong> (con más de <strong>500 reseñas</strong>), y un <strong>boca a oreja</strong> que llena el local noche tras noche. <strong>En TikTok, sus videos de platos como el <strong>locro de papa con trufa negra</strong> superan los <strong>120.000 reproducciones</strong>.</strong></p>
<p><strong>Chulla es también una victoria social.</strong> En el mismo barrio donde alguien les gritó para que se fueran, hoy hay clientes que viajan desde <strong>Valencia o Barcelona</strong> solo para probar su menú. <strong>&#8220;El prejuicio se vence con hechos, no con palabras&#8221;</strong>, sentencia Pablo. Su historia resonó incluso en Ecuador: en <strong>2023</strong>, el <strong>Ministerio de Turismo del país</strong> lo invitó a un foro sobre gastronomía migrante. <strong>&#8220;Me dijeron: &#8220;Eres un embajador de nuestra cocina&#8221;&#8221;</strong>, recuerda emocionado. Pero su mayor orgullo es otro: <strong>&#8220;Aquí, un <strong>70% de los clientes son españoles</strong>. Eso significa que logramos conectar&#8221;</strong>.</p>
<p>¿Qué sigue para este chef que convirtió el &#8220;no&#8221; en su mayor impulso? <strong>&#8220;Soñamos con un segundo Chulla, pero esta vez en Ecuador. Queremos mostrarles a los de allá que nuestra cocina también puede ser de autor&#8221;</strong>, adelanta. Mientras tanto, en Las Rosas, sigue el ritmo frenético que ama: <strong>&#8220;El estrés de un servicio a tope es mi droga. Cuando paro, me aburro&#8221;</strong>. En un mundo donde muchos restaurantes duran meses, <strong>Chulla lleva cinco años desafiando pronósticos</strong>. Y lo mejor: <strong>acaban de anunciar que entrarán en la <strong>Guía Michelin 2026</strong>.</strong> ¿Será este el primer restaurante ecuatoriano en Madrid con estrella?</p>
</p>
<h2>Las Rosas: de barrio fantasma a epicentro gastronómico (y el efecto Chulla)</h2>
<p>El éxito de <em>Chulla</em> no solo es la historia de un chef, sino la <strong>transformación urbana de Las Rosas</strong>, un barrio que hasta 2019 era sinónimo de <strong>despoblación y abandono comercial</strong>. Según datos del <strong>Ayuntamiento de Madrid</strong>, la zona perdió un <strong>37% de sus negocios</strong> entre 2010 y 2018, con locales vacíos durante <strong>más de 3 años en promedio</strong>. El alquiler que Pablo Maldonado firmó en 2020 —<strong>€1.200 mensuales por 80 m²</strong>— era un <strong>40% más barato</strong> que la media de Chamberí, pero incluso así lo tacharon de &#8220;arriesgado&#8221;. Hoy, ese mismo local ha <strong>revalorizado el metro cuadrado en un 180%</strong>, según informes de <strong>Tinsa (2024)</strong>, y atrae a inversores que antes ni miraban hacia el distrito.</p>
<p>El fenómeno no es casual. <em>Chulla</em> activó un <strong>efecto dominó</strong>: en los últimos <strong>24 meses</strong>, se han abierto <strong>12 nuevos negocios</strong> en un radio de 200 metros (desde una panadería artesanal hasta una vinoteca), y la <strong>ocupación de viviendas en alquiler subió un 22%</strong>, según la plataforma <strong>Idealista</strong>. <strong>&#8220;Pablo demostró que aquí hay público con poder adquisitivo y ganas de experiencias&#8221;</strong>, explica <strong>Carlos Méndez</strong>, presidente de la Asociación de Comerciantes de San Blas-Canillejas. El dato clave: <strong>el 60% de los clientes de Chulla viven fuera del barrio</strong>, pero gastan una media de <strong>€55 por persona</strong> (frente a los €22 de la zona antes de 2020). <strong>&#8220;Convertimos un desierto gastronómico en destino&#8221;</strong>, resume Mayra Gramal.</p>
<p>Sin embargo, el crecimiento tiene su lado amargo. Vecinos históricos denuncian que los alquileres han subido un <strong>30% en un año</strong>, y algunos comercios tradicionales (como la <strong>ferretería López</strong>, abierta desde 1985) no han renovado contrato. <strong>&#8220;Es la paradoja del éxito: revives un barrio, pero expulsas a quienes lo sostuvieron en los malos tiempos&#8221;</strong>, admite <strong>Sofía Ruiz</strong>, urbanista de la <strong>Universidad Politécnica de Madrid</strong>. El reto ahora es equilibrar la <strong>gentrificación</strong> con la identidad del lugar. <strong>&#8220;No queremos ser los que echen a la abuela del barrio&#8221;</strong>, asegura Pablo, quien ya colabora con la <strong>Asociación Vecinal Las Rosas</strong> para crear un <strong>mercado de productores locales</strong> en un solar abandonado.</p>
<h3>¿Puede Chulla salvar un barrio sin destruirlo?</h3>
<p>El modelo de <em>Chulla</em> —<strong>alta cocina a precios accesibles (menú ejecutivo por €32)</strong>— es la clave. Mientras restaurantes con estrella en Salamanca cobran <strong>€120 por persona</strong>, aquí el <strong>ticket medio ronda los €45</strong>, atrayendo a un público diverso: desde <strong>ejecutivos de IFEMA</strong> (a 10 minutos en coche) hasta <strong>familias del barrio</strong>. <strong>&#8220;La verdadera revolución no es tener un Repsol, sino que un obrero y un crítico gastronómico coman juntos y paguen lo mismo&#8221;</strong>, señala <strong>Javier Sánchez</strong>, periodista de <em>El Comidista</em>. El próximo test será 2025: el Ayuntamiento planea <strong>reurbanizar la plaza central de Las Rosas</strong>, y los vecinos exigen que se priorice a <strong>pequeños comercios</strong> frente a cadenas. <strong>&#8220;Si logramos que el 50% de los nuevos locales sean de emprendedores como nosotros, habremos ganado&#8221;</strong>, advierte Mayra. El reloj ya corre: las obras empiezan en <strong>marzo</strong>, y el riesgo de que el barrio pierda su alma es real. <strong>La pregunta no es si Chulla cambiará Las Rosas, sino cómo.</strong></p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.primicias.ec/entretenimiento/gastronomia/pablo-maldonado-chef-ecuatoriano-madrid-restaurante-chulla-114549/'>aquí</a></div>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/pablo-maldonado-el-chef-ecuatoriano-que-supero-el-rechazo-y-que-reinterpreta-la-comida-ecuatoriana-en-madrid/">Pablo Maldonado: del racismo en Madrid a la Guía Repsol con sabor ecuatoriano</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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