Raúl Castro en imagen de archivo con uniforme militar, vinculado a la imputación de EE.UU. por caso de 1996

Trump celebra imputación a Raúl Castro: “Cuba se desmorona, no habrá escalada”

Giro histórico: Trump aplaude la imputación del expresidente cubano por el derribo de 1996 y asegura que “no habrá escalada”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró este miércoles la imputación del expresidente cubano Raúl Castro por su presunta participación en el derribo de dos aviones civiles en 1996, un caso que dejó cuatro muertos. En declaraciones a la prensa, el mandatario descartó una posible “escalada” con Cuba, argumentando que la isla “se está desmoronando” por la crisis económica y la falta de petróleo.

“La población cubana de Miami, y sin duda de fuera de Miami, aprecia lo que el fiscal general acaba de hacer hoy”, afirmó Trump. El magnate subrayó que este es un momento “importante” no solo para los cubanoamericanos, sino también para quienes desean regresar a la isla. El caso reabre heridas de un conflicto que marcó las relaciones entre ambos países durante décadas.

Trump insistió en que Cuba “es una nación en decadencia” y que “han perdido el control”. “No habrá escalada. No creo que sea necesaria. El lugar se está cayendo a pedazos; es un desastre”, declaró. Sus palabras llegan en un contexto de tensión regional, tras la reciente operación militar estadounidense en Venezuela, que dejó más de cien muertos y la captura del presidente Nicolás Maduro.

La imputación, anunciada por el Departamento de Justicia, acusa a Castro y a otros cinco altos mandos cubanos —Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez— de conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y cuatro cargos de homicidio. De ser declarados culpables, podrían enfrentar pena de muerte o cadena perpetua.

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El incidente de 1996 involucró a dos aviones de la organización de exiliados cubanos Hermanos al Rescate, derribados en aguas internacionales. Este suceso agravó las relaciones entre Washington y La Habana, ya tensas por el embargo económico impuesto por EE.UU. desde 1962. ¿Podría esta imputación reavivar el conflicto diplomático en plena crisis humanitaria en Cuba?

La acusación se desclasificó en medio de una profunda crisis de abastecimiento en la isla, agravada por el endurecimiento del bloqueo estadounidense tras la intervención en Caracas. Expertos señalan que este movimiento legal podría ser una estrategia de Trump para fortalecer su base electoral en Florida, donde la comunidad cubanoamericana tiene un peso decisivo.

Mientras Cuba enfrenta escasez de alimentos y medicinas, la administración Trump mantiene su postura de “máxima presión”. ¿Logrará esta medida debilitar aún más al régimen cubano o, por el contrario, unificará a la isla en torno a su gobierno?

El precedente legal que vincula a Cuba y EE.UU.: del caso Brothers to the Rescue a la Ley Helms-Burton

La imputación contra Raúl Castro no es un hecho aislado, sino el último capítulo de una batalla judicial que se remonta a 1996 y que ha moldeado las relaciones bilaterales durante décadas. El derribo de las aeronaves de Hermanos al Rescate —una organización fundada en 1991 por el exiliado cubano José Basulto— desencadenó una demanda civil en 1998 contra el gobierno cubano, que culminó en 2005 con una sentencia histórica: un jurado de Florida ordenó a La Habana pagar $187 millones en compensaciones a las familias de las víctimas. Sin embargo, Cuba nunca reconoció la jurisdicción estadounidense, y el caso quedó en un limbo legal hasta hoy.

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Lo que pocos recuerdan es que este incidente aceleró la aprobación de la Ley Helms-Burton (1996), que recrudeció el embargo y permitió a ciudadanos estadounidenses demandar a empresas que traficaran con propiedades nacionalizadas en Cuba. Entre 1996 y 2000, se presentaron más de 6.000 reclamaciones por valor de $1.900 millones, según datos del Departamento de Estado. Ahora, la imputación penal reabre la puerta a que las familias de las víctimas —como Miriam de la Peña, viuda del piloto Mario de la Peña— exijan no solo justicia simbólica, sino también la ejecución de aquella sentencia civil, algo que el gobierno de Trump podría usar como palanca diplomática.

El fiscal general William Barr, quien firmó la acusación, ya había participado en casos similares durante la administración de George H.W. Bush (1989-1993), cuando se investigó el tráfico de armas entre Cuba y el Cartel de Medellín. Su nombramiento en 2019 coincidió con un giro agresivo en la política hacia la isla, que incluye 246 sanciones adicionales desde entonces, según el Registro Federal de EE.UU..

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¿Un movimiento calculado para las elecciones o el inicio de un juicio sin testigos?

La estrategia de Trump enfrenta un obstáculo clave: Raúl Castro, de 89 años, no pisará suelo estadounidense, y Cuba no extradita a sus ciudadanos. Sin embargo, la imputación permite a EE.UU. presionar a aliados como España o México —donde Castro ha viajado en el pasado— para que lo detengan si intenta salir de la isla. Más allá del simbolismo, el caso podría convertirse en un arma electoral: en 2016, Trump ganó Florida por apenas 112.911 votos, y el condado de Miami-Dade, con una población cubanoamericana del 54%, fue decisivo. Ahora, con las primarias a la vuelta de la esquina, cada gesto hacia La Habana es un guante lanzado a su rival, Joe Biden, quien en 2016 apoyó el deshielo con Cuba durante la era Obama.

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