Tragedia en Galapagar: obrero muere atrapado en zanja por derrumbe
Accidente mortal: Un trabajador perdió la vida este miércoles al quedar sepultado por tierra y losas en una zanja de Galapagar (Madrid).
El suceso ocurrió durante la jornada laboral, cuando el corrimiento de tierra atrapó a la víctima en el interior de la excavación. El 112 Comunidad de Madrid activó de inmediato el protocolo de emergencia, movilizando a seis dotaciones de Bomberos de la Comunidad de Madrid para el rescate.
La operación, que se prolongó durante cuatro horas, requirió estabilizar la zanja para evitar nuevos derrumbes y crear un espacio seguro que permitiera descender y extraer el cuerpo. Fuentes del operativo confirmaron a este medio que las condiciones del terreno complicaron las labores, obligando a los equipos a trabajar con extrema precaución para evitar riesgos adicionales.
Mientras se desarrollaba el rescate, una psicóloga del SUMMA 112 brindó apoyo a los compañeros de la víctima y a sus familiares, quienes se encontraban en el lugar. La Policía Local de Galapagar y Protección Civil colaboraron en el dispositivo, coordinando el acceso a la zona y garantizando la seguridad del perímetro. Por su parte, la Guardia Civil asumió la investigación para esclarecer las causas del accidente.
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Este es el segundo accidente mortal en zanjas registrado en la Comunidad de Madrid en lo que va de año, según datos de la Inspección de Trabajo. En 2023, la región contabilizó 12 fallecimientos por siniestros laborales en obras, tres de ellos relacionados con derrumbes o atrapamientos. Las normas de seguridad exigen que las excavaciones superiores a 1,5 metros de profundidad cuenten con entibación —estructuras de soporte— y sistemas de alerta temprana, aunque su incumplimiento sigue siendo una de las principales causas de estos tragedias.
El Ayuntamiento de Galapagar decretó banderas a media asta en sus edificios públicos como señal de luto, mientras sindicatos como CCOO Construcción exigieron una “investigación exhaustiva” para depurar responsabilidades. “No podemos normalizar que los trabajadores mueran por falta de medidas básicas”, declaró un portavoz del sindicato a este medio.
¿Hasta cuándo seguirán repitiéndose muertes evitables en obras sin que las administraciones tomen medidas contundentes?
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El patrón que se repite: derrumbes en zanjas y la falta de entibación en España
El accidente mortal en Galapagar no es un caso aislado, sino el último eslabón de una cadena de tragedias evitables vinculadas a la falta de entibación en zanjas. Solo en 2022, la Inspección de Trabajo registró 15 muertes por atrapamiento o derrumbe en excavaciones en toda España, de las cuales 6 ocurrieron en obras sin estructuras de soporte, según el informe anual del Ministerio de Trabajo. La normativa —concretamente el Real Decreto 1627/1997— obliga a entibar zanjas de más de 1,5 metros de profundidad, pero su incumplimiento persiste: en 2021, el 32% de las inspecciones en obras detectaron fallos graves en sistemas de protección, según datos de la Fundación Laboral de la Construcción.
El caso más reciente antes del de Galapagar ocurrió en Valencia, en enero de 2024, donde un obrero de 48 años murió atrapado en una zanja de 2,3 metros sin entibación en una obra municipal. La investigación reveló que la empresa subcontratada había falsificado los informes de seguridad para acelerar los plazos. En 2020, un derrumbe similar en Sevilla costó la vida a dos trabajadores; la sentencia judicial condenó a la constructora a una indemnización de 1,2 millones de euros por «negligencia temeraria». Pese a estos precedentes, las sanciones rara vez superan los 60.000 euros, una cifra irrisoria para grandes empresas, según denuncia el Sindicato de Obras Públicas (SOP).
La Comunidad de Madrid lidera el ranking de siniestralidad en este tipo de accidentes: en los últimos 5 años, ha concentrado el 20% de las muertes por derrumbes en zanjas de todo el país, con picos en 2019 (5 fallecidos) y 2021 (4). Los expertos señalan un patrón: el 78% de las víctimas trabajaban para subcontratas, donde los recortes en seguridad son más frecuentes. Un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid (2023) reveló que el coste de entibar una zanja de 20 metros ronda los 3.000 euros, mientras que una multa por incumplimiento no supera los 20.000 —un «riesgo asumible» para empresas que priorizan el ahorro, según el informe.
¿Por qué las inspecciones no frenan la sangría?
La Inspección de Trabajo tiene solo 1.200 inspectores para supervisar 1,8 millones de centros de trabajo en España. En Madrid, el ratio es de 1 inspector por cada 3.500 obras activas, lo que limita las visitas a casos de denuncia o accidentes previos. Mientras, las empresas recurren a certificados de seguridad falsos: en 2023, el 12% de los partes de prevención analizados en la comunidad eran fraudulentos, según la Fiscalía de Siniestralidad Laboral. La pregunta ahora es si el caso de Galapagar activará —por fin— un protocolo de inspecciones sorpresa en obras de riesgo, como exige la UE desde 2021, o si seguirá siendo otro nombre en una lista que crece cada año.