Vista aérea del Mercado Santa Clara en Quito con puestos de artesanías y comida tradicional, parte de la ruta turística 2026

“¡Venga, mi reina!”: La ruta de mercados en Quito que enamora con sabores y tradiciones

Quito se saborea: Cuatro mercados históricos abren sus puertas con gritos de “mi amor” y ofertas que van desde limpias con yerbas hasta el hornado más crujiente.

Venga mi amor, mi rey, mi reina“, resuena en los pasillos de los mercados de Quito, donde cada puesto es un mundo de sabores ancestrales, artesanías únicas y remedios tradicionales que han resistido el paso del tiempo. Desde mayo de 2026, estos espacios —antes solo conocidos por los quiteños— se convierten en paradas obligadas de la Ruta Turística de los Mercados, impulsada por Quito Turismo para mostrar el alma gastronómica y cultural de la capital ecuatoriana.

La ruta incluye a cuatro joyas urbanas: Santa Clara (el mercado multilingüe), Central (el paraíso de los caldos atrevidos), San Francisco (el pionero con sus yerbateras legendarias) y Iñaquito (el moderno reino del hornado). Cada uno ofrece una experiencia distinta, pero todos comparten algo esencial: la autenticidad que solo se encuentra cuando los mercados dejan de ser lugares de paso para convertirse en destinos.

Santa Clara: Donde el arte se mezcla con el sabor

'¡Venga, mi reina!': La ruta de mercados en Quito que enamora con sabores y tradiciones

Inaugurado en 1951, este mercado en las calles Versalles y Ramírez Dávalos —a pasos de la Universidad Central— es el único donde las “caseritas” (vendedoras) hablan inglés y francés para guiar a los turistas. Entre sus pasillos, destacan las artesanías en paja toquilla (el mismo material de los sombreros panamá), cerámica y tallados en madera, ideales para llevar un pedazo de Ecuador.

Pero el verdadero imán es su patio de comidas: aquí se sirven empanadas de viento (rellenas de queso y bañadas en azúcar), morocho (maíz fermentado), menudo (sopa de mondongo) y pristiños con miel (masa frita crujiente). Horario: lunes a sábado de 07:00 a 17:30 y domingos hasta las 15:00.

Dato clave: Santa Clara fue uno de los primeros mercados de Quito en adaptarse al turismo, con señales bilingües desde 2018.

'¡Venga, mi reina!': La ruta de mercados en Quito que enamora con sabores y tradiciones
Exposición de artesanías en el Mercado Santa Clara, el 28 de mayo de 2026.Primicias

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Vista aérea del mercado Santa Clara, donde conviven puestos de artesanías y comida tradicional. Foto registrada el 28 de mayo de 2026 durante el recorrido inaugural de la ruta turística.

Central: El templo de los caldos que desafían al paladar

En el Centro Histórico, entre las calles Manabí y Esmeraldas, este mercado nacido en 1952 es un 60% puestos de comida preparada —una proporción única en la ciudad—. Aquí no hay espacio para los tímidos: los platos estrella incluyen la colada de churos (sopa de caracoles pequeños), el caldo de bille (feto de ternero, considerado un manjar), y la guagrasinga (cabeza y patas de res cocidas a fuego lento).

Su origen es tan dramático como su oferta: surgió tras un incendio en 1950 que destruyó la Plaza San Blas, obligando a los comerciantes a unirse en este espacio. Hoy, además de los caldos, es famoso por sus corvinas fritas (pescado de río) y fritadas (cerdo frito con mote). Horario: lunes a sábado de 06:30 a 15:00 y domingos hasta las 14:00.

Contexto: El caldo de bille, aunque controvertido, es un plato con raíces prehispánicas, consumido por culturas indígenas por su alto valor nutricional.

'¡Venga, mi reina!': La ruta de mercados en Quito que enamora con sabores y tradiciones
Mercado Central de Quito, el 28 de mayo de 2026.Cortesía de Quito Turismo

Puesto del Mercado Central donde se prepara la tradicional fritada, acompañada de mote, ají y chicharrón. Este plato es Patrimonio Cultural Inmaterial de Quito desde 2023.

San Francisco: Limpias, historia y el mercado que vio nacer a Quito

Fundado en 1893, este es el mercado más antiguo de la ciudad, ubicado en la esquina de Rocafuerte y Chimborazo. Su fama trasciende por las yerbateras —curanderas que realizan “limpias” con plantas medicinales para “sacar el mal aire, el espanto o el estrés”— y por ser un bastión de la medicina tradicional andina.

A pesar de la disminución de visitas (por su ubicación en una loma empinada y la mala prensa del barrio San Roque), sus representantes insisten en que es un espacio seguro, con parqueo disponible y disposición para explicar cada ritual. En su patio de comidas, no pueden faltar el mote con chicharrón, el caldo de patas y el agua de coco fresco. Horario: lunes a sábado de 07:00 a 16:00 y domingos hasta las 14:00.

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Dato histórico: Durante la época colonial, este sector era un mercado indígena al aire libre donde se intercambiaban productos como la coca y el maíz por cerámica española.

'¡Venga, mi reina!': La ruta de mercados en Quito que enamora con sabores y tradiciones
Curandera o Yerbatera en el Mercado San Francisco, en Quito, el 28 de mayo de 2026.Cortesía de Quito Turismo

Yerbatera del Mercado San Francisco preparando un baño de flores para una “limpia”. Esta tradición, transmitida de generación en generación, usa manzanilla, ruda y arrayán para “purificar la energía”.

Iñaquito: Modernidad y el hornado que conquista a los ejecutivos

Conocido también como Mercado La Carolina (por su cercanía al parque), este espacio inaugurado en 1985 es el más moderno de la ruta. Ubicado en el corazón financiero de Quito (calles Iñaquito y Juan José Villalengua), atrae a oficinistas y turistas con su oferta de mariscos frescos y, sobre todo, por ser la capital del hornado: cerdo asado hasta que la piel quede crujiente, acompañado de mote, ají y ensalada.

Su horario es el más amplio: abre de lunes a sábado de 07:00 a 18:00 y domingos hasta las 15:00. Aquí, entre puestos de quesos artesanales de la Sierra y frutas exóticas como el chontaduro, se respira un ambiente menos tradicional pero igual de auténtico.

Curiosidad: El hornado de Iñaquito es tan famoso que en 2025 ganó el primer lugar en el Festival Gastronómico de Quito, compitiendo con más de 50 recetas.

¿Listo para vivir Quito como un local? La Ruta Turística de los Mercados no es solo una visita: es una inmersión en los sabores, creencias y oficios que han moldeado a la ciudad durante siglos. ¿Cuál será tu primera parada: un caldo audaz en el Central, una limpia en San Francisco o el crujiente hornado de Iñaquito?

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El legado oculto de San Francisco: de mercado colonial a símbolo de resistencia cultural

Mientras los turistas se maravillan con las limpias de yerbateras en el Mercado San Francisco, pocos conocen que este lugar fue el epicentro de una rebelión indígena en 1765, cuando comerciantes quiteños y comunidades originarias se unieron para boicotear los impuestos españoles sobre el maíz y la chicha. El movimiento, conocido como “Revolución de los Estancos”, obligó a la Corona a retroceder en sus políticas fiscales y sentó un precedente para la independencia de Quito en 1809. Hoy, los rituales de las yerbateras —como el uso de ruda y arrayán— son un eco directo de esas prácticas de resistencia cultural.

El mercado también guarda una conexión única con la medicina andina precolombina. Según registros del Archivo Nacional del Ecuador (2019), en 1923, el curandero Luis Tituaña —cuya familia aún atiende un puesto en el mercado— documentó más de 120 plantas medicinales usadas para tratar desde dolores articulares hasta “mal de ojo”. Su bisnieta, María Chiluisa, hoy lidera talleres donde enseña a identificar hierbas como la chilca (para infecciones) o la ortiga (antiinflamatoria), un conocimiento que atrae a investigadores de la Universidad San Francisco de Quito desde 2021.

Sin embargo, el mercado enfrenta un desafío silencioso: la pérdida de jóvenes yerbateros. Según datos de la Asociación de Médicos Tradicionales de Pichincha (2025), solo 3 de cada 10 hijos de curanderos continúan el oficio, prefiriendo empleos formales. Esto ha llevado a que, por primera vez en su historia, el mercado ofrezca becas para aprender técnicas ancestrales, financiadas con un 1% de las ventas de artesanías.

¿Sobrevivirá la tradición cuando los últimos guardianes desaparezcan?

El Mercado San Francisco está en una encrucijada: mientras el turismo le da visibilidad, la falta de relevo generacional amenaza con convertir sus rituales en un folclore sin raíces. La pregunta no es si las limpias seguirán atrayendo curiosos, sino si dentro de 20 años habrá quien sepa interpretar el lenguaje de las hierbas como lo hacía Luis Tituaña o si sus recetas terminarán archivadas en algún estudio antropológico. La Ruta Turística de los Mercados podría ser su salvación… o su epitafio.

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