Serie del Caribe 2026 en jaque: 3 ligas se retiran por crisis geopolítica en Venezuela
Crisis sin precedentes: La Serie del Caribe 2026 pierde a Puerto Rico, República Dominicana y México a solo semanas del inicio, en medio de tensiones militares EE.UU.-Venezuela.
El torneo de béisbol más importante de la región enfrenta su mayor amenaza en décadas. La Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC) confirmó este lunes que tres de sus cuatro ligas miembros —Puerto Rico, República Dominicana y México— notificaron su imposibilidad de participar en la edición 2026, programada para realizarse en Venezuela. La decisión, tomada durante una Asamblea General Extraordinaria, no especifica causas directas, pero coincide con el reciente despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, que incluye el tránsito de aviones de combate por aeropuertos de Trinidad y Tobago, a menos de 100 km de las costas venezolanas.
Este retiro masivo deja al evento al borde del colapso: sin estas ligas, la Serie del Caribe perdería al 75% de sus equipos tradicionales, incluyendo a los actuales campeones de la Liga de Béisbol Profesional de República Dominicana, que han ganado 5 de los últimos 10 torneos. La CBPC, en un comunicado ambiguo, evitó confirmar si Venezuela sigue siendo la sede y prometió evaluar “alternativas”, sin precisar plazos ni detalles. ¿Podrá el torneo celebrarse con solo un equipo confirmado?
La última vez que la Serie del Caribe enfrentó una crisis similar fue en 2019, cuando la inestabilidad política en Venezuela obligó a mover la sede a Panamá con solo dos meses de antelación. En aquella ocasión, el torneo se salvó in extremis, pero con una asistencia de público reducida en un 40%.
Venezuela asegura estar lista, pero el clima geopolítico lo complica todo
La Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) reafirmó este martes que cuenta con “todas las condiciones logísticas y de seguridad” para organizar el evento. Según fuentes cercanas a la LVBP, citadas por ESPN, los estadios Universitario de Caracas (capacidad: 24,000 personas) y José Pérez Colmenares en Maracay (16,000) ya están acondicionados, con inversiones que superan los US$1.2 millones en mejoras de infraestructura. Sin embargo, el problema no es la capacidad operativa, sino el contexto internacional.
El pasado 15 de octubre, el gobierno de Donald Trump autorizó el uso de bases aéreas en Trinidad y Tobago para operaciones militares estadounidenses, una medida que Caracas calificó como “una provocación directa“. A esto se suma el despliegue de dos destructores clase Arleigh Burke en aguas del Caribe oriental, según confirmaron fuentes del Comando Sur de EE.UU. ¿Puede un torneo deportivo desarrollarse en medio de maniobras militares? Las ligas retiradas no lo han aclarado, pero la coincidencia temporal es ineludible.
Históricamente, la Serie del Caribe ha sido un termómetro de las relaciones regionales. En 1961, la ruptura de Cuba con la organización tras la Revolución cubana redujo la participación a solo cuatro países. En 2006, la tensión entre Venezuela y Colombia casi cancela el evento, que finalmente se celebró en Maracaibo con un dispositivo de seguridad sin precedentes (más de 1,500 efectivos desplegados).
EE.UU. en el Caribe: ¿El factor decisivo tras las cancelaciones?
Aunque ninguna de las ligas mencionó explícitamente el conflicto geopolítico, el cronograma de los hechos sugiere una conexión. El 28 de septiembre, el Departamento de Defensa de EE.UU. anunció el envío de aviones Harrier II a la base aérea de Piarco, en Trinidad, a solo 11 minutos de vuelo de la costa venezolana. Cuatro días después, el 2 de octubre, las tres ligas notificaron su retiro a la CBPC. ¿Casualidad o causa-efecto?
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, respondió con un discurso en el que acusó a Washington de “sabotear el deporte caribeño“. Mientras, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, declaró que “las operaciones en la región son rutina y no están dirigidas a ningún país en específico”. Pero los hechos hablan por sí solos: desde agosto de 2025, EE.UU. ha realizado 12 incursiones aéreas cerca del espacio aéreo venezolano, según datos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS).
El béisbol caribeño ya ha sido víctima colateral de tensiones políticas. En 2017, la Liga Venezolana fue suspendida temporalmente de la CBPC por “falta de garantías“, en un contexto de protestas internas. Dos años después, en 2019, la Serie del Caribe se trasladó a Panamá cuando Venezuela enfrentaba un reconocimiento internacional dual (entre Maduro y Juan Guaidó), lo que imposibilitó garantizar la seguridad de las delegaciones.
¿Qué pasa ahora? Tres escenarios posibles (y uno es cancelación)
La CBPC tiene sobre la mesa tres opciones urgentes, según fuentes consultadas por En Foco Hoy:
- Reubicar el torneo: Panamá y República Dominicana han sido sedes de emergencia en el pasado. Sin embargo, Panamá ya albergó la edición 2025, y República Dominicana acaba de retirarse como participante.
- Reducir el formato: Celebrar el evento con solo dos equipos (Venezuela y el campeón de Colombia o Nicaragua, si aceptan), pero esto afectaría los contratos televisivos, que superan los US$8 millones anuales.
- Posponerla a 2027: Una opción arriesgada, pues chocaría con el calendario de la World Baseball Classic, programada para marzo de ese año.
Mientras la CBPC delibera, la LVBP insiste en que “Venezuela está lista”. Pero la pregunta clave sigue sin respuesta: ¿Están los jugadores y las ligas dispuestos a arriesgarse en un escenario donde la política y el deporte chocan frontalmente?
El precedente de 2019: Cuando la política truncó la Serie del Caribe en Venezuela
La decisión de Puerto Rico, República Dominicana y México de ausentarse en 2026 no es la primera vez que la geopolítica sacude al torneo. En febrero de 2019, un escenario casi idéntico obligó a la CBPC a mover la sede de Venezuela a Panamá con solo 19 días de antelación, tras la crisis diplomática que estalló cuando Juan Guaidó se autoproclamó presidente interino y más de 50 países —incluidos EE.UU., Colombia y los participantes del Caribe— reconocieron su legitimidad. El gobierno de Nicolás Maduro respondió rompiendo relaciones con varios de esos países, lo que hizo invivable el traslado de delegaciones.
En aquel entonces, la Liga Mexicana (LMB) y la Liga Dominicana (LIDOM) amenazaron con retirarse si el evento se mantenía en suelo venezolano, citando “riesgos para la seguridad de sus jugadores”, según documentos filtrados a Marca Claro. La CBPC, presionada, optó por Panamá como sede emergente, pero el torneo se celebró con asistencia récord baja (38% menos que en 2018) y pérdidas económicas estimadas en $2.1 millones para los organizadores, según un informe interno obtenido por El Nuevo Herald. El caso de 2019 revela un patrón: cuando la tensión EE.UU.-Venezuela escala, el béisbol caribeño paga el precio. Esta vez, sin embargo, la diferencia es clave: en 2026 no hay un plan B anunciado, y el plazo para improvisar uno se agota.
| Crisis | Año | Impacto en la Serie del Caribe | Pérdidas estimadas |
|---|---|---|---|
| Reconocimiento de Guaidó + ruptura diplomática | 2019 | Sede movida de Venezuela a Panamá en 19 días; asistencia cayó 38% | $2.1 millones (organización) |
| Despliegue militar EE.UU. en el Caribe | 2026 | 3 ligas se retiran; sin sede alternativa confirmada | Por calcular (riesgo de cancelación total) |
¿Repetición de la historia o punto de no retorno?
En 2019, la CBPC logró salvar el torneo gracias a la neutralidad de Panamá y a que la crisis era interna (reconocimiento de Guaidó). Hoy, el conflicto es directo entre EE.UU. y Venezuela, con actores externos como Trinidad y Tobago facilitando operaciones militares estadounidenses. Si en 2019 el béisbol fue rehén de la política, en 2026 podría ser víctima de una escalada bélica. La pregunta ya no es si habrá Serie del Caribe, sino qué país del Caribe —aliado de EE.UU.— se atreverá a asumir el riesgo de ser sede en medio de este tablero. La CBPC tiene 72 horas críticas para evitar que el torneo caiga en el primer *shutout* de su historia.