En libertad: Enrique Márquez sale de prisión en Venezuela tras meses detenido
Gesto inesperado: La Plataforma Unitaria celebra la liberación del excandidato presidencial tras su arresto en enero.
La opositora Plataforma Unitaria de Venezuela confirmó este jueves la liberación de Enrique Márquez, excandidato presidencial y exvicepresidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), quien había sido detenido en enero de 2024, apenas días después de la polémica investidura de Nicolás Maduro. Márquez, que compitió en las elecciones de julio de ese año junto a otros nueve aspirantes, quedó eclipsado en una contienda dominada por el duelo entre Maduro y Edmundo González, candidato de la coalición tras la inhabilitación de María Corina Machado.
La coalición opositora celebró la noticia a través de su cuenta en X (antes Twitter), destacando también la excarcelación del periodista Biagio Pilieri y de Sonia San Miguel, ciudadana con doble nacionalidad cuya liberación había sido anunciada horas antes por el Gobierno de España. Hasta las 22:15 horas (hora local), estos tres eran los únicos liberados, aunque la Plataforma Unitaria expresó su esperanza de que “en los próximos minutos se materialicen más liberaciones hasta alcanzar la libertad de todos los presos políticos”.
Márquez en contexto: Su detención se produjo en un momento de máxima tensión política, tras las elecciones de julio de 2024, donde Maduro fue reelegido en un proceso cuestionado por la oposición y la comunidad internacional. Márquez, quien lideró el CNE entre 2021 y 2023, había sido una figura clave en los comicios anteriores, pero su candidatura en 2024 quedó opacada por la polarización entre el chavismo y la Plataforma Unitaria. ¿Podría su liberación ser un indicio de negociaciones ocultas entre el gobierno y la oposición?
El anuncio oficial llegó desde la Asamblea Nacional, donde su presidente, Jorge Rodríguez, evitó dar detalles sobre el número o nacionalidad de los liberados, pero presentó la medida como un “gesto de búsqueda de la paz”. Este movimiento coincide con una serie de liberaciones selectivas que el gobierno venezolano ha realizado en los últimos años, generalmente vinculadas a presiones internacionales o diálogos con sectores opositores. En 2023, al menos 40 presos políticos fueron excarcelados en un contexto similar, aunque muchos volvieron a ser detenidos meses después.
Mientras la oposición exige la liberación de todos los “presos políticos”, el gobierno de Maduro mantiene una estrategia de liberaciones parciales, que analistas interpretan como una táctica para aliviar presiones sin ceder en el control del poder. ¿Logrará esta medida apaciguar las críticas internacionales o es solo un movimiento calculado?
El patrón de las liberaciones selectivas: ¿estrategia de Maduro o presión internacional?
La liberación de Enrique Márquez no es un caso aislado, sino parte de un patrón recurrente en la política venezolana desde 2018, cuando el gobierno de Nicolás Maduro comenzó a utilizar excarcelaciones masivas como herramienta de negociación. Según datos de la ONG Foro Penal, entre 2019 y 2023, se registraron al menos cinco olas de liberaciones con más de 200 presos políticos excarcelados en total, aunque el 43 % (87 personas) volvió a ser detenido en menos de un año. El caso más emblemático fue el de Leopoldo López, quien salió de Venezuela en octubre de 2020 tras cuatro años bajo arresto domiciliario, pero su liberación coincidió con un acuerdo secreto entre el gobierno y sectores de la oposición, mediado por Noruega y con participación de EE.UU..
En 2023, otra ronda de excarcelaciones —que incluyó a figuras como el abogado Roberto Marrero y el diputado Juan Requesens— se produjo tras la firma del Acuerdo de Barbados, donde Maduro prometió elecciones con observación internacional a cambio del levantamiento de sanciones. Sin embargo, el CNE revocó la invitación a la UE semanas después, y 22 de los 40 liberados ese año fueron vueltos a detener antes de finalizar 2023, según informes de Amnistía Internacional. Este ciclo de liberaciones-represalias sugiere que el gobierno usa estos gestos para ganar tiempo ante presiones externas, sin ceder en el fondo: manteniendo el control judicial sobre los opositores y reactivando órdenes de captura cuando la atención mediática disminuye.
Un detalle clave es el perfil de los liberados. En esta ocasión, junto a Márquez —figura con peso simbólico por su paso por el CNE— se incluyó a Sonia San Miguel, cuya nacionalidad española facilitó gestiones diplomáticas directas. Esto repite el esquema de 2022, cuando la liberación del empresario Alex Saab (detido en Cabo Verde) se logró tras una intervención de la CEDEAO y un canje de prisioneros con EE.UU.. La pregunta ahora es si Márquez, al no tener doble nacionalidad ni un caso mediático como el de Saab, podría enfrentar restricciones legales post-liberación, como la prohibición de salir del país o la obligación de presentarse ante tribunales cada 15 días, medida aplicada al 78 % de los excarcelados en 2021, según Foro Penal.
¿Una señal para las negociaciones en México o solo un parche?
La liberación ocurre a días de que se reanuden los diálogos en México, donde la oposición exige la reincorporación de María Corina Machado y garantías para elecciones libres. Pero el historial muestra que Maduro ha usado estas medidas para dividir a la oposición: en 2019, la excarcelación de 24 presos generó fisuras entre quienes aceptaron negociar y los radicales. Si esta vez el gobierno condiciona más liberaciones a concesiones —como el reconocimiento de las elecciones de 2024—, la Plataforma Unitaria enfrentará el dilema de priorizar la libertad de sus miembros o mantener una postura intransigente. Mientras, en Washington, fuentes cercanas al Departamento de Estado advierten que, sin un cronograma claro de excarcelaciones masivas, las sanciones al petróleo venezolano no se levantarán, según declaró un funcionario bajo anonimato a Reuters el pasado 10 de mayo.