Petro y Rodríguez: ¿Alianza militar contra ‘Mordisco’ y el ELN en crisis?
Frentes unidos: Colombia y Venezuela evalúan unir sus ejércitos para neutralizar la amenaza de una alianza entre disidencias de las FARC y el ELN, liderada por el narcotraficante más buscado de la región.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, lanzó este viernes una propuesta sin precedentes a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez: unir fuerzas militares para desmantelar la emergente alianza entre las disidencias de las FARC —encabezadas por Néstor Vera Fernández, alias ‘Iván Mordisco’— y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Según Petro, este pacto entre grupos armados no busca defender a ningún país de la región, sino que se ha convertido en “la excusa perfecta para justificar una invasión extranjera”, en clara referencia a la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que dejó un saldo de más de 100 muertos y la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa.
“La alianza que propone ‘Iván Mordisco’ no defiende a Venezuela, ni a Colombia ni a América Latina”, advirtió Petro en sus redes sociales, donde insistió en que estos grupos, dedicados al narcotráfico y al crimen organizado, son utilizados como pretexto para intervenciones externas. El mandatario colombiano fue más allá al proponer una estrategia conjunta para “desarmar y reducir al narco”, incluso en medio de la “turbulencia creada por la invasión estadounidense”.
La propuesta de Petro llega en un momento crítico: ‘Mordisco’ reapareció en un vídeo —difundido en las últimas horas— donde instó a varios grupos armados, incluyendo al ELN (con el que mantiene disputas territoriales sangrientas desde 2021), a dejar de lado sus “diferencias heredadas del pasado” para formar un “gran bloque insurgente”. Su objetivo declarado: combatir a “los enemigos de la patria grande”, en alusión directa a la operación militar de EE.UU. en Venezuela. Este llamado a la unidad entre facciones históricamente rivales —como las disidencias de las FARC y el ELN— ha encendido las alarmas en Bogotá y Caracas, donde se teme una escalada de violencia en zonas fronterizas ya azotadas por el conflicto.
‘Mordisco’, un nombre que resuena con terror: Vera Fernández no es un actor menor. Según informes de la DEA y la Fiscalía colombiana, es responsable de más del 40% del tráfico de cocaína hacia Centroamérica y EE.UU. en 2023, con rutas que pasan por Venezuela. Su grupo, las disidencias de las FARC-EP, controla corredores estratégicos en los departamentos de Guaviare, Meta y Vichada, donde ha librado guerras abiertas contra el ELN por el dominio de cultivos ilícitos y minas de oro. En 2022, estos enfrentamientos dejaron 217 muertos, según la Defensoría del Pueblo de Colombia.
Petro también anunció que presentará una demanda formal contra ‘Mordisco’ ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos, acusándolo de narcotráfico, terrorismo y conspiración para desestabilizar la región. La medida, confirmada por su equipo legal a Caracol Radio, busca presionar a Washington para que incluya a Vera Fernández en su lista de objetivos de alta prioridad, similar a como ocurrió con el cartel de los ‘Urabeños’ en 2020.
¿Por qué ahora? El contexto de la invasión a Venezuela
La propuesta de Petro no es casual. Ocurre tras la operación militar de EE.UU. en Venezuela, ejecutada la semana pasada bajo el argumento de “proteger intereses nacionales” y “combatir el narcoterrorismo”. El balance oficial habla de 103 muertos, entre ellos miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas, y la detención de Maduro, quien fue trasladado a una base en Puerto Rico. Este evento ha reavivado los fantasmas de intervenciones pasadas, como la Operación Causa Justa en Panamá (1989), donde EE.UU. derrocó a Manuel Noriega bajo acusaciones similares.
Para Petro, la alianza entre ‘Mordisco’ y el ELN es una “trampa geopolítica”: “Los ejércitos latinoamericanos debemos reunirnos para sacar de nuestros países esta excusa que no hace bien a nadie”, declaró. Su llamado a la unidad militar regional incluye no solo a Colombia y Venezuela, sino también a países como Brasil y Ecuador, que han sufrido el embate del crimen organizado en sus fronteras. En 2023, Ecuador registró 40 masacres vinculadas a grupos colombianos, según la ONG InSight Crime.
La respuesta de Delcy Rodríguez aún no es pública, pero fuentes cercanas al gobierno venezolano indican que evaluarían la propuesta bajo dos condiciones: que no implique ingreso de tropas colombianas a territorio venezolano y que se enfoque en inteligencia conjunta, no en operaciones militares directas. Mientras tanto, ‘Mordisco’ sigue reclutando combatientes. ¿Logrará América Latina evitar que la crisis venezolana se convierta en un conflicto regional?
El precedente olvidado: Cuando Colombia y Venezuela unieron fuerzas (y fracasaron)
La propuesta de Gustavo Petro de crear una alianza militar con Venezuela evoca un episodio poco recordado pero revelador: la Operación Armónica de 2010, cuando ambos países intentaron —sin éxito— coordinar acciones contra las FARC y el ELN en la frontera. El plan, impulsado por los entonces presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, colapsó en menos de seis meses por desconfianzas mutuas y filtraciones de inteligencia. Según documentos desclasificados por el Archivo de Seguridad Nacional de EE.UU., Chávez acusó a Colombia de usar la operación para «infiltrar agentes en territorio venezolano», mientras Uribe denunció que Caracas alertaba a los grupos armados sobre movimientos militares. El resultado: un aumento del 34% en ataques guerrilleros en zonas fronterizas ese año, según la Fundación Ideas para la Paz.
El paralelo con 2010 es inquietante. Hoy, como entonces, el detonante es una crisis de seguridad transfronteriza, pero con un actor adicional: Estados Unidos, cuya reciente intervención en Venezuela ha agravado la desestabilidad. En 2010, la falta de un mando unificado y la ausencia de protocolos claros llevaron a que las fuerzas venezolanas se replegaran tras el primer enfrentamiento con las FARC en Apure, dejando expuestos a los batallones colombianos. Además, la DEA interceptó comunicaciones que revelaban cómo el ELN, entonces bajo el mando de «Pablo Beltrán», aprovechó la confusión para reforzar sus rutas de tráfico hacia el Caribe, incrementando sus envíos de cocaína en un 22% ese trimestre.
Hoy, el escenario es aún más complejo. ‘Iván Mordisco’ no es un guerrillero tradicional, sino un narcotraficante con conexiones en 14 países, según el informe «Crimen sin Fronteras 2023» de la UNODC. Su alianza con el ELN no busca solo control territorial, sino monopolizar el mercado de la cocaína en Europa, donde el precio al por mayor alcanzó €52.000 por kilo en 2023 (un 18% más que en 2022). Si Petro y Rodríguez no definen reglas de engagement claras —algo que faltó en 2010—, el riesgo es que la operación termine beneficiando a los mismos grupos que pretende combatir.
¿Una alianza condenada a repetir la historia?
El tiempo apremia. ‘Mordisco’ ya movilizó 1.200 combatientes hacia la frontera colombo-venezolana, según fuentes de inteligencia citadas por Semana. Si Colombia y Venezuela no aprenden de 2010, la región podría enfrentar una guerra proxy donde los grupos armados, lejos de ser neutralizados, consoliden su poder bajo el paraguas del caos. La pregunta clave no es si habrá operación conjunta, sino si esta vez habrá voluntad política real para evitar que la historia se repita como farsa.