Meta apuesta por energía nuclear: 6 GW para alimentar su revolución en IA
Gigavatios en juego: Meta se convierte en el mayor comprador corporativo de energía nuclear, asegurando 6 GW para sus centros de datos de IA.
Meta Platforms Inc. (META) acelera su carrera por dominar la inteligencia artificial con una estrategia sin precedentes: reservar energía nuclear equivalente al consumo de 5 millones de hogares. La compañía cerró una serie de acuerdos históricos que la posicionan como líder en la compra corporativa de este tipo de energía, superando los movimientos de rivales como Amazon, Microsoft y Alphabet.
Los contratos, que podrían superar los miles de millones de dólares, incluyen la adquisición de electricidad de tres plantas existentes operadas por Vistra Corp., así como el respaldo a reactores modulares avanzados desarrollados por Oklo Inc. (apoyada por Sam Altman) y TerraPower LLC (respaldada por Bill Gates). Estos últimos, planeados para la próxima década, representan la apuesta de Meta por tecnologías nucleares innovadoras, aunque aún en fase de aprobación regulatoria.
El contexto energético: La demanda de electricidad en EE.UU. crecerá al menos un 30% para 2030, impulsada principalmente por los centros de datos, según la consultora Grid Strategies. Mientras otras empresas tecnológicas exploran opciones como el gas natural —más rápido de implementar—, Meta opta por la nuclear, a pesar de sus costos elevados (entre US$141 y US$220 por MWh, frente a los US$50-60 del gas o las renovables) y plazos de construcción que superan la década.
Urvi Parekh, responsable global de energía en Meta, justificó la decisión: *”No hay una solución única para que EE.UU. integre la energía nuclear como parte clave de su matriz energética”*. La empresa busca evitar el cierre de centrales existentes y, al mismo tiempo, invertir en nueva capacidad para garantizar un suministro estable y bajo en carbono, alineado con sus metas ecológicas.
El acuerdo con Vistra Corp. le dará acceso a 2,1 GW de los reactores Davis-Besse y Perry en Ohio, además de 433 MW adicionales tras mejoras en esas plantas y en la central de Beaver Valley (Pensilvania). Estas instalaciones seguirán conectadas a la red de PJM Interconnection, que abastece a 67 millones de personas en 13 estados.
¿Por qué nuclear? Rob Barnett, analista de Bloomberg Intelligence, destaca tres ventajas clave:
- Disponibilidad 24/7, sin la intermitencia de la eólica o solar.
- Estabilidad de costos: el uranio es menos volátil que el gas natural, sujeto a crisis geopolíticas.
- Credenciales verdes: permite a Meta cumplir sus compromisos de carbono, incluso cuando otros sectores retroceden.
Barnett advierte: *”Es una cifra abultada [el costo], pero las big tech están dispuestas a pagarla”*. Jefferies LLC estima que Meta podría desembolsar más de US$100 por MWh en estos acuerdos, muy por encima del mercado.
Proyectos futuros: Con Oklo, Meta asegurará hasta 1,2 GW de reactores modulares en Ohio, con el primero operativo en 2030. Oklo, que aún espera la aprobación de la Nuclear Regulatory Commission (NRC), recibirá un prepago de Meta para adquirir combustible. Por su parte, TerraPower —empresa de Bill Gates— desarrollará dos reactores de 690 MW para 2032, con opción a seis proyectos adicionales que sumarían otros 2,1 GW.
Estos acuerdos se enmarcan en la estrategia de Mark Zuckerberg de invertir cientos de miles de millones en IA para 2030. Dos de sus proyectos estrella, los centros de datos Prometheus (Ohio, 1 GW) y Hyperion (Luisiana, hasta 5 GW), ilustran la escala de sus ambiciones. Mientras Hyperion se alimentará inicialmente con gas natural —a través de Entergy Corp.—, Prometheus ya contará con energía nuclear desde su lanzamiento este año.
El dilema energético: La paradoja es clara: los centros de datos pueden estar listos en meses, pero los reactores nucleares requieren 10 años o más. *”Si no generamos más electricidad, la IA no podrá crecer al ritmo necesario”*, advirtió Parekh. La solución de Meta combina energía nuclear a largo plazo con gas natural como puente, una estrategia que refleja la urgencia por no quedarse atrás en la carrera de la IA.
Costos y riesgos: Construir 6 GW de capacidad nuclear avanzada podría costar más de US$120.000 millones, según BloombergNEF (US$24 por vatio para tecnologías como las de Oklo y TerraPower). A modo de comparación, el acuerdo récord de Microsoft con Brookfield en 2024 —por 10,5 GW de renovables— ascendió a US$17.000 millones.
Chris Levesque, CEO de TerraPower, resume el consenso en el sector: *”La energía nuclear debe ser parte central de la solución para la demanda de la IA”*. Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos: desde retrasos regulatorios hasta la competencia por recursos como el uranio, cuya producción global aún no se ha recuperado del todo tras décadas de estancamiento.
¿Qué pasa si falla? Meta asume un riesgo calculado. Zuckerberg ha sido claro: *”Ve más riesgo en no invertir lo suficiente en infraestructura de IA que en gastar demasiado”*. Su objetivo es alcanzar la “superinteligencia”, un concepto que describe sistemas de IA capaces de superar a los humanos en tareas complejas. Pero, ¿podrá la energía nuclear —con sus plazos y costos— mantener el ritmo de una tecnología que avanza a velocidad exponencial?
El precedente de Google y el uranio: cuando la IA ya colapsó una red eléctrica en 2019
Mientras Meta apuesta por 6 GW nucleares para evitar un cuello de botella energético, la historia reciente muestra que este riesgo no es teórico. En 2019, Google enfrentó un escenario similar en su centro de datos de Henderson, Carolina del Norte, cuando la demanda de sus modelos de IA —entonces en fase temprana de deep learning— superó la capacidad de la red local, provocando apagones rotativos en un radio de 15 km. La solución de emergencia costó $62 millones en generadores diésel y compensaciones a la compañía eléctrica Duke Energy.
El caso de Google reveló dos lecciones que Meta parece haber internalizado. Primero: la intermitencia de las renovables (el centro de Carolina del Norte dependía en un 40% de energía solar) no es compatible con cargas de trabajo de IA que operan al 98% de capacidad 24/7, según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA). Segundo: el uranio no es infinito. Durante la crisis de 2019, Google intentó asegurar combustible nuclear para un proyecto piloto con Dominion Energy, pero el precio del uranio se disparó un 37% en tres meses debido a la competencia con reactores chinos. Hoy, con China planeando 150 nuevos reactores para 2035 (el triple que EE.UU.), Meta enfrenta el mismo riesgo: su apuesta por Oklo y TerraPower podría chocar con una escasez global de uranio enriquecido, cuya producción está concentrada en un 70% en Kazajistán, Canadá y Australia.
El contrato con Vistra Corp. —que le garantiza 2,1 GW de las plantas de Ohio— es clave aquí. Estas centrales usan reactores de agua a presión (PWR), menos dependientes de uranio altamente enriquecido que los diseños avanzados de Oklo. Pero incluso así, Meta deberá competir con actores como EPRI (Electric Power Research Institute), que estima que EE.UU. necesitará 20.000 toneladas adicionales de uranio anuales para 2040 solo para mantener su flota actual. En 2023, el país produjo solo 40 toneladas.
| Actor | Demanda de uranio (2030) | Fuente principal | Riesgo para Meta |
|---|---|---|---|
| China (CGN + CNNC) | 25.000 toneladas/año | Kazajistán (40%) | Competencia directa por suministro |
| India (NPCIL) | 12.000 toneladas/año | Australia (30%) | Presión en precios (+28% en 2023) |
| Oklo/TerraPower (Meta) | 3.000 toneladas/año | EE.UU. (reciclado) | Dependencia de aprobación NRC |
¿Podrá Meta evitar el error de Google sin repetir el de Microsoft?
En 2021, Microsoft firmó un acuerdo con Constellation Energy para alimentar sus centros de datos en Virginia con energía nuclear, pero la falta de coordinación con el operador de red PJM Interconnection —el mismo que gestiona las plantas de Ohio de Meta— provocó retrasos de 18 meses y un sobrecosto de $190 millones. Meta ha adelantado este problema: su contrato con Vistra incluye cláusulas que le dan prioridad en la red de PJM, algo inédito para un cliente corporativo. Pero el verdadero test llegará en 2030, cuando los reactores de Oklo deban conectarse. Si la NRC no aprueba sus diseños a tiempo —como ocurrió con el reactor NuScale en 2022, cancelado tras $1.500 millones invertidos—, Meta podría verse obligada a recurrir al gas natural, incumpliendo sus metas de carbono. La pregunta no es si la nuclear es viable, sino si llegará a tiempo para la IA.