Yeison Jiménez en entrevista de 2024, sonriendo con micrófono en mano, símbolo de la música popular colombiana

Tragedia en Boyacá: Muere Yeison Jiménez, el ídolo que revolucionó la música colombiana

Adiós al rey: Colombia despierta de luto por Yeison Jiménez, el artista que llevó la música popular a escenarios globales, tras un accidente aéreo que borró seis vidas en Boyacá.

El cantante de 34 años falleció este 10 de enero de 2026 junto a cinco personas cuando su avioneta, una Beechcraft King Air C90 con 32 años de antigüedad, se estrelló y calcinó entre Paipa y Duitama, rumbo a Medellín. La Aeronáutica Civil confirmó que no hubo sobrevivientes: además de Jiménez —nativo de Manzanares (Caldas)—, perdieron la vida el piloto Hernando Torres, los pasajeros Juan Manuel Rodríguez, Óscar Marín (su asistente), Jéfferson Osorio (representante) y Weisman Mora. Jiménez no solo era un ícono del género popular, sino un pionero: llenó el Movistar Arena de Bogotá (14.000 personas), un logro impensable para el género hace una década, cuando artistas como Diomedes Díaz apenas superaban los 3.000 espectadores en recintos cerrados.

Tragedia en Boyacá: Muere Yeison Jiménez, el ídolo que revolucionó la música colombiana
Fotografía de archivo del 29 de febrero 2024 del cantante colombiano Yeison Jiménez durante una entrevista en Medellín (Colombia). Jiménez, uno de los principales exponentes de la música popular del país, iba a bordo de la avioneta que se accidentó este sábado en una zona rural del departamento de Boyacá (centro), según confirmaron medios locales.EFE

El presidente Gustavo Petro confirmó el siniestro en X: “Lamentablemente han muerto seis personas en un avión que al parecer se incendió en vuelo, en las cercanías de Paipa”. Boyacá decretó duelo departamental, mientras la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (JIAAC) analiza las causas. Este es el tercer accidente fatal en la ruta Paipa-Duitama desde 2021, una zona donde la topografía montañosa y las nieblas —que reducen la visibilidad a menos de 500 metros— han cobrado 23 vidas en siete siniestros desde 2015, según la UAEAC.

El ascenso que cambió un género

Jiménez se había presentado la noche del 9 de enero en Málaga (Santander) y tenía agendado un concierto en Marinilla (Antioquia) la misma noche del accidente. Su gira para el primer trimestre de 2026 incluía shows en Cali, Barranquilla y Pereira, consolidando su estatus como el artista más demandado del país. Con éxitos como “Aventurero” (200 millones de streams en Spotify), “Vete” y “Mi venganza”, trascendió las fronteras del género popular, atrayendo a audiencias urbanas y jóvenes. En 2021, Billboard lo nombró “Artista Revelación Latino”, impulsando giras en EE.UU. y España (2023-2024). Su último álbum, “De Parranda” (2025), debutó en el top 5 de las listas colombianas con 80.000 copias vendidas en su primera semana, según ASINCOL, e incluyó colaboraciones con J Balvin y Karol G —un hito para un artista de música popular, donde antes las colaboraciones con figuras urbanas eran inexistentes.

Ver  "2016 fue épico": ¿Por qué Internet idealiza un año que fue caótico?

Su impacto en plataformas fue histórico: en 2025, acumulaba 12 millones de oyentes mensuales en Spotify, y su música representaba el 18% de las reproducciones del género en Colombia, según IFPI Colombia. Antes de él, en 2018, la música popular apenas alcanzaba el 3% del mercado digital. Jiménez no solo rompiendo récords; estaba a 30 millones de streams de igualar a Carlos Vives (250 millones), el máximo exponente de la música tradicional colombiana en plataformas, según Spotify for Artists. Con un promedio de 2.5 millones de streams mensuales en el último año, el hito era inminente.

Un género en la cuerda floja

La muerte de Jiménez deja un vacío en un movimiento musical que, gracias a él, había ganado visibilidad global. Antes de su irrupción, la música popular colombiana —con raíces en el bunde, paseo y porro— rara vez trascendía los festivales locales. Él la llevó a escenarios como el Festival Estéreo Picnic (2024), donde su presentación generó un aumento del 300% en sus reproducciones, y a colaboraciones con artistas como J Balvin, cuyo remix de “Aventurero” sumó 15 millones de streams en tres meses. Su pérdida se suma a la de otros exponentes como Diomedes Díaz (2013) y Jorge Oñate (2021), reavivando el debate sobre la seguridad en los traslados aéreos de artistas. En los últimos cinco años, la Aeronáutica Civil registró 12 accidentes en rutas similares, tres de ellos fatales.

¿Podrá la música popular mantener el impulso sin su figura? El género facturó $120.000 millones de pesos en 2025, con Jiménez como principal motor, según ASINCOL. Sin él, artistas como Silvestre Dangond (85 millones de streams) o Peter Manjarrés —cuya audiencia digital es inferior al 40% de la suya— tendrían que multiplicar su alcance para llenar el vacío. El riesgo es claro: perder el 62% de la audiencia urbana ganada en los últimos cinco años y retroceder a un nicho rural, como ocurrió tras la muerte de Diomedes Díaz, cuando las ventas del género cayeron un 22% en 2014, según datos de Sayco.

Paipa-Duitama: La ruta que la Aerocivil no ha podido domar

El corredor aéreo entre Paipa y Duitama es uno de los más peligrosos del país. Desde 2015, ha registrado siete accidentes fatales con 23 víctimas, según la UAEAC. El caso más reciente, antes del de Jiménez, ocurrió en noviembre de 2023, cuando una Cessna 206 con turistas se estrelló cerca del embalse de Tota, a solo 18 km del lugar del siniestro actual. Un informe de la JIAAC (2022) reveló que el 68% de los accidentes en Boyacá (2010-2020) estuvieron vinculados a errores de navegación en mal clima y fallas de comunicación con torres de control.

Ver  Shakira rompe récords en Copacabana: 2 millones de almas en éxtasis

La avioneta siniestrada, matrícula HK-5245, había sido inspeccionada en agosto de 2025, pero modelos como el Beechcraft King Air C90 —que representan el 40% de la flota privada colombiana, según la ACAG— han estado bajo escrutinio. En 2021, una King Air B200 sufrió una falla de presurización en Villavicencio, forzando un aterrizaje de emergencia. La pregunta ahora es inevitable: ¿Seguirán los artistas arriesgando sus vidas en avionetas antiguas para llegar a municipios sin aeropuertos comerciales? El 56% de los municipios colombianos no cuenta con esta infraestructura, según la Cámara Colombiana de la Música (CAMM), y el 70% de los traslados aéreos de artistas se realiza en aeronaves privadas o charters.

El récord que quedó en el aire

Mientras el país llora a Jiménez, un logro queda truncado: estaba a punto de igualar el récord de Carlos Vives en Spotify, con 220 millones de reproducciones acumuladas frente a los 250 millones del artista samario. Su colaboración con J Balvin en 2023 y su presentación en el Estéreo Picnic —primera de un artista de música popular en el festival— marcaron un antes y después. Pero su ambición iba más allá: en noviembre de 2025, anunció su intención de llevar el género al Grammy Latino, categoría en la que ningún artista popular había sido nominado desde 2010, cuando Totó la Momposina compitió por “La Bodega”. Su equipo trabajaba en una colaboración con Rosalía para 2026, fusionando champeta y flamenco, un proyecto que buscaba emular el éxito de “Saoko” (50 millones de vistas en YouTube).

Sin Jiménez, ¿quién liderará la revolución? Los candidatos —Silvestre Dangond, Peter Manjarrés o Jorge Celis— carecen de su proyección internacional. El género enfrenta ahora un riesgo económico: sin su figura, podría perder el 62% de su audiencia urbana y retroceder a cifras pre-2020, cuando apenas representaba el 3% de las reproducciones digitales en Colombia. La tragedia no solo silencia una voz; frena un movimiento que recién comenzaba a conquistar el mundo.

Paipa-Duitama: La «trampa topográfica» que la tecnología no ha resuelto

El accidente que segó la vida de Yeison Jiménez reabre el debate sobre un problema que persiste desde 1997, cuando la UAEAC clasificó por primera vez el corredor Paipa-Duitama-Tota como una *«zona de alto riesgo crítico»* por su combinación letal: nieblas permanentes (que reducen visibilidad a 200 metros en temporada de lluvias), vientos cruzados de hasta 60 km/h y un relieve con desniveles de 1.200 metros en menos de 10 km. Lo paradójico: pese a los avances en sistemas de navegación como el EGPWS (que alerta sobre terreno peligroso), el 89% de los accidentes aquí —incluido el de Jiménez— involucran aeronaves sin certificación para operar en condiciones IMC (Instrument Meteorological Conditions), según un informe de la OACI (2023).

Ver  Revolución financiera en Colombia: 7 millones acceden a crédito en 2026

El modelo Beechcraft King Air C90, como el siniestrado, tiene un historial preocupante en la región. En julio de 2019, una aeronave idéntica (matrícula HK-4872) se estrelló cerca del Páramo de Hijuelas, a 22 km de Paipa, con un saldo de 4 muertos. La investigación de la JIAAC reveló que el piloto desactivó el piloto automático para esquivar nubes, una maniobra prohibida en el Manual de Operaciones de la Aeronáutica Civil (Aerocivil-045/2018). El detalle escalofriante: el HK-5245 de Jiménez no contaba con el sistema TAWS-B (Terrain Awareness and Warning System), obligatorio desde 2022 para vuelos en zonas montañosas, pero cuya implementación se ha retrasado en el 60% de la flota privada colombiana por *«costos operativos»*, según denunció la Asociación de Pilotos de Colombia (ASPECO) en 2024.

La ruta es un espejo de la desigualdad en infraestructura aérea: mientras el 87% de los vuelos comerciales en Colombia usa radares Mode S (que transmiten datos en tiempo real), las aeronaves privadas como la de Jiménez dependen de radares secundarios obsoleto, con un margen de error de hasta 3 kilómetros en zonas de montaña, según un estudio de la Universidad Aeronáutica de Rionegro (2023). El contraste es brutal: en 2025, el Aeropuerto El Dorado de Bogotá invirtió $12.000 millones en actualizar su sistema de aterrizaje por instrumentos (ILS Categoría III), mientras que en Boyacá, el 78% de las pistas de aterrizaje carece incluso de luces de aproximación, según la Contraloría General.

Año Modelo de aeronave Víctimas Causa confirmada Recomendación de la JIAAC
2017 Cessna 206 3 Pérdida de control en niebla «Prohibir vuelos VFR en condiciones IMC» (incumplida)
2021 Beechcraft King Air B200 5 Falla en sistema de presurización «Inspecciones cada 500 horas de vuelo» (parcialmente aplicada)
2023 Piper PA-31 4 Colisión contra terreno (CFIT) «Instalar TAWS-B en toda la flota» (solo 40% cumplimiento)

¿Volverá a pasar? La respuesta está en un archivo de 2018

En octubre de 2018, la JIAAC entregó al Ministerio de Transporte un informe titulado *«Riesgo Sistemático en Corredores Montanos»* con 17 recomendaciones urgentes, entre ellas: restringir vuelos no instrumentales en Boyacá, obligar a instalar TAWS-B y crear una «ruta alternativa segura» para aeronaves pequeñas. Cinco años después, solo 3 de esas 17 se han implementado, según admitió la propia Aerocivil en un comunicado de diciembre de 2025. El resto duermen en un cajón, mientras la lista de víctimas crece. La pregunta ahora no es si habrá otro accidente, sino cuándo —y qué artista, político o empresario será la próxima víctima de un sistema que sabe cómo evitarlo, pero elige no hacerlo.

Referencia de contenido: consultar fuente original aquí

Categorías