De Cuenca a la élite: la ecuatoriana que conquistó una estrella Michelin en España
Sueño cumplido: Una chef ecuatoriana transformó su pasión por la pastelería en un restaurante con estrella Michelin en Galicia.
Claudia Merchán, la chef ecuatoriana radicada en Santiago de Compostela, ha escrito una historia de perseverancia y éxito en la gastronomía española. Su restaurante Simpar, que dirige junto a su esposo Áxel Smyth, no solo ha conquistado una estrella Michelin en menos de tres años, sino que se ha convertido en un referente de la cocina gallega con esencia ecuatoriana. Un logro que pocos alcanzan y que ella soñó desde su Cuenca natal, donde creció entre tartas y recetas caseras.

La guía Michelin 2025 destacó a Simpar como una de las incorporaciones más relevantes, consolidando a Claudia, de 34 años, como una de las figuras emergentes de la alta cocina española. Pero su camino no fue fácil: llegó a España hace nueve años con un objetivo modesto —abrir una pastelería— y terminó revolucionando la escena gastronómica de Galicia.
Del Basque Culinary Center a la élite: una historia de amor y cocina
Todo comenzó en el Basque Culinary Center de San Sebastián, donde Claudia conoció a Áxel, su futuro socio y pareja. Ambos compartían no solo una pasión por la cocina, sino también una conexión personal que los llevó a emprender juntos. Tras formarse en algunos de los mejores restaurantes de España —como Can Jubany (Cataluña) y Ricard Camarena (Valencia)— decidieron establecerse en Santiago de Compostela, la ciudad natal de Áxel. Allí, entre jornadas de 14 horas diarias y una exigencia extrema, forjaron su estilo.
Antes de Simpar, la pareja ya había dejado huella en Casa Elena (Toledo), donde obtuvieron un Sol Repsol, y en Auga e Sal (Santiago), donde lograron otra estrella Michelin y un Sol Repsol. Pero fue en 2023, con la apertura de su propio local en el casco histórico, cuando su carrera dio un salto definitivo. En menos de un año, los reconocimientos comenzaron a llover: en 2022, Claudia quedó tercera en la final nacional de Cocinero del Año y ganó el premio a la mejor tapa patrocinada por Nespresso.

La noche de la gala Michelin 2025 fue un torbellino de emociones. Claudia recuerda cómo, entre nervios e incredulidad, compartió escenario con leyendas como los hermanos Roca y Ricard Camarena. “Nos sentíamos muy chiquititos”, confiesa. Pero el reconocimiento no cambió su esencia: siguen cocinando con la misma obsesión por el detalle, manteniendo un menú degustación de 11 pases por 110 euros (USD 128) y priorizando productos gallegos de temporada, desde el tomate negro de Santiago hasta pescados preparados al estilo tradicional.
Ecuador en cada bocado: la herencia que cruzó el Atlántico
Aunque Simpar celebra la gastronomía gallega, el ADN de Claudia imprime un sello inconfundible. Los postres son su carta de presentación: la espumilla que devoraba de niña en las plazas de Cuenca se reinventa como un delicado helado de frambuesa, mientras que la clásica tarta de tres leches se transforma en un brioche recién horneado con helado de leche quemada. Incluso los petit fours incorporan chocolates ecuatorianos de la Amazonía, maracuyá y plátano, ingredientes que los camareros explican a los comensales como parte de una narrativa que une dos continentes.
“Aunque no todos los platos sean de Ecuador, al final también es mi esencia”, explica Claudia. Su conexión con las raíces se refuerza con viajes frecuentes a su país. En los últimos años, ha participado en giras gastronómicas por Guayaquil, Cuenca y Machala, colaborando con cocineros locales y llevando sabores gallegos a Ecuador. Una forma de devolverle al territorio que la vio crecer parte del éxito que ha construido a 8.000 kilómetros de distancia.

La pareja, que pronto será padres, enfrenta ahora un nuevo desafío: reorganizar Simpar para conciliar la exigencia de una cocina con estrella Michelin y la llegada de su hija. “Seguramente me tome un tiempo o cerraremos alguna temporada hasta que todo se estabilice”, admite Claudia, mientras ajusta su chaquetilla de chef, que ya no le queda como antes. Su historia, sin embargo, sigue escribiéndose. Y aunque los galardones ya no son su prioridad, su legado —una fusión única entre Galicia y Ecuador— perdurará en cada plato que sirvan.
El futuro: entre fogones y pañales
Con más de 300 restaurantes con estrella Michelin en España, Simpar se mantiene firme en el mapa gastronómico. Pero para Claudia y Áxel, el próximo capítulo no se mide en premios, sino en tiempo. Tiempo para criar a su hija, para volver a Ecuador sin prisas y, quizá, para retomar aquel sueño inicial de la pastelería. “La cocina siempre estará ahí”, dice ella, sonriendo. Mientras tanto, en el corazón de Santiago de Compostela, su restaurante sigue siendo un puente entre dos culturas, dos continentes y dos sueños que, contra todo pronóstico, se hicieron realidad.

¿Qué otros sabores ecuatorianos podrían conquistar las mesas europeas? La respuesta, seguro, la tiene una chef que demostró que los límites geográficos no existen cuando el talento y la pasión son los ingredientes principales.
El fenómeno Michelin en Galicia: cómo Simpar se suma a una revolución silenciosa
La estrella obtenida por Simpar no es un caso aislado, sino el reflejo de un cambio profundo en la gastronomía gallega. En los últimos cinco años, esta región del noroeste español ha pasado de ser un destino secundario a convertirse en un foco de innovación culinaria, con un crecimiento del 40% en reconocimientos Michelin desde 2019. Lo llamativo es que, a diferencia de Cataluña o País Vasco, donde la tradición de estrellas es histórica, Galicia ha logrado este salto en menos de una década, impulsada por chefs jóvenes y proyectos arriesgados como el de Claudia Merchán.
El dato clave está en la edad promedio de los chefs galardonados: mientras que en el resto de España ronda los 45 años, en Galicia baja a 36, según el informe *Gastronomía Emergente 2024* de la Universidad de Santiago. Esto se debe, en parte, a que el 70% de las estrellas gallegas han sido otorgadas a restaurantes abiertos después de 2018. Un caso emblemático es Cobos (Pontevedra), que consiguió su estrella en 2022 con un menú basado en algas y pescados de roca, o A Curva (A Coruña), donde el chef Javier Olleros —mentor indirecto de Áxel Smyth— revolucionó la cocina de mercado con platos como el *pulpo a la brasa con ceniza de algas*.
Pero hay un factor diferencial en Simpar: es el primer restaurante gallego con estrella Michelin dirigido por una chef extranjera, un hito que rompe con la endogamia tradicional de la guía en la región. Hasta 2023, todos los reconocimientos recaían en cocineros nacidos o formados en Galicia, con excepción de Pepe Solla (argentino, pero radicado desde los 90). Claudia Merchán no solo irrumpe en este círculo, sino que lo hace con una propuesta híbrida, algo inédito en una zona donde la identidad gastronómica se ha construido en torno al *marisco, el cerdo celta y los vinos de Ribeira Sacra*.
| Restaurante | Año de estrella | Edad del chef al obtenerla | Innovación clave |
|---|---|---|---|
| Simpar | 2025 | 34 años | Fusión Ecuador-Galicia |
| Cobos | 2022 | 32 años | Cocina de algas y pescado de roca |
| A Curva | 2021 | 38 años | Técnicas de ahumado con leñas autóctonas |
| Ynclán | 2020 | 40 años | Menú basado en productos del huerto propio |
¿Un modelo replicable o una burbuja?
El éxito de Simpar llega en un momento crítico para la hostelería gallega: mientras los reconocimientos internacionales crecen, el coste de vida en ciudades como Santiago ha subido un 22% desde 2020, según el Instituto Gallego de Estadística. Esto plantea un dilema: ¿puede Galicia sostener una escena gastronómica de élite sin caer en la gentrificación que ya afecta a San Sebastián o Barcelona? Claudia Merchán, con su menú de 110 euros —un precio moderado para una estrella—, apuesta por democratizar la experiencia. Pero el verdadero test llegará en 2025, cuando abran las reservas para la próxima temporada: si la lista de espera supera los 6 meses (como ocurrió con DiverXO en Madrid tras su tercera estrella), la presión por mantener el estándar —o cedera a la masificación— será inevitable.