Gráfico comparativo del Dow Jones en rojo y Nasdaq en verde con flechas divergentes mostrando brecha histórica de 38%

Mercados en alerta: S&P 500 en récord frágil, petróleo iraquí en guerra de precios y EEUU vs. China por minerales

Tres frentes abiertos: El 2026 arranca con un S&P 500 tocando máximos sin convicción, Irak recortando precios del crudo para Asia y EEUU movilizando aliados contra el dominio chino en minerales críticos.

Según el análisis de Lawrence G. McMillan, experto en derivados, el índice estadounidense muestra señales técnicas contradictorias: mientras marca récords, los ratios put-call (indicadores de sentimiento) apuntan a venta, la amplitud del mercado es desigual y el VIX —índice de volatilidad— se mantiene en 14-15 puntos, un nivel “barato” para el riesgo actual. “Es como conducir a 200 km/h con el freno de mano puesto”, advierte un gestor de fondos consultado.

Este escenario recuerda a finales de 2024, cuando una serie de máximos fallidos en el S&P 500 derivó en una corrección del 12% entre marzo y abril de 2025. La diferencia ahora: el Banco de la Reserva Federal ha reducido su balance en $1,2 billones desde entonces, dejando menos liquidez para amortiguar caídas.

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El recorte de Irak al crudo Basrah Medium —ahora a –1,30 dólares/ barril para Asia— es el mayor desde agosto de 2023, cuando la demanda china se desplomó un 18% interanual. Los expertos ven en este movimiento una guerra de precios encubierta contra Arabia Saudí, que mantiene su Arab Light en +0,20 dólares sobre el mismo referencial.

S&P 500: máximos históricos con pies de barro

El índice ha roto al alza dos veces en 10 días, pero en ambas ocasiones el avance se revirtió en menos de 48 horas, dejando velas japonesas de “estrella fugaz” —patrón que suele anteceder a correcciones. Los técnicos sitúan el primer soporte en 6.825 puntos (mínimos de la semana pasada) y una zona crítica en 6.720, nivel que, de perforarse, activaría stops automáticos por valor de $47.000 millones en futuros, según estimaciones de JPMorgan.

Lo más preocupante: la participación en el rally. Solo el 38% de las acciones del S&P 500 cotizan por encima de su media de 200 sesiones, un dato que contrasta con el 65% registrado en el último máximo sostenido (julio 2025). “Es un mercado de megacaps“, resume McMillan, refiriéndose a cómo Apple, Microsoft y Nvidia —que suman el 22% del índice— sostienen el avance mientras el 70% de los componentes muestran debilidad.

La bandas de Bollinger (herramienta que mide la volatilidad) están en +4 desviaciones estándar, algo que solo ocurrió 3 veces desde 2010. Las dos anteriores precedieron a caídas del 8% y 11% en un mes.

Indicadores técnicos: luces ámbar en el tablero

Los ratios put-call (relación entre opciones de venta y compra) llevan 12 sesiones en zona de sobrecompra, un récord desde octubre de 2022. “Los inversores están comprando puts no porque esperen una caída, sino porque no confían en que el rally aguante“, explica un operador de Goldman Sachs. El volumen de estas opciones ha superado en un 40% la media de los últimos 6 meses.

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La amplitud del mercado —número de acciones que suben vs. las que bajan— es otro punto débil. El oscilador de NYSE lleva 5 días consecutivos en negativo, algo que en 2025 precedió a 3 de las 4 peores sesiones del año. La única nota positiva viene de la CVB (cumulative volume breadth), que sigue marcando máximos, lo que en teoría respalda la salud del movimiento. Sin embargo, los técnicos advierten: “En 2007 y 2019, la CVB también se mantuvo alta hasta 2 semanas antes de correcciones del 15%.”

El VIX, en 14-15 puntos, parece bajo, pero su estructura de futuros muestra un contango récord: los contratos a 3 meses cotizan con una prima del 28% sobre el spot, lo que indica que el mercado paga más por protegerse en el futuro. “Es como comprar un seguro contra incendios cuando ya huele a humo”, grafica un analista.

Irak y la guerra silenciosa del petróleo

Mercados en alerta: S&P 500 en récord frágil, petróleo iraquí en guerra de precios y EEUU vs. China por minerales
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El recorte de Irak al Basrah Medium (–1,30 $/barril para Asia) es el quinto en 7 meses y refleja una estrategia agresiva para ganar cuota en un mercado donde India y China —que absorben el 40% de las exportaciones iraquíes— exigen descuentos mayores. Los expertos ven aquí un doble mensaje:

  • A Arabia Saudí: “No seguiremos tu juego de recortes de producción si no bajas tus precios”, según un informe de Energy Aspects.

  • A los refinadores asiáticos: “Podemos ofrecer crudo más barato que el ruso, incluso con los descuentos que da Moscú por eludir sanciones”.

La tabla de precios de Irak para febrero confirma esta ofensiva:

  • Basrah Medium: –1,30 $ (Asia), –1,10 $ (América), –3,55 $ (Europa vs. Brent).

  • Basrah Heavy: –3,60 $ (Omán/Dubái), –4,90 $ (América), –5,90 $ (Europa).

  • Kirkuk: –2,00 $ (América), –4,80 $ (Europa).

“Estos descuentos son un arma de doble filo“, advierte un analista de Vitol. “A corto plazo, Irak gana cuota, pero a largo plazo erosiona los márgenes de las refinerías, que ya operan con capacidad ociosa del 12% en Asia.” Para el S&P 500, esto se traduce en presión sobre sectores como energía (–3% en lo que va de año) y transporte marítimo (–7%), mientras los servicios petroleros (+11%) se benefician de la mayor complejidad en el refinado.

EEUU vs. China: la batalla por los minerales que moverán el S&P 500

Mientras los mercados financiero y petrolero dan señales mixtas, el Tesoro de EEUU ha convocado una cumbre urgente con el G7, la UE, Australia, India, Corea del Sur y México —países que concentran el 60% de la demanda global de minerales críticos. El objetivo: reducir la dependencia de China, que controla:

  • 87% del refinado de tierras raras (usadas en misiles y turbinas eólicas).

  • 65% del procesamiento de cobalto (clave para baterías de EVs).

  • 47% del cobre refinado (indispensable en redes eléctricas).

“Si Pekín decide restringir exportaciones como hizo con el galio y germanio en 2023, sectores enteros del S&P 500 —como semiconductores (–22% en ese episodio) o renovables (–15%)— sufrirían”, advierte un estratega de BlackRock. La amenaza no es teórica: en diciembre de 2025, China limitó las ventas de grafito a Japón, causando un aumento del 300% en su precio spot.

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La respuesta de EEUU pasa por acelerar proyectos como:

  • La mina de litio Thacker Pass (Nevada), que podría cubrir el 25% de la demanda doméstica para 2027.

  • El complejo de tierras raras en Texas (MP Materials), que hoy procesa el 15% del consumo estadounidense.

  • Alianzas con Australia (mayor productor de litio) y India (con reservas sin explotar de cobalto y níquel).

“El problema es el tiempo”, señala un ejecutivo de Lynas Corporation. “Even si estos proyectos se ejecutan sin retrasos —algo improbable—, China seguirá dominando el refinado hasta al menos 2030.”

Estrategias de los profesionales: apuestas por volatilidad, no por dirección

Ante este panorama, los fondos institucionales están virando hacia estrategias que ganen con el movimiento, no con su dirección. Lawrence G. McMillan recomienda comprar “straddles” (combinación de calls y puts al mismo strike) sobre el ETF SPYM, con vencimiento el 20 de febrero. “El costo de esta estructura es un 30% más barato que en septiembre de 2025, cuando el VIX estaba en 22 puntos“, explica.

Los strikes sugeridos:

  • Call a 7.025 puntos (resistencia psicológica).

  • Put a 6.825 puntos (soporte clave).

“Si el S&P 500 se mueve ±3% en cualquier dirección antes del vencimiento, el “straddle” sería rentable”, calcula McMillan. La apuesta refleja una convicción: el próximo movimiento será brusco. Datapoint clave: en las últimas 5 ocasiones en que el VIX estuvo en 14-15 con el S&P en máximos, el índice registró movimientos diarios de ±2% o más en los 10 días siguientes.

Mientras, los gestores activos rotan hacia sectores con momentum claro:

  • Broadwind (BWEN): +47% desde junio 2024, con volumen un 180% superior a su media.

  • Energías alternativas (ETF ICLN): acumula entradas netas por $1.200 millones en lo que va de año.

  • Oro y plata (ETF SLV): los put-call ratios aquí están en mínimos de 6 meses, señal de optimismo.

Riesgos en el radar: lo que podría romper el equilibrio

Los analistas consultados identifican 3 catalizadores que podrían desestabilizar el frágil equilibrio actual:

  1. Datos macro decepcionantes: Si el PMI manufacturero de EEUU (que se publica el 1 de febrero) cae por debajo de 48 puntos —umbral de contracción—, el S&P 500 tiene un 70% de probabilidad de probar los 6.720 puntos, según modelos de Bank of America.

  2. Escalada en minerales críticos: Si China restringe exportaciones de cobre o litio, sectores como automoción (–12% en 2023) y tecnología (–18%) sufrirían. “El cobre es el nuevo petróleo”, advierte un analista de Trafigura.

  3. Volatilidad descontrolada: Un VIX por encima de 20 puntos activaría stops automáticos en fondos cuantitativos por valor de $60.000 millones, según Deutsche Bank.

“No estamos en un escenario de “vender todo”“, aclara McMillan. “Pero es un momento para reducir apalancamiento, cubrir posiciones con puts y evitar el “buy and hold” pasivo. El mercado está sobreextendido, y cuando eso pasa, hasta un dato neutral puede convertirse en excusa para una corrección.”

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La pregunta que planea sobre Wall Street es: ¿Estamos ante un máximo histórico que durará semanas… o ante el último suspiro de un rally agotado?

El precedente de 2018: cuando el S&P 500 engañó con récords antes de caer un 20%

El actual comportamiento del S&P 500 —máximos históricos con participación limitada y señales técnicas contradictorias— tiene un paralelo inquietante en 2018, cuando el índice marcó 2.930 puntos (récord entonces) el 21 de septiembre, solo para desplomarse un 19,8% en los siguientes 90 días. La similitud no es casual: en ambos casos, el rally estuvo liderado por un puñado de megacaps (en 2018, Apple, Amazon y Microsoft representaban el 18% del índice, frente al 22% actual de Apple, Microsoft y Nvidia), mientras el 63% de las acciones cotizaban por debajo de su media de 200 sesiones (hoy, el 62% está en esa situación).

El detonante en 2018 fue la guerra comercial EEUU-China, que escaló con aranceles del 10% al 25% en $200.000 millones de importaciones chinas. Hoy, el conflicto se centra en los minerales críticos, pero el riesgo sistémico es similar: según Goldman Sachs, una restricción china a las exportaciones de tierras raras (como la de 2023, que disparó el precio del galio un 400%) podría borrar $1,2 billones de la capitalización del S&P 500 en 6 meses, un impacto comparable al de hace seis años. La diferencia clave: en 2018, la Fed tenía margen para recortar tipos (los bajó 75 puntos básicos en 2019); ahora, con la inflación aún en 3,2% y el balance de la Fed $1,2 billones más pequeño, el colchón es inexistente.

Otros datos que refuerzan el paralelo:

  • Ratios put-call en 2018: Llevaban 10 sesiones en zona de sobrecompra antes del colapso (hoy son 12).
  • Amplitud del mercado: El oscilador NYSE registró 4 días seguidos en negativo antes de la caída (ahora son 5).
  • VIX en 2018: Cotizaba en 12-13 puntos con futuros en contango del 25% (hoy, 14-15 puntos y contango del 28%).

¿Repetirá la historia su guión?

El 20 de febrero —vencimiento de los straddles que recomienda McMillan— coincide con la publicación del PMI global de manufacturas. En 2018, un dato por debajo de 50 (49,4) el 3 de octubre aceleró la venta. Hoy, el consenso espera 49,8 para febrero. Si la cifra decepciona, el S&P 500 podría probar los 6.720 puntos en 48 horas, activando los $47.000 millones en stops que JPMorgan ha identificado. La pregunta no es *si* habrá volatilidad, sino qué lado de la apuesta de McMillan (calls o puts) acabará ganando.

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