Meta y Ray-Ban apuestan fuerte: duplicarán producción de gafas IA en 2026
Carrera tecnológica: Meta y EssilorLuxottica aceleran para dominar el mercado de wearables con IA, con un plan que podría redefinir la industria.
Meta Platforms Inc (META) y EssilorLuxottica SA están en conversaciones avanzadas para duplicar la producción anual de sus gafas inteligentes Ray-Ban, impulsadas por inteligencia artificial, antes de que finalice 2026. Según fuentes cercanas a las negociaciones —que pidieron anonimato—, el objetivo es alcanzar una capacidad de 20 millones de unidades anuales, con la posibilidad de escalar a más de 30 millones si la demanda lo justifica. La decisión, sin embargo, aún no es definitiva.
El movimiento refleja la confianza de Meta en las gafas como plataforma clave para su estrategia de IA, reduciendo su dependencia de los smartphones de competidores como Apple. Las Ray-Ban Meta, lanzadas en colaboración con la gigante óptica, ya han demostrado un crecimiento sólido: en octubre de 2025, EssilorLuxottica atribuyó a estas gafas un impulso significativo en sus ingresos del tercer trimestre.
EssilorLuxottica, propietaria de marcas como Ray-Ban y Oakley, ya está cerca de cumplir su meta actual de 10 millones de unidades anuales para 2026. La empresa, que opera fábricas globales y redes minoristas como Sunglass Hut, ofrece a Meta una infraestructura sin igual para escalar rápidamente. En 2023, Meta adquirió un 3% de EssilorLuxottica, fortaleciendo su acceso a conocimientos técnicos y canales de distribución.
Contexto histórico: La alianza entre ambas empresas comenzó en 2019, con el lanzamiento de las primeras gafas inteligentes Ray-Ban en 2021. Desde entonces, el producto ha ganado tracción, especialmente tras la introducción en septiembre de 2025 de las Meta Ray-Ban Display (precio: US$799), que incorporan texto proyectado directamente en la lente derecha. La demanda fue tan alta que Meta pausó su expansión internacional —prevista para Reino Unido, Francia, Italia y Canadá— por “inventario limitado”, según anunció en la CES de Las Vegas.
El impacto en los mercados fue inmediato: las acciones de EssilorLuxottica, con sede en París, subieron un 5,2% el 6 de enero tras el anuncio, sumándose a un alza del 15% en 2025. Meta, en cambio, registró una caída del 1% en Wall Street el mismo día.

Las nuevas gafas Display representan un salto tecnológico: permiten ver mensajes, notificaciones y hasta traducir texto en tiempo real, funciones que las diferencian de modelos anteriores. Según Counterpoint Research, Meta lidera el mercado global de gafas inteligentes con un 73% de cuota en el primer semestre de 2025, y se proyecta un crecimiento anual del 60% hasta 2029.
La batalla por el futuro de los wearables
El mercado de gafas inteligentes se ha convertido en un campo de batalla para los gigantes tecnológicos. Google, por ejemplo, anunció en mayo de 2025 una alianza con Kering SA (dueña de Gucci) para desarrollar sus propias gafas con IA. Mientras, Apple —tras reducir su apuesta por el Vision Pro— ahora redirige recursos hacia wearables más ligeros y accesibles. Empresas chinas como Xiaomi y Huawei también han lanzado sus modelos, probando la disposición de los consumidores a adoptar esta tecnología.
Para Meta, las gafas inteligentes son la puerta de entrada a una nueva era de interacción con IA, donde compite directamente con Alphabet (Google) y OpenAI. Francesco Milleri, CEO de EssilorLuxottica, declaró en octubre que las gafas inteligentes podrían “reemplazar a los smartphones en el futuro”, alineándose con la visión de Meta de un ecosistema independiente de dispositivos móviles tradicionales.
Sin embargo, el escalado masivo no está exento de desafíos. Los márgenes brutos de las Ray-Ban Meta son inferiores a los de otros productos de EssilorLuxottica, según analistas de RBC Capital Markets. La solución podría estar en economías de escala: a mayor volumen, menores costos por unidad. Stefano Grassi, CFO de EssilorLuxottica, confirmó en octubre que la empresa “tiene capacidad para producir internamente o externalizar”, sin dar más detalles.
Los inversores esperan más claridad en febrero, cuando EssilorLuxottica presente sus resultados anuales. Hasta ahora, las cifras oficiales son escasas: en febrero de 2025, la empresa reveló que había vendido 2 millones de unidades de Ray-Ban Meta desde finales de 2023. ¿Lograrán las gafas inteligentes convertirse en el próximo “must-have” tecnológico, o quedarán como un nicho para early adopters?
El precedente que explica la apuesta de Meta: el fracaso de Google Glass y sus lecciones
Mientras Meta y EssilorLuxottica aceleran su producción, el mercado de gafas inteligentes arrastra un fantasma: el fracaso de Google Glass en 2014, un proyecto que, pese a su innovación, colapsó por errores estratégicos. El paralelo no es casual. Google lanzó sus gafas a US$1.500 —casi el doble del precio actual de las Ray-Ban Meta Display—, dirigidas exclusivamente a desarrolladores y *early adopters*. La falta de aplicaciones prácticas, el diseño poco atractivo y las preocupaciones por privacidad (el término *«glassholes»* se volvió viral para criticar a sus usuarios) llevaron a Google a cancelar su versión para consumidores en 2015, tras vender apenas 100.000 unidades en un año.
Meta ha aprendido de esos errores. En primer lugar, el precio: las Ray-Ban Meta originales (2021) costaban US$299, y las nuevas Display, pese a su salto tecnológico, se mantienen en US$799, muy por debajo de los US$3.499 del Apple Vision Pro. Segundo, el diseño: al asociarse con Ray-Ban, una marca con 85 años de historia y un reconocimiento global, Meta evitó el estigma de *«gadget raro»* que persiguió a Google Glass. Tercero, la utilidad: las funciones de IA —como la traducción en tiempo real o la proyección de notificaciones— resuelven problemas cotidianos, algo que Google Glass nunca logró. Incluso el lanzamiento escalonado (primero en EE.UU., luego en Europa) refleja una estrategia más cautelosa, priorizando la demanda real sobre la expansión agresiva.
Pero hay un riesgo que persiste: la saturación del mercado. Según datos de IDC, en 2023 se vendieron solo 1,1 millones de gafas inteligentes en todo el mundo, un 0,1% del mercado de wearables. El éxito de Meta dependerá de si logra convertir un producto de nicho en un artículo masivo, algo que ni Google ni Snap (con sus Spectacles, discontinuadas en 2022 tras vender 220.000 unidades) consiguieron. La diferencia ahora podría estar en la IA: un 68% de los consumidores encuestados por Deloitte en 2025 dijo que pagaría más por dispositivos que integren asistentes inteligentes «útiles en el día a día».
¿Puede Meta evitar la maldición de los wearables?
El histórico de la industria es despiadado: desde el Microsoft HoloLens (cancelado en 2023 tras perder US$12.000 millones) hasta las Magic Leap (que despidió al 50% de su plantilla en 2020), los intentos por popularizar gafas inteligentes han terminado en quiebras o pivotazos. Meta tiene una ventaja clave: 1.900 millones de usuarios activos en Instagram y Facebook, plataformas ideales para integrar sus gafas. Pero el reto es enorme: convencer a los consumidores de que necesitan un dispositivo que, hoy por hoy, el 72% considera «prescindible», según un estudio de Gartner. La producción masiva es un primer paso; la adopción masiva, otra historia.