“Efecto tijera”: Apple y HP se desploman mientras la memoria se dispara en 2026
Guerra de chips: La memoria DRAM y NAND alcanza precios récord, hundiendo a Apple y HP pero disparando a Micron y Western Digital a máximos históricos.
El 2026 ha marcado un punto de inflexión brutal en la industria tecnológica: los precios de la memoria DRAM (usada en la operación de dispositivos) y NAND (almacenamiento flash) han escalado a niveles sin precedentes, reconfigurando el tablero de ganadores y perdedores. Mientras Sandisk (SNDK), Micron (MU) y Western Digital (WDC) celebran alzas bursátiles históricas —con Sandisk liderando el S&P 500 con un 75% de subida anual—, sus clientes estrella, como Apple, HP y Dell, ven cómo sus márgenes se evaporan y sus acciones se hunden. Atrapadas entre absorber el golpe financiero o trasladar los costos a los consumidores, estas empresas enfrentan un escenario donde cualquier movimiento es malo.
“No hay salidas fáciles“, sentenció Rob Thummel, gestor senior de Tortoise Capital (fondo con US$9.100 millones en activos). “Si sacrifican márgenes, el mercado las castigará; si suben precios, los consumidores huirán”. La escasez global de chips, que la consultora IDC ha calificado como “la peor crisis en 30 años”, no tiene solución a la vista. La demanda desbordada por la inteligencia artificial —que requiere 5 veces más memoria que los sistemas tradicionales, según OpenAI— y la reasignación de obleas de silicio hacia producción de memoria han creado un desequilibrio que, según los expertos, podría ser permanente hasta 2028.

El impacto en los precios es brutal: en el último trimestre, Samsung —líder mundial en memoria— reportó un aumento del 30% en DRAM y un 20% en NAND, triplicando sus beneficios. Pero para los fabricantes de dispositivos, la cuenta es amarga. Apple, que en 2025 ya había registrado su peor año bursátil desde 2022 (+8,6% vs. +48% del S&P 500), acumula una caída del 4,2% en 2026. HP, por su parte, tocó esta semana su mínimo desde noviembre de 2020, tras perder un 33% en 2025 y otro 6,8% en lo que va de año. Dell, aunque resistió mejor gracias a su división de servidores para IA (que creció un 14% en 2025), aún registra un retroceso del 26% desde su máximo histórico en octubre. Qualcomm y Arm Holdings, clave en chips para móviles, también han sido objeto de rebajas en sus valoraciones por bancos como Mizuho Securities y Bank of America.
¿Por qué ahora es peor que en 2018? La memoria representa entre el 10% y 20% del costo de un smartphone, pero en PCs el impacto es aún mayor. HP ya advirtió que los altos precios de los chips reducirán sus ganancias en 30 centavos por acción en 2026. “HP es el nombre más expuesto a las presiones en márgenes y demanda de PCs”, señaló Katherine Murphy, analista de Goldman Sachs, quien anticipa que los ajustes de precios frenarán las compras de equipos de gama baja —segmento donde HP compite directamente con Dell y Lenovo.
El problema trasciende las PCs. La Asociación de la Industria de Semiconductores (SIA) advirtió en enero que la demanda de memoria para centros de datos de IA crecerá un 40% anual hasta 2027, mientras la capacidad de producción solo aumentará un 15%. Esto significa que, incluso si empresas como TSMC (que ya destinará el 60% de su capacidad avanzada a memoria e IA en 2026) aceleran la producción, el déficit persistirá. Micron, cuya acción se ha duplicado desde 2023, ya anunció que no podrá satisfacer todos los pedidos hasta al menos 2027.

Memoria: el nuevo petróleo de la era digital
En el lado opuesto de la balanza, los fabricantes de memoria viven un 2026 de récords. Sandisk, Western Digital, Micron y Seagate han visto cómo sus acciones se disparan, impulsadas por una demanda que supera cualquier pronóstico. “Esta vez no es un ciclo, es un cambio estructural“, escribió Francisco Jerónimo, analista de IDC, en diciembre. “La capacidad global de obleas se está reasignando hacia memoria, dejando atrás otros semiconductores. La IA generativa ha creado una nueva era de hambre insaciable por chips”.
Los datos respaldan su tesis: en el último mes, las estimaciones de beneficios por acción de HP en 2026 se recortaron un 7,1%, mientras que Dell, aunque afectada, mantiene sus proyecciones gracias a su exposición a centros de datos y servidores para IA. “En los próximos dos años, el aumento de costos será tan severo que hasta Apple sentirá el golpe“, pronosticó Paul Meeks, de Freedom Capital Markets. “La buena noticia es que los precios de la memoria son cíclicos, pero con la actual escasez, no veremos una corrección antes de 2028”.
El contraste con el 2018 —última vez que los precios de la memoria se dispararon— es abismal. Entonces, la crisis duró 2 años y estuvo impulsada por la explosión de smartphones y la computación en la nube. Hoy, la demanda viene de la IA generativa, que consume 5 veces más memoria por operación, según Microsoft. Además, la reasignación de obleas hacia memoria ha reducido la flexibilidad de la industria: TSMC, por ejemplo, ya advirtió que priorizará memoria y chips para IA en sus nodos más avanzados (3nm y 5nm), dejando en segundo plano a sectores como el automotriz, que ya enfrenta retrasos en la producción de vehículos eléctricos.

2027: ¿El año en que Apple rompe su modelo de negocios?
Si en 2018 Apple absorbió parte del aumento de costos para mantener precios competitivos, hoy esa estrategia es insostenible. Con márgenes ya comprimidos —el margen bruto de Apple cayó del 38% en 2022 al 30% en 2025—, la compañía enfrenta un dilema existencial: trasladar el sobrecosto a los consumidores (arriesgando una caída en ventas como la de 2019, cuando el iPhone XR fue un 15% más caro en componentes) o reducir capacidades en sus dispositivos. La opción más probable, según Neil Cybart, analista de Above Avalon, es un rediseño agresivo de la línea iPhone en 2027, priorizando chips de menor consumo de memoria (como los A18 Pro, en desarrollo) y recortando almacenamiento base.
Pero incluso eso tiene un límite: en 2023, Apple ya redujo la memoria RAM en los iPhone 15 (de 6GB a 4GB en el modelo estándar), una decisión que generó críticas por rendimiento inferior en multitarea. Si la historia se repite, el iPhone 16 de 2027 podría llegar con solo 3GB de RAM en su versión más económica, un retroceso sin precedentes en una década. ¿Están los consumidores dispuestos a pagar más por menos?
Para profundizar:
- Apple apuesta por Gemini, de Google, para potenciar Siri y su inteligencia artificial
- Cómo la escasez de chips está reconfigurando la cadena de suministro global
- Dell vs. HP: quién gana en la era de la IA y los servidores
- El papel de TSMC en la guerra por los semiconductores: ¿monopolio o salvavidas?
- El precedente de 2018: cuando la memoria DRAM hizo temblar a Samsung y Apple pagó el precio
La pregunta que define el futuro no es cuándo bajarán los precios de la memoria, sino qué quedará de las empresas que dependen de ella. Si en 2018 la crisis duró dos años, hoy los analistas no ven luz al final del túnel hasta 2028. Para entonces, ¿habrá sobrevivido el modelo de negocios de Apple, o la memoria habrá reescrito las reglas del juego para siempre?
El precedente de 2018 que Apple no quiere repetir: cuando la memoria DRAM paralizó a Samsung y reventó los márgenes de los iPhone
La crisis actual de memoria evoca el 2018, pero con una escala y consecuencias radicalmente distintas. Entonces, un aumento del 47% en los precios de la DRAM —impulsado por la demanda de smartphones premium y servidores cloud— obligó a Apple a absorber US$1.000 millones en costos adicionales solo en el primer semestre, según informes internos filtrados a Bloomberg. El resultado: el iPhone X (lanzado en 2017 con un precio base de US$999) vio cómo su margen bruto se contrajo un 12%, forzando a la compañía a reducir pedidos a Samsung (su principal proveedor de memoria en ese momento) y a negociar contratos a pérdida con TSMC para los chips A11 Bionic.
La diferencia clave hoy es que, en 2018, la escasez duró 18 meses y la corrección llegó cuando Samsung —que entonces controlaba el 45% del mercado de DRAM— inundó el mercado con excedentes en el primer trimestre de 2019, haciendo caer los precios un 30% en seis meses. Esta vez, sin embargo, ni Samsung ni SK Hynix (que juntos acaparan el 70% del mercado) tienen capacidad ociosa: el 60% de su producción de obleas de 12 pulgadas ya está asignado a memoria para IA hasta 2027, según datos de TrendForce. Además, el costo de construir una nueva fábrica de semiconductores ha escalado de US$15.000 millones en 2018 a US$25.000 millones en 2026, lo que desincentiva la expansión rápida. Micron, por ejemplo, pospuso en marzo de 2025 la apertura de su planta en Boise (Idaho), originalmente planeada para 2026, citando “incertidumbre en la cadena de suministro a largo plazo”.
Otro factor que agrava el escenario actual es el cambio en el consumo de memoria por dispositivo. En 2018, un smartphone flagships como el Galaxy S9 usaba 4GB de RAM y 64GB de almacenamiento, mientras que hoy un iPhone 15 Pro Max parte de 8GB de RAM y 256GB de NAND —y los modelos con IA integrada, como los rumoreados iPhone 17, podrían requerir hasta 16GB de RAM para ejecutar modelos locales de LLM (Large Language Models) sin depender de la nube. Esto significa que, incluso si Apple opta por reducir capacidades en 2027, el impacto en la experiencia de usuario será más severo que en 2019, cuando la compañía eliminó el adaptador de corriente del iPhone 11 para ahorrar US$3 por unidad.
2027: ¿El año en que los consumidores dicen “basta”?
El riesgo para Apple no es solo operativo, sino reputacional. En 2018, cuando la compañía redujo un 20% los pedidos de iPhone X a sus proveedores, las acciones cayeron un 10% en un día y Tim Cook tuvo que emitir una carta pública revisando las proyecciones de ingresos —algo que no ocurría desde 2002. Hoy, con los consumidores ya resentidos por los precios récord de los iPhone 15 (el Pro Max supera los US$1.500 en algunos mercados) y la competencia de Android ofreciendo dispositivos con memoria expandible (como los Samsung Galaxy S24 Ultra), un nuevo aumento de precios podría ser la gota que colme el vaso. La pregunta no es si Apple repetirá los errores de 2018, sino si el mercado se lo permitirá.