“Tsunami financiero”: Los centros de datos exigirán **US$3 billones** para 2030
Inversión sin precedentes: La carrera por la IA y la nube demandará US$3 billones en cinco años, según Moody”s.
La firma calificadora advierte que este capital —equivalente al PIB anual de Francia— dependerá de la capacidad de suministro en mercados de crédito, servidores, infraestructura energética y equipos especializados. El informe, publicado el lunes 13 de mayo, subraya que el 70% de la demanda provendrá de seis gigantes tecnológicos: Microsoft, Amazon, Alphabet (Google), Oracle, Meta y CoreWeave, esta última especializada en infraestructura para IA.
CoreWeave, fundada en 2017 y valorada en US$7.000 millones en 2023, es un actor clave en este escenario. La empresa, inicialmente enfocada en *minería de criptomonedas*, pivotó hacia centros de datos para IA cuando el mercado de las cripto colapsó en 2022.
Los hiperescaladores lideran la carga
Las seis empresas mencionadas podrían invertir US$500.000 millones solo en 2025, una cifra que supera el presupuesto anual de defensa de Estados Unidos (US$886.000 millones en 2024). Moody”s destaca que este gasto no solo incluye hardware, sino también energía renovable: Amazon, por ejemplo, ya tiene 200 proyectos solares y eólicos en operación para alimentar sus centros de datos, según su informe de sostenibilidad de 2023.
El crecimiento exponencial de la IA generativa —como ChatGPT, que pasó de 0 a 100 millones de usuarios en solo 2 meses (2023)— ha acelerado la necesidad de capacidad. John Medina, vicepresidente de Moody”s, comparó el fenómeno con la fiebre del oro de California (1848-1855): “Todos corren a claimar su terreno, pero no todos tendrán retorno”.
Financiación: bancos, bonos y el riesgo de una burbuja
Los bancos mantendrán un “papel destacado” en la financiación, pero el volumen de capital requerido obligará a diversificar fuentes. Moody”s proyecta un auge en:
- Valores respaldados por activos (ABS): En 2025, este mercado emitió US$15.000 millones en EE.UU., y se espera un crecimiento “considerable” en 2026.
- Créditos privados: Fondos como Blackstone y KKR ya han invertido US$22.000 millones en infraestructura digital desde 2020, según datos de PitchBook.
- Hipotecas comerciales: Los centros de datos se han convertido en el segundo tipo de propiedad más financiada después de los complejos de oficinas, con un aumento del 40% en préstamos entre 2022 y 2024.
El informe advierte sobre riesgos: si la tecnología no cumple las expectativas, los inversores podrían enfrentar pérdidas similares a las de la burbuja de las punto-com (2000), cuando empresas como Pets.com quebraron tras quemar US$300 millones en menos de un año.
Energía: el talón de Aquiles
La demanda eléctrica de los centros de datos crecerá a un ritmo anual del 15% hasta 2030, según la Agencia Internacional de Energía (IEA). En Virginia (EE.UU.), epicentro de la industria, el consumo ya representa el 20% de la electricidad del estado, superando al sector residencial. Moody”s señala que esto ha llevado a empresas como Microsoft a explorar alternativas radicales:
- Reactores nucleares modulares: En 2023, la compañía anunció una asociación con TerraPower (fundada por Bill Gates) para desarrollar mini-reactores cerca de sus centros de datos.
- Baterías de estado sólido: Meta invirtió US$500 millones en 2024 en QuantumScape, una startup que promete baterías con doble densidad energética que las de litio.
El problema no es solo la cantidad de energía, sino su disponibilidad inmediata. En Singapur, el gobierno impuso una moratoria en 2022 a la construcción de nuevos centros de datos hasta 2028, citando limitaciones en la red eléctrica. Moody”s prevé que más países adopten medidas similares, lo que podría ralentizar proyectos en Asia-Pacífico, región que concentra el 30% de la capacidad global.
¿Burbuja o revolución?
Aunque el informe de Moody”s no usa la palabra “burbuja”, advierte sobre tres señales de alerta:
- Sobreoferta: En Dublín (Irlanda), el 25% de los centros de datos están vacíos desde 2023, según CBRE.
- Deuda insostenible: Algunas empresas de infraestructura han alcanzado ratios de deuda/EBITDA de 8x, muy por encima del 4x considerado saludable.
- Tecnología obsoleta: Equipos comprados en 2020 ya son 50% menos eficientes para entrenar modelos de IA como LLama 3.
Sin embargo, el optimismo persiste. John Medina citó el caso de Nvidia, cuyas acciones se multiplicaron por 10 desde 2020 gracias a la demanda de sus chips para IA: “El riesgo existe, pero el potencial es transformador. Esto no es solo otra moda; es la cuarta revolución industrial“.
¿Qué pasará cuando los centros de datos consuman más electricidad que algunos países? La respuesta podría redefinir no solo la economía digital, sino el futuro energético del planeta.
CoreWeave: del criptoinvierno a dominar la infraestructura de IA en menos de 5 años
Mientras los gigantes tecnológicos acaparan titulares, CoreWeave —la *startup* valorada en US$7.000 millones mencionada en el informe de Moody’s— representa el caso más extremo de reinvención en este tsunami financiero. Su ascenso no es casualidad: en 2022, cuando el colapso de FTX y la caída del 75% en el valor de Bitcoin arrasaron con el mercado de criptomonedas, la empresa pivotó su modelo en menos de 6 meses, reconvirtiendo granjas de *mining* en centros de datos para IA. Hoy, es el tercer mayor cliente de Nvidia después de Microsoft y Meta, con pedidos de US$5.000 millones en chips H100 solo en 2024.
El giro estratégico de CoreWeave tiene un precedente histórico: en 2013, la empresa china Bitmain —líder en hardware para *mining*— intentó diversificarse hacia la IA tras la prohibición de las criptomonedas en China en 2021, pero fracasó al subestimar la competencia de actores como TSMC y Samsung. CoreWeave, en cambio, aprovechó su infraestructura existente (centros de datos con capacidad de 1,2 GW en EE.UU. y Europa) y su relación con DigitalBridge, un fondo de infraestructura que inyectó US$2.500 millones en 2023. Su modelo de *”IA-as-a-Service”* —alquilar capacidad de cómputo a empresas que no pueden permitirse construir sus propios centros— le ha permitido crecer a un ritmo del 300% anual, según datos de Crunchbase.
Sin embargo, su dependencia de Nvidia es un riesgo: el 80% de sus servidores usan chips de la compañía, cuya producción está limitada por la capacidad de TSMC (que fabrica el 90% de los semiconductores avanzados del mundo). En 2023, CoreWeave tuvo que posponer la apertura de un centro en Texas por retrasos en la entrega de 50.000 GPUs, según filtró *The Information*.
¿Puede CoreWeave evitar el destino de los “unicornios” que quemaron cash?
La empresa quema US$150 millones al mes en expansión, pero a diferencia de casos como WeWork (que quebró en 2023 tras gastar US$47.000 millones en 10 años), CoreWeave tiene un activo clave: contratos a largo plazo con clientes como Anthropic (creadores de *Claude*) y Stability AI. Su valoración actual ya supera la de DigitalOcean (US$5.000 millones), un gigante con 20 años en el mercado. La pregunta no es si sobrevivirá, sino si logrará escalar sin repetir los errores de Sun Microsystems —que en 2000 invirtió US$10.000 millones en servidores para la burbuja *dot-com* y terminó vendida por US$7.400 millones en 2009.