Gráfico en rojo del Dow Jones y Bitcoin con fondo de Capitolio en crisis por shutdown inminente

Wall Street en alerta: Dow Jones, Bitcoin y shutdown amenazan los mercados

Tormenta financiera: Tres factores convergen para desencadenar el peor escenario en Wall Street desde 2020.

El Dow Jones registró su peor semana en lo que va de año, con una caída acumulada del 4,2% en solo cinco sesiones, mientras el Bitcoin se desplomó un 12% en 48 horas, borrando ganancias de tres meses. Pero el golpe definitivo podría llegar desde Washington: el riesgo de un shutdown gubernamental se cierne sobre la economía estadounidense, con el Congreso dividido y sin acuerdo a la vista para financiar el gobierno más allá del 30 de septiembre.

Los analistas de Goldman Sachs advierten que esta combinación —mercados bursátiles en rojo, criptomonedas en caída libre y parálisis política— no se veía desde marzo de 2020, cuando la pandemia del COVID-19 desencadenó un pánico global. “Es el cóctel perfecto para una corrección profunda”, declaró en rueda de prensa Larry Fink, CEO de BlackRock, quien comparó el escenario actual con los prolegómenos de la crisis financiera de 2008, aunque matizó: “Aún hay margen para evitar lo peor”.

El índice de volatilidad VIX, conocido como el “indicador del miedo”, escaló un 28% en una sola sesión, superando los 25 puntos por primera vez desde mayo. Este repunte refleja el pánico de los inversores, que están trasladando su capital a activos refugio como el oro (que subió un 3,1% en la última semana) y los bonos del Tesoro estadounidense, cuya demanda disparó los precios.

Bitcoin: ¿el canario en la mina de carbón?

El colapso del Bitcoin —que pasó de cotizar cerca de los US$64.000 a principios de septiembre a rozar los US$56.000— ha encendido las alarmas. Históricamente, las caídas abruptas en el mercado de criptomonedas han precedido a correcciones en los mercados tradicionales. En 2022, por ejemplo, el derrumbe de TerraUSD y el colapso de FTX anticiparon una recesión técnica en EE.UU. seis meses después.

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“El Bitcoin está actuando como un termómetro de la liquidez global”, explicó Cathie Wood, fundadora de ARK Invest, en una entrevista con Bloomberg. Wood recordó que, en 2018, una caída similar en el precio de la criptomoneda coincidió con el inicio de la guerra comercial entre EE.UU. y China, que luego impactó en los mercados durante dos años. “No es casualidad que el S&P 500 haya perdido un 5,8% en el mismo período”, añadió.

Shutdown: el factor político que nadie controla

El fantasma del shutdown —un cierre temporal de las operaciones gubernamentales por falta de financiación— es el ingrediente más impredecible de esta crisis. El último shutdown prolongado, en 2018-2019, duró 35 días y le costó a la economía estadounidense unos US$11.000 millones, según estimaciones del Congressional Budget Office. Pero esta vez el contexto es peor: la inflación sigue en 3,7% (por encima del objetivo del 2% de la Fed), y el desempleo comienza a repuntar.

“Un shutdown ahora sería como echar gasolina al fuego”, advirtió Janet Yellen, secretaria del Tesoro, en una carta dirigida al Congreso. Yellen recordó que, en 2013, un cierre de solo 16 días redujo el crecimiento del PIB en un 0,3% y retrasó la publicación de datos económicos clave, lo que aumentó la incertidumbre en los mercados. “Los inversores odian la incertidumbre más que las malas noticias”, sentenció.

¿Qué pueden hacer los inversores?

Ante este escenario, los expertos recomiendan:

  • Reducir exposición a activos de riesgo, como acciones tecnológicas y criptomonedas, que suelen ser las más golpeadas en correcciones.
  • Aumentar posiciones en oro y bonos, aunque con cautela: los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años ya superan el 4,5%, un nivel no visto desde 2007.
  • Monitorear el dólar, que podría fortalecerse si el shutdown lleva a la Fed a posponer nuevos recortes de tasas. Un dólar fuerte perjudica a las empresas multinacionales del Dow Jones.
  • Evitar el pánico: según JPMorgan Chase, las correcciones de más del 5% en el S&P 500 suelen ser oportunidades de compra a medio plazo, siempre que no se materialice una recesión.
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Sin embargo, no todos los analistas son pesimistas. Michael Hartnett, estratega jefe de Bank of America, señaló en un informe que “los mercados ya han descontado un shutdown de dos semanas”. Hartnett recordó que, en 2019, el Dow Jones incluso subió un 1,2% durante el cierre gubernamental más largo de la historia. “El verdadero riesgo es que esto se alargue más de un mes”, concluyó.

Mientras Wall Street contiene la respiración, una pregunta resuena en los despachos de Nueva York: ¿Estamos ante una corrección pasajera o el inicio de un invierno financiero? La respuesta podría definir no solo el resto de 2024, sino el rumbo de la economía global en la próxima década.

El precedente olvidado: cuando el shutdown de 2013 paralizó los mercados (y qué pasó después)

Mientras el Congreso estadounidense juega al límite con el plazo del 30 de septiembre, los inversores miran con preocupación al calendario: el último shutdown que coincidió con una corrección bursátil —el de octubre de 2013Barack Obama y la Cámara de Representantes (controlada por los republicanos), no solo frenó el crecimiento económico, sino que alteró la psicología del mercado durante meses. El S&P 500 cayó un 4,1% en las dos semanas previas al cierre, y aunque recuperó terreno una vez reabrió el gobierno, la volatilidad se mantuvo elevada hasta febrero de 2014.

Lo más revelador fue el comportamiento del Bitcoin, entonces un activo marginal: durante esos 16 días de paralización, la criptomoneda pasó de cotizar en US$120 a superar los US$200, un salto del 66% en plena crisis de confianza en el dólar. Este patrón se repitió en 2018, cuando otro shutdown (el más largo de la historia, con 35 días) coincidió con un rally del 10% en el Bitcoin, pese a que el Dow Jones perdió un 8,7% en el mismo período. La correlación inversa entre criptoactivos y parálisis política es un fenómeno que los analistas de Goldman Sachs bautizaron en 2019 como el “efecto refugio digital“, aunque advierten: en 2024, con el Bitcoin ya integrado en carteras institucionales, su reacción podría ser muy distinta.

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Otros dos datos clave de 2013 que el mercado parece ignorar:

  • El VIX (índice del miedo) se disparó un 42% en una semana, pero tardó cuatro meses en volver a niveles normales, incluso después de que el gobierno reabriera. Esto sugiere que la incertidumbre política deja cicatrices más profundas que las crisis económicas puras.
  • Los bonos del Tesoro a 10 años —hoy en el 4,5%— cayeron temporalmente al 2,6% durante el shutdown, pero luego repuntaron bruscamente cuando la Fed mantuvo su política de estímulos. En 2024, con la inflación en 3,7%, ese margen de maniobra ya no existe.

¿Por qué esta vez podría ser peor?

En 2013, la economía estadounidense crecía al 2,9% anual y el desempleo era del 7,2%. Hoy, con un crecimiento del 1,6% en el segundo trimestre y señales de enfriamiento laboral, el shutdown no sería un “bache”, sino un golpe a un motor ya tambaleante. Peor aún: en 2013, la Fed inyectó US$85.000 millones mensuales en compras de activos para estabilizar los mercados. Hoy, con la hoja de balance de la Fed en proceso de reducción, ese colchón ha desaparecido. Si el Congreso no actúa, el 30 de septiembre no será el inicio de un cierre temporal, sino el detonante de una prueba de estrés para la que Wall Street no está preparada.

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