“Alianza histórica”: UE e India sellan pactos comerciales y de defensa en plena guerra arancelaria
Giro geopolítico: La UE e India cierran acuerdos clave para contrarrestar tensiones globales y reducir dependencias estratégicas.
La Unión Europea e India han dado este martes en Nueva Delhi un paso decisivo hacia lo que ambos bloques definen como “un nuevo capítulo” en sus relaciones bilaterales. Más allá del simbolismo, la cumbre —la primera en seis años— ha desbloqueado avances concretos en comercio, seguridad y movilidad, con un mensaje claro: son socios “estratégicos y fiables” en un mundo sacudido por la guerra arancelaria impulsada por el expresidente de EE.UU., Donald Trump, y por conflictos como los de Ucrania y Oriente Próximo.
“En la actualidad presenciamos mucha agitación en el orden mundial“, advirtió el primer ministro indio, Narendra Modi, durante el encuentro con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Modi subrayó que esta alianza “fortalecerá la estabilidad de los sistemas internacionales“, en un contexto donde potencias como China y Rusia redefinen sus esferas de influencia. India, que en 2023 superó a China como el país más poblado del mundo con 1.428 millones de habitantes, busca diversificar sus socios comerciales tras décadas de dependencia de Moscú en materia de defensa.
Tratado de Libre Comercio: avances con exclusiones clave
El principal anuncio de la cumbre fue el acuerdo de base para un Tratado de Libre Comercio que, de concretarse, reducirá gradualmente los aranceles en sectores estratégicos como el acero y la automoción. Sin embargo, el texto excluye productos agrícolas sensibles para India: arroz, ajo, plátano, miel y azúcar, cuya protección es vital para millones de pequeños agricultores del país. Tampoco aborda materias primas y energía, áreas donde los negociadores europeos “renunciaron” a incluir disciplinas normativas ante la reticencia india a regular, por ejemplo, la doble fijación de precios.
Von der Leyen destacó que este pacto permitirá a ambos bloques “reducir dependencias estratégicas” en un escenario donde “el comercio se utiliza cada vez más como arma“. La UE es el segundo socio comercial de India (tras EE.UU.), con un intercambio de bienes por valor de 120.000 millones de euros en 2023, según datos de la Comisión Europea.
Seguridad y defensa: cooperación contra amenazas híbridas
La cumbre también sentó las bases de una “asociación de seguridad y defensa” para combatir amenazas comunes:
- Terrorismo y ciberseguridad: Cooperación en inteligencia y respuesta a ataques híbridos.
- Seguridad marítima: Protección de rutas comerciales críticas, como el estrecho de Malaca, por donde transita el 40% del comercio global.
- Espacio y no proliferación: Armonización de normas para evitar carreras armamentísticas.
- Industria de defensa: Avances en la producción conjunta de tecnologías militares.
Además, se iniciaron negociaciones para un “acuerdo de seguridad de la información” que facilite el intercambio de datos clasificados, un paso esencial para integrar a India en iniciativas europeas de defensa. India, que en 2024 destinó un récord de $81.000 millones a su presupuesto militar (un 13% más que en 2023), busca modernizar su arsenal con tecnología occidental, reduciendo su histórica dependencia de Rusia.
Movilidad, innovación y clima: los otros ejes del acuerdo
El paquete de medidas incluye:
1. Movilidad laboral: Un marco para facilitar la circulación de trabajadores cualificados, jóvenes profesionales y temporeros en sectores con escasez de mano de obra en la UE, como la tecnología y la salud. Alemania, con un déficit de 500.000 trabajadores en 2024, podría ser uno de los principales beneficiarios.
2. Innovación y empresas emergentes: Creación de “Centros de Innovación UE-India” y una “Asociación de Empresas Emergentes” para impulsar startups. India, que en 2023 añadió 1.400 nuevas empresas tecnológicas a su ecosistema, busca acceder al fondo Horizonte Europa, el programa estrella de I+D de la UE con un presupuesto de 95.500 millones de euros hasta 2027.
3. Clima y energía: Cooperación en transición limpia, hidrógeno verde y economía circular. Ambas partes reafirmaron su compromiso con el Acuerdo de París y anunciaron un grupo de trabajo conjunto para acelerar proyectos de hidrógeno verde, un sector donde India planea invertir $20.000 millones para 2030.
Simbolismo y gestos: el pasaporte indio de Costa
La cumbre no estuvo exenta de gestos simbólicos. António Costa, de origen indio por parte paterna, exhibió su pasaporte indio durante el encuentro, un guiño personal que Modi celebró calificándolo como el “Gandhi de Lisboa” por su “estilo de vida sencillo y cercanía a los ciudadanos”. Este detalle, más allá de lo anecdótico, subraya la profundidad cultural de una relación que ambos bloques quieren elevar a un nivel estratégico.
“Nuestra cumbre envía un mensaje claro al mundo“, declaró Costa. “En un momento en que el orden global está siendo remodelado, la UE y la India permanecen unidos como socios fiables“. Von der Leyen, por su parte, insistió en que la combinación de sus “fortalezas complementarias” generará “niveles de crecimiento imposibles de alcanzar por separado“.
¿Podrá esta alianza reequilibrar el tablero geopolítico ante el avance de China y la volatilidad de EE.UU.? El tiempo dirá si los acuerdos de Nueva Delhi se traducen en acciones concretas o quedan en promesas sobre el papel.
El precedente fallido de 2007: ¿Por qué este acuerdo comercial podría ser diferente?
La euforia por el nuevo tratado de libre comercio entre la UE e India choca con un antecedente incómodo: el acuerdo de 2007, que tras 16 rondas de negociaciones y promesas de desbloquear un mercado de 1.200 millones de consumidores, colapsó en 2013 sin concretarse. El fracaso entonces se debió a dos puntos irreconciliables: la exigencia europea de reducir aranceles del 60% al 5% en automoción (India los mantenía en un 125% para proteger a Tata Motors) y la negativa india a abrir su sector financiero a bancos europeos como Deutsche Bank o BNP Paribas. ¿Qué ha cambiado ahora?
La clave está en el contexto geopolítico radicalmente distinto. En 2007, China representaba el 18% del comercio indio (hoy es el 13%), y Rusia era su principal proveedor de armas (68% de las importaciones de defensa en 2012, frente al 45% actual). La invasión de Ucrania y las sanciones occidentales a Moscú han acelerado la búsqueda india de alternativas: en 2023, India importó armamento francés por valor de $3.200 millones (un 300% más que en 2020), según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI). Además, el déficit comercial de la UE con China —que alcanzó $396.000 millones en 2022
Otro factor crítico es la presión demográfica. En 2007, India tenía 1.100 millones de habitantes y una clase media de 50 millones; hoy, son 1.428 millones y 300 millones respectivamente, según el Banco Mundial. Este crecimiento ha convertido al país en el quinto mayor mercado de lujo del mundo (con ventas de $6.500 millones en 2023, un 22% más que en 2022), un sector donde marcas europeas como LVMH o Richemont exigen mayor acceso.
| Indicador | 2007 (Acuerdo fallido) | 2024 (Nuevo intento) |
|---|---|---|
| Dependencia de Rusia en defensa | 68% | 45% |
| Comercio UE-India (miles de millones €) | 55 | 120 |
| Clase media india (millones) | 50 | 300 |
| Inversión europea en India (miles de millones $) | 12 | 83 (2023) |
La prueba de fuego: el acero y los coches eléctricos
El acuerdo actual excluye deliberadamente productos agrícolas, pero el acero y la automoción —los mismos escollos de 2007— siguen en la mesa. La UE impuso en 2021 aranceles del 25% a las importaciones de acero indio para proteger a empresas como ArcelorMittal, mientras que India mantiene un 100% de arancel para coches importados (excepto los eléctricos, con un 70%). La solución podría estar en los vehículos eléctricos: India, que planea que el 30% de sus ventas de coches sean eléctricos para 2030, necesita baterías y tecnología europea. Tata Motors ya negocia con Volkswagen una alianza para producir coches eléctricos de bajo costo ($20.000) en Gujarat. Si este piloto prospera, podría sentar un precedente para flexibilizar aranceles en otros sectores. El margen de error es mínimo: en 2013, el fracaso costó a la UE $12.000 millones en oportunidades perdidas, según un informe de la Cámara de Comercio Indo-Alemana.