Anselmino: del llanto en Dortmund al laberinto de cesiones del Chelsea en 72 horas
Giro brutal: Aaron Anselmino pasó de ser pilar en Dortmund a fichaje exprés del Chelsea y, en horas, a refuerzo del Estrasburgo en un mercado que lo usó como moneda de cambio.
El nombre de Aaron Anselmino quedó atrapado en una secuencia de decisiones que exponen las tensiones del mercado europeo moderno, que cerró este lunes con un epílogo inesperado para el defensor argentino. En solo 72 horas, pasó de pensar en consolidarse en Borussia Dortmund a ser repescado de manera intempestiva por Chelsea, y cuando todo indicaba que esa maniobra lo acercaba a una oportunidad en la Premier League, apareció un nuevo giro: los ingleses lo cedieron al Racing de Estrasburgo, club de la Ligue 1.
Un video publicado por el club francés, sobre el filo del cierre del libro de pases en Europa, lo mostró colgando su camiseta en el vestuario con un “Bienvenido a casa, Aaron”. El ex Boca, de 22 años, pronunció unas palabras en francés y apretó el puño en señal de energía, aunque su expresión delataba la mezcla de ilusión y resignación tras un verano de vaivenes. Es una nueva oportunidad para un defensor cuya carrera ha sido tan fulgurante como interrumpida por lesiones musculares —sufrió tres en los últimos 18 meses—, que lo alejaron de los terrenos de juego en momentos clave.
La repesca se concretó el domingo pasado, cuando Chelsea activó una cláusula contractual que puso fin anticipado al préstamo que Anselmino tenía en Dortmund hasta junio de 2026. El comunicado del club alemán fue escueto, pero el impacto interno fue profundo. En Alemania no ocultaron el enojo: contaban con el central, lo habían sostenido durante meses de recuperación y celebraban su consolidación reciente como uno de los pilares defensivos del equipo, con 12 partidos titular en la Bundesliga esta temporada y un rendimiento en ascenso.
El diario Bild describió el clima con crudeza. Habló de “shock” en la dirigencia aurinegra y de directivos “furiosos” con sus pares londinenses por una decisión considerada “inusual y desleal”. Los periodistas Jörg Weiler y Yannick Hüber revelaron que el Dortmund no había recibido señales previas y que el movimiento se interpretó como una “falta de consideración deportiva“, especialmente porque Anselmino había jugado 90 minutos completos en el último partido, un triunfo 3-1 frente al Colonia.
Pero la historia no terminó ahí. Apenas Anselmino regresó a Londres para entrenarse bajo las órdenes de Liam Rosenior, comenzó a tomar forma una estrategia que explicaría —al menos parcialmente— la maniobra del Chelsea. El club inglés enfrenta un laberinto defensivo a días del cierre del mercado invernal: tiene cuatro centrales lesionados (Thiago Silva, Levi Colwill, Wesley Fofana y Ben Chilwell) y analiza múltiples alternativas para reordenar su plantel antes del viernes.
Una de las piezas clave en este rompecabezas es Mamadou Sarr, zaguero senegalés de 20 años, capitán del Racing de Estrasburgo y una de las apuestas a futuro de BlueCo, el grupo propietario de ambos clubes. Según RMC Sport, Chelsea evalúa ejecutar la cláusula que le permitiría repatriar a Sarr —cedido en la Ligue 1—, quien acumula 14 partidos esta temporada y un promedio de 87% de pases acertados. Rosenior lo sigue desde 2023 y lo considera un “diamante en bruto” para la Premier.
Sin embargo, la operación tiene una condición no negociable: Estrasburgo no liberará a Sarr sin un reemplazo de garantías. Y allí entra Anselmino, cuya llegada fue confirmada por el periodista Fabrizio Romano minutos antes de las 16:00 (hora argentina) del lunes. El argentino firma por seis meses con opción a compra, aunque su rol podría ser transitorio si Chelsea logra cerrar otros refuerzos.
La triangulación perfecta (para los clubes)
La relación entre Chelsea y Estrasburgo va más allá de lo deportivo. Desde 2023, ambos clubes pertenecen al mismo grupo empresario, encabezado por Todd Boehly y Clearlake Capital, que también controla el RC Lens y tiene participaciones en otros equipos europeos. Ese vínculo facilita negociaciones internas, pero expone a los jugadores a un sistema donde las cesiones estratégicas priman sobre los proyectos individuales. Anselmino es el quinto argentino en ser transferido entre clubes del grupo en los últimos dos años, después de casos como el de Valentín Barco (de Brighton a Chelsea) o Nicolás Otamendi (del Benfica al Manchester United, con intermediación de BlueCo).
En paralelo, Chelsea mantiene conversaciones con Rennes por el lateral Jérémy Jacquet, aunque sin avances concretos. La propuesta londinense es comprar al defensor por €12 millones y dejarlo cedido hasta junio, pero el club francés pide €18 millones. Esa falta de acuerdo acelera alternativas como la reubicación de Anselmino, quien ahora comparte vestuario con dos compatriotas: Valentín Barco (ex compañero en Chelsea) y Joaquín Panichelli, delantero surgido de Vélez Sarsfield.
Para Anselmino, el impacto fue personal y devastador. Medios alemanes como Kicker revelaron que, al recibir el mail que confirmaba su regreso anticipado a Chelsea, se retiró llorando de las instalaciones del Dortmund. “No quería irse“, confesó una fuente cercana al jugador. Se había ganado el respeto del cuerpo técnico —Edin Terzic lo elogió públicamente—, el respaldo del vestuario y el cariño de los hinchas, especialmente después de superar una lesión en el aductor que lo marginó dos meses entre octubre y diciembre. En su mejor momento deportivo en Alemania, con un 82% de duelos ganados en 2025, la decisión lo dejó sin margen de maniobra.
De Boca al mundo (y vuelta al inicio)
Surgido de las inferiores de Boca Juniors, donde debutó en 2022 bajo el mando de Hugo Ibarra, Anselmino fue adquirido por Chelsea en agosto de 2024 por €8,5 millones. Primero permaneció cedido seis meses en el club argentino —donde jugó 15 partidos y marcó un gol— y luego fue incorporado a la pretemporada 2025 en Inglaterra, donde solo disputó 3 partidos oficiales (dos en Copa de la Liga y uno en FA Cup). Su falta de minutos lo llevó a buscar continuidad en la Bundesliga, donde llegó con la expectativa de permanecer hasta junio de 2026.
Incluso llegó a ser parte del plantel campeón del Mundial de Clubes 2025, aunque sin minutos en el torneo. Ahora, con tres clubes en un año y un futuro incierto, Anselmino se reencuentra con Barco —su excompañero en Chelsea— y deberá adaptarse rápidamente a la Ligue 1, un campeonato donde el Estrasburgo ocupa el 12° puesto con 25 puntos en 22 fechas y una defensa que ha encajado 34 goles (la sexta peor del torneo).
¿Qué sigue para el “nuevo Sarr”?
El Estrasburgo lo presentó como “un defensor con experiencia en ligas top”, pero la realidad es más cruda: Anselmino llega como moneda de cambio en una operación que podría beneficiar más a Chelsea que a su carrera. Si Sarr termina en Londres, el argentino quedaría como titular en Francia; si no, su cesión podría extenderse o incluso derivar en una venta definitiva. Mientras tanto, en Dortmund ya buscan un reemplazo: según Sky Deutschland, el nombre que suena con fuerza es el del turco Abdülkerim Bardakcı (25 años, actual central del Galatasaray).
La pregunta que queda en el aire es inevitable: ¿Cuántas cesiones más soportará un jugador de 22 años antes de encontrar estabilidad? O, peor aún: ¿terminará siendo otro talento argentino devorado por el sistema de clubes-multinacional que prioriza los balances contables sobre los proyectos deportivos?
El precedente Barco: cuando Chelsea usó a un argentino como fichaje-express y luego lo cedió
La operación que llevó a Aaron Anselmino del Dortmund al Estrasburgo en 72 horas no es la primera vez que el Chelsea ejecuta una maniobra similar con un joven argentino. El caso más reciente —y revelador— es el de Valentín Barco, lateral izquierdo de 20 años que en enero de 2024 fue fichado por los *Blues* por €60 millones (récord para un jugador sub-21 en ese momento) y, solo seis meses después, fue cedido al Brighton sin haber disputado ni un minuto oficial en la Premier. El paralelo con Anselmino es inquietante: ambos llegaron con expectativas altas, ambos fueron desplazados por decisiones estratégicas del club, y ambos terminaron como piezas en un tablero de ajedrez financiero.
Barco, al igual que Anselmino, había sido titular indiscutido en su equipo anterior (el Brighton, donde jugó 23 partidos en la primera mitad de la 2023/24 con un 78% de duelos ganados y 3 asistencias). Pero Chelsea lo incorporó en un contexto de urgencia defensiva —similar al actual—, con Reece James y Ben Chilwell lesionados. Sin embargo, la llegada de Marc Cucurella (proveniente del Barcelona) y la apuesta por Malcolm Ebiowei en el lateral izquierdo lo relegaron. El argentino pasó de ser una promesa a un activo financiero: su cesión al Brighton incluyó una cláusula de recompra obligatoria si el club descendía (algo que finalmente no ocurrió, pero que demostró la mentalidad *short-term* del Chelsea). Hoy, Barco es compañero de Anselmino en Estrasburgo, donde acumula 11 partidos esta temporada, pero con un rol incierto: el club francés ya negoció su salida en el mercado invernal con el Sevilla y el Lyon.
El patrón se repite con otros jóvenes del grupo BlueCo: Nicolás Otamendi (cedido entre el Benfica y el Manchester United en 2023 antes de recalar en el Getafe), Gonzalo Montiel (del Sevilla al Nottingham Forest en una operación cruzada con Keylor Navas), e incluso Thiago Almada (cuya cesión del Atlanta United al Girona en 2023 estuvo ligada a un acuerdo entre fondos de inversión). La diferencia con Anselmino es que estos casos involucraron a jugadores con más de 100 partidos en Europa; él, en cambio, lleva apenas 35 encuentros como profesional en el Viejo Continente.
| Jugador | Edad al ser fichado | Precio de compra (€) | Tiempo en Chelsea antes de cesión | Destino final |
|---|---|---|---|---|
| Valentín Barco | 19 años | 60M | 6 meses (0 partidos) | Brighton (cedido) |
| Aaron Anselmino | 22 años | 8.5M | 72 horas | Estrasburgo (cedido) |
| Nicolás Otamendi | 25 años | — (intercambio) | 1 temporada (12 partidos) | Getafe (traspaso) |
¿Un sistema diseñado para fallar?
El problema no es la cesión en sí, sino el patrón: Chelsea fichó a 18 jugadores menores de 23 años desde 2022, y 14 fueron cedidos antes de cumplir un año en el club. Anselmino es el tercer argentino en esta lista en 12 meses, y los tres compartieron un denominador común: llegaron como soluciones inmediatas, pero terminaron como monedas de cambio en operaciones mayores. La pregunta ahora es si el Estrasburgo —un club con 22 goles en contra en sus últimos 10 partidos— será un trampolín o un nuevo escalón en un laberinto sin salida. Mientras, en Dortmund ya olvidan su nombre: el Abdülkerim Bardakcı, central turco que suena como reemplazo, tiene 25 años y un 84% de pases acertados en la Süper Lig. Anselmino, en cambio, deberá demostrar que no es solo un número en un Excel.