Gabriel Milito celebrando con jugadores jóvenes de Chivas en el estadio, tras victoria con 100% de efectividad

Milito en Chivas: 100% de victorias, juventud y proyección a la selección mexicana

Revolución rojiblanca: Gabriel Milito arrasa en México con cuatro victorias en cuatro partidos y proyecta a ocho jugadores de Chivas a la selección.

El Chivas de Guadalajara, uno de los clubes más emblemáticos del fútbol mexicano, vivió su última época dorada bajo el mando de Matías Almeyda (2017-2018), cuando conquistó cuatro títulos: tres locales y la Concachampions 2017/18. Desde entonces, el equipo —que mantiene su política de alinear exclusivamente a jugadores mexicanos (o hijos de migrantes nacidos en EE.UU.)— no había vuelto a brillar. Cada cambio de técnico reavivaba el clamor de la afición por el regreso del *Pelado*, pero hoy el foco está en otro argentino: Gabriel Milito, quien en solo cuatro fechas del Clausura 2026 ha logrado lo impensable.

Con un 100% de efectividad (cuatro triunfos: 2-0 a Pachuca, 1-0 a Juárez, 2-1 a Querétaro y 3-2 a Atlético San Luis), Milito ha colocado al *Rebaño Sagrado* como líder absoluto del torneo. La última vez que Chivas arrancó con cuatro victorias consecutivas fue en 2010, bajo el mando de José Luis Real. La prensa local no escatima elogios: “El mejor momento del Guadalajara en años… Milito ha forjado un equipo compacto, con identidad clara”. Incluso ya se le señala como candidato al título, actualmente en manos del Toluca de Antonio Mohamed.

Sin embargo, el exdefensa de Barcelona y Argentina —conocido por su perfil racional y mesurado— frenó la euforia tras el último triunfo: “Esto es un buen comienzo, pero no define nada. El liderato ahora es anecdótico. La humildad será clave para sostenernos. Su llegada a Chivas no fue inmediata: tras su paso por Atlético Mineiro (donde perdió la final de la Copa Libertadores 2024 ante Botafogo), Milito se tomó seis meses de descanso antes de asumir en mediados de 2025. Su debut en el Apertura 2025 fue discreto (6° puesto y eliminación en cuartos ante Cruz Azul), pero le sirvió para adaptarse al fútbol mexicano e imponer su estilo.

“La idea es mantener esta mentalidad: ambición para buscar los partidos, que es lo que te mantiene arriba”, declaró el técnico. Su trabajo ha tenido el respaldo incondicional del director deportivo Javier Mier, quien durante los malos momentos destacó: “Internamente siempre supimos lo que queríamos. Las palabras clave fueron equilibrio y estabilidad. Sabemos que representamos al equipo más grande de México”.

Armando “Hormiga” González, el goleador de ChivasChivas

Milito ha mantenido la base del plantel del semestre anterior, con una incorporación clave: Brian Gutiérrez, fichado por US$4,5 millones desde Chicago Fire. Su esquema preferido es el 3-4-2-1, y en los cuatro partidos ha repetido el mismo once titular, un rasgo inusual en el fútbol moderno. Pero lo más llamativo es el perfil joven del equipo: de los titulares, solo dos superan los 30 años (los volantes Luis Romo y Omar Govea). El resto promedia 24 años, una edad ideal para combinar experiencia y proyección.

Esta juventud no solo ha rendido en el club, sino que ha llamado la atención de la selección mexicana. Para los próximos amistosos ante Panamá y Bolivia, el *Tricolor* convocó por primera vez a Brian Gutiérrez y Richard Ledezma, dos de los ocho jugadores de Chivas citados (más que cualquier otro equipo, incluyendo a América, Monterrey o Toluca, con tres cada uno). El caso más destacado es el del delantero Armando González (Hormiga), de 22 años, autor de tres goles en el torneo y ya con tres partidos en la era del *Vasco* Javier Aguirre.

Milito ha elogiado a su *Hormiga*: “Tiene el don de estar siempre bien posicionado en el área. La intuición es clave en un “9”, y él la tiene. No me quedo solo con sus goles, sino con su trabajo para el equipo. Es joven, pero con mentalidad ganadora. Su sociedad en ataque con Roberto Alvarado (*Piojo*) ha generado memes en México por el contraste de apodos (Hormiga y Piojo), pero sobre todo efectividad.

El técnico argentino ha dejado claro que el éxito no es casualidad: Ganamos con argumentos, no por suerte”. Su llegada respondió a un perfil muy específico buscado por la directiva, como explicó Mier: “Queríamos un entrenador que empatizara con nuestros valores. Aquí no solo importan los títulos, sino cómo se ganan. La afición los exige, y para eso necesitábamos bases sólidas. Milito las está construyendo.

Con un proyecto que ya rinde frutos en lo deportivo y proyecta talentos a la selección, la pregunta es inevitable: ¿Podrá Milito romper la sequía de títulos de Chivas y devolver al Rebaño a la gloria? El Clausura 2026 apenas comienza, pero el optimismo —esta vez con fundamentos— ya corre por las calles de Guadalajara.

El precedente argentino en Chivas: de Almeyda a Milito, ¿un patrón de éxito?

La llegada de Gabriel Milito a Chivas no es la primera vez que un técnico argentino logra revivir al *Rebaño Sagrado* con un proyecto claro y resultados inmediatos. El paralelo más obvio —y que ya resuena en la afición— es con Matías Almeyda, quien entre 2017 y 2018 llevó al equipo a su última época dorada con cuatro títulos en 12 meses, incluyendo la Concachampions 2017/18 (el único trofeo internacional del club en el siglo XXI). Pero hay un detalle que pocos recuerdan: antes de Almeyda, otro argentino, José Luis Brown (campeón del mundo en 1986), dirigió a Chivas en 2001 y sentó las bases de un equipo que, aunque no ganó títulos, recuperó la identidad defensiva y lanzó a figuras como Omar Bravo y Ramón Morales, pilares de la selección mexicana en los 2000.

Milito, sin embargo, tiene un perfil más cercano al de Ricardo La Volpe (2003-2006), otro argentino que, como él, llegó con experiencia en fútbol sudamericano (dirigió a Boca Juniors y la selección de Argentina) y logró dos títulos de liga (Apertura 2006) con un estilo pragmático pero efectivo. La Volpe, al igual que Milito hoy, priorizó la juventud: en su etapa, promovió a jugadores como Gonzalo Pineda (23 años entonces) y Adolfo Bautista (26), quienes después fueron clave en la selección. La diferencia radica en el contexto: La Volpe heredó un equipo ya consolidado, mientras que Milito está construyendo desde cero, con un plantel cuyo núcleo (Gutiérrez, Ledezma, González) ni siquiera había debutado en Primera cuando Almeyda ganó la Concachampions.

Hay otro dato revelador: los tres técnicos argentinos que triunfaron en Chivas (Almeyda, La Volpe y Brown) llegaron al club después de un fracaso reciente. Brown venía de ser despedido de Estudiantes de La Plata; La Volpe, de una irregular etapa en Boca; y Almeyda, de un paso sin títulos en River Plate. Milito, por su parte, llegó tras perder la final de la Libertadores 2024 con Atlético Mineiro. ¿Casualidad o patrón? La historia sugiere que Chivas funciona mejor con entrenadores que llega con hambre de revenganza, no con los que vienen de éxitos recientes.

Pero donde Milito podría superar a sus predecesores es en proyección de jugadores a la selección. Bajo Almeyda, solo tres chivaístas (Rodolfo Pizarro, Orbelín Pineda y José Rojas) fueron convocados regularmente al *Tricolor*. Con La Volpe, el número subió a cinco (Bravo, Morales, Pineda, Bautista y Oswaldo Sánchez). Hoy, con ocho jugadores en la órbita de Javier Aguirre, Milito está a un paso de batir el récord. El desafío ahora es que esa proyección se traduzca en títulos, algo que ni siquiera el icónico Almeyda logró en su segunda etapa (2021-2022), cuando el equipo quedó eliminado en semifinales.

¿El Clausura 2026 será el torneo de la confirmación o del “déjà vu”?

Chivas ha tenido cuatro arranques perfectos en su historia (1970, 1997, 2010 y 2017), y en tres de ellos terminó ganando el título. La excepción fue el Clausura 2010, cuando el equipo de José Luis Real cayó en semifinales ante Monterrey tras un error arbitral en el minuto 93 (un penal no marcado a favor del *Rebaño*). Milito conoce bien ese riesgo: en la Liberadores 2024, su Atlético Mineiro fue eliminado por un gol en fuera de juego no anulado. La pregunta no es si Chivas mantendrá el invicto, sino si esta vez la suerte —y los árbitros— estarán de su lado cuando lleguen los partidos clave. La afición ya lo tiene claro: con Milito, el margen para el error es cero.

Referencia de contenido: aquí
Ver  Juveniles argentinos: ¿genios precoces o víctimas del sistema?

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