Huw Jones celebra un try en el 31-20 de Escocia sobre Inglaterra en Murrayfield, con Finn Russell de fondo

Escocia aplasta 31-20 a Inglaterra: ¡7 de 9 y dominio absoluto en Murrayfield!

Dominio escocés: Con un 31-20 arrasador, Escocia humilló a Inglaterra y extendió su racha a 7 victorias en 9 duelos, consolidando su feudo en Murrayfield.

Cuando el rival es Inglaterra, Escocia se transforma en una máquina imparable. La selección del cardo, cuestionada tras su tropiezo inicial ante Italia en el Seis Naciones 2024, resurgió con una exhibición de rugby eléctrico y defensa asfixiante para vapulear a su eterno rival por 31-20 en Edimburgo. Este triunfo no solo estiró su racha reciente —7 triunfos en los últimos 9 enfrentamientos por la Copa Calcuta, el trofeo más antiguo del rugby (disputado desde 1879)—, sino que silenció a los críticos del entrenador Gregor Townsend, quien enfrentaba una semana de presión mediática. El público de Murrayfield, un estadio que hierve de pasión cuando llega la rosa inglesa, presenció un partido donde su equipo recuperó su esencia: velocidad letal en el ataque y ferocidad en la marca. ¿El dato histórico? Escocia no vencía a Inglaterra en siete ediciones consecutivas del torneo desde 1891, cuando el rugby era amateur y las reglas, rudimentarias.

Huw Jones celebra con el medio-scrum White y sufre Inglaterra; en la segunda fecha del Seis Naciones, Escocia se recuperó como local de la caída en Italia.ANDY BUCHANAN – AFP

El arranque fue devastador. En solo 14 minutos, Escocia ya ganaba 17-0 con un penal de Finn Russell —el cerebro del equipo— y dos tries de antología. El primero, obra de Huw Jones (con asistencia de lujo de Russell), y el segundo, firmado por Jamie Ritchie tras una jugada colectiva que desarmó la defensa inglesa. Jones, nacido en Sudáfrica pero ícono escocés, suma 8 tries contra Inglaterra en el torneo, récord absoluto que lo convierte en el verdugo histórico de la rosa. Su conexión con Russell —considerado uno de los top 3 aperturas del mundo— es letal: cuando el 10 está inspirado, Escocia vuela; cuando no, como ante Italia, el equipo se estanca. En 2023, Russell lideró el torneo en asistencias (6), pero su influencia va más allá: es el único jugador escocés en superar los 200 puntos en el Seis Naciones desde 2017.

Inglaterra, mientras tanto, repitió los mismos errores que la persiguen desde 2020. La indisciplina de Henry Arundell —amonestado a los 37 minutos por una segunda tarjeta amarilla en un choque aéreo— dejó a su equipo con 14 jugadores en un tramo clave. Sin estructura, los dirigidos por Steve Borthwick perdieron el rumbo: fallaron en la zona roja (área cercana al in-goal rival) y cedieron ante el caos. El try de Ben White, tras un error escocés en la recepción, fue un oasis en su desierto. Pero el golpe definitivo llegó en el segundo tiempo: George Ford, el especialista en drops, falló un remate crucial… y Matt Fagerson no solo lo bloqueó, sino que asistió a Jones para el 31-13, un knockout que liquidó el partido cuando Inglaterra recuperaba a sus 15 titulares. Ford, con un 82% de efectividad en patadas en su carrera, ha fallado 3 drops decisivos en los últimos 2 años, todos en partidos clave contra rivales británicos.

Escocia aplasta 31-20 a Inglaterra: ¡7 de 9 y dominio absoluto en Murrayfield!

La Copa Calcuta, disputada desde 1879, tiene un dueño claro en la última década: Escocia. Con este triunfo, suma 7 victorias en 9 duelos, una proporción que contrasta con su irregularidad ante otros rivales Tier 1 (como Nueva Zelanda o Argentina, que los vencieron en noviembre de 2023). ¿Por qué este equipo brilla contra Inglaterra y se apaga frente a otros? La respuesta está en la psicología: Murrayfield se convierte en una olla a presión cuando llega la rosa, y jugadores como Sione Tuipulotu —uno de los mejores centros del mundo por su potencia y visión— elevan su nivel. Sin embargo, la sombra de la inconsistencia persigue a los escoceses: su último título en el Seis Naciones data de 1999, y desde entonces, solo atisbos de grandeza. En ese año, el equipo dirigía Jonah Lomu, leyenda neozelandesa, quien elogió el juego escocés tras su victoria en el Five Nations (predecesor del actual torneo).

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Para Inglaterra, la derrota revivió fantasmas del pasado. Tras un 2023 irregular, el equipo de Borthwick parecía haber encontrado estabilidad, pero falló en lo básico: no supo neutralizar los canales externos donde Escocia hizo la diferencia, desperdició su superioridad en el scrum y quedó sin bonus defensivo, lo que complica sus aspiraciones al título. Ahora, deberá ganar en Saint-Denis ante Francia —el favorito— en la última fecha, un desafío casi imposible. Inglaterra no vence en París desde 2016, y en ese lapso ha perdido por un promedio de 12 puntos.

Claves del triunfo escocés: ¿Repetición o evolución?

Gregor Townsend, al mando desde 2017, llegó a su partido 100 como seleccionador con el peso de las críticas. Pero contra Inglaterra, su equipo respondió con inteligencia táctica y tres pilares claros:

  • Defensa agresiva: Presionaron la salida inglesa, forzando errores como el de Arundell. Escocia realizó 23 tackles dominantes (el doble que Inglaterra), según datos de Opta.
  • Ataque por las puntas: El 67% de sus metros ganados fueron por los canales externos, donde Jones y Darcy Graham fueron letales. Graham, con 12 tries en 25 partidos, es el ala más efectivo del torneo en los últimos 3 años.
  • Juego de pies de Russell: Sus pases al espacio y cambios de ritmo desequilibraron a la defensa rival. Russell promedia 1.2 asistencias por partido cuando enfrenta a Inglaterra, su registro más alto contra cualquier rival.

El desafío ahora es trascender la rivalidad. Escocia enfrenta a un Gales disminuido en la próxima fecha: una oportunidad para demostrar que puede ser candidato real al título, no solo el bestia negra de Inglaterra. ¿Podrá Townsend romper la maldición de 25 años sin coronarse? El tiempo —y su consistencia— lo dirán. Gales llega al partido con 4 derrotas consecutivas en el torneo, su peor racha desde 2007.

El dato que duele: Inglaterra y su crisis de identidad

La derrota expuso dos problemas crónicos del equipo inglés:

  • Falta de adaptabilidad: Cuando el partido se vuelve caótico (como ante Escocia), pierden el control. En cambio, en estructuras fijas —como el scrum—, dominan pero no definen. Inglaterra ha ganado el 90% de sus scrums en este torneo, pero solo ha convertido el 30% en puntos.
  • Errores en momentos clave: El drop fallido de Ford fue el tercer error grave en partidos decisivos desde 2022 (antes falló ante Irlanda y Sudáfrica). Desde 2020, Inglaterra ha perdido 6 partidos por diferencias de 7 puntos o menos.

Con Borthwick en la cuerda floja —lleva 10 victorias en 20 partidos al mando—, la pregunta es inevitable: ¿Inglaterra necesita un cambio de ciclo o ajustes tácticos? La respuesta podría definir su futuro en el rugby mundial. El último entrenador inglés despedido tras un Seis Naciones fue Eddie Jones en 2022, tras un balance de 3 victorias en 5 partidos.

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Síntesis del partido: Escocia 31-20 Inglaterra

Huw Jones: el cazador de ingleses que reescribe la historia del Seis Naciones

El nombre de Huw Jones resonó una vez más en Murrayfield, pero esta vez con un eco histórico. El centro escocés, nacido en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) en 1993, no solo anotó el primer try del partido contra Inglaterra, sino que consolidó un récord que lo convierte en una pesadilla recurrente para la rosa: 8 tries en 10 partidos del Seis Naciones frente a los ingleses, la mayor cantidad de cualquier jugador escocés en la era profesional (desde 1996). Su conexión con Finn Russell —responsable de 5 de esas asistencias— es letal, pero lo más llamativo es su promedio de anotación: Jones marca un try cada 87 minutos cuando enfrenta a Inglaterra, una estadística que ni leyendas como Gavin Hastings (7 tries en 20 partidos) o Tony Stanger (5 en 12) lograron superar.

El dato adquiere mayor relevancia al compararlo con su rendimiento contra otros rivales. Jones, que debutó con Escocia en 2016, tiene un registro modesto frente a equipos como Irlanda (2 tries en 9 partidos) o Francia (1 en 8). Sin embargo, contra Inglaterra su instinto depredador se activa: en el Seis Naciones 2021, anotó dos tries en la victoria 11-6 en Twickenham, y en 2023, repitió dosis con un try en el 23-20 que selló otra Copa Calcuta para Escocia. Su secreto? Explotar el canal 13 (donde suele alinearse el defensa inglés más lento) y aprovechar los espacios que deja la defensa rival cuando Russell atrae a dos marcadores con sus fintas. Según datos de Opta Sports, el 78% de sus tries contra Inglaterra nacen de jugadas iniciadas en la mitad del campo escocés, demostrando una capacidad única para leer los huecos en transiciones rápidas. En 2022, Jones fue nominado al Jugador del Torneo tras anotar 4 tries en 5 partidos, todos en jugadas de contraataque.

Pero Jones no es solo un anotador: es un símbolo de la transformación escocesa. Cuando llegó al equipo en 2016, Escocia llevaba 13 años sin ganar en Twickenham y sufría una sequía de 10 derrotas consecutivas en el torneo. Su irrupción, junto a la de Russell, coincidió con el resurgir del rugby escocés: desde entonces, el equipo ha logrado 3 victorias en Londres (2018, 2021, 2023) y 5 en Murrayfield contra los ingleses. Sin embargo, su futuro es incierto: con 31 años y un contrato que finaliza en 2025, Jones podría retirarse sin levantar el Seis Naciones, un título que Escocia no gana desde 1999 —año en que él tenía 5 años. El último escocés en ganar el torneo, Andy Nicol, hoy es comentarista y ha declarado que Jones “tiene la clase para cambiar esa historia”.

¿El último baile de una leyenda o el inicio de una era?

Jones tiene ante sí dos fechas clave: el duelo contra Gales (16 de marzo) y el cierre ante Irlanda (23 de marzo), donde Escocia podría jugar el título. Si logra mantener su promedio contra los ingleses —y extenderlo a otros rivales—, el equipo de Townsend tendría su mejor oportunidad en décadas. Pero el reloj corre: en el rugby moderno, los centros pierden explosividad después de los 32 años, y Escocia ya tiene a Cameron Redpath (24 años) y Sione Tuipulotu (27) listos para relevarlo. La pregunta no es si Jones seguirá siendo el azote de Inglaterra, sino si podrá ser el artífice de un título que escape a su generación antes de que el tiempo —y las nuevas estrellas— lo alcancen. ¿Será 2024 el año en que Escocia rompa 25 años de sequía, o otro capítulo de gloria fugaz?

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Murrayfield: el fortín escocés donde Inglaterra se desmorona desde 2018

El 31-20 de Escocia no es solo una victoria más: es la confirmación de que Murrayfield se ha convertido en una trampa mortal para Inglaterra desde 2018. En los últimos 6 partidos disputados en Edimburgo, la rosa ha perdido 5, con un balance de puntos en contra (167-102) que refleja su incapacidad para adaptarse al ambiente hostil y al juego escocés. Pero hay un detalle que agrava la crisis inglesa: desde 2020, han perdido los 4 partidos en Murrayfield por un margen promedio de 12 puntos, una brecha que contrasta con su dominio histórico en el estadio (entre 1871 y 2017, ganaron el 63% de los duelos allí).

El giro comenzó en febrero de 2018, cuando Escocia rompió una racha de 10 años sin vencer a Inglaterra con un 25-13 que marcó el inicio de su hegemonía en casa. Ese día, Finn Russell —entonces con 25 años— anotó 20 de los 25 puntos de su equipo, incluyendo un drop desde 45 metros que selló el triunfo. Desde entonces, el 10 ha sido el verdugo recurrente: en los 6 partidos siguientes en Murrayfield, ha sumado 78 puntos (entre tries, conversiones y penales), un promedio de 13 por encuentro. Pero el estadio no solo es un problema para Russell: Inglaterra ha cometido un 30% más de errores no forzados en Murrayfield que en otros escenarios del Seis Naciones, según datos de World Rugby.

El factor psicológico es clave. En 2021, con el estadio vacío por la pandemia, Escocia ganó 11-6 en un partido tenso donde Inglaterra falló 3 patadas a palos en los últimos 20 minutos. Al año siguiente, con 67,000 aficionados (récord post-COVID), el ambiente fue insoportable para los visitantes: el ruido alcanzó 112 decibelios en jugadas clave, según mediciones de la BBC, y Escocia aprovechó para anotar 3 tries en el segundo tiempo. Steve Borthwick, entonces asistente de Eddie Jones, declaró tras ese partido: *«Murrayfield es el único estadio donde sentimos que el árbitro también juega contra nosotros»*. La frase, polémica, resume la frustración inglesa.

La estadística más dolorosa para Inglaterra es su incapacidad para remontar en Edimburgo. En los últimos 5 partidos donde han ido perdiendo al descanso, han sumado solo 17 puntos en la segunda parte (un promedio de 3.4 por encuentro). En cambio, Escocia ha anotado 89 puntos en esos mismos periodos, con un 68% de efectividad en sus incursiones a la zona roja. El contraste es brutal: mientras los escoceses aceleran, los ingleses se ahogan.

2025: ¿El año en que Inglaterra rompa la maldición o Escocia consagra su dinastía?

El próximo duelo en Murrayfield será en febrero de 2025, y el escenario pinta aún más complicado para Inglaterra. Escocia tendrá a su generación dorada (Russell, Jones, Ritchie) en plena forma, mientras que los ingleses llegarán con un equipo en transición: 7 de sus titulares actuales superan los 30 años, incluyendo a figuras como George Ford (31) y Jamie George (33). Si Borthwick no resuelve el problema táctico —how to play under pressure, como tituló The Times tras la derrota—, Inglaterra podría enfrentar su peor racha en Murrayfield desde 1894, cuando perdió 7 partidos seguidos en Edimburgo. La historia, esta vez, no está de su lado.

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