Perú: Congreso destituye a Jerí con 75 votos en su contra
Caída fulminante: El presidente interino José Jerí pierde el cargo tras una votación histórica en el Congreso peruano.
El Congreso de Perú aprobó este lunes la moción de censura contra el presidente interino, José Jerí, quien abandona el cargo de inmediato tras una votación contundente: 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones. La decisión marca el fin de un mandato de apenas cuatro meses, el más breve desde la transición democrática de 2001.
Jerí enfrentaba siete mociones de censura simultáneas, impulsadas por acusaciones de tráfico de influencias y reuniones no declaradas con empresarios vinculados a proyectos de infraestructura china. La investigación parlamentaria reveló que, entre 2022 y 2023, al menos tres encuentros con representantes de la empresa China Railway Group no fueron registrados en la agenda oficial. Este tipo de irregularidades ya habían llevado a la renuncia del ministro de Transportes en 2021, bajo el gobierno de Pedro Castillo.
La moción, presentada por una coalición de doce fuerzas políticas, logró superar la resistencia de Fuerza Popular —el partido de Keiko Fujimori—, que mantuvo su apoyo a Jerí hasta el último momento. Los votos en contra provinieron de cinco diputados de Somos Perú, dos de Acción Popular y uno de Honor y Democracia, partidos que argumentaron “falta de pruebas contundentes” para justificar la destitución.
Tras la votación, el presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, convocó a un pleno extraordinario para este martes con un objetivo claro: elegir al sucesor de Jerí. Los partidos tienen 24 horas para presentar sus candidaturas, y hasta el momento se han postulado:
- María del Carmen Alva (expresidenta del Congreso, 2021-2022),
- Héctor Acuña (exministro de Educación),
- Edgar Reymundo (líder de Alianza para el Progreso),
- José Balcázar (exdefensor del Pueblo).
Alva, quien lideró el Congreso durante la crisis política de 2021, emerge como favorita: en su gestión anterior logró aprobar cuatro leyes anticorrupción, aunque su partido, Acción Popular, perdió influencia tras las últimas elecciones regionales. Acuña, en cambio, cuenta con el respaldo de seis bancadas, pero su paso por el Ministerio de Educación estuvo marcado por polémicas con el sindicato magisterial.
Jerí había asumido la presidencia interina en octubre de 2023, tras la destitución de Dina Boluarte, quien enfrenta un juicio por “traición a la patria” por su manejo de las protestas sociales de 2022-2023. Su salida deja al país en un vacío de poder a solo tres meses de las elecciones generales del 12 de abril, donde 18 partidos compiten por 130 escaños en un Congreso fragmentado. La última vez que Perú tuvo tres presidentes en un año fue en 2020, durante la pandemia.
Mientras los partidos negocian al sucesor, el país enfrenta una crisis de gobernabilidad: el 62% de los peruanos desconfía del Congreso, según la última encuesta de Ipsos Perú (febrero 2024), y el 78% considera que la clase política está “desconectada de la ciudadanía”. ¿Podrá el nuevo presidente interino estabilizar el país antes de abril, o Perú caerá en otro ciclo de inestabilidad?
El precedente que persigue a Jerí: de Pedro Pablo Kuczynski a la sombra china en Perú
La destitución de José Jerí no es un caso aislado en la política peruana reciente, sino el último eslabón de una cadena de escándalos vinculados a inversiones chinas y tráfico de influencias que se remonta al menos a 2016. Lo que diferencia este caso es su velocidad: 75 votos en contra en solo cuatro meses, un récord de rechazo que supera incluso la caída de Pedro Pablo Kuczynski (PPK) en 2018, quien renunció tras revelarse pagos de Odebrecht a su empresa consultora. Pero hay un patrón más peligroso: tres de los últimos cinco presidentes peruanos (PPK, Vizcarra y ahora Jerí) han sido removidos o investigados por conexiones con empresas extranjeras en proyectos de infraestructura.
El detalle que conecta a Jerí con sus predecesores es la China Railway Group, la misma empresa que en 2021 estuvo en el centro del escándalo que llevó a la renuncia del ministro de Transportes Eduardo González, bajo el gobierno de Pedro Castillo. Según informes de la Contraloría General de la República, González omitió declarar cinco reuniones con ejecutivos de la empresa, que en ese momento competía por el tramo 2 del Tren de la Costa (un proyecto de $5.200 millones). Jerí, como vicepresidente del Consejo de Ministros en 2022, firmó un decreto supremo que agilizaba los permisos ambientales para ese mismo proyecto. Ahora, la Fiscalía peruana investiga si hubo coordinación ilegal entre ambos casos. Lo revelador es que, según datos de Proética (capítulo peruano de Transparencia Internacional), el 38% de los contratos de infraestructura con empresas chinas entre 2018 y 2023 presentaron irregularidades en licitaciones.
Pero hay un nombre que planea sobre este escenario: Keiko Fujimori. Su partido, Fuerza Popular, fue el único que mantuvo su apoyo a Jerí hasta el final, pese a que en 2019 su bancada impulsó una ley para restringir la participación de empresas con antecedentes de corrupción en licitaciones públicas. La paradoja: China Railway Group fue sancionada en 2020 por el Banco Mundial por sobornos en proyectos en África y Asia, pero sigue operando en Perú. La pregunta ahora es si el nuevo presidente interino —sea María del Carmen Alva (quien en 2021 denunció “presiones de lobbies chinos” en el Congreso) o Héctor Acuña (cuya gestión en Educación fue financiada parcialmente por Confucio Institute)— tendrá la voluntad política para revisar los 12 contratos firmados con empresas chinas durante el gobierno de Jerí, que suman $8.700 millones en inversiones.
¿Un guión repetido o el inicio de una purga?
Perú tiene 24 horas para elegir a su cuarto presidente interino en menos de tres años, pero el verdadero plazo es más corto: el 12 de abril, cuando se celebren elecciones con un Congreso fragmentado y una ciudadanía que, según Ipsos, ya considera a la política como un “negocio de élites” (78% de encuestados). El dato clave es que, de los cuatro candidatos en carrera, tres (Alva, Acuña y Reymundo) han tenido vínculos con proyectos financiados por China en los últimos cinco años. La diferencia está en cómo manejaron esos vínculos: Alva los denunció públicamente en 2021; Acuña los justificó como “cooperación educativa”; y Reymundo viajó a Pekín en 2022 para firmar un memorándum con China Communications Construction Company, otra gigante bajo escrutinio. Si el nuevo presidente no rompe con este patrón, Perú no solo repetirá su historia de inestabilidad, sino que consolidará un modelo donde la presidencia interina es un peaje para intereses extranjeros.