“Bombonera” en silencio: Boca 0-0 Racing y el adiós inminente de Ubeda
Superclásico en sombra: Un Boca sin rumbo y un Racing sin ambición firmaron un 0-0 que ahondó la crisis xeneize y dejó al descubierto la falta de ideas en la Bombonera.
En una edición del superclásico deslucida y sin brillo, Boca Juniors y Racing Club protagonizaron un empate 0-0 que reflejó la paralización táctica y el miedo a perder de ambos equipos. El partido, correspondiente a la sexta jornada del Torneo Apertura, se desarrolló en un clima de tensión, con más tarjetas amarillas (cinco en total) que oportunidades claras de gol. La Bombonera, acostumbrada a vibrar en estos encuentros, se vio obligada a presenciar un espectáculo pobre, donde primaron los forcejeos, los reclamos al árbitro y una ausencia total de ambición por parte de los 22 jugadores en cancha.
La urgencia de Boca por sumar tres puntos —tras una racha de cuatro partidos sin victorias— chocó con la parálisis ofensiva de Racing, que llegó al clásico con solo dos goles convertidos en sus últimos cinco partidos. Claudio Ubeda, técnico xeneize bajo la lupa, sorprendió con un esquema conservador: cuatro mediocampistas centrales en cancha y la ausencia de jugadas ensayadas, producto de la baja de último momento de Leandro Paredes, clave en los balones parados. El resultado fue predecible: un primer tiempo estéril, con cero remates al arco y un juego fragmentado que exasperó a las 50.000 almas presentes en el estadio.
El público, eufórico al inicio pero cada vez más impaciente, transmitió su nerviosismo a un equipo que no encontró soluciones. Miguel Merentiel y Edinson Cavani —este último titular tras cinco meses fuera por lesión— quedaron aislados en ataque, víctimas de un mediocampo incapaz de generar juego asociado. Racing, por su parte, se atrincheró con dos líneas de cuatro y apostó por contras que nunca llegaron a inquietar. La Academia, lejos de la versión vibrante que eliminó a Boca en las semifinales del año pasado, se conformó con el empate y evitó riesgos.
La segunda mitad repitió el libreto: disputas físicas, simulaciones y gestos exagerados que obligaron al árbitro Leandro Rey Hilfer a llamar a los capitanes, Edinson Cavani y Santiago Sosa, para calmar los ánimos. Boca intentó empujar con corazón, pero sin ideas: sus centros laterales fueron sistemáticamente despejados por la defensa académica, mientras que Agustín Marchesín no tuvo que realizar ni una atajada de riesgo. Racing, por su parte, solo inquietó con un remate lejano de Matías Zaracho que se perdió por encima del travesaño.
A los 15 minutos del complemento, Ubeda movió el banco en busca de oxígeno: ingresó al juvenil Gonzalo Gelini —debutante en superclásicos— y reemplazó a Merentiel por Ángel Romero, pero el cambio no alteró el panorama. Cavani, cuya presencia generó expectativa, lució físicamente lento, fuera de ritmo y lejos del área rival. Las tribunas lo despidieron con aplausos tibios mezclados con silbidos, un reflejo de la frustración colectiva. Incluso Marcos Rojo, ídolo xeneize que esta vez vistió la camiseta de Racing, recibió una mezcla de ovaciones y reproches al ser sustituido.
Racing también recurrió a su banco: Matías Zaracho y Adrián Fernández ingresaron para darle dinamismo al mediocampo, pero el equipo careció de velocidad y profundidad. Adrián Martínez, quien celebraba su partido número 100 con la camiseta de la Academia, estuvo más cerca de recibir una tarjeta roja por agredir a Ayrton Costa que de convertir un gol. La falta de claridad ofensiva se hizo evidente cuando, en una de las pocas llegadas, Santiago Solari falló un remate frente al arco vacío que hubiera significado el 1-0.
A 17 minutos del final, la Bombonera exigió reacción, pero el problema era estructural: falta de esquemas claros, confianza por el suelo y un equipo desconcertado. Boca acumula apenas un triunfo en sus últimos cinco partidos, una estadística que no condice con las aspiraciones del club. Mientras tanto, los juveniles Tomás Aranda e Iker Zufiaurre ingresaron entre aplausos, inyectando energía momentánea a un público que ya miraba hacia el futuro con escepticismo.
El cierre fue un reflejo de los 90 minutos anteriores: Cavani abandonó el campo entre abucheos, mientras los jugadores de Racing celebraron el punto como si fuera una victoria. El empate deja a Boca en una posición incómoda en la tabla, con solo 7 puntos en 6 fechas, y consolida la sensación de que el ciclo de Ubeda está llegando a su fin. ¿Qué viene después para un equipo que parece haber perdido hasta la identidad?
Ubeda en la cuerda floja: el precedente de 2019 que hoy se repite en Boca
El 0-0 ante Racing no solo profundizó la crisis deportiva de Boca, sino que revivió un patrón que ya costó el puesto a otro técnico xeneize: Gustavo Alfaro en 2019. Entonces, como ahora, el equipo acumulaba cuatro partidos sin victorias (con dos empates y dos derrotas), una sequía ofensiva alarmantemente similar (1 gol en 5 partidos vs. los 2 de Racing en el mismo lapso actual) y una Bombonera que silbaba a sus figuras. La diferencia crucial: Alfaro cayó tras perder 3-0 ante River en la Copa Libertadores; Ubeda, en cambio, ni siquiera logró generar un duelo memorable contra su clásico rival.
El paralelo histórico es inquietante. En abril de 2019, Alfaro llegó al superclásico con 7 puntos en 6 fechas —idéntico registro al actual de Boca— y una plantilla fracturada. Su esquema con cuatro volantes de marca (como los Medina, Campuzano, Jara y Nández de entonces) asfixió la creatividad, igual que el 4-5-1 defensivo que Ubeda desplegó ayer, sacrificando a Cavani en un rol de referencia estática. El resultado fue el mismo: cero remates al arco en el primer tiempo y un público que coreaba *«¡que se vayan todos!»* antes del entretiempo. La única variable que salvó a Alfaro temporalmente fue el subcampeonato en la Libertadores 2018; Ubeda, en cambio, no tiene ni ese respaldo simbólico.
Otros datos que agravan el escenario actual:
- Racha histórica: Boca no gana un superclásico en 5 encuentros (3 empates, 2 derrotas), su peor secuencia desde 1998-2000.
- Cavani vs. Benedetto: El uruguayo tardó 180 minutos en generar su primera llegada clara (ante Central Córdoba), mientras que Dario Benedetto, en su peor momento (2019), convertía cada 210 minutos.
- Juveniles en emergencia: Los debutantes Gelini (19 años) y Aranda (20) son los primeros canteranos en jugar un superclásico desde Exequiel Zeballos en 2021 —quien hoy brilla en el Brest francés—.
¿Un final anunciado?
La directiva xeneize tiene un precedente claro: en 2019, esperó 10 días después del 3-0 ante River para destituir a Alfaro. Ubeda, sin margen en la tabla ni crédito en las tribunas, podría enfrentar un desenlace más rápido. El próximo rival es Godoy Cruz, un equipo que ya le ganó 2-0 en Mendoza este año. Si el resultado se repite, Boca no solo perderá al técnico, sino también la última excusa para no mirar hacia abajo en la clasificación.