Gabriel Ávalos celebra su tijera acrobática en el 3-2 de Independiente Rivadavia vs Independiente en Mendoza

“Tijera” de Ávalos ilumina derrota histórica de Independiente en Mendoza

Doble cara: Independiente perdió 3-2 en Mendoza y vio cómo su invicto se esfumó en un partido de dos tiempos radicalmente opuestos.

El invicto de Independiente se truncó en Mendoza, un escenario que, desde los años 60, parece condenado para el equipo de Avellaneda. Independiente Rivadavia lo superó por 3-2 en la fecha 6 del Torneo Apertura, en un encuentro que pasó del sopor al vértigo en solo 45 minutos. El marcador, ajustado hasta el final, pudo inclinarse hacia cualquier bando en un duelo donde los errores defensivos y los destellos ofensivos se alternaron sin tregua.

El fútbol argentino, conocido por su imprevisibilidad en los resultados pero predecible en su desarrollo —partidos lentos, interrumpidos y de bajo vuelo—, ocasionalmente regala espectáculos que rompen el molde. Este fue uno de ellos. La primera mitad siguió el guion habitual: dominio local, gol de Alejo Osella (asistido por Sebastián Villa) y un Independiente adormecido, sin ideas ni intensidad. Desde 2018, el Rojo no ganaba en Mendoza, con un historial de 5 derrotas y 2 empates en sus últimas 7 visitas.

El vestuario, ese espacio donde se gestan los giros inesperados, fue testigo de la reacción de Gustavo Quinteros. El técnico boliviano, visiblemente molesto al retirarse al descanso, logró encender a su equipo. El complemento comenzó con un cambio táctico: la entrada de Santiago Arias por Leonardo Godoy. A los 2 minutos, Arias ya había asistido a Gabriel Ávalos, autor de una tijera acrobática que candidata al gol de la fecha. Minutos después, Facundo Zabala habilitó a Matías Abaldo con un pase filtrado que el delantero definió con clase ante Nicolás Bolcato.

El partido mutó: de la siesta al huracán. Ambos equipos priorizaron el ataque, redujeron las faltas y entregaron un espectáculo inusual por su ritmo y calidad. Las oportunidades se sucedieron: Abaldo y Ávalos estuvieron cerca del tercero; Osella, de empatar. Pero fue Rodrigo Atencio, exjugador de Independiente, quien inclinó la balanza. Primero asistió a Fabrizio Sartori para el 2-2 (tras un control orientado impecable), y luego le sirvió el balón para el 3-2 definitivo en el minuto 81. Incluso tuvo tiempo de estrellar un remate en el travesaño en el descuento, sellando su noche de revancha.

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Mendoza: la maldición que persigue a Independiente

Para Independiente, Mendoza es sinónimo de sufrimiento. Desde 1967, el equipo ha perdido más del 70% de sus visitas a la provincia, sin importar la categoría del rival o la calidad de su plantel. Las excepciones —como el triunfo en 2017 por la Copa Argentina— son tan escasas que se recuerdan como anomalías. Este domingo, la historia se repitió: un primer tiempo para el olvido, con errores groseros (salidas torpes, pérdidas infantiles en mediocampo) y un segundo tiempo donde el equipo mostró su mejor versión, con Ignacio Malcorra recuperando su nivel de Rosario Central, Iván Marcone dominando el centro del campo y un bloque compacto que, sin embargo, no pudo evitar la derrota.

La derrota no solo cortó una racha de 5 partidos sin perder, sino que expuso las dos caras de un equipo bipolar: capaz de lo peor y de lo mejor en el mismo partido. Quinteros ahora enfrenta un desafío doble: corregir los errores defensivos (especialmente en las bandas, donde Rivadavia generó peligro constante) y mantener la intensidad mostrada en el complemento. El próximo martes, otro examen en Mendoza: enfrentará a Gimnasia por la misma competencia. Si no evita repetir el mismo guion —45 minutos perdidos y 45 de desespero—, la “maldición” podría extenderse.

Ávalos y la tijera que ilumina (pero no alcanza)

El gol de Gabriel Ávalos —una tijera que combinó técnica, olfato y precisión— ya es candidato a figurar entre los mejores de la fecha. El paraguayo, que llegó a Independiente en 2023 procedente de Argentinos Juniors, suma 3 goles en el torneo y se consolida como una pieza clave en el ataque. Sin embargo, su destello individual no pudo compensar las fallas colectivas. En la era Quinteros, el equipo ha marcado 10 goles, pero también ha recibido 9: un promedio que refleja su fragilidad defensiva.

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El partido dejó más preguntas que respuestas: ¿Por qué Independiente tarda tanto en “despertar”? ¿Cómo un equipo con jugadores de jerarquía como Marcone o Malcorra puede entregarse así en los primeros 45 minutos? Y, sobre todo: ¿Logrará romper el maleficio mendocino el martes, o la historia se repetirá como un disco rayado?

El fantasma de 2019: cuando Independiente perdió la final en Mendoza

La derrota ante Rivadavia no es un hecho aislado en la trayectoria reciente de Independiente en Mendoza, sino el último capítulo de una historia que incluye un dolor aún más profundo: la final de la Copa Argentina 2019, perdida ante River Plate (3-0) en el estadio Malvinas Argentinas. Ese partido, disputado el 14 de diciembre de 2019, marcó un antes y después en la psicología del equipo en tierras cuyanas. El Rojo llegó como favorito —había eliminado a Boca en semifinales— pero se derrumbó con goles de Ignacio Fernández, Rafael Santos Borré y Matías Suárez, en una noche donde la presión y los errores defensivos (como los de ayer) lo condenaron. Desde entonces, Independiente ha jugado 6 partidos en Mendoza (entre liga y copas) y solo sumó 1 victoria: un 2-1 a Godoy Cruz en marzo de 2021, con un gol agónico de Silvio Romero en el minuto 93.

El paralelo con el partido de ayer es inquietante. En 2019, como ahora, el equipo mostró dos caras radicales: un primer tiempo dubitativo (con River dominando 60% de la posesión) y un complemento donde llegó tarde, con remates de Alan Velasco y Jonathan Menéndez que se estrellaron en el poste. Ayer, la tijera de Ávalos —similar en espectacularidad al zapatazo de Fernando Gaibor en esa final— ilusionó, pero no alcanzó. La diferencia está en el contexto: en 2019, el título estaba en juego; ahora, son 3 puntos en el Apertura. Pero la sensación de déjà vu es inevitable. Incluso el protagonista de la remontada rivadaviensa, Rodrigo Atencio, tiene un vínculo con ese pasado: en 2019, era suplente en River y celebró el título desde el banco. Ayer, fue el verdugo con dos asistencias.

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Hay otro dato que conecta ambos partidos: la fragilidad en las bandas. En la final, River explotó el sector izquierdo de Independiente (con Milton Casco desbordando a Fabricio Bustos), igual que ayer Rivadavia, donde Sebastián Villa y Fabrizio Sartori desequilibraron por el mismo costado. Quinteros, que en 2019 era DT de Bolivia y analizó esa final desde afuera, ahora debe resolver un problema que persiste 4 años después.

¿Un patrón o una casualidad?

El martes, Independiente volverá a Mendoza para enfrentar a Gimnasia, un rival que, irónicamente, nunca le ganó en la provincia (3 empates y 2 victorias rojas en duelos oficiales). Pero el dato frío choca con la realidad: el equipo llega con 2 derrotas seguidas en la provincia (ante Godoy Cruz en 2022 y Rivadavia ayer) y una defensa que lleva 7 goles en contra en sus últimos 3 partidos como visitante. Si Quinteros no corrige el blackout de los primeros 45 minutos —un mal que arrastra desde 2019—, la estadística podría convertirse en profecía. La pregunta no es si Independiente puede ganar en Mendoza, sino si está condenado a repetir el mismo guion: despertar tarde, cuando el marcador ya no perdona.

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